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Hoy estaremos acompañando a nuestro comandante Norberto desde las 10 de la mañana

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Hoy viernes 15 de marzo, en la Funeraria Buxeda, desde las 10:00 de la mañana

Norberto Cintrón Fiallo: la fibra de amor, de perseverancia, de disciplina

Por Ángel M. Agosto, Director-Editor

Un revolucionario de entrega total nos abandona. Su ejemplo queda muy firme en quienes le conocidos de cerca, en quienes marchamos con él, en quienes combatimos a muerte contra el imperio y la colonia.

Tuve el honor de compartir durante casi seis décadas con este querido compañero, en distintas instancias y procesos.

A fines de 1967 fui nombrado por la Comisión Política del Movimiento Pro Independencia (MPI) a cargo de los trabajos organizativos en la Zona de Fajardo. En esa época aquel movimiento revolucionario dividía el país en unas diez “Zonas”: San Juan, Bayamón, Arecibo, Utuado, Aguadilla, Mayagüez, Ponce, Guayama, Humacao y Caguas. La de Fajardo incluía los pueblos de Vieques, Culebra, Ceiba, Fajardo, Luquillo, Río Grande, Canóvanas y Carolina. Pedro Baigés Chapel, quien era entonces Secretario de Organización del MPI, me informó: “Te estamos mandando para la zona más árida del país. A ver qué haces.” Lucila Andino, a mi lado, quien era la Directora de la Misión de Carolina, le dijo a Baigés: “con este fupista la levantaremos”.

Precisamente, desde esa Misión de Carolina, cabecera de la Zona, nos fuimos como misioneros un grupo de compañeros a organizar la zona. Uno de los cuadros que nos asignó Lucila fue Norberto Cintrón Fiallo. Apenas unos meses antes, en julio de 1967, yo había conocido a su hermano, Federico. Fue durante la Jornada emepeísta contra el Plebiscito Colonial de 1967 con el que Luis Muñoz Marín trató de legitimar el Estados Libre Asociado. Fue también la época en que renacían en Puerto Rico las derechas políticas, militantes y violentas. A Federico Cintrón Fiallo le había tocado dirigir una de tres columnas que desde el 4 de julio de 1967 saldrían de tres puntos distintos del país hasta desembocar en la plaza de recreo de Río Piedras: la del trayecto a pie más largo, la de Mayagüez.

Al encontrarme con Norberto a fines de ese mismo año de 1967 supe que estaba de nuevo ante la persistencia y compromiso revolucionario que ya había conocido en Federico y que les venía de doña Thelma Fiallo, la madre de ambos. Por eso pudimos levantar la “zona estéril” y, más aún: sembrar una semilla de rebeldía en Vieques: allí conocimos a Ismael Guadalupe y se inició una “nueva lucha” contra la Marina en esa Isla Municipio.

Ismael Guadalupe

Norberto estuvo entre los primeros cuadros del MPI en solidaridad con los huelguistas de la General Electric del poblado Palmer, en Río Grande, en 1968-69. Su liderazgo allí ayudó al triunfo de aquella larga huelga de mil doscientos obreros que vencieron por primera vez en la historia de los Estados Unidos al poderoso monopolio y que abrió una nueva época en las luchas sociales en Puerto Rico, que tuvo entre sus consecuencias, apenas dos años más tarde, la fundación del primer partido obrero marxista-leninista de masas en la historia de Puerto Rico: el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).

Norberto fue un Comandante de la Revolución Puertorriqueña. Fue uno de los primeros combatientes de los Comandos Armados de Liberación (CAL). Participó en diversos operativos claves que permitieron allegar recursos materiales valiosos para el arsenal de esa organización. Fue uno de los ejecutores del operativo armado que atacó a la General Eléctric y quebró el sistema de enfriamiento de la planta de Palmer durante la mencionada huelga, en febrero de 1968, cuando la gerencia quería desmoralizar a los obreros en lucha. Aquel operativo rompió el espinazo mismo de la estrategia patronal y marcó el éxito de aquella jornada proletaria. Norberto Cintrón Fiallo es pionero de la lucha armada de masas en Puerto Rico.

El 7 de noviembre de 1969, cuando el local de la Misión Nacional del MPI fue atacado por aquellas nuevas derechas armadas con bombas molotov y que la policía estatal no solo les apoyó, sino que también participó disparando contra las cuatro decenas de militantes que estábamos allí, Norberto Cintrón Fiallo también estuvo presente y fue uno de los combatientes armados que repelió el ataque.

Dibujo realizado por Emelí Vando

Recuerdo que el disciplinado compañero me preguntó, en medio de aquella lluvia de balas de la Policía y las derechas del “general Palerm”, con una cortina de fuego iniciado por las turbas en la parte frontal de la estructura, “¿les disparo?”. Le dije: “tírale a esos cabrones”.

Nos separamos políticamente al avanzar la década del setenta. Fue uno de los cuadros que, junto a Filiberto Ojeda, fundaron los Macheteros a fines de los setenta y apoyaron la primera época de este proyecto Pensamiento Crítico en 1978.

Cuando publiqué mi obra Lustro de gloria en 2009, se me acercó, tomó varias docenas de ejemplares e inició su distribución entre los cuadros del movimiento obrero progresista del país. La promovió a través del programa de radio que transmitía en esa época junto a su compañera Lilliana Laboy. Pude, con su asistencia y apoyo, reconectarme con el liderato sindical de esa primera década del siglo veintiuno. Fue en esa época que conocí a entrañables compañeros de lucha, entre ellos a Luis Pedraza Leduc.

Se ha ido un valioso cuadro de la revolución. Dejó el precioso ejemplo que es su vida.

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