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5 momentos clave que cambiaron el enfoque de Biden sobre la migración

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Un análisis del historial del presidente Biden revela cómo fracasó en sus intentos por superar la llegada masiva de nuevos migrantes y los obstáculos políticos de ambos partidos

El gobierno de Biden ha creado vías para la migración legal y también ha adoptado algunas de las duras prácticas del expresidente Donald Trump.Credit…Maansi Srivastava/The New York Times

Por Michael D. Shear, Hamed Aleaziz y Zolan Kanno-Youngs

En conjunto, los autores han informado sobre la frontera y la política de migración durante más de dos décadas. Reportan desde Washington.

  • 2 de febrero de 2024

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En su primer día en el cargo, el presidente Joe Biden detuvo casi todas las deportaciones. Prometió finalizar las duras prácticas del gobierno de Donald Trump, mostrar compasión hacia quienes desearan venir a Estados Unidos y asegurar la frontera sur.

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Para Biden, era una cuestión de principios. Quería mostrar al mundo que Estados Unidos era una nación compasiva y al mismo tiempo demostrarles a sus conciudadanos que el gobierno podía volver a funcionar.

Sin embargo, esas primeras promesas en su mayor parte han quedado de lado debido al caos que envuelve la frontera y pone en peligro las esperanzas de reelección de Biden. La cantidad de personas que cruzan a Estados Unidos ha alcanzado niveles históricos, más del doble que en los años de Trump. El sistema de asilo en esencia sigue sin servir.

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El viernes, en un giro dramático respecto de aquellos primeros días, el presidente le imploró al Congreso que le concediera el poder para cerrar la frontera para poder contener una de las olas más grandes de migración descontrolada en la historia de Estados Unidos.

“Si me dieran esa autoridad”, dijo Biden en un comunicado, “la usaría el día que aprobara el proyecto de ley”.

Algunas de las circunstancias que han creado la crisis están fuera del control de Biden, como el colapso de Venezuela, un aumento de la migración en todo el mundo y la obstinación de los republicanos, que han tratado de frustrar sus intentos de abordar los problemas. Estos se negaron a otorgar recursos, bloquearon las iniciativas para actualizar las leyes y desafiaron abiertamente a las autoridades federales a cargo de mantener la seguridad y el orden a lo largo de los 3200 kilómetros de frontera.

A Border Patrol vehicle on a dirt road in front of a cityscape at twilight.
Un agente de la Patrulla Fronteriza en Sunland Park, Nuevo México, el año pasadoCredit…Justin Hamel para The New York Times
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No obstante, un análisis del historial de Biden en los últimos tres años que realizó The New York Times, basado en entrevistas con más de 35 funcionarios actuales y anteriores y otras personas, muestra que el presidente no ha logrado superar esos obstáculos. Para muchos votantes, ahora la migración es su principal preocupación y no confían en que Biden la esté abordando.

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Veterano de la búsqueda durante décadas de un compromiso bipartidista en materia de migración por parte de los fallecidos senadores John McCain, republicano por Arizona, y Edward Kennedy, demócrata por Massachusetts, el presidente buscó el equilibrio. En un inicio, el presidente buscó el equilibrio. Creó vías legales para los migrantes y comenzó a reconstruir el sistema de refugiados, aunque adoptó algunas de las tácticas más restrictivas del expresidente Trump. Sin embargo, la gran cantidad de personas que llegaban a la frontera desbordó rápidamente esos esfuerzos y, a veces, Biden no se dio cuenta del enojo cada vez mayor en ambos partidos.

Durante la campaña de 2020, Biden se autodenominó como un antídoto contra la estrategia anti migrante de su predecesor. Pero ha presidido una encarnizada lucha dentro de la Casa Blanca entre los asesores partidarios de una mayor represión y los que abogaban por una mayor acogida. Este debate se ha producido al mismo tiempo que se producían cambios en el país. Sin embargo, después de años de inflación, penurias económicas y polarización política, la opinión pública está dividida en torno a si Estados Unidos —un país que recibe a más migrantes que cualquier otra nación— debería absorber más.

Biden pasó de ser un candidato en 2020 que prometió “acabar con el ataque de Trump contra la dignidad de las comunidades migrantes” a un presidente en 2024 que está “dispuesto a hacer concesiones significativas en la frontera”. Ese cambio puede verse a través del prisma de cinco momentos clave que documentan el cambio de enfoque del gobierno en un tema definitorio de su presidencia y de las próximas elecciones.

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Unaccompanied migrant children wearing masks in a multicolored playpen.
Niños migrantes no acompañados en un centro de detención de Donna, Texas, en 2021Credit…Foto de consorcio por Dario Lopez-Mills
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Cuando miles de niños centroamericanos empezaron a cruzar en la primavera de 2021, muchos muy jóvenes y buscando reunirse con un familiar que ya estaba en Estados Unidos, el primer instinto del presidente fue la compasión. En una reunión en la Sala Roosevelt, ordenó a sus principales ayudantes que viajaran a la frontera para ver las condiciones desesperadas y de hacinamiento en las que se encontraba.

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También exigió ver las fotos. Biden creía que había sido elegido para tratar la migración de forma humana. La imagen de miles de niños migrantes hacinados en centros de detención fronterizos, algunos de los cuales acabarían más tarde realizando trabajos peligrosos y brutales en otros lugares de Estados Unidos, no era lo que la mayoría de la gente imaginaba durante una presidencia de Biden.

Fue la primera gran prueba de su agenda migratoria y del posible funcionamiento de la estrategia más acogedora que prometió. Durante su campaña para la Casa Blanca en 2020, Biden prometió limitar las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), invertir en el sistema de asilo y cerrar las cárceles privadas para migrantes. En su primer día en el cargo, le propuso al Congreso un amplio proyecto de ley de migración que habría brindado una vía hacia la ciudadanía a millones de migrantes indocumentados que ya viven en Estados Unidos.

Al día siguiente, detuvo las deportaciones durante 100 días y, aunque un juez federal después bloqueó esa política, algunos migrantes la tomaron como una señal de que valía la pena realizar un viaje peligroso a la frontera estadounidense.

Los republicanos aprovecharon el momento. Declararon que la reforma migratoria de Biden había fracasado desde un inicio y advirtieron que los traficantes de personas y los contrabandistas iban a hacer pasar migrantes a Estados Unidos con la falsa promesa de que el nuevo presidente estaba abriendo la frontera, un riesgo que aceptaron algunos miembros del gobierno, según varios funcionarios y exfuncionarios estadounidenses.

El presidente desestimó las críticas. Nunca había sido un demócrata que quisiera abolir ICE o despenalizar los cruces fronterizos. Pero ayudantes que lo acompañaron por mucho tiempo lo describieron como decidido a demostrar a los votantes que el gobierno puede funcionar, especialmente después del caos de la presidencia de Trump.

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Las imágenes de los niños en centros hacinados eran exactamente lo contrario de lo que quería proyectar. En un momento dado, estalló de frustración por el caos en la frontera: ¿A quién tengo que despedir, exigió, para arreglar esto?

En el Ala Oeste, los asesores del presidente mantuvieron conversaciones urgentes sobre si enviar a los niños de vuelta a México, pero Biden dijo que no, según un alto funcionario que estuvo en la reunión.

Enviarlos, dijo el presidente, sería inconcebible e inhumano.

A U.S. Border Patrol agent on horseback grabbing the shirt of a man, who is holding blue bags.
Un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense trató de impedir que un migrante haitiano entrara en un campamento a orillas del río Grande, cerca del puente internacional Del Río, en Texas, en 2021.Credit…Paul Ratje/Agence France-Presse — Getty Images
A U.S. Border Patrol agent on horseback grabbing the shirt of a man, who is holding blue bags.

Sin embargo, la postura más acogedora de Biden se puso rápidamente a prueba.

En abril de 2021, Biden había ampliado la cantidad de haitianos que podían permanecer en Estados Unidos después de huir por la violencia de las bandas criminales en su país. No obstante, el gobierno también decidió que, si una ola de haitianos llegaba a la frontera, Estados Unidos los iba a enviar de regreso, bajo una medida de la era de la COVID-19 conocida como Título 42.

No pasó mucho tiempo. Durante un periodo de 16 días en septiembre de 2021, 19.752 haitianos cruzaron a un campamento improvisado bajo el puente internacional de Del Río, en Texas.

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Biden condenó rápidamente las impactantes imágenes de agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo acorralando a migrantes y prometió que los agentes “pagarían” por eso

Pero también hubo una intensa presión por parte de la Casa Blanca para despejar el puente, según declaró un exfuncionario. Los asesores de seguridad nacional del Ala Oeste mantenían conversaciones telefónicas dos veces al día para coordinar los esfuerzos del gobierno para hacer frente a las consecuencias de una crisis humanitaria que rápidamente se convirtió también en una crisis política.

A muchos de los haitianos se les permitió quedarse en Estados Unidos, con notificaciones de comparecencia ante el tribunal de migración, debido a los límites de la capacidad de la Patrulla Fronteriza para expulsarlos del país. Sin embargo, miles fueron deportados. Algunos vuelos llevaron a los migrantes de vuelta a Puerto Príncipe, la capital de Haití, mientras que otros los trasladaron a zonas menos concurridas de la frontera dentro de Estados Unidos, una práctica que el gobierno denominó “descompresión”.

An encampment is seen from above. It sits under a bridge near a wooded area.
Las autoridades calculan que miles de migrantes se reunieron en Del Río, Texas, en 2021.Credit…Julio Cortez/Associated Press
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Las rápidas deportaciones dejaron al descubierto una división en el gobierno que tan solo crecería con el tiempo.

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Gente cercana a Biden señaló que el mandatario siempre había apoyado el cumplimiento de la ley. Algunos de sus principales colaboradores, como Susan Rice, que fue su asesora de política interna hasta el verano pasado, y Jake Sullivan, su asesor de seguridad nacional, encarnaban ese enfoque de mano dura.

“Los migrantes y solicitantes de asilo no deben creer en absoluto a quienes en la región venden la idea de que la frontera estará de repente totalmente abierta para procesar a todo el mundo el primer día”, dijo Rice al principio de la presidencia de Biden.

No obstante, otros miembros del gobierno consideraron el trato a los haitianos una traición a los valores que Biden había prometido defender.

En las reuniones, los asesores se quejaron de que a algunos migrantes se les había ordenado embarcar en vuelos de deportación sin darles la oportunidad de pedir asilo y sin decirles adónde iban.

“Originalmente, dijeron: ‘Vamos a deshacernos de las cosas del gobierno de Trump’”, dijo Daniel Foote, ex enviado del presidente a Haití, quien renunció en protesta después de que el gobierno enviara a los haitianos de regreso. “Pero luego se dieron cuenta de que esta es la única manera de mantener a la gente fuera”.

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La presión para que Biden encontrara una solución iba en aumento.

Recurrió al único lugar que podía aprobar nuevas leyes de migración significativas, pero que no lo ha hecho en décadas: el Congreso.

Two people on a bus wearing masks around their chins. An American flag sticker is visible, backward, on the bus window.
Migrantes llegando a Nueva York el año pasado.Credit…David Dee Delgado para The New York Times
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Los republicanos de Washington en esencia ignoraron las súplicas de Biden de sentarse a la mesa de negociaciones para ayudar a reparar el sistema de migración. Y, en el resto del país, las autoridades del Partido Republicano elaboraron su propio plan.

En abril de 2022, el gobernador de Texas, Greg Abbott, prometió “llevar la frontera hasta el presidente Biden” enviando en autobús a miles de migrantes a ciudades gobernadas por demócratas.

Fue un truco publicitario, pero funcionó.

Los autobuses llegaron al centro de Los Ángeles a mediados de junio. Dejaron a migrantes frente a la casa de la vicepresidenta Kamala Harris en septiembre y de nuevo en Nochebuena. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, envió un avión cargado de personas a Martha’s Vineyard, un lugar de vacaciones para las élites liberales. Los autobuses llegaron en masa a Nueva York.

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Los líderes demócratas estaban desbordados. Le pidieron al presidente que interviniera, bajo el argumento de que la afluencia consumía sus recursos. El alcalde de Nueva York, Eric Adams, afirmó que sin un rescate federal y medidas drásticas en la frontera, la migración masiva “destruirá la ciudad de Nueva York”.

Los que exigían seguridad fronteriza ya no eran solo republicanos como Trump o Stephen Miller, el principal asesor de migración del anterior presidente. Eran miembros del propio partido de Biden.

El gobierno hizo un esfuerzo para satisfacer las exigencias demócratas, otorgando más dinero y acelerando el procesamiento de los permisos de trabajo.

No obstante, el traslado en autobús de migrantes sin duda cambió el discurso en torno al asunto. Y en Estados Unidos las encuestas empezaron a mostrar un apoyo cada vez mayor hacia las medidas fronterizas que antes habían denunciado los demócratas y había defendido Trump.

Mr. Biden entering the Roosevelt Room with Vice President Kamala Harris. To his right is a fireplace flanked by American and presidential flags with books and a portrait of Theodore Roosevelt above it.
El año pasado, Biden acusó repetidamente a los “republicanos extremistas” de bloquear sus esfuerzos para modernizar las leyes de migración del país durante su único discurso sobre migración.Credit…Doug Mills/The New York Times
Mr. Biden entering the Roosevelt Room with Vice President Kamala Harris. To his right is a fireplace flanked by American and presidential flags with books and a portrait of Theodore Roosevelt above it.

Poco después del día de Año Nuevo de 2023, Biden pronunció el único discurso sobre migración de su presidencia. Fue notable en parte porque el presidente rara vez utilizó el poder de su cargo para presionar a favor del cambio como lo hizo con el cambio climático, la equidad fiscal o el apoyo a Ucrania, lo que permitió a los republicanos pintarlo como débil e ineficaz.

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Pero en su discurso desde la Sala Roosevelt, anunció nuevas y duras restricciones al asilo, el sistema de leyes que durante décadas ha establecido a Estados Unidos como lugar de refugio para personas desplazadas y temerosas de todo el mundo.

En repetidas ocasiones, Biden acusó a los “republicanos extremistas” de bloquear sus iniciativas para modernizar las leyes de migración del país, al negarse a otorgar miles de millones de dólares para la seguridad fronteriza y rechazar las negociaciones bipartidistas.

“Pueden seguir utilizando la migración para intentar ganar puntos políticos o pueden ayudar a resolver el problema”, denunció.

El discurso del presidente fue la culminación de meses de frustración y debate dentro del gobierno sobre cómo afrontar la crisis. Pero la reacción puso de relieve las dificultades: los grupos de derechos humanos condenaron las restricciones al considerarlas demasiado duras. Para los republicanos, las restricciones seguían siendo demasiado indulgentes.

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A child wearing a pink tank top that says “whatever” gestures as she looks up at a man holding a child. A woman sits one on side of her and a boy wearing green stands on the other side.
Migrantes venezolanos en Chicago. Ciudades de todo Estados Unidos enfrentan  un creciente número de migrantes.Credit…Jamie Kelter Davis para The New York Times
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Biden respondía así al mayor movimiento de personas desplazadas desde la Segunda Guerra Mundial, con millones huyendo del declive económico, la inestabilidad política y la violencia de las pandillas, desde Centroamérica, Sudamérica, África y otros lugares.

No se trataba, como suele afirmar Trump, de caravanas llenas de delincuentes o terroristas. Pero tampoco se trataba de personas que tenían motivos legítimos para solicitar asilo y permanecer en Estados Unidos de forma permanente.

Algunos asesores que intentaron apelar al corazón de Biden en este asunto acabaron por abandonar el gobierno, pues se sintieron desilusionados. Los que se quedaron alentaron al presidente a pensar con cuidado: la situación en la frontera estaba empeorando y era necesario reforzar el cumplimiento de la ley.

Los republicanos dijeron que las nuevas normas seguían siendo demasiado débiles, señalando que Biden había abandonado voluntariamente la aplicación de la medida del Título 42. Los activistas de migración también criticaron a Biden, diciendo que no era mejor que Trump.

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El impacto del cambio político no tardó en hacerse evidente, ya que los republicanos del Capitolio exigieron medidas más severas en la frontera a cambio de sus votos para una de las principales prioridades de Biden: el envío de más ayuda militar a Ucrania.

Tres años antes, los demócratas pudieron haber resistido. Pero ya no. Los legisladores demócratas de Massachusetts profundamente frustrados se desahogaron con Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional, en una sesión a puerta cerrada en el Capitolio en octubre de 2023.

Los costos financieros de ocuparse de los migrantes en su estado motivaron su mensaje: debe hacer algo; esto tiene que terminar.

Biden pronto vio una oportunidad para aprovechar la dinámica cambiante, así que el 6 de diciembre lo hizo oficial.

“Estoy dispuesto a hacer concesiones significativas en la frontera”, admitió. “Debemos arreglar el sistema fronterizo descompuesto. No funciona”.

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A group of migrants atop a freight train that is traveling past desert brush. In the background are power lines and mountains.
Migrantes montados en un tren de mercancías camino a la frontera estadounidense el año pasado.Credit…John Moore/Getty Images
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Tras casi tres años de presidencia de Biden, casi todas las semanas aportaban nuevas pruebas de que las cosas no funcionaban.

En Nuevo México, una escuela secundaria tuvo que cerrar varias veces al mes debido a los migrantes que rondaban por el recinto escolar. En Texas, los propietarios de viviendas se despertaron y encontraron a migrantes durmiendo en sus garajes.

En diciembre de 2023, los agentes fronterizos cerraron abruptamente en Eagle Pass el puente por el que pasaban los trenes de mercancías de México a Texas. Resultó que se estaba sobornando a los conductores para que redujeran la velocidad mientras los trenes se dirigían hacia el norte a través de México, lo que permitió que miles de migrantes se subieran y cruzaran la frontera.

El cierre del puente fue un último esfuerzo desesperado por contener la frontera, y estaba fracasando. En Eagle Pass, una instalación similar a una tienda de campaña diseñada para albergar a 1000 migrantes detenidos albergaba a 6000. Y el número de personas que entraban en Estados Unidos era mayor que nunca: en diciembre, más de 11.000 migrantes cruzaban la frontera cada día.

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Bajo la presión de ejecutivos ferroviarios enfadados y funcionarios locales frustrados, Biden llamó al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ese mes, México había suspendido sus propias deportaciones de migrantes, que ayudan a evitar que las personas viajen hacia el norte, hacia Estados Unidos, debido a la falta de fondos. Eso tenía que cambiar, dijo Biden, según varios funcionarios estadounidenses.

López Obrador instó al presidente a enviar una delegación de inmediato para tratar el tema, lo que provocó una confusión de última hora, ya que el principal diplomático de Biden y varios otros abandonaron sus planes de vacaciones.

El Secretario de Estado Antony Blinken, que había pasado gran parte del año en Ucrania y Oriente Medio, se apresuró a desplazarse a Ciudad de México con Mayorkas y Liz Sherwood-Randall, asesora del presidente en materia de seguridad nacional. Regresaron un día después con el compromiso de México de reanudar la aplicación de la ley: una victoria relativamente pequeña, pero una victoria al fin y al cabo.

A group of people wearing blankets and huddling around a fire. A a large wall is in the background.
El historial de Biden en los últimos tres años demuestra que sus esfuerzos en materia de migración han fracasado en gran medida.Credit…Fred Ramos para The New York Times
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En su campaña para un segundo mandato en la Casa Blanca, Biden ha sido más contundente en sus convocatorias a una mayor y más estricta aplicación de la ley en la frontera.

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“El pueblo estadounidense está abrumadoramente de acuerdo con lo que el presidente Biden subrayó en su plan de reforma del primer día”, dijo Andrew Bates, portavoz de la Casa Blanca, “que nuestro sistema de migración está roto y tenemos la obligación de asegurar la frontera y tratar a los migrantes con dignidad”.

El sábado, mientras luchaba por salvar del fracaso en el Congreso un acuerdo bipartidista sobre migración, Biden defendió enérgicamente la adopción de medidas enérgicas contra la migración durante un acto de campaña en Carolina del Sur.

Ahora parece listo para presentarse más como un líder decidido a impedir la entrada de personas y menos como un defensor de los desplazados.

“Si ese proyecto fuera ley hoy”, dijo Biden entre aplausos, “cerraría la frontera ahora mismo y la arreglaría rápidamente”.


Michael D. Shear es un corresponsal de la Casa Blanca para el Times. Cubre al presidente Biden y su gobierno. Ha reportado temas de política por más de 30 años. Más de Michael D. Shear

Zolan Kanno-Youngs es corresponsal en la Casa Blanca. Cubre al presidente Biden y su gobierno. Más de Zolan Kanno-Youngs

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