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Algunas ideas para construir la Unidad Sindical

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Estudio, con el mayor interés,  las diferentes propuestas que circulan en los chats en la búsqueda de la unidad sindical que todos entendemos necesaria para enfrentar y vencer sobre el proyecto neoliberal entronizado en el país por la acción conjunta del bipartidismo que administra la colonia a la vez que fortalecido y vigorizado por la Junta Dictatorial impuesta por el colonizador

 ERASTO ZAYAS NUÑEZ Rumbo Alterno

Estudio, con el mayor interés,  las diferentes propuestas que circulan en los chats en la búsqueda de la unidad sindical que todos entendemos necesaria para enfrentar y vencer sobre el proyecto neoliberal entronizado en el país por la acción conjunta del bipartidismo que administra la colonia a la vez que fortalecido y vigorizado por la Junta Dictatorial impuesta por el colonizador.

También hago reflexión sobre el gran espacio en blanco que se abre en los mencionados chats ante las propuestas consignadas en los mismos. Todos las recibimos y ninguno las comentamos. Esto es el equivalente de ir al doctor con una condición aguda, obtener un diagnóstico y una recomendación de tratamiento, para luego quedarnos a esperar que la condición sane sin siquiera haber llevado la receta a la farmacia y mucho menos poner en práctica las medidas profilácticas recomendadas.

Esta nota intenta romper ese ciclo. Si algo salta a la vista en todos los intentos por lograr la unidad sindical en el país, y la mayoría de nosotros nos resistimos a reconocerlo, es que no todos los sindicatos reconocen la necesidad de esa unidad para dar respuesta a las necesidades y aspiraciones de sus matrículas. Cuando menos, así lo entienden y lo expresan con su acción, los líderes de dichos gremios. Podemos hacer un catálogo de las justificaciones para guardar distancia que esgrimen unos y otros. 

El reconocimiento de esta realidad debe, entonces, ser el punto de partida para la construcción de la unidad sindical a la cual se aspira. Hacer un balance certero de quiénes reconocen la unidad como una necesidad de la clase trabajadora y para quiénes dicha aspiración es poco o nada pertinente, facilitará grandemente saber hacia dónde dirigir los esfuerzos.

No tengo la menor duda que un gremio cuya matrícula no haya experimentado la precarización del trabajo que realizan, haya estado exenta del ataque a los derechos y conquistas que se ha llevado por el medio las políticas neoliberales impuestas en el país, continue negociando, sin mayores contratiempos, con su patrono, en su centro de trabajo no tiene la onerosa presencia de empleados reclutados por las empresas de trabajo temporal o los llamados contratistas independientes, tenga negociado aumentos por el incremento en el costo de vida para evitar el deterioro del poder adquisitivo de los salarios negociados, no haya experimentado despidos ni reducción de la jornada, su matrícula no ha visto aumentado su nivel de explotación con más horas de trabajo o el uso de tecnología, no los haya afectado el deterioro de los servicios esenciales que debe prestar el gobierno, ni se sienten afectados por la profundización de la desigualdad que avanza en el país, además de tener plenamente asegurado su retiro, realmente no tiene mucho por qué unirse a luchar contra la clase patronal y el gobierno.

Definido el conjunto de sindicatos que experimentan una realidad diferente a la  más arriba descrita, corresponde ahora establecer comunicación efectiva con aquellos gremios seriamente afectados por las políticas neoliberales impuestas y cuyo liderato reconoce la necesidad de llegar a consensos para organizar la acción sindical, la acción política y la plena inserción de sus matrículas en las luchas sociales que les afectan. 

Si lo que se pretende con esa acción unitaria es un cambio real de la realidad que presenta el país en la actualidad,  también debe de haber consenso en la necesidad de instrumentar las luchas de los sindicatos por cambiar las políticas locales y las instrumentadas desde el gobierno de los Estados Unidos,  definiendo que no habrá colaboración, ni acuerdo de naturaleza alguna, con medidas que vayan dirigidas en contra de los mejores intereses de la clase trabajadora, preséntelas la izquierda o la derecha.

Reconozco las grandes dificultades que entraña estructurar una unidad sindical de la naturaleza que se propone. Hacemos claro que no es un regreso al sindicalismo ya vivido lo que se propone, sino a un nuevo sindicalismo que verdaderamente esté comprometido con un cambio total de las relaciones obrero-patronales en el país. No creo que valga la pena construir la  unidad para seguir haciendo lo mismo.

Reconociendo que existen fortalezas aún inexploradas en la unidad sindical, es igualmente importante que, con el mayor juicio crítico, se analicen las debilidades exhibidas hasta el presente por los sindicatos. Con el mayor deseo de superación y la mayor humildad debemos poner todo sobre la mesa, lo bien hecho y lo incorrectamente realizado, para proceder a definir con precisión y claridad qué debemos continuar haciendo y qué debemos dejar de hacer para avanzar. 

Este análisis, hecho con el mayor rigor, debe llevarnos a definir, con un mayor grado de certeza,  un conjunto de metas comunes en unión de aquellas acciones que deben ser puestas en práctica para el logro de las mismas. Paralelamente hay que realizar los estudios correspondientes y la asignación de los recursos necesarios para lograr la mayor objetividad posible en el diseño de la estructura organizativa superior que es necesaria y la adscripción a un modelo decisional que viabilice la ejecución de las tareas pertinentes al logro de las metas establecidas. 

Definitivamente este no es el modelo de unidad sindical que la gran mayoría sueña con construir. En la redacción de cada línea escucho en mi interior la adjetivación que, sin dudas, provocará las ideas que expongo. Me gustaría escucharla, no tan solo en sus detalles, sino en la compañía de la contrapropuesta que, desde otras ópticas, permitan  hacer posible una unidad que hoy se hace impostergable y urgentemente necesaria.

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Author: Erasto Zayas Nuñez

Erasto Zayas Núñez nació en el pueblo de Santa Isabel, PR el 7 de septiembre de 1949. Realizó estudios en las escuelas públicas del país y los universitarios en la UPR Recinto de Río Piedras y la Universidad Católica de Ponce. Casado, tiene cinco hijos y es el feliz abuelo de cuatro nietos. Escribe cuentos, poesía y durante dos décadas publicó una columna de opinión en el semanario El Oriental. Ligado al movimiento obrero en su capacidad de comunicador por más de medio siglo, se desempeñó como administrador de la Unión General de Trabajadores. Es uno de los fundadores de la Casa de Estudios Sindicales e integrante de su Junta de Directores.

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