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ARTIVISMO: Los alcances de un teatro militante para la transformación.

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Mujeres de Pelo Suelto consideramos que el Artivismo es una herramienta de comunicación y denuncia, creemos que en cada expresión artística decimos algo, nos plantamos en una posición porque consideramos que no existe la neutralidad en el arte ni en otros aspectos de la vida.

ARTIVISMO: Los alcances de un teatro militante para la transformación.

Nueva Pensamiento Crítico, La Revista, edición de abril de 2023

Mujeres de Pelo Suelto consideramos que el Artivismo es una herramienta de comunicación y denuncia, creemos que en cada expresión artística decimos algo, nos plantamos en una posición porque consideramos que no existe la neutralidad en el arte ni en otros aspectos de la vida.

Hacer eso consciente es dirigirse hacia cierto tipo de teatro que no busca ser un mero entretenimiento sino generar pensamiento crítico.

Creemos que cuando se hace artivismo se trabaja desde lo social, se resiste frente a las injusticias sociales y se intenta de manera activa cambiar los patrones de pensamiento y las lógicas sociales que sostienen ese entramado desigual y expoliativo. Toda acción es política y ser artivista no es realizar una intervención denunciante y retirarse. Por el contrario, es habitar y trabajar en territorio.

Practicamos un teatro militante que busca conmover (“mover con”, “mover hacia”), transformar socialmente, interpelar desde lo artístico, no dejar a quién ve en un rol pasivo. Buscamos en el teatro lo dialógico que nos permite construir alternativas de solución a problemáticas reales. O, en su defecto, que el espacio artístico nos permita pensar y debatir alternativas críticas y formas efectivas de gestionarlas.

El individualismo es la herramienta del capitalismo para controlarnos. Mucho se ha hablado durante la pandemia sobre el aislamiento y las medidas preventivas. Sin embargo, los ritos de aislamiento no comenzaron en occidente con el coronavirus. La modernidad se construye sobre ritos de aislamiento, sobre la separación, sobre la construcción de sociedades cuyo entramado social es cada vez menos denso. Lo colectivo se ha cuestionado, se ha debilitado, se ha nombrado como peligroso, al tiempo que – desde las instituciones capitalistas- se favorecía el panóptico. Los ritos de individuación, aislamiento y control han construido sociedades modernas donde vigilar se ha facilitado al tiempo que lo colectivo y asambleaico se ha descartado por utópico, por lento, por impracticable. Incluso desde el feminismo de clase media se ha entronizado el derecho al cuarto propio como una conquista. Nos preguntamos ¿qué mujeres pueden contar con un cuarto propio?, ¿qué mujeres pregonan el aislamiento como conquista?

Hacia 1929, Virginia Woolf publica Una habitación propia. El título del ensayo invoca la idea de que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir. Woolf señala que las mujeres han sido apartadas de la cultura letrada y les ha sido vedado el derecho a la instrucción y la palabra debido a su pobreza relativa y, desde esa perspectiva, sostiene que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir y el acceso a sus derechos. El título también se refiere a la necesidad de cualquier artista para tener licencia poética y la libertad personal para crear arte. Una posición radicalmente opuesta a la que, por la misma época, sostenían las mujeres anarquistas, que buscaban la creación en asamblea, que advertían que la fuerza transformadora radicaba en el colectivo y sostenían que el cambio tendría lugar a partir del combate al sistema capitalista, no de su asimilación al mismo. Los feminismos populares y obreros defienden la sororidad y lo colectivo como acto revolucionario y de resistencia ante el alienante individualismo capitalista.

Por esto mismo y reivindicando ese modo de hacer anarquista, entendemos el artivismo como la irrupción en lo urbano de un modo de entender y habitar la ciudad que garantice y construya un espacio de inclusión para el hecho artístico en que circule la palabra y se reflexione en conjunto, un modo que permita ir en contra del individualismo, generando acciones colectivas para salir de un sistema opresor.

El dramaturgo, escritor y director Augusto Boal decía que el teatro es humano porque el hombre tiene la capacidad de verse haciendo. Por eso entendemos que el teatro y lo teatral es inherentemente humano y trasnformador, ya que nos muestra y nos permite vernos haciendo, y lo que es más, haciendo con otros, otras.

En este momento, en Argentina se cumplen 40 años de democracia ininterrumpida, luego de décadas de golpes de estado cívico-militares y proscripciones. El escenario en que esto se celebra es por demás preocupante. Durante las últimas décadas se han visto crecer y organizarse facciones de derecha extrema que han llegado al gobierno y han, incluso, cuestionado el número de desaparecidos que produjo la última dictadura cívico-militar. De la misma forma, se ha visto abogar desde los medios de comunicación por los discursos del odio y la invención de noticias falsas que tienen por objetivo estigmatizar la pobreza, demonizar la lucha obrera y sindical, proscribir la voluntad política de las clases populares y mancillar particularmente la militancia femenina. Lo largo de estos años esto ha tenido diversas expresiones violentas contra las mujeres y mencionamos sólo dos, a modo de ejemplo y para poner en evidencia la fuerza destructiva que tienen estas construcciones fascistas. En primer lugar, mencionaremos el intento de magnicidio que tuvo lugar en el año 2022 contra la vicepresidenta de Argentina y la versión falaz creada por los medios de comunicación que lo señala como un autoatentado y que, lamentablemente, grandes grupos poblacionales lo creen. En segundo lugar, mencionaremos un hecho por demás reciente, la destrucción -que se produjo el 20 de marzo de 2023 – en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina) de la muestra artística llevada a cabo por el Día Internacional de la Mujer (8M). Las imágenes y obras artísticas expuestas habían sido consideradas “ofensivas” por un grupo de docentes y estudiantes de la propia universidad y el Arzobispo de Mendoza las había repudiado. En un acto de fanatismo y violencia, esos grupos se convocaron en el espacio de arte Luis Quesada de la universidad para celebrar una misa que acabó en la destrucción y el destrozo de las obras.

Tal como se advierte, el crecimiento de los discursos del odio, la fabricación de noticias, la concentración de los medios de comunicación y los recursos editoriales en manos de las hegemonías económicas, el recrudecimiento de los discursos y las prácticas conservadoras, la satanización de la lucha de las mujeres y de la clase obrera nos alertan y nos preocupan respecto del verdadero respeto y la posibilidad de la defensa de nuestros derechos en semejante escenario.

Por esto mismo, creemos que el Artivismo se vuelve imprescindible ante semejante coyuntura. Iniciábamos estas reflexiones señalando que para Mujeres de Pelo Suelto el Artivismo es un medio y una estrategia de comunicación. Queremos cerrar este comentario haciendo hincapié que el artivismo actual, dada esta coyuntura, requiere más que nunca afinar las estrategias que provienen de la guerrilla de la comunicación. No podemos seguir tolerando que las hegemonías desarrollen de manera impune y sin resistencia la fabricación de estados de conciencia y realidad que aletarguen a las personas, que destruyan el tejido social, que vulneren los derechos vitales básicos y que responsabilicen de los males del mundo a las mujeres, el feminismo y las clases trabajadoras empobrecidas por la brutalidad del sistema. Entendemos que no podemos conformarnos con esto ante la frustración que produce la enorme maquinaria del sistema y los medios, tampoco consideramos que sea suficiente la actitud y el fomento de la incredulidad ante los medios y el conformismo en la inacción. Creemos que se puede y es necesario y urgente promover acciones que den cuenta de que otro modo de relacionamiento es posible. Creemos que para ello es necesario e imprescindible generar otra forma de dar a conocer al mundo lo que ocurre en cada territorio, generar un estado de cosas que permita fortalecer y potenciar el punto de vista crítico. Necesitamos cuestionar las prácticas comunicativas donde el poder se reproduce como natural y no se cuestiona.

Necesitamos generar y afinar disparadores que nos lleven a visibilizar lo oculto que hay detrás de las estructuras hegemónicas o lo que – a partir de estas- se manifiesta de forma naturalizada o banalizada en muchos casos.

A través de esa relación entre arte y política, y de la articulación de distintos lenguajes estéticos, desde el artivismo pretendemos quebrar el distanciamiento social y es imprescindible que, desde el hecho artístico mismo, quebremos la diferencia entre hacedor-espectador, para que nos veamos compulsivamente arrastrados a hacer a partir de vernos reflejados e interpelados. Urge que el arte nos convoque a en una posición activa. Recuperando en ese hecho artístico la urgencia y la búsqueda de una transformación desde una militancia política, donde el escenario sea el espacio público y todos los medios que la hegemonía se atribuye para replicar y reproducir su estructura, su discurso y su forma y lógica de plantear las relaciones de fuerza. 

No todo espacio público es amable y esta forma de resistencia requiere del conocimiento del territorio donde se interviene. Estas acciones, siempre colectivas, en donde lo personal y privado se desvanece en lo público y político, implican también la denuncia a través de distintos lenguajes, rompen con el concepto de un teatro para una élite, limitado a las salas. Las calles, las plazas, los pasillos de un hospital, una escuela, una cárcel se vuelven el lugar de lo estético. El artivismo actúa en el territorio donde se erige el discurso y la estética dominante. Irrumpe en ese territorio para instalar, por un momento, una lógica diferente que permita ver la grieta por donde puede colarse una forma de entender el pacto social desde otro entendimiento para hacer evidente lo que el discurso dominante invisibiliza mediante estrategias de naturalización y que es, sin dudarlo, su propia marca ideológica. Entendemos que esto se ha vuelto urgente en un contexto coyuntural donde las derechas fascistas han logrado borrar su sesgo ideológico y se van volviendo cada vez más la opción de resistencia para aquellos que se manifiestan descontentos con las formas de participación política tradicionales.

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