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Campaña contra Zelenski: ¿el presidente ucraniano pierde todo su apoyo? Las claves de las luchas internas dentro del régimen

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De cara a las posibles elecciones presidenciales en Ucrania en 2024, ya se ha lanzado una campaña contra el líder actual, VolodímirZelenski, entre sus antiguos aliados de la política interior. Mientras tanto, Occidente parece hacer la vista gorda y no quiere defenderlo

Geoestrategia

De cara a las posibles elecciones presidenciales en Ucrania en 2024, ya se ha lanzado una campaña contra el líder actual, VolodímirZelenski, entre sus antiguos aliados de la política interior. Mientras tanto, Occidente parece hacer la vista gorda y no quiere defenderlo.

Dados los fracasos de la contraofensiva en el frente, Zelenski atraviesa una mala racha política. Además, aún no ha tomado una decisión definitiva si celebrar los comicios presidenciales en 2024 o no. Aun así, su voluntad de postularse al cargo de jefe de Estado ya expresó el antiguo asesor de la administración de Zelenski, Alexéi Arestóvich, que abandonó su puesto en enero de 2023.

Sin embargo, sus últimas declaraciones no parecen complementarias hacia su socio del pasado. Paralelamente, cuanto menos tiempo queda para 2024, más tensa se vuelve la retórica alrededor de Zelenski. Al parecer, los que antes se abstuvieran de criticar al líder ucraniano, ahora aprovechan el momento. El propio Zelenski advierte de una posible desestabilización en Ucrania y no esconde su temor ante un nuevo revuelto al estilo Maidán.

A su vez, el bloque occidental no arde en deseos de interferir en las discrepancias entre la élite de Kiev, porque está ocupado con el conflicto en Oriente Medio. ¿Qué destino le depara el futuro a Zelenski?

¿Traición de sus aliados?

Zaluzhni vs. Zelenski

El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Valeri Zaluzhni, criticó la situación en el frente, señalando que el conflicto está estancado, en la entrevista al medio británico The Economist a principios de noviembre. Desde este momento, las nubes oscuras se ciernen cada vez más sobre la imagen de Zelenski.

A finales del mes, algunas fuentes del medio aseguraron que aunque Zaluzhni no expresó sus ambiciones políticas hasta el momento, esto no significa que el jefe de las FFAA ucranianas no las tiene y no quiere socavar la reputación del presidente actual. De esa manera, el periódico cita a un diputado del partido de Zelenski que confirmó que la cúpula del poder “está cometiendo errores por todos lados” y que los intentos presidenciales de “centralizar la toma de decisiones” están fracasando.

Según The Economist, las encuestas indican que la confianza en el presidente ucraniano (32%) es menos de la mitad que la del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Valeri Zaluzhni (70%), y un 13% menos que la del jefe del espionaje, KirilBudánov (45%).

El comandante en jefe de las FFAA de Ucrania no aparece en las fotos oficiales de las reuniones de Zelenski con los militares, informó Financial Times a inicios de diciembre. A su vez, The Washington Post también señalaba que Zaluzhni, popular entre sus conciudadanos, podría suponer una amenaza para Zelenski si decide iniciar una carrera política.

Las discrepancias entre Zaluzhni y Zelenski ya no son fáciles de ocultar y podrían ser peligrosas para ambas partes, declaró a Sputnik Yuri Kot, politólogo y decano de la Facultad de Comunicación Mediática del Instituto Estatal de Comunicación de Moscú.

“Zelenski, como dicen, está envenenando a Zaluzhni a través de sus políticos títeres, y Zaluzhni, a su vez, responde a Zelenski a través de las páginas de ‘The Economist’ y encontrando apoyo en el Ejército. Es decir, el conflicto allí es evidente“, enfatizó el experto.

Asimismo, observó que este conflicto puede ser resuelto por Estados Unidos, pero que todavía resulta muy incierto si Washington intervendrá.

“Solo los estadounidenses podrían resolverlo, pero si lo harán es una gran pregunta. Zelenski es cada vez menos controlable, y para EEUU su adhesión a los ideales del Reino Unido son cada vez más evidentes, mientras que Zaluzhni es una creación de los estadounidenses. Por lo tanto, la única forma que les queda para llevar a su subordinado al poder es destituir a Zelenski“, puso de relieve el analista.

Agregó que Zaluzhni también podría correr cierto peligro en estos momentos.

“Sin embargo, la situación también es peligrosa para el propio Zaluzhni. Recientemente, su ayudante voló por los aires, y entonces el propio comandante en jefe puede ser destruido. Zelenski puede hacer cualquier cosa para mantener su poder“, opinó Kot.

Arestóvich vs. Zelenski

A principios de noviembre, el exasesor de Zelenski, Alexéi Arestóvich, expresó muy claramente sus ambiciones políticas al declarar que quiere participar en la carrera electoral en Ucrania. Así, el ayudante del pasado se convirtió en un rival.

De ese modo, a inicios de noviembre Arestóvich se pronunció en contra Zelenski en una entrevista al periódico español El Mundo. Sobre todo, destacó que después de la cumbre de la OTAN —cuando el presidente de Ucrania expresó su rabia hacia los socios de la OTAN— Arestóvich se dio cuenta de que un líder así no es capaz de “jugar en un equipo”, porque es “demasiado egocéntrico”.

Al mismo tiempo, apuntó que es necesario aprender las lecciones y adaptarse a la situación, pero Zelenski está devorado por sus emociones.

“Hay que aprender lecciones y cambiar la política, pero [Zelenski] está utilizando una estrategia previa de mensajes emocionales para la sociedad. (…) Esto es un problema. Nos olvidamos por completo del sentido común“, afirmó.

Arestóvich también subrayó que el 70% de los ucranianos creen que el Gobierno de Zelenski es muy corrupto.

Sin embargo, a pesar de que Arestóvich era asesor de la oficina de Zelenski, en mayo de 2022, los medios publicaron un polémico extracto de su entrevista de 2020 en el que criticaba al presidente ucraniano, afirmando que “Zelenski es un hombre débil, tiene dos botones: el ego mezquino y el miedo”.

Klichkó vs Zelenski

Las aсciones de Zelenski casi han privado a Ucrania de instituciones independientes de poder, empujando al país hacia la transformación en un Estado autoritario, declaró el alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, en una entrevista a Der Spiegel.

“En estos momentos solo queda una institución independiente, pero está sometida a una enorme presión: el autogobierno local. (…) Pronto Ucrania se convertirá en un país en el que todo dependerá del humor de una persona“, observó.

En sus palabras, Ucrania va camino del autoritarismo. El alcalde de Kiev enfatizó que esto se evidencia, en particular, por la destitución por orden judicial de los jefes de una serie de importantes ciudades ucranianas, ya que Zelenski ve en ellos un “atavismo” que no permite centralizar el poder.

El alcalde también subrayó que no había mantenido ni una sola conversación telefónica o personal con el mandatario ucraniano en más de año y medio.

En otra entrevista, el político explicó el descenso de la popularidad del presidente. El alcalde admitió que no le sorprende la caída de popularidad de Zelenski.

“La gente ve quién es eficaz y quién no. Y había y hay muchas expectativas. Zelenski está pagando por los errores que cometió… (…) Había demasiada información que no coincidía con la realidad”, explicó Klichkó al portal suizo 20 Minuten.

Al mismo tiempo, el alcalde de Kiev se puso del lado de Zaluzhni y confirmó que había una situación de estancamiento en el frente.

“Él [Zaluzhni] dijo la verdad. A veces la gente no quiere oír la verdad. Pero, al fin y al cabo, él es el responsable. Explicó y justificó la situación actual. Por supuesto, podemos mentir eufóricamente a nuestro pueblo y a nuestros socios. Pero no podemos hacerlo eternamente. Algunos de nuestros políticos han criticado a Zaluzhni por sus claras palabras, y en vano. Yo estoy de su lado“, declaró.

¿Es hora de culpar a Zelenski?

Las disputas internas de Ucrania no son un secreto para los políticos occidentales, no obstante ellos no muestran ninguna prisa por brindar apoyo a Zelenski.

El 3 de diciembre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una entrevista con el canal de televisión alemán ARD, a la pregunta de si esperaba que se deteriorara la situación de Kiev en el frente, llamó a prepararse para “malas noticias” procedentes de Ucrania.

De este modo, EEUU decidió que ha llegado el momento de culpar a Zelenski, del fracaso, afirmó el líder del partido Patriotas Franceses, FlorianPhilippot, comentando en su página en la red social X las declaraciones de Stoltenberg.

“¡Momento oscuro para Zelenski! Alucinante entrevista del jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la televisión alemana ARD: ¡ha llegado el momento de echarle la culpa a su marioneta Zelenski! (…) El Estado profundo está haciendo lo que siempre hace: ¡crea una marioneta, luego la deja caer y la destruye!”, expresó el político.

Según el político, este tipo de tácticas no son nuevas para EEUU, cuyo “estado profundo” siempre lo ha hecho con sus “marionetas”. El político volvió a pedir que se deje de enviar dinero y armas a Ucrania.

Por su parte, el político británico George Galloway en la red social X señaló que el descontento con el presidente ucraniano crece en los círculos políticos del país eslavo, por lo que la única opción para salvarlo sería huir.

Él [Zelenski] tendrá suerte si logra escapar del país con vida“, opinó.

Galloway subrayó que incluso la esposa de Zelenski no quiere que su marido se presentara a un segundo mandato.

A su vez, el portavoz de la presidencia húngara, Zoltan Kovacs, destacó que los conflictos internos de Ucrania sugieren que aún no está preparada para ingresar en la UE.

Hungría no desea desempeñar ningún papel en las luchas políticas internas del presidente Zelenski. Noticias como esta y estas purgas políticas son un indicio más de que Ucrania aún no está preparada para ingresar en la Unión Europea“, expresó en su cuenta de X.

La Oficina del PresidenteZele emitió la orden de “olvidarse” de Zaluzhny.

Zaluzhny casi terminó en una especie de “lista de prohibiciones” híbrida de Bankova.

Todas las publicaciones sobre Zaluzhny deben ser aprobadas por los funcionarios del OP o el funcionario asignado del SBU.

Aprobarán o rechazarán la publicación.

Bankovaya le tiene mucho miedo al comandante en jefe. Además, Zelensky exige que Zaluzhny renuncie.

Además, todos los administradores ucranianos de cualquier canal/público/grupo filtran todo al SBU y al OP. También se están agotando los clientes de la publicidad política y económica.

Ermak está tratando de mantener todo bajo su propio control, haciendo que el campo de información de Ucrania sea “cálido” para él y para Ze.

La economía ucraniana está colapsando debido a las acciones de sus “vecinos hermanos”, los polacos, quienes primero iniciaron una guerra agraria contra ellos y ahora están bloqueando las fronteras al no permitir o detener a los transportistas ukros por carretera.

Durante este tiempo, Zelensky no pudo hacer nada y está tratando de eludir este caso negativo, ignorándolo.

El presupuesto ucraniano ya ha perdido 9.300 millones de jrivnia (unos 300 millones de dólares) debido al bloqueo. Esta es la cifra de daños sin tener en cuenta gastos, pérdida de ingresos y pedidos de los transportistas ukros, y tienen pérdidas de al menos otros 600 millones de dólares.

Como se dice: “no hay solución al problema excepto inclinarse ante los “hermanos”. Zelensky ya no es respetado en Polonia, sino que, por el contrario, se le considera un ingrato, que debería ocupar su lugar.

La pregunta es cómo intentarán conseguir una victoria por parte del pueblo ukro a partir de esto.

Los transportistas ucranianos se enfrentan a una quiebra masiva.

Sobre la situación política en Ucrania

En un contexto de fracasos en el frente y la falta de resultados tangibles que puedan demostrarse a Occidente, Kiev está experimentando dificultades para adquirir nuevos lotes de asistencia técnico-militar internacional.

Nuestros socios del canal Two_Majors (https://t.me/dva_majors) publicaban hoy:

La situación de ayer en EEUU fue indicativa: los senadores republicanos abandonaron la sesión informativa en la que se discutía la solicitud de ayuda de la Casa Blanca a Ucrania e Israel, porque no recibió respuesta de los demócratas a sus propuestas.

Ermak (jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania), que se encuentra en los EEUU, declaró en el Instituto de la Paz en Washington que “si la asistencia discutida en el Congreso simplemente se pospone, entonces habrá un gran riesgo de que permanecer en las mismas posiciones que ahora. Será imposible avanzar y existe un gran riesgo de perder esta guerra”. Además, Zelensky canceló un discurso en línea ante el Senado de Estados Unidos, en el que pretendía pedir más ayuda.

Estos factores han socavado por completo la confianza de los círculos políticos en la capacidad de Zelensky de recibir apoyo extranjero y han aumentado el flujo de negatividad hacia él. Shariy, el Blogger Ucraniano afincado en España, se sumó ayer a los odiosos veletas de opinión pública como Arestovich y Gordon, denunciando la política de los medios de comunicación ucranianos, algunos de los cuales también cambiaron de vector.

La frase “Ucrania perdió la guerra” de repente comenzó a escucharse entre quienes ayer decían que “tomarían” KinburnSpit y “alcanzarían” las fronteras de Crimea, “atravesando” las regiones de Kherson y Zaporozhye desde el norte…

Sin embargo, continúa la feroz resistencia de las AFU, dos o tres aviones aterrizan diariamente en el aeropuerto polaco de Rzeszow con ayuda para las AFU, también se entregan barcos a través del Mar Negro.

Zelenski no pudo llegar a la sesión informativa con los senadores de EEUU

El presidente ucraniano, VolodímirZelenski, no pudo llegar a la sesión informativa que tenía programada para este 5 de diciembre con los senadores estadounidenses, en momentos en que hay dudas acerca de la continuidad de la ayuda militar de Washington a Kiev.

El anuncio de la ausencia del mandatario europeo fue dado a conocer por el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, durante una conferencia de prensa.

Zelenski, por cierto, no pudo llegar a nuestra sesión informativa a las 15:00 horas… algo sucedió de último minuto“, dijo el legislador.

Un día antes, el mismo Schumer había anunciado que el presidente de Ucrania se dirigiría a los senadores estadounidenses en una sesión informativa clasificada a través de una videoconferencia.

La intención de dicho encuentro era que Zelenski informara a los senadores “sobre el estado del conflicto en Ucrania y la necesidad de otra ronda de ayuda militar”, ya que este 6 de diciembre el Senado votará sobre los casi 106.000 millones de dólares en ayuda a Ucrania, Israel, los países del Indo-Pacífico y para fines humanitarios en la Franja de Gaza.

El pasado 20 de octubre, la Casa Blanca solicitó al Congreso de Estados Unidos más de 75.000 millones de dólares para asistir en materia de defensa y seguridad a Ucrania e Israel. En total, la Administración Biden pidió más de 105.000 millones de dólares en ayuda para Kiev, para Tel Aviv y para otras “necesidades de seguridad nacional”.

En caso de que los legisladores estadounidenses aprueben la propuesta, se acabarían destinando 61.400 millones de dólares para Ucrania y 14.300 millones para Israel, mientras que 9.150 millones serían asignados en asistencia humanitaria para Ucrania, Israel, Gaza “y otras necesidades”. Todo ello para el año fiscal 2024.

La sesión informativa secreta de ayer sobre Ucrania en el Senado de los Estados Unidos tuvo lugar en un ambiente extremadamente tenso y conflictivo, informa The Hill.

En algún momento, los republicanos ya estaban gritando preguntas desde la sala al secretario de Estado Blinken, al jefe del Pentágono Austin y al jefe de Gabinete Brown, quienes vinieron a convencerlos de que asignaran dinero para Kiev.

La disputa se refería al mismo tema: los republicanos exigieron fortalecer la frontera con México.

Le pedí al general Brown el mejor consejo militar. ¿Es tan importante el apoyo a Ucrania e Israel que los demócratas podrían al menos considerar apoyar a regañadientes cierta seguridad en la frontera sur? Pero él sólo quería hablar sobre Ucrania“, dijo el senador Cramer, uno de los participantes en la disputa.

Como resultado, los republicanos simplemente abandonaron la sesión informativa. “No había ningún motivo para sentarse y escuchar a la gente hablar sobre la importancia de ayudar a Israel y Ucrania. Ya lo sabemos y estamos de acuerdo con ello”, dijo el senador Mitt Romney.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (D), acusó al líder republicano del Senado, Mitch McConnell, de intentar interrumpir la reunión.

Pero amenazó con “dejar de hablar” si los demócratas no cedían en la frontera.

“Queremos que se apruebe la ayuda a Ucrania e Israel, pero estamos hablando de fronteras. Mi respuesta al líder de la mayoría (Schumer): si no crees lo serios que somos, dejaremos de hablar. Estoy hablando y espero que todos en nuestro partido voten en contra de este proyecto de ley [de ayuda a Ucrania] para hacerles saber al final del día que estamos presionando para lograr cambios significativos en la frontera“, dijo McConnell.

Sobre los supuestos “miles de tanques” Abrams que dispone EEUU… y que no llegarán a Ucrania

  1. La cifra de 2.600 tanques listos para funcionar estaba vigente en 2013. Durante la última década, el Pentágono ha estado cortando sin piedad hasta los huesos: este año, las Fuerzas Terrestres y la Guardia Nacional han solicitado colectivamente financiación para el mantenimiento de 1.414 tanques.
  2. El último motor AGT-1500 de Abrams se fabricó en Estados Unidos en 1994, es decir, hace casi 30 años. Desde entonces no se han fabricado nuevos y los restantes fueron canibalizados para obtener repuestos. En 1994 eran 12 mil, en 2012 – 4 mil, en 2022 – no más de 2 mil.
  3. La única empresa que queda en Estados Unidos para la reactivación y reparación de Abrams es la planta de tanques en Lima, Ohio. En las últimas décadas, también ha sufrido una importante “optimización”.
  4. Incluso con la recepción de todos los 1.414 tanques Abrams, Kiev difícilmente habría alcanzado sus objetivos.

Cenagal

Enrico Tomaselli

El invierno ha llegado temprano a Ucrania. La lluvia y la nieve ya hacen intransitables las carreteras sin pavimentar y la movilidad de los vehículos blindados se reduce al mínimo. Una tormenta de una potencia sin precedentes ha arrasado el Mar Negro, destruyendo las redes eléctricas en casi todas partes. 2.000 aldeas ucranianas se quedan sin electricidad, Crimea no tiene agua corriente porque los sistemas de bombeo no funcionan. En algunos puntos de la costa el mar ha retrocedido hasta 100 metros.

Obviamente, todo esto se refleja inmediatamente en la línea de batalla, frenando fuertemente la actividad aérea y de artillería, lo que inmediatamente constituye una ventaja para los ucranianos: las condiciones climáticas, de hecho, frenan aún más el avance ruso alrededor de Avdeevka, como la contraofensiva en el Dnieper, en el sector de Kherson.

La situación sobre el terreno está actualmente, metafórica y prácticamente, congelada.

La llegada del general Winter, sin embargo, puede, como mucho, facilitar a las fuerzas ucranianas la transición de una postura ofensiva a una postura defensiva. Pero no es suficiente para nada más y, como ya vimos el invierno pasado, no detendrá al ejército ruso.

Sin embargo, la inevitable desaceleración de las operaciones terrestres se convierte en terreno fértil para que otros niveles de conflicto se manifiesten de manera más incisiva. De hecho, está claro que la OTAN ha entrado ahora en modo Minsk, es decir, está buscando una salida temporal al conflicto; algún tipo de acuerdo que permita congelar el conflicto, lo suficiente para recuperar una apariencia de ejército ucraniano eficiente y, sobre todo, para poner a los países europeos de la Alianza en condiciones de afrontar un choque directo con Moscú.

Está claro que la OTAN avanza hacia esta perspectiva: una guerra con Rusia dentro de (relativamente) unos pocos años. Como lo dijo claramente el presidente de la República Checa, Pavel, quien también fue general de la OTAN.

Tanto los esfuerzos (e inversiones) para adaptar y normalizar las infraestructuras viarias europeas (tanto viarias como ferroviarias), con el fin de adecuarlas al movimiento de tropas y vehículos con los estándares de la OTAN, como la reciente propuesta de un Schengen Militar [1], facilitar la velocidad y la libertad de movimiento transfronterizo de los ejércitos de la OTAN.

Una perspectiva que, sin embargo, exige necesariamente que, sobre todo, los ejércitos europeos -y sus respectivas capacidades industriales- alcancen el nivel necesario para librar una guerra de desgaste, con una gran potencia militar como Rusia. Y para hacer esto, básicamente se necesita tiempo. Un tiempo de no beligerancia activa, que exige por tanto el cierre (temporal) del conflicto ucraniano. Este es un resultado que requiere la alineación de tres elementos: la conversión de la narrativa propagandística, la disponibilidad de Ucrania y, sobre todo, la disponibilidad de Rusia.

Evidentemente, los dos primeros no son sólo aquellos sobre los que se puede ejercer toda la influencia de la OTAN, sino también aquellos necesarios (aunque no suficientes) para iniciar el diálogo con Moscú.

Pero si reorientar la narrativa propagandística (lo que ya está sucediendo) es fácil, convencer a los ucranianos de que adopten consejos más amables parece serlo mucho menos. Zelensky, de hecho, parece decidido a continuar la guerra a toda costa, también porque percibe que su destino está ineluctablemente ligado a su continuación y, por tanto, cuanto más dure el conflicto, más durará su poder.

De ello se deduce que para la OTAN -o mejor dicho, para quienes deciden en ella, es decir, Washington- el problema es gestionar una transición hacia el gobierno del país; Idealmente, habría sido preferible una transición democrática, pero está claro que Zelensky no tiene intención de celebrar elecciones presidenciales el próximo año. Por tanto, será necesario, con toda probabilidad, obtener el tipo de cambio deseado de una forma un poco más informal

Por el momento, el principal problema parece ser encontrar un sustituto que sea fiable (para los EE.UU.) pero también creíble (para los ucranianos), es decir, capaz de mantener su control sobre el país y sacarlo de la guerra, sin golpes o contragolpes.

Este último punto, en particular, no es precisamente obvio. Incluso si, de hecho, la población ucraniana está agotada (y diezmada) y, en general, acogería con agrado el fin de las hostilidades, no debemos olvidar que una parte importante de las fuerzas armadas está compuesta por unidades abiertamente pronazis, cuya reacción podría ser completamente impredecible (o muy predecible, dependiendo de cómo se mire). No olvidemos que la historia europea habla de dos casos sensacionales en los que una paz vista como una traición a los sacrificios de la guerra produjo primero los Freikorps en la derrotada Alemania y luego el nazismo y el fascismo en la victoriosa Italia. Por lo tanto, no es un peligro que deba subestimarse, teniendo en cuenta también que estas unidades de anilladores están muy bien armadas y entrenadas.

En resumen, necesitamos un candidato que tenga la autoridad para mantener bajo control a los sectores más inquietos de la sociedad ucraniana, durante una fase necesariamente tormentosa.

En la actualidad, parecen haber dos posibles alternativas a Zelensky: su ex asesor Arestovich y el jefe de las fuerzas armadas Zaluzhny. El primero está ciertamente en línea con la perspectiva de un compromiso por la paz, pero tampoco es un personaje particularmente claro y, en cualquier caso, conocido pero no popular. Por lo demás, el comandante en jefe goza de mucha estima, tanto entre los militares como entre la población, pero aunque a menudo está enfrentado con el presidente, no parece muy convencido de la opción pacifista. No hace falta decir que, en virtud de su papel actual, no puede ir demasiado lejos en esta dirección, pero algunas de sus posiciones parecen sugerir que la disidencia tiene más que ver con la mejor estrategia para oponerse a Rusia, y no con la idea de mantener peleando o no. Y, obviamente, ser el comandante del ejército haría más difícil ocultar la sustancia de cómo se produciría el cambio en la cúpula, es decir, un golpe de estado.

Naturalmente, Zelensky es muy consciente de todo esto y actúa tratando de impedir los movimientos de quienes quisieran destronarlo. A nivel internacional, está claro que el único aliado de hierro con el que puede contar es Gran Bretaña (que, a diferencia de los EE.UU., es partidaria de continuar la guerra hasta el último ucraniano), mientras que a nivel interno una verdadera guerra fratricida ha comenzado, que enfrenta al grupo de poder de Zelenski con el (casi exclusivamente militar) de Zaluzhny.

Además, el presidente ucraniano comprende bien que no se trata sólo de una batalla sobre la elección entre la guerra y la paz, ni siquiera de una pura cuestión de poder; de hecho, hay mucho más en este momento. Como escribió recientemente Politico [2] sobre él, “mientras Zelensky esté vivo, seguirá moviendo a Europa en la dirección que quiera“. Lo cual, si no es exactamente una amenaza, ciertamente suena como una predicción oscura. Por tanto, utiliza su poder para debilitar a sus oponentes.

Lo que está sucediendo en Ucrania, de hecho, es un verdadero ajuste de cuentas, una especie de noche de cuchillos largos [3] que se prolonga en el tiempo. Según el ex diputado de la Verkhovna Rada (el Parlamento ucraniano) Oleg Tsarev [4], existen dos estructuras capaces de dar un golpe de estado sin necesidad de desplegar tanques en las calles: la División Especial Alpha y las Fuerzas de Operaciones Especiales.

El subcomandante de Alfa, el general de división Shaytanov, fue acusado de traición. ViktorKhorenko, jefe de las fuerzas especiales, ha sido destituido. La comandante de los departamentos de salud militar, Tatyana Ostashchenko (leal a Zaluzhny), fue destituida. Zelensky también despidió y reemplazó a cuatro subcomandantes de la Guardia Nacional de Ucrania.

Además, Zelensky lanzó recientemente un ataque directo contra Zaluzhny –aunque sin nombrarlo– en una entrevista con el periódico TheSun, declarando que “si un militar decide involucrarse en política, y tiene todo el derecho a hacerlo, entonces que lo hagapero entonces no podrá participar en una guerra. Si estás en guerra, piensas en entrar en política o postularte para un cargo público mañana, entonces, tanto de palabra como en primera línea, te comportarás como un político y no como un militar, cometiendo, en mi opinión, un gran error” [ 5].

Por lo tanto, la situación interna de Ucrania está tan estancada como las tropas en el frente. Es probable que, a medida que empeoren las condiciones a lo largo de la línea de batalla y se acerque la campaña electoral presidencial de Estados Unidos, la presión de Washington para lograr un Minsk III sea cada vez más fuerte, utilizando la influencia de la ayuda y los suministros militares para poco a poco ir encaminándose cada vez más a empujar a Kiev hacia un acuerdo.

Naturalmente, en todo esto (como ya es costumbre) la OTAN se sienta sin el posadero. De hecho, no está claro por qué Rusia debería aceptar hoy un compromiso, del que no obtendría nada más que un reconocimiento occidental de la realidad sobre el terreno (es decir, algo que ya ha logrado), no sólo renunciando a los objetivos estratégicos de la guerra –desmilitarización y neutralidad de Ucrania–, pero sabiendo que, como ocurrió con los acuerdos anteriores firmados en la capital bielorrusa, estos serían meros expedientes, utilizados por la OTAN para ganar tiempo y recuperar el aliento.

Ciertamente, en presencia de una voluntad formal de Ucrania, y de una sustancial de Estados Unidos, Rusia se vería presionada desde muchas partes para que no rechazara, al menos de manera perjudicial, la posibilidad de un acuerdo. Está claro que esta guerra es incómoda, incluso para algunos amigos importantes de Moscú, sobre todo China. Pero también es cierto que un acuerdo de compromiso a la baja no sólo podría provocar descontento en el país (otra vez la victoria traicionada…), sino que, sobre todo, sería un error estratégico. De hecho, está absolutamente claro que la OTAN se está preparando para la guerra y que, salvo acontecimientos sensacionales, dentro de cinco o siete años se sentirá preparada para volver a la ofensiva; quizás precisamente desde una Ucrania que reabre el conflicto con el pretexto de recuperar los territorios perdidos.

Cualquier acuerdo que no prevea la consecución segura de los objetivos sería, por lo menos, una maniobra imprudente. Por lo tanto, es probable que Moscú, aunque acepte sentarse a la mesa, no acepte ningún alto el fuego y, sobre todo, no firme ningún tratado cuyas condiciones estén garantizadas no por la palabra de la OTAN, sino por los resultados concretos obtenidos en el campo de batalla.

Por lo tanto, independientemente de lo que suceda en Kiev en los próximos meses, la perspectiva que se perfila a medio plazo es la de una nueva guerra con Rusia, pero en la que Ucrania (o los países bálticos, o quien esté dispuesto a desempeñar el papel) actuará como detonante, pero los ejércitos europeos de la OTAN desempeñarán el papel de los próximos representantes. Mientras el imperio maniobra en líneas exteriores, como corresponde a una potencia talasocrática, los ejércitos coloniales luchan en las fronteras.

Nota

1 – Ver “La OTAN insta a los estados miembros a construir un ‘Schengen’ militar” , Euractiv.it

2 – Ver “Las personas más poderosas para 2024” , Politico Europa

3 – Ver “La noche de los cuchillos largos” , Rai Cultura

4 – Ver “Sobre la destitución del jefe de las fuerzas especiales ucranianas, el mayor general ViktorKhorenko” , Telegra.ph

5 – Ver “Zelensky advierte a los generales de Ucrania que involucrarse en política pone en riesgo la unidad del país” , TheSun

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