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Científicos españoles descubren el planeta menos denso del universo

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Gigantesco, 1,5 veces mayor que el planeta más grande del Sistema Solar, Júpiter, pero ultraligero. Así es la estrella que científicos del Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA-CSIC) y el MIT describen en un artículo publicado esta semana.

Recreación del planeta WASP-193b, descubierto por investigadores del MIT y el IAA-CSIC.

LAURA G. DE RIVERA@LAURAGDERIVERA

Al buscar en una tabla de densidades de materiales cuál se correspondía más con la del planeta que habían encontrado, el astrofísico Francisco J. Pozuelos, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), se topó con el algodón de azúcar: 0,05 gramos por centímetro cúbico. Y esa fue la respuesta que le dio a la periodista del MIT que le pedía un ejemplo ilustrativo para explicar a qué se refería con «ultraligero».

Hablaban del WASP-193b, un planeta que los científicos españoles encontraron «por casualidad»: «Hace cuatro años, Khalid Barkaoui, que entonces era todavía estudiante de doctorado y hoy es postdoctorado en el MIT, encontró algo inusual en los datos que estaba estudiando», cuenta a Público Pozuelos, codirector del estudio.

Tras analizar las señales recogidas por el proyecto WASP (Wide Angle Search for Planets), una colaboración internacional que tiene observatorios astronómicos en ambos hemisferios, los investigadores comprobaron que una estrella similar al Sol situada a 1.200 años luz de la Tierra, la WASP 193, parecía disminuir su brillo cada cierto tiempo.

La razón estaba en un enorme planeta que pasaba por delante cada 6,25 días, tapándonos parte de su visión desde el observatorio terrestre. Así que lo bautizaron como WASP 193b.

¿Un error en los cálculos?

Entonces, se dispusieron a estudiar su masa con el método de las velocidades radiales, que analiza las oscilaciones del movimiento de la estrella debido a la fuerza de atracción que ejerce a su alrededor el planeta en cuestión. Cuanto mayor sea su masa, más atraerá a la estrella y mayor será el desplazamiento de la longitud de onda de su espectro.

Y quedaron atónitos con los resultados. La estrella apenas se inmutaba. «Hemos tardado cuatro años en poder publicar este trabajo porque no podíamos creer que estuvieran bien nuestros cálculos y los hemos repetido una y otra vez usando distintos códigos», recuerda Pozuelos.

Pero sus mediciones eran correctas. Lo que no encajaba en sus expectativas era que el planeta enorme fuera a ser peso pluma. En concreto, el más ligero hallado hasta la fecha. «De los planetas que tenemos bien caracterizados, con su masa medida, solo hay ocho o nueve más con una densidad menor de 0,1 gramos por centímetro cúbico», nos cuenta Pozuelos.

No encaja en los actuales modelos de formación de planetas

El hallazgo, publicado esta semana en Nature Astronomy, es clave porque deja en evidencia los modelos actuales de formación de planetas, que no explican cómo puede originarse uno con una masa tan pequeña y una densidad tan baja. Según estos modelos, la atmósfera se perdería al expandirse y, por lo tanto, daría lugar a un planeta más pequeño.

«Nuestra hipótesis es que WASP 193b posee una atmósfera muy grande y tenue, compuesta de elementos muy livianos, como hidrógeno y helio», dice Pozuelos. Y esto es, precisamente, lo que se proponen comprobar en futuras observaciones.

«Por una parte, queremos comparar la proporción de elementos volátiles y elementos pesados en su atmósfera. Por otra, nos preguntamos si todavía se está produciendo la pérdida de atmósfera», añade.

Por qué es importante WASP193b

¿Qué puede aportar a nuestro conocimiento del universo? «Entender el origen de estos planetas ultraligeros nos va a permitir reformular los modelos actuales de formación de planetas, que están incompletos, para dar con uno más robusto, donde encajen también los que son como WASP193b», señala el astrofísico.

Pero reformular un modelo no es algo que se haga de la noche a la mañana. «Tenemos que irlo construyendo paso a paso, escalón a escalón para, en última instancia, llegar a entender los mecanismos que han dado lugar al Sistema Solar y a la Tierra», señala el astrofísico.

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