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Comunistas en tierra de olivos

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Frente a la historia de los grandes hombres, de las grandes obras construidas supuestamente sin los albañiles del pueblo, hay otra forma de explicar. Luis Segura vuelve a escribir de los albañiles que construyeron en Jaén la oposición al franquismo

ALCARAZ MASATS

Quizás la pregunta más dialécticamente atinada la hizo Bertolt Brecht en su poema sobre un obrero que lee: ¿Dónde fueron los albañiles el día en que se terminó de construir la Muralla China? Y eso porque contenía toda una concepción a la hora de explicar la historia. Una concepción que rompía con la teoría dominante. Teoría de clase, por supuesto.

En los textos oficiales fueron los emperadores, las familias reales, con sus rastras de abolengo y superioridad, los que construyeron tan magna obra. En la vida real fueron los albañiles, miles de albañiles, generaciones distintas incluso, que no tenían poder para establecer un relato de la historia; solo tenían poder para hacerla, aunque fuera siempre un brindis de anonimato y sufrimiento. Un brindis necesario, inevitable, como falso sería su relato por parte de la historia oficial. En esa historia “estatal” César conquistó las Galias. Y ante tal aseveración, en el poema citado, se levanta la pregunta atónita de Brecht: ¿Y no llevaba siquiera un cocinero?

Esos cocineros, esos miles de albañiles, son también los andaluces de Jaén, “aceituneros altivos”, comunistas que no han dejado de zurcir desde 1920 la bandera roja de la rebeldía y la honestidad; una bandera, por cierto, que conforme era zurcida empezaba de inmediato a romperse por otro lado. Pero el Sísifo comunista de Jaén no paraba, como se contiene en los tres libros publicados por Luis Segura Peñas. Comunistas en tierra de olivos (Universidad de Jaén), Comunistas en tierra de minas (Utopía libros) y el muy reciente, que ahora se presenta, Comunistas en la Campiña Norte de Jaén (comarca de Andújar) (Utopía libros).

Estos tres libros contienen una narración sencilla pero meticulosa, mítica pero muy pegada a la tierra. Y parten de una resonancia que no deja de latir a lo largo de todo el texto: las ideas no viven sin organización. Luis Segura es un historiador meticuloso como un relojero suizo, incardinado en el pueblo, romántico a veces, si cabe, pero de un marxismo posiblemente irrefutable: la historia sigue siendo la historia de la lucha de clases y de sus niveles de organización y resistencia. Otra cosa es que la historia sea más o menos conocida, sea o no tachada por los relatos oficiales, de los cuales se desmarcan estos textos con rigor y paciencia. Y es un verdadera acto de celebración para Jaén contar con alguien que ha logrado convertir el tiempo en historia concreta en ese marco innumerable de olivos.

Es decir, frente a la historia de los grandes hombres, de las grandes obras construidas supuestamente sin los albañiles del pueblo, hay otra forma de nombrar, de explicar y de señalar las cosas, que supera el dogmatismo de la resignación y descubre el sonido real del motor histórico. A veces este señalamiento se hace de manera rotunda, marcando las cosas de forma indeleble, como hizo Picasso al pintar el Gernika. Lo que no quiere decir que la falta de otros cuadros haya anulado la historia real. Quizás falte algún cuadro de Picasso sobre la “Desbandá” entre Málaga y Almería durante la llamada Guerra Civil, o sobre el bombardeo del Mercado de Alicante, o sobre la lucha de los jornaleros del Marco de Jerez a la hora de crear las Comisiones Obreras al par que se hacía en la Mina de la Camocha, o sobre la dignidad inacabable de los aceituneros de Jaén, que eternizara Miguel Hernández en su poema.

Es verdad, faltan muchos cuadros, que ayudarían sin duda a conocer una historia de lucha y resistencia. Por eso resulta tan importante el esfuerzo de este historiador, bibliotecario de Universidad, de la provincia de Jaén. ¿En qué clandestinidad de resistencia y apuesta hasta la temeridad entraron los albañiles que construyeron en Jaén la oposición al franquismo y que no han decaído a la hora de señalar la posibilidad de un imaginario más justo y más pleno de libertad? Una clandestinidad llena de dignidad que Luis Segura recorre con seriedad y rigor. Con todos los nombres, con todos los hechos, con todas las fechas, con todos los paisajes.

Se suele decir en el refranero menos conocido que a Jaén se entra llorando y se sale llorando. Se entra llorando porque vivir en Jaén puede significar algo así como vivir en una especie de exilio en un territorio de paso, en una suerte de Macondo donde el tiempo se ha detenido y da la impresión de que no existe la historia. Se sale llorando porque Jaén también existe, y existe su historia y su gente, casi transparente a veces por sencilla; una historia de clase, sencilla, sí, pero obstinada en sus convicciones, casi recalcitrante en su “instinto” organizativo, en su apuesta por un imaginario de igualdad.

Por eso, a mi juicio, es importante retener el trabajo que aquí se presenta, publicado en tres libros repletos de un ejército de olivos y de miles de albañiles de una historia de clase y de resistencia. Conste mi recomendación sobre su lectura.

Libro de Luis Segura "Comunistas en la campiña norte de Jaén"

COMUNISTAS EN LA CAMPIÑA NORTE DE JAÉN.
Historia del PCE en la comarca de Andújar (1921-1994)

Luis Segura Peñas. Prólogo Mario Amorós
Utopía Libros, 2024

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