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Construcción caótica amenaza el bosque y las comunidades en el sur de San Juan

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La representante por acumulación Mariana Nogales Molinelli advirtió hoy que gran parte de las áreas boscosas que quedan en el sur de la ciudad de San Juan podrían desaparecer pronto debido a una serie de construcciones que sustituirán la vegetación con cemento,  como ha ocurrido en la mayor parte de la capital

La representante por acumulación Mariana Nogales Molinelli advirtió hoy que gran parte de las áreas boscosas que quedan en el sur de la ciudad de San Juan podrían desaparecer pronto debido a una serie de construcciones que sustituirán la vegetación con cemento,  como ha ocurrido en la mayor parte de la capital.

La legisladora indicó que una investigación realizada por su oficina identificó al menos 13 proyectos, que incluyen 300 unidades de vivienda unifamiliar nuevas, dos centros de acopio y un vertedero, así como más de 990 mil metros cuadrados de cemento. “Todos estos proyectos se presentan como ‘desarrollo’ en los términos más positivos, pero cuando se ve el cuadro completo en realidad lo que hay es un proceso de urbanización caótico, desconectado y destructivo. No responde a un plan para atender las necesidades de la población, para mantener una relación saludable con el medioambiente o para fortalecernos ante el cambio climático. Las consecuencias ya se están viendo. Precisamente, esta investigación surgió porque estábamos recibiendo diversas denuncias sobre remoción de corteza terrestre y deforestación sin permisos, contaminación de los cuerpos de agua, inundaciones y erosión, todas en la misma región sur de San Juan. Lo que encontramos es este reguero de construcciones”, explicó.

Nogales Molinellli señaló que la deforestación del bosque que queda en San Juan agudizará el efecto de Isla de Calor Urbana que ya se presenta en el norte del municipio. “Ya en el 2011, San Juan presentaba temperaturas de hasta 7 grados fahrenheit más calientes que las áreas rurales, una diferencia que es aún mayor en comparación con áreas boscosas. Este efecto se atribuye a que los materiales de construcción como el hormigón, el cemento y el asfalto retienen más el calor producido durante el día y lo liberan en la noche, aumentando la temperatura no sólo durante el día sino también tras la caída del sol. A esto se suma que, al sembrar cemento, se impermeabiliza el terreno, afectando el funcionamiento de la infraestructura natural que mitiga las inundaciones. Sabiendo esto y viviendo estos días en que se están registrando calores récord y lluvias torrenciales repentinas, ¿cómo es posible que sigamos permitiendo la deforestación cuando la recomendación experta es hacer lo contrario? Esta es una responsabilidad de las agencias llamadas a planificar el territorio y velar por el cumplimiento con ese plan. Pero le pedimos a la Oficina de Gerencia de Permisos que nos diera una lista de todos los proyectos de construcción de viviendas en el sur de San Juan y no pudo producirla. Como todo lo ven de forma segmentada, proyecto a proyecto, no tienen la capacidad para ver el espantoso cuadro completo del desarrollo caótico que está permitiendo”, afirmó.

Isla de calor urbana – Tomado de la Sociedad Puertorriqueña de Planificación

Entre los proyectos en proceso de construcción, la representante destacó el Proyecto Ensueño, con 89 unidades para vivienda pública y señalado por el costo de cerca de medio millón de dólares por apartamento y las donaciones políticas de los contratistas a políticos del partido en poder; Montehiedra Reserve, donde se construyen 22 mansiones de lujo; Paseo La Cima, donde se construirán 104 unidades de vivienda tipo “walkup”; y los planes desconocidos para las 8 cuerdas propiedad de la compañía de la familia del secretario de Estado, Martel Inc., las cuales han sido deforestadas sin permisos. “Sabemos que hay una necesidad de vivienda asequible, pero nuestro planteamiento es que seguir ampliando el desparrame urbano no es la solución. En cambio, debemos rescatar todos esos espacios que se encuentran abandonados en los cascos urbanos y planificar una ciudad que atienda las necesidades de todas las personas, desde los más jóvenes hasta los más viejos, donde haya vivienda asequible y se encuentren los servicios básicos que necesitan – escuelas, médicos, oficinas de gobierno, colmados, recreación-, a los que puedan llegar a través de un sistema de transportación pública fortalecido y áreas urbanas en las que se pueda caminar y hacer comunidad. Este no es un sueño imposible. Puede ser realidad, pero para ello hace falta que en el gobierno y las agencias haya la voluntad para hacer el trabajo de planificar y de hacer cumplir las leyes que protegen esa planificación”, recalcó Nogales Molinelli.

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Vea el informe En el sur de San Juan florece el hormigónaquí.

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