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Cruda (columna)

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Las soluciones escénicas de Christian Nieves Santiago en Cruda manifiestan no solo un acercamiento creativo si no una mirada compleja al difícil espacio del Teatro Victoria Espinosa, cuyo público está colocado a dos lados. Atiende con ternura e ingenio dramático el uso del lenguaje de señas.

Cruda (columna)

Las soluciones escénicas de Christian Nieves Santiago en Cruda manifiestan no solo un acercamiento creativo si no una mirada compleja al difícil espacio del Teatro Victoria Espinosa, cuyo público está colocado a dos lados. Atiende con ternura e ingenio dramático el uso del lenguaje de señas. Todo el elenco interpretaba el personaje del otro y la otra mediante este idioma. En otra ocasión se usaron sobre títulos. Así que el histrionismo se transmitía por dos canales a la vez. Se incluyó a la población sorda y al resto del público como una unidad. Se superó la otredad.

Con un sin fin de cambios de vestuario sobre ropa interior color carne, tres plataformas de dos niveles y luces de Lynnette Salas, utilería realista, la producción asume el minimalismo con agudeza poética. La unidad actoral del grupo que trabaja junto constantemente (con sus variantes) se compromete con las piezas desde el arte, a la par que con los discursos laborales, de equidad, denuncias contra la posición pedestre y ratera del gobierno ante los cadaveres de la pandemia y, sobretodo, esas micro agresiones en las relaciones de parejas heterosexuales, esa intra historia de abusos que no se narran, pero que laceran a las mujeres nuestras en este mundo de liberales que hacen del feminismo sólo una consigna. (Esta inclusión de la problemática en parejas heterosexuales, tan olvidadas hoy en la lucha social, me hizo sentir acogida. Se demuestra que es también tema urgente.)

La dirección de Christian Nieves selecciona con propiedad a cada actor o actriz para cada personaje, sea el parlado o el de lenguaje de señas. Así se dan vivencias escénicas que equiparan cada etapa actoral en que se encuentran los colegas que conforman el elenco. Es un rasgo sobresaliente de su dirección. Se le nota que los ama a todas y a todos. Una dicción impecable, acciones dramáticas claras, excelente expresión corporal, entrega individual y colectiva, denotan que el director procura el mejor rendimiento de sus artistas.

Desconozco el manejo de la categoría “off” en Broadway, aunque puedo tener una idea, sin embargo, conozco el Almagro Off ( para textos áureos de todo tipo), este proyecto de Cruda sobresaldría en ese tipo de festival en el cual el despliegue estético maneja lo dramático y lo anti dramático como material escénico, junto a la amalgama de recursos teatrales conducidos no desde un estilo si no desde la necesidad artística. Son montajes eclécticos que proponen su propia plástica. En este lo mismo se usa el sofisticado cine como las latas pueriles de la canasta básica de alimentos boricuas. Estas funcionan, como los teléfonos que hacíamos en la niñez, unidas por cordones de lana que transmitían nuestras vocecitas entusiasmadas. Esta troupe añade a la estética off una fuerte preocupación social; la puertorriqueñidad en combate tanto en lo objetivo social como en el plano de nuestras vidas personales, que no se historizan. Proyectan la rabia de Kisha Tikina, la autora, que presenta a Puerto Rico como un país cuyas historias tienen gancho en otros países porque su reclamo social no se desliga del personal. Agradecida.

¡A viajar!

Nota: propongo usar programa de mano.

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