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El alto precio del silencio ante los Planes de Clasificación y Retribución

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Hace muy pocos días escuchamos la noticia donde un sindicato de una corporación pública solicitaba que la Junta Dictatorial revisara el Plan de Clasificación y Retribución que había aprobado para los empleados de dicha agencia pues el mismo no le hacía justicia a un significativo grupo de trabajadores de la misma.  Lo sorprendente de la declaración no es la ausencia de justicia laboral, esa es la norma de la Junta, lo que impacta es que el reclamo se haga al término de una negociación colectiva. 

 ERASTO ZAYAS NUÑEZ

Hace muy pocos días escuchamos la noticia donde un sindicato de una corporación pública solicitaba que la Junta Dictatorial revisara el Plan de Clasificación y Retribución que había aprobado para los empleados de dicha agencia pues el mismo no le hacía justicia a un significativo grupo de trabajadores de la misma.  Lo sorprendente de la declaración no es la ausencia de justicia laboral, esa es la norma de la Junta, lo que impacta es que el reclamo se haga al término de una negociación colectiva. 

Creemos necesario insistir en señalar que los Planes de Clasificación y Retribución (PCR) constituyen un ejercicio patronal adicional, entre múltiples ensayados,  conducente a la total desarticulación de la organización sindical en el sector gubernamental. Aunque se supone que se negocien con el sindicato, la Junta ha hecho caso omiso de esta disposición, los sindicatos no han actuado afirmativamente ante el mollero del organismo federal y los PCR han estado imponiéndose en los talleres.

El lento veneno que los PCR de la Junta van infiltrando en el tejido de la organización obrera en el sector gubernamental, comienza a hacerse notable. Los efectos tóxicos del mismo se hacen evidentes tan pronto el mismo es ratificado por el sector de la matrícula que resulta beneficiado. Con los trabajadores divididos en dos bandos, el sindicato comienza inmediatamente a pagar el precio de no haber actuado asertivamente en el momento en que la cláusula salarial quedó sometida a la arbitrariedad de la Junta. 

Resulta harto difícil explicarle a los unionados por qué hay que aceptar que un grupo de trabajadores ha recibido un aumento significativo y otro grupo apenas recibe una miseria o en el peor de los casos, nada de aumento. Ante una realidad que va contra la esencia misma de las aspiraciones de la organización sindical, el sindicato no alcanza a construir una explicación racional de lo que ha ocurrido. Además, cualquier pronunciamiento que haga en contra de que se paralice o se dilate la puesta en vigor de los aumentos a los beneficiados, hasta tanto se logre mejorar la oferta para los que han quedado atrás, generará el malestar de los que si han recibido un aumento.

No debe pasarse por alto el momento en que la Junta Dictatorial ha venido imponiendo sus PCR. Los trabajadores del sector público, en su mayoría, no han visto cambios en sus salarios durante una década. Si los que reciben un aumento hicieran una división entre los años que llevan sin experimentar incremento  de salario y lo que han recibido,  podrían darse cuenta del impacto real de la congelación de los aumentos que ya tenían negociados en sus convenios. Si al cálculo anterior le añaden el deterioro del poder adquisitivo por el efecto del aumento en el costo de vida verán lo poco equitativo de lo aprobado por la Junta. La aceptación tácita de esta realidad vivida, sin mayor resistencia ni lucha, merece ser examinada. 

Resulta interesante el silencio que rodea la imposición de los PCR al discutir la cláusula salarial de los convenios. Aunque la mayoría de los sindicatos bajo la Ley 45 no ha comenzado el proceso de negociación,  luego de dar fin a la imposición de la congelación de los convenios, nadie parece tener interés en discutir y buscar estrategias que frenen la acción gubernamental de conducir la negociación salarial mediante la fórmula de los PCR. El desastre experimentado en la negociación en la Administración de Servicios Médicos (ASEM) en Centro Médico parece estar pasando por debajo del radar sindical. Dos elementos de la realidad sindical presente no deben pasarse por alto. La veda electoral está próxima a establecerse y las filas en los departamentos de Personal de las agencias, para desafiliarse de los sindicatos, continua aumentando.

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Author: Erasto Zayas Nuñez

Erasto Zayas Núñez nació en el pueblo de Santa Isabel, PR el 7 de septiembre de 1949. Realizó estudios en las escuelas públicas del país y los universitarios en la UPR Recinto de Río Piedras y la Universidad Católica de Ponce. Casado, tiene cinco hijos y es el feliz abuelo de cuatro nietos. Escribe cuentos, poesía y durante dos décadas publicó una columna de opinión en el semanario El Oriental. Ligado al movimiento obrero en su capacidad de comunicador por más de medio siglo, se desempeñó como administrador de la Unión General de Trabajadores. Es uno de los fundadores de la Casa de Estudios Sindicales e integrante de su Junta de Directores.

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