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El auge de las fuerzas ultras sacude la UE en su momento más crítico

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AfD se posicionaría como segunda fuerza en Alemania y Le Pen duplica el número de escaños de Macron, que ha convocado elecciones anticipadas a la Asamblea Nacional

La presidenta de la Comisión Europea y candidata del Partido Popular Europeo (PPE), Ursula von der Leyen.

BRUSELAS10/06/2024 00:16 ACTUALIZADO: 10/06/2024 01:49

MARÍA G. ZORNOZA@MARIAGZORNOZA

Las elecciones europeas más trascendentales de la historia dejan varios titulares y muchas interrogantes. El Partido Popular Europeo y los Socialdemócratas revalidan su primer y segundo puesto en la Eurocámara. Los Verdes se desinflan. Y la extrema derecha consolida un ascenso meteórico que es especialmente punzante en los países fundadores. A partir de ahora se abre el camino más pedregoso e incierto, que cuenta con tres paradas claves: la composición de las nuevas familias políticas, la designación de los altos cargos para el próximo lustro y la puesta en marcha de nuevas alianzas.

Las fuerzas ultraderechistas llevaban meses sacando músculo y extendiendo su influencia en los Parlamentos, Senados o Gobiernos de toda la Unión Europea. En algunos Estados miembros se han consolidado, como Hungría. En otros, han roto barreras antes casi impensables, como Finlandia. Y en algunos, como Italia, han mutado. Todo ello ha tenido ya su impacto en las elecciones europeas, que ponen el broche final a la novena legislatura. Uno de los acontecimientos que deja el mandato saliente es el fin de los cordones sanitarios y la normalización e institucionalización de muchas de estas fuerzas.

El huracán ultra deja ya sacudidas nacionales y anticipa otras. Emmanuel Macron ha convocado elecciones a la Asamblea Nacional tras el ascenso meteórico de Marine Le Pen. Las estimaciones anticipan que Reagrupación Nacional ha duplicado a los liberales en las urnas europeas. En los comicios pasados, la lucha estuvo mucho más reñida y la francesa solo logró un escaño más que el exbanquero. Le Pen, tras muchos años en el banquillo, prepara su desembarco hacia las elecciones presidenciales de 2027.

El eje franco-alemán es el motor de la UE. Y ha sido en las dos potencias económicas más importantes donde el ascenso ultra se siente con más impacto. Las estimaciones publicadas hasta la fecha, que cuentan con gran precisión, anticipan un sorpaso de Alternativa para Alemania (AfD) a los socialdemócratas de Olaf Scholz. El partido con tentaciones nazi se hace con la plata y culmina un brutal ascenso que comenzó con su irrupción en el Bundestag en 2017.

A Flourish election chart

En plena campaña, AfD fue expulsada de su familia europea, Identidad y Democracia (ID) por blanquear al régimen nazi. Muchas de las delegaciones, incluida la liderada por Le Pen, lo consideraron una línea roja. Pero quienes no le dieron la espalda fueron los integrantes del austriaco Partido por la Libertad (FPO), que también ha duplicado sus escaños en los presentes comicios pasando de tres a seis eurodiputados. El grupo ultra se proyecta como vencedor en las elecciones nacionales de otoño.

Italia fue el laboratorio del experimento ultra. En 2018 se convirtió en el primer país fundador en manos de un Gobierno euroescéptico, el liderado por el Movimiento 5 Estrellas y la Liga de Matteo Salvini. El fenómeno Meloni estaba ya latente. Sus Hermanos de Italia no sacaron ningún escaño en las elecciones europeas de 2014. En las siguientes obtuvo 5. Y en las presentes se le anticipan una sacudida con hasta 30 sillones. En España, Vox pasaría de aterrizar en la Eurocámara con 3 representantes en 2019 a hacerse con siete.

¿Cómo queda el nuevo hemiciclo?

En la actualidad hay siete familias: el Partido Popular Europeo (176); Socialdemócratas 139; liberales de Renovar Europa (102): Verdes (72); Conservadores (69); Identidad y Democracia (49); La Izquierda (37); y hay 61 no inscritos, como es el caso de Puigdemont.

Según las últimas estimaciones, el PPE lograría 189; 135 para S&D; 80 para los Liberales de Renovar Europa; 72 para Conservadores y Reformistas; Identidad y Democracia con 58, Los Verdes bajarían a 52 y la Izquierda a 36. Mientras que 98 son nuevos o se encuentran en los no inscritos, como es el caso de AfD o el Fidesz húngaro. A priori, el impacto de la ola ultra es mucho más punzante en los países que en la arquitectura de la nueva Eurocámara, que continúa contando con una mayoría centrista entre PPE, S&D y Liberales. Una de las claves será qué parejas de baile elegirán los populares para conformar las mayorías que permitan la gobernabilidad del próximo lustro.

«¿Está preocupada por el ascenso de las fuerzas de extrema derecha?», le han preguntado a Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo. «Tomaremos nota de los resultados. Primero tenemos que entender cómo ha votado la gente y a quién. En los próximos cinco años tomaremos decisiones que tienen impacto directo en el día a día de los ciudadanos: en agricultura, clima o competitividad. Tenemos que mostrar responsabilidad para formar mayoría», ha respondido.

¿Y ahora qué?

A partir de ahora comienza la carrera de fondo para configurar la maquinaria del próximo lustro. Los 27 líderes de Estado y de Gobierno arrancan las negociaciones para designar la cúpula de los liderazgos de la UE con una cena informal en Bruselas que tendrá lugar el próximo 17 de junio. Von der Leyen parte como favorita, pero la victoria de los Populares en las urnas no le garantiza revalidar su puesto al frente de la Comisión Europea. Debe ser propuesta por los mandatarios y ratificada por los 720 nuevos eurodiputados.

La alemana ha hecho durante toda la campaña un ejercicio de equilibrismo para arañar votos de uno y otro lado del arco parlamentario. En 2019, pasó el examen de la Eurocámara por la mínima de nueve votos. Lo logró haciendo concesiones a las fuerzas progresistas. Ahora ha cambiado la estrategia y está intentando cortejar a fuerzas ultraconservadoras. Para ello, la ex ministra de Defensa de Angela Merkel ha dibujado la imagen de lo que considera una extrema derecha digerible: pro-OTAN, pro-Estado de Derecho y pro-Ucrania. Aquí entraría Giorgia Meloni, pero excluye a otros como Alternativa para Alemania o Reagrupación Nacional de Marine Le Pen. España y Alemania, en manos socialdemócratas, han dejado claro que no trabajarán con Von der Leyen si esta se apoya en las fuerzas ultras.

Para Von der Leyen, la jornada electoral deja dos mensajes. «El centro aguanta, pero es verdad que los extremos a ambos lados han recibido mucho apoyo. Por eso, desde el centro tenemos una responsabilidad porque queremos una UE fuerte y eficiente», ha señalado en su primera comparecencia una vez que las urnas han hablado. Se mantiene en que seguirá trabajando con los «pro-OTAN, pro-Europa y pro-Ucrania», es decir con Meloni.

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