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El PP revalida su mayoría absoluta en Galicia y no da opción al vuelco pese al despunte del BNG

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El batacazo del Partido Socialista de Galicia, que ha perdido cinco escaños y un tercio de sus votos, impide a Ana Pontón asaltar la Xunta

El presidente del PP Alberto Nuñez Feijóo mantiene una vidoconferencia con el ganador de las elecciones gallegas por el Partido Popular Alfonso Rueda este 18 de febrero de 2024.

SAMUEL MARTÍNEZ@SAMUMARTINEZR Público

Alfonso Rueda seguirá al frente de la Xunta de Galicia. Lo hará, eso sí, con dos escaños menos con respecto al pasado mandato. El batacazo electoral del Partido Socialista de Galicia (PSdeG) —ha pasado de 14 escaños a nueve— ha sido crucial para que el líder popular haya podido revalidar el cargo sin demasiados problemas, pese al crecimiento del Bloque Nacionalista Galego (BNG). La participación, en otro orden de cosas, ha sido histórica: un 67,3% del electorado gallego ha acudido a las urnas, un récord histórico en la comunidad autónoma a la espera de cómo pueda modificar el porcentaje el voto CERA.

La formación que dirige Ana Pontón ha escalado hasta los 25 escaños, seis más que los 19 que poseía antes de este 18 de febrero. Sin embargo, la caída del PSOE ha frenado cualquier aspiración de las fuerzas progresistas de agarrar el bastón de mando gallego. Democracia Ourensana, el partido que encabeza el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, ha logrado penetrar en el Parlamento autonómico con un escaño, tal y como ya dibujaban la mayoría de las encuestas.

Es un escenario muy distinto al que han tenido que afrontar Sumar Podemos, que no han podido alcanzar el porcentaje necesario para obtener presencia en el hemiciclo gallego. Los primeros han obtenido alrededor de un 1,9% de los votos, mientras que la formación morada apenas supera el 0,25%. Vox ha repetido resultados y se ha vuelto a quedar fuera. La fuerza de extrema derecha, eso sí, ha ganado votos con respecto a las últimas elecciones. Junto al BNG, son los dos únicos partidos que han crecido en número total de apoyos.

Con todo, el 18F ha teñido, de nuevo, el mapa de Galicia de azul oscuro. El PP se ha impuesto en todas las provincias. En A Coruña, ha obtenido 13 escaños; el BNG, nueve y el PSdeG, tres. En Ourense, los populares han logrado ocho asientos en el Parlamento; el BNG, cuatro; el PSdeG, uno y Democracia Ourensana, otro.

Es prácticamente la misma fotografía que luce la provincia de Lugo, con la única diferencia del que Partido Socialista ha logrado un escaño más (dos en total) y ninguno Democracia Ourensana. En Pontevedra, el PP se ha quedado con 11; el BNG, con ocho y el PSdeG, con tres.

Un ascenso que al BNG le sabe a poco

El BNG ha logrado los mejores resultados de su historia, pero han sido insuficientes para poner en problemas a Rueda. Precisamente esa, «insuficiente«, ha sido la palabra que ha escogido Ana Pontón para describir el resultado obtenido por su formación. 25 escaños son muchos, pero no alcanzan. De hecho, es una marca que «rompe todos los techos electorales» del BNG, también en palabras de su líder.

Es un resultado, en cualquier caso, que fortalece a Pontón y al BNG, que liderará, a partir de este 18 de febrero, la oposición al Partido Popular. Para la líder nacionalista gallega, las urnas han marcado un «antes y un después» que deberá materializarse en futuros comicios.

Solo Pontón puede esbozar un atisbo de sonrisa, esta noche, entre las izquierdas. El candidato socialista, José Ramón Gómez Besteiro, ha pasado un mal trago en su comparecencia ante la militancia y los medios. «No hemos obtenido los resultados que esperábamos«, ha reconocido. Ha confirmado, eso sí, que el mal resultado no le hará abandonar su cometido en el Parlamento gallego. Besteiro continuará al frente del partido en Galicia.

Quinta mayoría absoluta del PP

Las caras largas en los cuarteles generales de las izquierdas han contrastado con lo exultante de la intervención de Alfonso Rueda una vez se ha confirmado la victoria popular. Cinco mayorías absolutas del PP seguidas. Cuatro de Feijóo y una de Rueda. El renovado presidente de la Xunta ha hablado de «entendimiento» y de una tierra, la gallega, que no quiere privilegios con respecto «a los demás», en referencia al resto de comunidades autónomas.

Desde el principio, la campaña se movió entre la arena autonómica y la nacional. El PP trató de rentabilizar en todo momento las relaciones del Partido Socialista con el independentismo, aunque el desliz —si realmente lo fue— de Alberto Núñez Feijóo en la reunión que mantuvo con 16 periodistas en un restaurante de Lugo volvió la amnistía en su contra. Como informó Público, el líder popular reconoció que su formación había dialogado con Junts per Catalunya tras el 23J y que había estudiado el encaje legal de la amnistía.

Además, dejó caer que ve difícil probar el terrorismo en el caso de Carles Puigdemont y que el PP podría estar abierto a indultar con condiciones al expresident de la Generalitat de Catalunya. Voluntario o accidental, el movimiento obligó al PP a adoptar una actitud más defensiva de la que hubiera deseado y dio alas a las izquierdas, que insistieron durante toda la campaña en que se daban todas las condiciones necesarias para lograr el pretendido vuelco.

Pero ni las informaciones sobre los contactos del PP con Junts ni el despunte del BNG han sido suficientes para terminar con el dominio popular en Galicia. Rueda gana sus primeras elecciones —hasta ahora se encontraba al frente de la Xunta en sustitución de Feijóo— de forma más o menos holgada y, de resultas, obliga a PSOE, Sumar y Podemos a hacer evaluación de daños.

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