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El profesor Michel Godreau y sus cinco décadas de historia en la Universidad de Puerto Rico

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“Tienen que partir de la premisa inicial de que el derecho está mal”, aconseja el catedrático de la Escuela de Derecho, quien se adentra a una nueva etapa tras su jubilación

Godreau Robles completó un doctorado en Derecho de la Universidad de Múnich, en Alemania, en 1969. (Josian Bruno/GFR MEDIA)

sábado, 16 de diciembre de 2023 – 11:40 p.m.

Por Keila López Alicea El Nuevo Día

Unos dos años después de ser contratado como docente de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Michel J. Godreau Robles decidió que ya no daría clases en chaquetón y corbata; dictaría sus cursos en guayabera.

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La acción no fue bien recibida por el entonces decano.

“Me llamó la atención: ‘¿Cómo tú estás enseñando en guayaberas?’ Y yo le digo que sabe por qué, porque de las cejas para arriba es lo que yo utilizo para aprender y enseñar, de las cejas para abajo, eso no tiene que ver nada en enseñanza”, recordó Godreau Robles.

Una carcajada se le escapa cuando recuerda que, después de la prohibición de usar guayabera, se dejó crecer el pelo en estilo afro y daba sus cursos en chancletas, mahones y “camisas de esas viejas, escandalosas”. Fue un choque con la autoridad universitaria que le ganó el apoyo de los estudiantes y que, de alguna manera, definió sus próximas cinco décadas como una institución en la Escuela de Derecho de la IUPI.

“En realidad, yo toda la vida lo que me gustaba era poder enseñar”, aseguró el catedrático de 82 años.

Evidencia de eso son sus 55 años como docente en la UPR, carrera que llevó a la Junta de Gobierno del sistema universitario a otorgarle, a finales de noviembre, la distinción de profesor emérito. Este reconocimiento se otorga a docentes retirados que, en sus años de servicio, “sobresalieron en el desempeño de su cátedra de manera excepcional”.

Godreau Robles relató que su familia paterna es oriunda de Salinas, donde se estableció su abuelo al llegar a Puerto Rico desde Dominica. Su familia materna es de Canóvanas, y él pasó su niñez entre Salinas, Aibonito y San Juan. (Josian Bruno/GFR MEDIA)

El pasado año académico, tomó la decisión de jubilarse, aunque no se alejó de las aulas, pues sigue ofreciendo cursos.

“Jubilarse no significa dejar de enseñar”, manifestó.

Más allá de la academia, decir Michel Godreau en círculos legales es sinónimo de una enciclopedia cuando se trata de la ley de condominios. La tercera edición de su libro “El Condominio: El Régimen de Propiedad Horizontal en Puerto Rico” salió a principios de diciembre, y esta vez comparte la autoría con su “discípula”, la profesora Mariana Hernández Gutiérrez.

Graduado de la Escuela de Derecho de la UPR, empezó su carrera universitaria como estudiante de Ingeniería en el Recinto Universitario de Mayagüez. “Pero eso no era lo mío”, sostuvo. Decidió estudiar leyes, pues le intrigaba “el cuestionamiento de los principios jurídicos”, y completó un doctorado en Derecho de la Universidad de Múnich, en Alemania, en 1969.

“De hecho, mi tesis fue en derecho internacional, especializada en un tema particular, que fue la relación colonial y la concepción de la independencia a algunos de los territorios coloniales que tenían Inglaterra y Francia, principalmente. Me interesaba ver cómo se había organizado y acabó la concesión de la independencia a estos territorios, que era un trabajo pacífico, verdad, porque no era resultado de una guerra de lucha por la independencia en contra de la metrópolis”, expresó.

¿Cómo surgió el interés, entonces, del derecho internacional a especializarse en la ley de condominios?

—Cuando terminé el doctorado, la Escuela (de Derecho de la UPR) me reclutó para que yo empezara a dar clases, en el 68. Cuando llegué, me quedé en casa de mi hermano y después me mudé para (el condominio) El Monte, donde yo era inquilino, era arrendatario del dueño de uno de los apartamentos. Ahí, me empezó la curiosidad. (…) En 1972, 73, después que me casé, compramos un apartamento y ahí me empecé a interesar en ese problema de los condominios, vi que era un tema que valía la pena estudiar y empecé a publicar artículos en la Revista Jurídica y bregando con las disposiciones la ley. En eso, vinieron las enmiendas del 1976.

Con suma precisión, Godreau Robles puede detallar los cambios que, en cada década, desde entonces, se introdujeron a la legislación sobre el régimen de propiedad horizontal. Destaca cómo, en 1976, se estableció que la cuota de participación de cada titular en un condominio para el mantenimiento de áreas comunes se establecería según el tamaño de cada apartamento y no su valor. Reconoce que “prácticamente” redactó la totalidad de una enmienda a la ley, aprobada en 2003. Por eso, se sorprendió cuándo, en 2020, se aprobó una ley de condominios nueva y no fue notificado de la redacción de la medida. Aun así, intervino en el proceso.

¿Cuáles son las principales fallas o los principales beneficios que usted ha identificado en esa nueva legislación?

—Hay uno de ellos que tiene que ver con el asunto, que es relativamente reciente, que es el alquiler a corto plazo de los apartamentos. Esto ha aumentado desde hace cinco, seis años y es un fenómeno que genera un problema serio de convivencia. Yo lo que he planteado es que eso, si no hay algo que los reglamenten, estos violentan el elemento de intimidad que debe tener toda vivienda, como precepto. Porque yo soy dueño de mi vivienda, yo no soy dueño de un hotel ni yo soy dueño de un negocio, yo soy dueño de mi vivienda y, en mi vivienda, yo quiero tener un elemento de intimidad y quiero saber quién es mi vecino. En la legislación, en enero del 2020, había un artículo que decía que, excepto a que en alguna legislación federal prohibieran los arrendamientos a corto plazo, no se podrían prohibir. En el ámbito federal, no hay ninguna legislación respecto a eso. (…) Eso lo peleé como gato boca arriba y se logró una enmienda, que lo que dice es que, o por legislación federal o por la escritura matriz o por el reglamento del condominio, se puede prohibir el arrendamiento a corto plazo.

¿Desde 1968, ha estado en la cátedra de forma ininterrumpida?

—Para las elecciones del 1972, yo me postulé como candidato a representante por el PIP (Partido Independentista Puertorriqueño).

A través del ejemplo, Godreau Robles inspiró en sus tres hijas el amor por la academia y la Universidad de Puerto Rico. Las tres están vinculadas a la educación superior.
A través del ejemplo, Godreau Robles inspiró en sus tres hijas el amor por la academia y la Universidad de Puerto Rico. Las tres están vinculadas a la educación superior. (Josian Bruno/GFR MEDIA)

¿Fue su única incursión política?

—Después de esa, no volví, pero sí he estado involucrado en actividades anticolonialistas, he comparecido ante las Naciones Unidas en contra del colonialismo en Puerto Rico. Claro, en mis clases, yo no dejo de manifestar cuál es mi posición y yo lo digo claro, que no tienen que creer como yo. De hecho, en mis clases, yo hago hincapié, hago hincapié en que el jurista –y ellos (los estudiantes) se están preparando para ser juristas, no meramente abogados– tiene que partir de la premisa inicial de que el derecho está mal. ¿Están leyendo un artículo? Tienen que partir de la premisa que está mal redactado, hasta que usted no se convenza que eso está bien. Porque puede ser que ustedes, creyendo que un artículo está bien redactado, que está bien la ley, llega a un caso y lo pierde porque la otra parte fue más eficaz en convencer al Tribunal de que esa interpretación es errónea. Por eso, yo le pongo una hoja que dice, y esto incluye a todo lo que yo diga que esta clase, no tienen por qué aceptar cómo válido todo planteamiento que se haga. Tienen que analizar y criticar.

Esa visión crítica, ¿cómo la aplica a la UPR después de más de 50 años ligado a la institución?

—A mí me parece que la universidad, ahora mismo, está pasando por una crisis increíble, increíble. Tú sabes lo que es que le hayan reducido casi el 50% de su presupuesto. Eso es una barbaridad. Poca protesta he visto de las entidades directivas de la universidad. Esto es una cosa que tiene a muchos desilusionados, porque hay que dar una batalla más enérgica. Pero no voy a perder las esperanzas. Va a dar trabajo, pero se puede hacer más por la universidad.

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