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El Salvador: la deriva derechista

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En el marco de un megafraude electoral en las elecciones de El Salvador, realizadas el 4 de febrero, fue autoproclamado presidente Nayib Bukele. Inmediatamente ofreció sus servicios a Patricia Bullrich y a Javier Milei, para colaborar en temas de seguridad. ¿Quién es Nayib Bukele? ¿En qué se basa su modelo de seguridad? Hablamos con algunas activistas de la izquierda salvadoreña sobre esta “nueva cara” de la derecha continental.

Por Claudia Korol

Nayib Bukele y su esposa, Gabriela Rodríguez, vestidos de blanco como le gusta a la oligarquía. La nueva derecha tiene imagen

Lorena Peña, fundadora del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), fue comandante guerrillera, jefa de diferentes frentes de guerra, luego integrante del equipo negociador de los Acuerdos de Paz. Diputada, presidenta de la Asamblea Legislativa y actualmente presidenta de la FDIM (Federación Democrática Internacional de Mujeres), es una de las líderes del FMLN fuertemente atacada y judicializada por Bukele.

“Bukele representa a un sector de la burguesía emergente que pretende sustituir a la oligarquía de El Salvador que se consolida en el contexto de la guerra civil, haciendo uso y abuso del aparato del Estado, robando, privatizando, haciéndose de activos públicos. Su modelo no solo es neoliberal, es ultra neoliberal, fundamentado en un programa de ajuste muy severo, que ha recortado un tercio de las instituciones del estado, ha hecho despidos masivos, suprimido 33 de los 46 programas de desarrollo económico y social que había en el país. Bukele suprimió la pensión básica universal, el programa de agricultura familiar, ha desfinanciado Ciudad Mujer, ha reducido a su mínima expresión a la Universidad Nacional. Sacrifica el gasto interno para pagar a los acreedores externos, y tiene un gran endeudamiento. Es grave la situación y hay un gran costo de la vida. Hay sectores donde ya tenemos hambruna. Entonces te preguntas ¿cómo logra un tipo mantenerse con semejante situación? Al igual que todos estos caudillos de corte fascista, lo primero es que mete un terror generalizado, con el cuento de la guerra contra las pandillas. El Salvador es el país con la tasa más alta de presos en el mundo: el 2% de la población mayor de 18 años -y ya ronda los tres- está presa. Tenemos más de dos años de estar en régimen de excepción sin garantías ciudadanas. Tenemos más o menos 100.000 presos sin derecho a defensa, sin derecho a servicios por sus familiares, que no se sabe en qué penal están, sin derecho a juicio. Acaban de hacer un decreto para aprobar lo que llaman juicios masivos: van a juzgar hasta 900 personas en una sola audiencia. Hay un régimen de terror generalizado. Hay también persecución política de los líderes de la oposición. Yo soy víctima justamente de dos procesos judiciales totalmente amañados, pero no soy la única, son decenas de compañeros perseguidos judicialmente. Tenemos presos políticos, algunos incluso con carta de libertad, pero no los sacan porque no les da la gana. Lo último que hemos estado viendo es que cuando algún activista que sigue a Bukele comienza a denunciar algo, también lo meten preso. Uno de los asesores del Presidente que fue capturado hace seis meses, estuvo desaparecido, fue preso, no le permitieron defensa, no le permitieron que lo viera la mamá, de repente le avisaron a la familia que le habían hecho una craneotomía, y han entregado el cadáver ayer sin autopsia, porque dicen los médicos que los pueden matar si le hacen autopsia. Estaba con la cabeza totalmente destrozada. ¿Por qué lo entregan así y lo hacen público? Yo creo que para que sus propios aliados se atengan a las consecuencias.

¿De dónde viene Bukele?

Ana Bickel es educadora popular, integrante de ALFORJA. Es militante histórica del FMLN, e integra Las Mélidas (Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes). Relata sintéticamente el recorrido del que emerge el dictadorzuelo:

Bukele es hijo de un empresario de descendencia palestina, referente para la religión musulmana en el país, que creó una de las importantes mezquitas. Entre otras cosas, le regaló un millón de dólares a Nayib cuando tenía 18 años. Con ese millón Nayib montó una discoteca donde se daban toda una serie de negocios turbios, contactos con el narco, y se hizo pequeño empresario de una empresa de motocicletas, y de una empresa de comunicaciones. El FMLN contrataba esos servicios de comunicaciones. Al momento de unas elecciones municipales, algunos compañeros del FMLN veían que podría ser un candidato interesante, y se empezó a trabajar la idea de que pudiera ser militante del FMLN, e ir como alcalde de Nueva Cuscatlán, una pequeña alcaldía. Era una persona que tenía mucha inteligencia, sobre todo a nivel comunicativo. Él ganó, y logró poner una marca propia. Habiendo tenido un gran apoyo de parte de la población, una parte del frente lo promueve como alcalde de San Salvador, que es generalmente la puerta de entrada para poder ser presidente del país. Hace una gestión de tres años, bastante exitosa, pero a raíz de ciertos conflictos ligados a la corrupción, una parte de la gente dice: ya a este hombre no lo vamos a promover más, ya no va para la presidencial, y otro grupo dice que sí. La mayoría de la dirección de aquel momento se le opone y lo sacan del partido. A unos días de empezar la inscripción para candidatos presidenciales, él logra inscribirse, no con Nuevas Ideas –su partido actual-, se inscribe con un partido de derecha. Con una gran propaganda mediática y un discurso muy simple de agresión al FMLN, y a ARENA la derecha histórica, o sea, “a los mismos de siempre, vamos a hacer algo nuevo, vamos a ir en contra de todos esos corruptos”. Mi lectura en ese momento es que la mayoría de la gente estaba pidiendo algo más radical. No pudimos, por todas las dificultades que se tenía a nivel de lograr los fondos, porque las políticas del gobierno del FMLN estaban constantemente bloqueadas por la sala de lo constitucional, que todo lo que quería hacer el Frente en grande lo declaraba inconstitucional.

La seguridad como bandera

Lourdes Palacios es coordinadora del Comité de Familiares de Personas Presas y Perseguidas Políticas del Salvador, y militante del FMLN. Ella reflexiona sobre el modelo inseguridad que instaló Bukele. “Bukele dijo que la sociedad salvadoreña iba a tomar medicina amarga, y que tenía dos aspectos que iba a combatir: las pandillas y la corrupción. Pero ambos aspectos se han convertido en una forma de opresión y represión para la población salvadoreña, principalmente para las voces críticas al gobierno. El tema de la seguridad ciudadana, lo ha tomado como una bandera de campaña para decir que estaba combatiendo a las pandillas. Pero él tiene un pacto con las pandillas desde que era alcalde de la capital. Esa situación llegó a un punto de crisis, que hizo que en el año 2022, en un fin de semana, hubiese 86 asesinatos en dos días. Con esa excusa Bukele implementó el estado de excepción. En términos jurídicos y legales, el país puede tener estado de excepción provisionalmente por 30 días. Sin embargo lo ha venido alargando, hemos llegado a la campaña electoral, hemos tenido elecciones bajo régimen de excepción, sin garantías constitucionales. Se ha capturado a miles de personas inocentes. Lo que reportan las cifras oficiales son 76 mil personas capturadas en menos de dos años, lo que afecta sobre todo a las personas de familias empobrecidas y de lugares estigmatizados. Son mayoritariamente jóvenes, que después lo que buscan es irse del país. La relación que el Presidente tiene con un sector de las maras o pandillas, permite que ahora haya una cárcel inmensa, que tiene condiciones súper buenas, gimnasios, área de juego, que las celdas están de una manera más higiénica. ¿Cómo es posible que ahí se tenga a los pandilleros, pero la gente que fue capturada bajo régimen de excepción está en el resto de centros penales en unas condiciones infrahumanas, sin acceso a salud, no les visitan sus familiares, ni sus abogados pueden reunirse con ellos? Hay gente que está en algún centro penal que la familia no sabe cuál es. El movimiento de víctimas del régimen ha interpuesto más de 600 habeas corpus para saber dónde están, cómo están, en qué condiciones, personas que tenían enfermedades crónicas o que son mayores, no se sabe el estado de ellos y ellas. Ahora ya no es el tema de la inseguridad por pandilla, sino la inseguridad ejercida por el gobierno, porque todo aquel que disienta, puede ser sometida a la fabricación de delitos que la fiscalía realiza para iniciarles procesos administrativos civiles o penales. Muchos compañeros y compañeras están en las cárceles por esos delitos fácilmente refutables. Pero ¿qué tenemos? Las máximas penas para los compañeros que ya pasaron un proceso, como el ex alcalde de un municipio de El Salvador con sus concejales. Penas de 16, 17, 18 años de prisión. También hay decenas de compañeros en procesos. Hasta ahora nosotros identificamos 77 casos entre presos, personas que están en proceso y que están con libertad condicional, también personas exiliadas, personas que tienen persecución política porque les han fabricado causas con el tema de la corrupción, queriendo descalificar de esa manera el liderazgo del único partido de izquierda que es el FMLN, las voces críticas desde los movimientos sociales y desde medios de comunicación. Muchos periodistas comunitarios están presos. Quienes han logrado salir, dan la versión de cómo se enfrentaron a situaciones de tortura. Esta también la crisis que generan con la familia, con sus hijos e hijas que quedan abandonados, a cargo de la abuela, o de una tía. Hay niños que han quedado con los vecinos, porque se llevan presas a la familia y no tienen con quién dejarlos.

¿Qué significa esta política para mujeres y disidencias?

Ana Bickel: -Bukele está en contra del aborto, abiertamente se pronuncia en contra de las feministas, en contra de todas las ONGs de derechos humanos, mete todo en el mismo paquete. Persigue a las ONGs feministas, sobre todo a las que provenimos del FMLN, que son cercanas a los dirigentes políticos que él quiere quitar de la posibilidad de tener alguna incidencia política. Las Mélidas es un caso emblemático, que tiene como una de las miembras fundadoras a Lorena Peña. Él pensaba que a través de la persecución de Las Mélidas iba a poder comprobar ciertas formas de corrupción, pero no lo logró. Él dice que estamos protegiendo a los pandilleros, a través de las iniciativas de defensa de los derechos de las mujeres y de los derechos humanos. A todas las organizaciones que están luchando por los derechos humanos se les ha quitado la personería jurídica, el derecho de existir como organización.

Subraya también Lorena Peña: “Ellos venden el prototipo de la mujer madres esposa. Por otra parte, han desfinanciado completamente el Hospital de la Mujer que creamos durante los gobiernos de izquierda, el programa Ciudad Mujeres, que era un programa integral comunitario de apoyo a mujeres, particularmente de escasos recursos económicos. Las leyes de protección para las mujeres no están siendo aplicadas. Ya ni penal de mujeres tenemos, lo disolvieron durante el régimen de excepción, y ahora tienen a las mujeres revueltas con los hombres, con los pandilleros, etcétera. El presidente Bukele, cuando hay feminicidios, dice que son crímenes pasionales. Mandó al archivo la ley de identidad de las personas LGBT+, que era una iniciativa que propusimos varios diputados y diputadas, y mandó al archivo la iniciativa por despenalización del aborto que yo presenté hace algunos años y que estaba ahí en debate.

¿Cómo se posiciona Bukele en términos geopolíticos?

Ana Bickel: –“Hay un sector de Estados Unidos que no lo apoya, con el cual él se enfrenta, lo cual hace que alguna gente de izquierda crea que él es un revolucionario que se opone a la burguesía internacional, etcétera, etcétera. Bukele está claramente en el campo de Trump. Es parte de esa corriente libertaria que se está construyendo a nivel mundial. También está alineado en apoyar a Israel, siendo descendiente de palestinos, y habiendo mucha gente palestina en El Salvador, que se opone a la represión de los palestinos en este momento. Es una persona autócrata, conservadora, utiliza su imagen de Cristo, incluso poniéndose como santo a nivel de imagen que utiliza para ciertas campañas electorales. A él no le importa decir una cosa de una forma un día, y el otro día dice lo contrario, no hay ningún problema. La gente lo apoya. Es seguro que él ganó. No tiene necesidad de hacer todo el show de fraude y la ilegitimidad con la cual está llevando a cabo esas elecciones, porque lo hubiera ganado de todos modos, pero en la asamblea no hubiera tenido lo que él quiere, la mayoría absoluta de los diputados. Eso de la seguridad es realmente lo que por el momento lo mantiene, y también el miedo. La gente que defendió el voto a favor de él, muchas veces eran empleados del Estado que les obligaban a asumir el rol de Nuevas Ideas en las urnas bajo amenazas”.

Finaliza Lorena Peña: “Es importante analizar cómo es que se montan los Milei, los Bukele, los Bolsonaro y los Trump en esta realidad mundial y en la propia realidad de nuestros países. Creo que la izquierda está bien que haga reflexión y autocrítica, pero también es importante que conozcamos mejor al enemigo, sus tácticas, sus métodos, su trasfondo, para poder derrotarlo”.

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