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«En Paraguay hay una oportunidad histórica de recuperar las instituciones»

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Paraguay acude a las urnas el 30 de abril para elegir nuevo presidente. Desde Asunción, analizó la coyuntura para InfoCLACSO el sociólogo Luis Ortiz, fundador de la Asociación Paraguaya de Sociología y ex integrante del Comité Directivo de CLACSO durante el período 2015-2018.

CLACSO

– ¿En qué situación se encuentra hoy Paraguay y cuál es la disputa concreta que se está jugando hacia el próximo 30 de abril de 2023?

– Las elecciones que tendrán lugar el 30 de abril de 2023 son generales, porque no solamente son para la elección de la presidencia y vicepresidencia de la República, sino que también se eligen los cargos legislativos y también los cargos departamentales, las gobernaciones. Entonces, envuelve una serie de cargos electivos en una coyuntura actual que está marcada por al menos dos principales factores importantes a entender.

El primero de ellos es que el partido de gobierno oficialista, la Asociación Nacional Republicana o Partido Colorado, viene fuertemente enmarcado por una serie de sanciones que establece el gobierno de los Estados Unidos a su actual presidente, el señor Horacio Cartes, ex presidente de la República. Y que afecta fundamentalmente a la liquidez y la posibilidad de financiar la campaña de este partido, como ha sido la ocasión en las dos últimas elecciones. Es más, en las últimas tres elecciones, que involucraron al Partido Colorado, la disponibilidad de liquidez asociada a la sanción, no solamente de carácter político, sino también por el Departamento del Tesoro, ha afectado directamente sus intereses económicos.

Entonces, un actor importante del sistema político paraguayo en los últimos 15 años se ha visto fuertemente aquejado por estas sanciones. Esto ocurre por la acción de un actor externo, que en este caso es el gobierno de los Estados Unidos, y no tanto como resultado del funcionamiento de las instituciones, en especial el sistema de Justicia. Finalmente, es una variable tremendamente importante, porque está restringiendo el margen de maniobra del Partido Colorado en el proceso electoral. Antes, se veían gigantografías, una publicidad extraordinaria en diferentes niveles, publicidad en la prensa y en todos los medios de comunicación, ahora eso está sumamente disminuido y por supuesto le da un cierto margen de acción a la Concertación Nacional.

El segundo factor que hay que mencionar es justamente cómo viene la Concertación Nacional a disputar este espacio que tiene ciertas chances. La última encuesta publicada de la consultora internacional Atlas muestra que hay una diferencia de 2 puntos porcentuales entre la dupla presidencial de la Concertación Nacional de Efraín Alegre y Soledad Núñez con respecto a la dupla del Partido Colorado de Santiago Peña y Pedro Alliana. Pero tenemos un empate técnico.

– En este camino, teniendo en cuenta este empate técnico y esta pequeña diferencia, en el caso de ganar los partidos opositores al oficialismo actual, ¿qué margen de maniobra entendés que hay realmente dentro de un gobierno con otras características después de lo sucedido en 2012?
– Tu pregunta nos lleva a respondernos cuáles son las características de la Concertación. La Concertación Nacional no es una coalición de centro izquierda, sino una conformación variopinta, mucho más abierta, plural, que incluye a un cierto sector socialdemócrata. Porque no es todo el Frente Guasú que está involucrado en la Concertación Nacional; es una parte, algunos partidos que conforman el Frente de Izquierda. Hay una decisión del Frente Guasú en términos electorales, no en términos legislativos. Actualmente, ellos conforman una bancada y tienen proyección de continuar como una coalición, pero para los efectos de estas elecciones se han escindido.
Y una parte del Frente Guasú acompaña a la Concertación Nacional, pero su principal integrante es el Partido Liberal Radical Auténtico. Dicho partido no tiene diferencias muy marcadas en términos históricos, en la conformación de su base social, en la característica oligárquica de la agrupación partidaria, con el Partido Colorado. Pero sí, una diferencia marcada respecto al Partido Colorado, tiene que ver con que no ha estado en el gobierno, salvo por un lapso muy breve, que fue después del golpe legislativo contra el gobierno de Fernando Lugo. Y en ese entonces quien gobernó fue Federico Franco.
Pero la Concertación Nacional también está conformada por un partido como Patria Querida, un partido de derecha, conservador, que fue protagonista a través de uno de sus legisladores el año pasado de una de las leyes más terribles de persecución y criminalización de la lucha social conjuntamente con un senador del Partido Colorado. Es una ley que agrava las medidas y las sanciones penales contra la ocupación de tierras por parte de campesinos sin tierra, que están, por supuesto, en lucha y constante demanda por el acceso a la misma.
Todo eso es la Concertación Nacional. Lo diferente es que está conducida por el Partido Liberal, al contrario de 2008, que lo fue por el ex obispo y actual senador de la República, Fernando Lugo. Entonces, creo que por ese lado hay un relativo resguardo. Es decir, no tendría éxito tan fácilmente un juicio político, siendo el Partido Liberal un partido con un caudal electoral importante, el segundo de todo el país, incluso con la mayor base de afiliados después del Partido Colorado. Y justamente, cuando retiró su apoyo a Fernando Lugo, se sumó al sector que emprendió esta acción de juicio político que terminó siendo ese golpe legislativo. En ese segundo factor hay que analizar el carácter heterogéneo de la Concertación Nacional.

– Entonces, ahí no estaría afectando las lógicas del establishment, ya que sería un armado electoral. Hay dos cuestiones que generan preocupación y surgen como preguntas: ¿no se plantea en ninguno de los dos triunfos posibles grandes cambios en profundidad? ¿Cuáles son los grandes ejes que debería tener un candidato con una mirada corrida del establishment económico y neoliberal?
– Sí hay una diferencia marcada entre los proyectos representados por el Partido Colorado, la Asociación Nacional Republicana, y por la Concertación Nacional, que no se juega tanto en la modificación de las bases estructurales de la economía y la sociedad en Paraguay, por lo pronto. Pero sí se juega en un aspecto que verdaderamente ha deteriorado la institucionalidad pública en este país, que es el crimen organizado. El Partido Colorado representa en la actualidad una organización criminal que hizo del Estado la base de su sustentación para ampliar negocios que siempre estuvieron vinculados con las compras públicas y con un prebendarismo que aseguraba su continuidad por un modelo clientelista.
Esto sirve hoy día de sustento para canalizar e institucionalizar el origen espurio, ilegal e incluso criminal de fondos ligados al narcotráfico y al crimen organizado en general. Ese efectivamente es el punto principal en el que pone el acento la Concertación Nacional con el lema de Efraín Alegre, su candidato, que es “Patria o Mafia”.
Estas sanciones contra el ex presidente de la República, Horacio Cartes, tienen que ver justamente con su identificación con este modelo contemporáneo del crimen organizado que ha permeado al Estado. Y por lo tanto, en cierta medida es lo que está en juego. Es decir, hay una ciudadanía que apostaría por la Concertación que está cansada de un modelo de organización del Estado capturado por estos grupos e incluso tiene una impronta mafiosa y criminal.
En Paraguay se han corrido los objetivos de una política pública que permita asegurar la inclusión, el bienestar, fortalecer las instituciones democráticas. Se han corrido tanto hacia un nivel de deterioro tal de instituciones, que hay que recuperarlas primero. Poder volver a un punto de inicio, a la situación de 1989, antes del derrocamiento de Alfredo Stroessner, que fue problemático, porque fue conducida también por grupos fácticos.
Entonces, hay que volver a un punto donde se pueda pensar en construir unas nuevas bases institucionales del Estado paraguayo y, por qué no, a partir de ahí emprender reformas tan necesarias, anheladas y por supuesto demoradas en este país como superar las desigualdades, la modificación de su estructura productiva, generar las condiciones para la movilidad social. Hoy en día hay que recuperar el Estado, su institucionalidad.

– En ese sentido, vimos muchos discursos ligados a la centroderecha y a las derechas de reducción y minimización del Estado,  de casi criminalización de los gastos por parte de los Estados. ¿Qué pasó en Paraguay y cuánto de esta minimización del Estado se terminó transformando en una profundización de las desigualdades en el país?
– Paraguay no ha atravesado el mismo tipo de reformas neoliberales que otros países, en las que efectivamente el achicamiento del Estado fue la característica principal. Porque no se han construido esas instituciones y, sobre todo, la economía paraguaya en términos de mercado no ha sido gravitante. Es decir, no ha atravesado por un proceso institucional de industrialización por sustitución de importaciones y tampoco, por la construcción de un Estado desarrollista como Brasil, Argentina o México. En ese sentido, las reformas que se han emprendido en cierta medida han orientado su manera de intervenir en la vida pública, donde hubo más énfasis en priorizar determinados intereses y determinadas agendas orientadas al mercado o más llanamente neoliberales.
Pero, por ejemplo, en lo que concierne a esta campaña electoral puntualmente, hay que señalar que se sumó a la Concertación Nacional la Federación Nacional Campesina, que es una federación de organizaciones regionales y locales campesinas muy combativa históricamente. Porque hicieron su diagnóstico de que hoy lo más urgente y prioritario es, en la medida de lo posible, ganarle al Partido Colorado.
Entonces, en ese marco, la Concertación tiene una plataforma electoral en la que el achicamiento del Estado no hace falta. Implica mantener el Estado en las dimensiones que tiene, es más, fortalecer algunas betas relacionadas a la educación, a la salud pública. Por ejemplo, un gran logro de la Alianza Patriótica para el Cambio, que llevó a Fernando Lugo al gobierno en el 2008, fue justamente una política pública.

– Entendiendo que en muchos lugares de nuestra América los establishment en general juegan ligados a varias estructuras de poder y el poder real no necesariamente está dentro de los gobiernos triunfantes en las elecciones, sino a veces inclusive por fuera con sectores empresariales y mediáticos. ¿Qué roles están jugando los medios de comunicación hoy en día en Paraguay con respecto a las elecciones 2023?
-En este proceso electoral, los principales medios de comunicación, que históricamente han jugado un papel muy importante en favor de una u otra candidatura o proyecto, hoy están apoyando también a la Concertación Nacional. Hay una necesidad imperiosa que tiene este país de poder dar un giro en el signo de su conducción política.
En este sentido, hay un holding de medios de comunicación cuyo propietario es el ex presidente de la República Horacio Cartes que sí por supuesto juega a favor de esta ficha. Siendo un país con tantas desigualdades, con tal limitada participación de los diferentes colectivos en la vida pública, no está exento de la tergiversación a la que los medios de comunicación contribuyen. Pero en este proceso electoral la mayoría de ellos están dando muestras muy claras de apoyo al cambio político en la conducción del gobierno.
– En ese sentido, ¿cuál es la injerencia en la interna de Paraguay del marco latinoamericano y cómo impactan los triunfos de gobiernos con otros signos políticos en la región?
– Paraguay tiene un comportamiento bastante particular. En su momento el denominado giro a la izquierda no ha sido un factor decisivo e influyente para que en el país también se diera un cambio de signo político en los años 2000. Esto ocurre recién a finales de esa década y no fue con un signo de izquierda propiamente dicho, sino una composición plural con el Partido Liberal presente. Como dije, sus características históricas e institucionales son similares a las del Partido Colorado, con la salvedad que el Partido Colorado hoy día representa una organización mafiosa.
Por las características de su sociedad y su sistema político, Paraguay es el último país de América del Sur que sigue manteniendo un bipartidismo de manera importante. El tercer sector siempre es minoritario y con poca fuerza política en relación a los principales partidos. Y también tiene una dificultad, por las particularidades de su sociedad, de superar los patrones de relaciones políticas que constituyeron históricamente a este país, que son el clientelismo, el prebendarismo, el patrimonialismo.
Entonces, se hace difícil pensar un proyecto progresista por la incidencia de otros países y otras experiencias electorales democráticas. Lo que sí me parece una oportunidad histórica es poder apuntalar la recuperación y el saneamiento de las instituciones, poder refundar la República. Se requiere un Estado democrático, no capturado, porque hoy está fuertemente atenazado por los poderes fácticos. Entonces, efectivamente ése es el principal objetivo para luego emprender ese camino por la vía institucional, realizando todas las reformas que son necesarias, para que sea posible la justicia social y una mayor equidad, que son de los grandes dilemas que este país arrastra.

– ¿Cuánto del apoyo a Taiwán por parte de Paraguay y la no relación fluida con China tiene que ver con su relación con los Estados Unidos? ¿Cuánto de esto puede llegar a cambiar con la llegada de un nuevo gobierno en Paraguay?
– Paraguay es el único país de América del Sur que sostiene relaciones diplomáticas con Taiwán y, por lo tanto, no estableció relaciones diplomáticas con la República Popular de China. Ahora hay un escenario sumamente complejo en esa región. Paraguay es uno de los aliados importantes en Taiwán, porque ha recibido históricamente mucha cooperación para dar justamente un apoyo político a ese país.
Hay que entender también que, más allá de esa relación bilateral entre Paraguay y Taiwán, tenemos un contexto ya de hace muchos años en el que Paraguay inserta en el Mercosur recibe un tipo de presión para establecer relaciones multilaterales en bloque. Entonces, más temprano que tarde, Paraguay va a tener que resolver ese dilema en el marco del Mercosur sobre cómo mantener su relación internacional, tanto con la República Popular de China, como con Taiwán.
Porque las propuestas de los acuerdos de comercio, de intercambios, de cooperación a diferentes niveles con la República Popular de China se hacen cada vez más una agenda importantísima para el Mercosur, donde Paraguay lleva una especie de escollo. La ficha que está poniendo los Estados Unidos en Paraguay es el problema que representa este país para sus intereses en materia de que es una vía de tráfico, de lavado, de una serie de negocios y mecanismos de promoción del crimen organizado que efectivamente le genera problemas a su soberanía. 
Es muy interesante ver que la prioridad geopolítica en estos momentos para los Estados Unidos es transparentar algunas instituciones de Paraguay que sean funcionales a sus intereses. No me atrevería a decir que hay una preocupación por Paraguay en sí mismo. Pero justamente esa es la línea en que está la Concertación Nacional y otros sectores sociales, que ven la oportunidad histórica de poder no solamente producir una alternancia, sino una que permita proyectarse y controlar aquellos factores para que no lleven a la inestabilidad y a un eventual derrocamiento, como fue la experiencia de aquel golpe legislativo en el 2012.

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