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En ruta al 2024, el electorado en Puerto Rico da un giro al escenario político

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Crece el voto mixto y por candidaturas, se reduce el respaldo a los dos partidos grandes tradicionales y las nuevas formaciones no se organizan a base de la defensa de una fórmula de status

Por José A. Delgado El Nuevo Día

El registro electoral actual ronda las 1.9 millones de personas, mientras se estima que el 30% de las personas con edad para votar no está inscrito. (Ramón “Tonito” Zayas)

Washington D. C. – Una significativa reducción en el apoyo a los dos grandes partidos tradicionales del último medio siglo, una baja en la participación electoral y el surgimiento con fuerza de dos colectividades que no tienen la defensa de una alternativa de status como razón de ser definen el nuevo escenario político en Puerto Rico.

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Los datos hablan por sí solos, y el crecimiento del voto adelantado mixto y por candidaturas –emitido en más de un 80% por los adultos mayores, que se piensa están menos inclinados a abandonar su partido tradicional– puede ser la mayor constancia del vuelco que ha dado el electorado puertorriqueño.

En momentos en que el voto mixto y por candidaturas se acercó en todo el electorado al 40%, en las elecciones de 2020 –cuando se amplió el voto adelantado para incluir el voto por correo de las personas de 60 años o más y generó controversias– hubo también un incremento de ambos renglones en el voto por adelantado: 29.9% en la papeleta legislativa, 18% en la electoral estatal y 19.2% en la municipal.

Cuatro años antes, el voto mixto y por candidaturas –no de confinados– fue de 13.1% en la papeleta legislativa, 8.5% en la estatal y 9.8% en la municipal. En la papeleta estatal, entre 1996 y 2012, solo el 5% de todos los electores cruzó líneas de partido.

La gente que todavía da el voto a los dos partidos principales, en muchos casos, ya no se lo da íntegro”MANUEL ÁLVAREZ RIVERA

Cerca del 95% del voto adelantado de 2020 no fue ni de confinados ni ausente y, de esos, el 88.5% fueron personas de 60 años o más. “Es un segmento del electorado en el que no se esperaba ese comportamiento”, dijo Manuel Álvarez Rivera, experto en temas electorales y quien ofreció las estadísticas a El Nuevo Día.

Las primeras señales

La elección de 2016 fue la primera alerta de que la extraordinaria fuerza del bipartidismo tradicional se desinflaba. En esa elección –la primera en que las finanzas del gobierno electo ya estaban bajo el control de la Junta de Supervisión Fiscal–, los dos partidos que han dominado la política puertorriqueña por el último medio siglo alcanzaron el 81% de los votos, lejos del 95% de hace solo una década. Cuatro años después, bajaron aún más: 65%.

Después de la elección de 2020, en la que el gobernador Pedro Pierluisi fue electo con el respaldo de solo un tercio de los votantes, los partidos Nuevo Progresista (PNP) y Popular Democrático (PPD) no han podido ignorar esta tendencia.

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En 2020, el 38% de los electores votó mixto en la papeleta estatal y el 36%, al escoger candidatos a la Legislatura. Para entonces, el voto íntegro en la papeleta estatal fue de 72.2%, en comparación con el 96.2% de 2012.

En 2012, votaron 1.88 millones de personas en las elecciones generales de Puerto Rico, con una participación de 78%. Para 2020, el total de votantes fue poco menos de 1.3 millones, y la participación había caído en 55%.

Al examinar el registro electoral actual, que ronda los 1.9 millones, y teniendo en cuenta que el 30% de las personas con edad para votar no está inscrito, a Álvarez Rivera no le sorprendería que, en 2024, el total de votantes esté más cerca del millón.

“Incluso, la gente que todavía da el voto a los dos partidos principales, en muchos casos, ya no se lo da íntegro. Eso es lo más notable de los cambios que se vienen dando… Lo comparo con un matrimonio en que ya se ha esfumado el amor, pero todavía no hay voluntad para el divorcio”, sostuvo Álvarez Rivera.

“La gente ya no sigue a líderes”

Líderes del PNP y el PPD afirman que las estrategias electorales tienen que tener un cable de tierra con la nueva realidad política.

“Hemos bajado al 30% de los votos… Creo que (para 2024) nos mantenemos en 30 y pico por ciento. Lo vi venir”, señaló el representante del PNP José “Pichy” Torres Zamora, quien fue secretario general de su colectividad.

El representante del PNP José “Pichy” Torres Zamora. (Ramón “Tonito” Zayas)

Cuando la comisionada residente en Washington, Jenniffer González, anunció que retará al gobernador Pierluisi por la candidatura a La Fortaleza, el comisionado electoral alterno del PNP, Edwin Mundo, afirmó que esa pugna puede causar la victoria de una potencial alianza del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) con el Partido Independentista Puertorriqueña (PIP), encabezada por el exsenador Juan Dalmau.

El alcalde de Comerío, José A. “Josian” Santiago, miembro de la Junta de Gobierno del PPD, afirmó que, si la Pava atiende los resultados recientes con “el estilo tradicional de la política en Puerto Rico, me parece que los partidos emergentes van a seguir socavando esa base”.

“El PPD tiene una gran oportunidad porque tiene historia y es amplia. Más que pensar en candidaturas, se requiere una causa que inspire al pueblo. La gente ya no sigue a líderes, sino causas”, dijo el alcalde de Comerío.

Alejados del status

Tanto el MVC como el Proyecto Dignidad, que entraron con fuerza a la contienda electoral en 2020, se han alejado de la costumbre histórica en Puerto Rico –colonia de España o Estados Unidos por más de cinco siglos– de formar partidos alrededor de una alternativa de status.

El representante del MVC, José Bernardo Márquez –quien cree en la estadidad–, afirmó que el 2020 asomó una “transformación política que vamos a continuar viendo en el 2024, que tiene que ver con un agotamiento de la política (partidista) basada en la fórmula de status”.

“La ciudadanía está buscando qué tipo de movimiento político le representa en causas de corte económico, social y cultural. El ejemplo más claro fue el resultado de la diferencia entre la papeleta plebiscitaria y la papeleta de la gobernación (del PNP)”, indicó.

El representante del MVC, José Bernardo Márquez. (Xavier J. Araújo Berríos)

Para Márquez, eso representa el convencimiento de un número importante de electores de que la descolonización de Puerto Rico no va a llegar por medio de plebiscitos criollos, sino de un proceso de consenso vinculante para Estados Unidos.

Para la senadora y vicepresidenta del PIP, María de Lourdes Santiago, la pérdida de votos del PNP y PPD subraya que “el país va llegando a sus límites”.

“Se dan cuenta del engaño de la gente que les ha gobernado, sobre todo, porque les toca vivir en carne propia lo peor del resultado de esa gestión, que va desde la pérdida de servicios públicos hasta el exilio económico de las personas en edad de trabajar, lo que ha provocado disloques familiares muy serios”, dijo, al destacar que su colectividad ha visto cómo adultos mayores vinculados, por décadas, al PNP y PPD se desvinculan de esos partidos.

Pero la senadora sostuvo que el status debe seguir presente en el debate, por medio de una propuesta procesal “sensata, inclusiva”, como la que sostiene es la Asamblea de Status que sugiere el PIP, que implica elegir delegados de forma proporcional, exigir al Congreso que se exprese sobre las consecuencias de las alternativas de status y regular un plebiscito con definiciones negociadas con Washington por los representantes de cada opción.

A su juicio, el electorado está abierto a ese tipo de idea “después de la comisionada Jenniffer González prometer y prometer que la estadidad iba a llegar, y no llega, y el papel tan pobre, a veces caricaturesco, de los cabilderos de la estadidad”.

Más que temas como el aborto, Santiago piensa que el tema energético –después de la privatización de la administración de la red–, la protección de los recursos naturales y el lento proceso de reconstrucción dominarán el debate electoral.

La senadora y vicepresidenta del PIP, María de Lourdes Santiago. (Carlos Rivera Giusti)

Por segunda elección, el MVC y Proyecto Dignidad romperán el molde de identificarse con una alternativa de status.

Como persona, el representante Márquez sostuvo que agruparse con gente liberal era un proceso natural, aunque tengan diferencias sobre cuál debe ser la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos.

“Era muy difícil para personas progresistas, como yo, visualizarme en una papeleta con Luis Fortuño, Jennifer González y todos sus vínculos con el Partido Republicano y la figura de Donald Trump, entre otros. En ese sentido, pues opto por un proyecto político más cónsono con el tipo de economía y sociedad que a mí me gustaría aportar a construir, dijo Márquez.

“Una coyuntura histórica”

En la otra cara de la moneda, está gente como Javier Jiménez, alcalde de San Sebastián, quien consideró que el PNP no es la alternativa para sus ideas conservadoras y emigró al Proyecto Dignidad, donde buscará la candidatura a la gobernación en una primaria interna prevista para el 11 de febrero.

Ada Norah Henríquez, quien se enfrentaría a Jiménez por la candidatura de Proyecto Dignidad a la gobernación y aspiró, en 2020, a comisionada residente, afirmó que el nuevo escenario político permite a su colectividad establecer su propia marca.

“Tengo la impresión de que estamos en una coyuntura histórica”, dijo.

Aunque manifestó que el status es importante atenderlo, Henríquez señaló que su partido se presenta “como defensor de la vida… desde la concepción hasta su muerte” y promotor de medidas que acentúan la autoridad de los padres sobre sus hijos menores respecto a temas como el aborto y la educación.

“Presentamos esa alternativa, pero tenemos una gran parte del electorado que va a mirar el debate del status”, reconoció Henríquez, abogada de profesión, defensora de la estadidad y quien obtuvo el 7.7% de los votos, durante los pasados comicios, como candidata a comisionada residente.

Tengo la impresión de que estamos en una coyuntura histórica”ADA NORAH HENRÍQUEZ

Por su parte, el representante Torres Zamora dijo que el MVC tiene el reto de demostrar que los votos obtenidos en 2020 reflejan el apoyo a su partido, no solo la popularidad de Alexandra Lúgaro, quien obtuvo básicamente el mismo número de sufragios que logró como candidata independiente cuatro años antes.

Torres Zamora prevé un aumento en la participación electoral. También, aunque considera que el Proyecto Dignidad afecta adversamente a los dos partidos grandes tradicionales, piensa que se nutre más de electores que eran del PNP.

Rojos y azules identifican oportunidades

El gobernador Pierluisi –quien se identifica con los demócratas en Estados Unidos– exhortó a simpatizantes del Proyecto Dignidad a regresar, pues muchos legisladores del PNP son conservadores. Torres Zamora, quien se considera “conservador de centro” y ahora se identifica con los demócratas de Estados Unidos (fue republicano hasta la presidencia de Trump), está de acuerdo con Pierluisi, cuya reelección respalda.

“Hay gente que se mueve del PNP a Dignidad pensando que el PNP no mueve la estadidad, pero Dignidad no tiene (posición sobre el) status”dijo Torres Zamora.

De cara a la primaria del PNP por la candidatura a la gobernación, Torres Zamora sostuvo que el tema del status “es primero” y que Pierluisi sobresale por encima de la comisionada González por haber sido clave en lograr que el entonces líder de la mayoría demócrata de la Cámara baja, Steny Hoyer –amigo del gobernador– echara hacia delante el proyecto de status 8393 en la pasada sesión del Congreso.

Al MVC, lo ve más como alternativa de populares desencantados con su partido.

El representante PNP da la bienvenida al debate entre las ideas liberales y conservadoras, pero afirmó que el electorado debe entender que la visión de mundo conservadora es mucho más abarcadora que el tema del aborto. “El pueblo puertorriqueño, en su gran mayoría, no cree en el aborto. Eso está medido”, sostuvo.

El alcalde Santiago, mientras, considera que las oportunidades del PPD crecen por la división que puede causar la primaria del PNP. “No tengo duda que eso llevará a algunos (en el PNP) a mirar otras opciones y a otros a desistir de participar”, sostuvo.

El alcalde de Comerío, José A. “Josian” Santiago. (Xavier J. Araújo Berríos)

Al mismo tiempo, cree que una alianza MVC-PIP provoca incertidumbre en el electorado.

Sobre el status, el alcalde comerieño afirmó que el PPD debe tomar nota, no solo de que es evidente que no hay espacio en Washington para la estadidad, sino tampoco para mejorar el Estado Libre Asociado territorial.

“El pueblo está claro de que no hay ambiente para cambiar la relación”, dijo, por lo que recomienda centrarse en asuntos como mejorar la seguridad, el acceso a vivienda, y los sistemas de educación y salud, pues de eso le hablan sus electores.

“Si queremos ser opción, hay que crear contraste con el PNP”, dijo el alcalde Santiago, quien ha sugerido a su partido evitar las primarias por la candidatura a la gobernación y destinar a algunos de los potenciales aspirantes a otros puestos de relevancia, como la alcaldía de San Juan.

En cuanto a los temas sociales como el aborto y los derechos de la comunidad LGBTQ+, el alcalde popular recomendaría abordarlos “de manera más sosegada”.

Debe haber “proporcionalidad”

Henríquez, por su parte, cuestionó el conservadurismo en el PNP. Por ejemplo, sostuvo que Pierluisi es liberal en términos económicos y “aspectos de familia”, a pesar de que “el 70% del PNP es conservador”. A la comisionada González, dijo que “nunca la he visto asumir posturas que son efectivamente conservadoras” o vincularse a organizaciones de esa tendencia política en Estados Unidos, pese a ser republicana.

El representante Márquez, por otro lado, afirmó que, en el PNP y el PPD, los programas de gobierno dependen “del candidato a gobernador”. En el caso del PNP, afirmó que la forma de gobernar de Pierluisi “no se parece en nada” a la agenda de los líderes demócratas, “pues se alinea más con intereses económicos”.

El líder del MVC cree que los dos partidos emergentes le quitan votos al PNP y al PPD, y subrayó que “es un avance el hecho que nos definamos y aclaremos al país dónde estamos parados sobre derechos individuales, el derecho de la mujer y los derechos de la comunidad LGBTQ”.

Álvarez Rivera sostuvo que la gran mayoría de los electores del Proyecto Dignidad son estadistas.

Pero advirtió que, en 2020, cerca de un 20% de los que respaldaron a Dalmau (PIP) y un tercio de los electores de Lúgaro (MVC) favorecieron la estadidad en el referéndum de status.

También, mencionó que, aunque la comisionada González sacó más votos que Pierluisi, en 2020, y que Ricardo Rosselló Nevares, en 2016, “esos resultados están inflados”, pues más gente vota mixto por el candidato a gobernador, y ella no se enfrentó a candidatos independientes.

Respecto a la potencial alianza PIP-MVC, la senadora Santiago afirmó que todavía están en marcha las conversaciones.

Cuando se le preguntó por comentarios previos de Dalmau en el sentido de que la persona que le acompañe en la boleta electoral debe también ser independentista, Márquez afirmó que no está seguro de que sea la posición actual del PIP.

“Esa no es la postura que está asumiendo el MVC”, dijo Márquez, al afirmar que debe haber “proporcionalidad” y optan “por una postura más cercana a la diversidad y a la pluralidad que nos caracteriza”.

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