Skip to content

España: Una asamblea decisiva

Spread the love

IU debe arremangarse y contribuir a la reconfiguración del espacio de la izquierda. Aportamos cultura militante, arraigo territorial, experiencia institucional y un proyecto socialista, feminista, ecologista y pacifista

Acto de IU. Imagen de archivo | Foto: Izquierda Unida

AMANDA MEYER HIDALGO

La Asamblea Federal que celebremos en Madrid, el próximo 18 de mayo, no es cualquier Asamblea, ninguna lo es, pero ésta, en la que ya nos encontramos debatiendo documentos y analizando coyuntura, es una Asamblea de gran trascendencia, para la propia Izquierda Unida y los partidos y federaciones que formamos parte, para la izquierda transformadora que se encuentra en pleno proceso de reconfiguración, y para el rumbo de un país como el nuestro que supone una excepción en una Europa escorada hacia la derecha y derecha extrema.

La Asamblea federal de Izquierda Unida es el hito político más importante del 2024, un año de elecciones autonómicas fundamentales y europeas determinantes, y lo es porque según el resultado de la misma, Izquierda Unida será la principal herramienta de intervención política para garantizar una alternativa política, social y de gobierno. Es posiblemente el momento político en el que tienen más sentido nuestra memoria y nuestro futuro.

El contexto del auge de los discursos y las organizaciones antidemocráticas es clave cuando debatimos sobre la razón de ser de nuestras herramientas organizativas

El contexto es clave cuando debatimos sobre la razón de ser de nuestras herramientas organizativas, y el contexto actual de absoluta vulnerabilidad para las capas populares y para la democracia. Formamos parte de un gobierno de coalición, sí, pero la correlación de fuerzas no nos es favorable. Los discursos y las organizaciones antidemocráticas están en auge y tienen poderosos aliados, mientras que nuestras alianzas son frágiles.

Las preguntas son, por tanto pertinentes, ¿está Izquierda Unida a la altura de los retos que tenemos por delante? ¿Está Izquierda Unida preparada para una batalla de las ideas que permita la emancipación de la clase trabajadora, los derechos feministas, la paz como fundamento para la seguridad y la buena vida frente al rearme y la utilización de la guerra como arma política o la alternativa frente a la crisis ecosocial? ¿Está Izquierda Unida conjurada para acordar una dirección audaz y capaz, que aglutine federalidad y pluralidad, con mirada estratégica a la altura de su organización?

Alianzas políticas para disputar el neoliberalismo

Esta última década política en España ha demostrado dos cosas, que la construcción de alianzas políticas es condición de posibilidad para disputar al neoliberalismo reaccionario, mediante organización social, movilización, incorporando a la gente a la política y generando alternativa desde las instituciones, y también que no hay alternativa duradera, ni confluencias estables, sin radicalidad democrática en la participación de la toma de decisiones.

En esta última década, desde izquierda Unida hemos apostado por la construcción de espacios de unidad popular con vocación estable, que fueran más allá de lo institucional. Conseguimos aportar a la constitución del primer gobierno de coalición progresista desde la Segunda República, que consiguió sacar adelante un programa de gobierno en defensa de los derechos de la clase trabajadora, las mujeres, y gestionar la mayor pandemia sanitaria, económica y social, anteponiendo derechos para la mayoría social mediante escudos sociales. Pero no fue suficiente, no hay alternativa política sólo por la vía institucional, y la renuncia a articular espacios de coordinación democrática —primero en Unidas Podemos y después con Sumar, tal y como desde Izquierda Unida venimos defendiendo—, evidencia la incapacidad de esas iniciativas políticas de anteponer los intereses democráticos a los intereses internos.

Y no procede el desánimo, hoy más que nunca la genealogía de lucha que el PCE e IU representamos es una garantía de que las luchas por la emancipación humana tienen futuro.

Izquierda unida nació como un pequeño frente amplio, desde aquella Convocatoria por Andalucía, en plena movilización contra la OTAN, en la que conviven personas y organizaciones bajo el principio de una persona un voto. Izquierda Unida es la demostración de que, si se quiere, se puede aunar a los diversos bajo un programa común, con métodos de radicalidad democrática, con mirada larga, con paciencia estratégica, con un programa político que pone la vida en el centro.

Pero toca una actualización, un debate sobre el papel que Izquierda Unida debe jugar en el proceso de acumulación de fuerzas frente al capital y un neoliberalismo cultural que también se ha colado entre nuestras organizaciones.

Toca una actualización de nuestros ejes de intervención programáticos y proyectar nuestro hilo rojo para garantizar políticas alternativas frente al capitalismo

Toca una actualización de nuestros ejes de intervención programáticos, los hilos rojo, verde, morado y blanco para hacer frente a la ofensiva reaccionaria que ahora se alimenta de la guerra, y que pone en riesgo la seguridad de un planeta que clama para que se actúe frente a la crisis ecosocial de forma urgente.

Toca proyectar nuestro hilo rojo hacia el futuro, no sólo porque eso ha permitido y permitirá la pervivencia de nuestro proyecto político, sobre todo porque es la garantía de que las políticas alternativas, las que quieren hacer frente al capitalismo, al patriarcado y la guerra, estén organizadas, movilizadas y tensionadas.

Por tanto, la pervivencia de lo que Izquierda Unida representa pasa porque en esta Asamblea se produzca un salto hacia delante en los siguientes ejes:

1º.- Garantizar la pervivencia de Izquierda Unida, que pasa por asegurar el papel histórico que tenemos en los procesos de acumulación de fuerzas para construir alternativa real. No podemos asentarnos en el programa de mínimos, lo queremos todo. Y para eso debemos poner todas nuestras herramientas al servicio de la construcción de amplias alianzas. La pervivencia no es sólo que tengamos organicidad, que funcionen las asambleas, que se abran las sedes. IU debe arremangarse y contribuir a la reconfiguración del espacio de la izquierda. Para ello aportamos cultura militante, arraigo territorial, experiencia institucional y, lo más importante, un proyecto socialista, feminista, ecologista y pacifista.

2º.- Izquierda Unida debe fortalecer su polo democrático. Es fundamental el método, y el modelo organizativo resultante. Debe ser un ejemplo de participación democrática y de conformación de espacios comunes y estables en el que destaque la convivencia de posiciones e identidades diversas. La izquierda en nuestro país tiene que ser capaz de idear y llevar a la práctica, fórmulas de colaboración que desarrollen frentes amplios. IU puede aportar desde la ejemplaridad y la experiencia un enorme bagaje en cuanto a cómo incorporar a la gente corriente al proceso político y en cuanto a cómo gestionar espacios plurales. La arquitectura de Movimiento Político y Social sigue respondiendo a la necesidad de hacer confluir en un mismo espacio y con una misma estrategia a personas, partidos y movimientos mediante procedimientos democráticos y participativos. Esa voluntad y la experiencia adquirida es hoy un patrimonio del conjunto de la izquierda que arroja fórmulas para idear confluencias.

3º.- La Asamblea tiene que servir para el fortalecimiento de la izquierda en nuestro país pero, ante todo, para transformar nuestro país. La estrategia debatida y aprobada tiene que ser una herramienta que sitúe a nuestra organización en las luchas en defensa de los servicios públicos, del mundo rural, del derecho a la vivienda, de la preservación del medio ambiente y de los derechos sociales y laborales. Esta Asamblea servirá en tanto que desde el día siguiente cada uno y cada una tenga las tareas claras para dar la batalla por mejorar la vida de la gente. Y esta Asamblea también servirá si favorece que IU sea un espacio amable, democrático y combativo para que las personas comprometidas de nuestro país encuentren un espacio y una herramienta útil para comprometerse.  

4º.- El resultado de la Asamblea debe ser una dirección con vocación mayoritaria, que anteponga la política como elemento de construcción de síntesis, representativa de la pluralidad política y territorial que conforma Izquierda Unida. Una dirección a la altura del momento político que trabaje sobre la base de la colectivización de los acuerdos y el trabajo.

En definitiva, la Asamblea federal de IU se da en contexto de enorme inestabilidad política en la que la ultraderecha y la izquierda se disputan la orientación del Estado y el papel que ha de jugar en torno a las principales crisis que nos atenazan (económica y social) y para ello IU ha de aprobar una estrategia que ayude a desarrollar frentes amplios, a incorporar a la gente al proceso político y a dar soluciones a los problemas que día a día sufren las capas populares de nuestro país.

En esa senda aportará el Partido Comunista, valedor de la izquierda Unida, movimiento político, social y cultural.

(*) Responsable del Área de Convergencia e Institucional del Comité Central del PCE

ETIQUETAS:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *