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Explicación sobre el fallo de la CIJ y el por qué del ataque occidental a la UNRWA

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¿Por qué es relevante? Pues porque esto deja con el culo al aire a Occidente en pleno y sus supuestos «valores democráticos». Al desestimar el argumentario, hay que atacar a la UNRWA

ALBERTO CRUZ

El fallo de la Corte Internacional de Justicia referente a la denuncia de Sudáfrica contra Israel por genocidio no ha contentado a nadie. Para unos no ha supuesto nada porque al no pedir el alto el fuego se alienta la continuación del genocidio y de la limpieza étnica y para otros lo ha supuesto todo porque ha sido una victoria. Ni lo uno ni lo otro, aunque se acerca más bien a lo segundo. Porque hay cosas muy, pero que muy relevantes.

Por ejemplo, y es lo primero en lo que hay que fijarse, que la CIJ no estima que el IV Reich sionista (así se puede denominar ya a Israel) esté ejerciendo «el derecho a la legítima defensa», como viene diciendo y han repetido como loros todos los gobiernos y medios occidentales. Esta expresión solo aparece una vez en las 29 páginas del fallo y solo como referencia a que ha sido reclamado por el IV Reich sionista (apartado 40).

¿Por qué es relevante? Pues porque esto deja con el culo al aire a Occidente en pleno y sus supuestos «valores democráticos». Si se desestima la base de la pretendida defensa, se desestima todo el argumentario, por lo que hay que buscar otro. Y en ello están ahora con la UNRWA.

En términos del derecho internacional y de la IV Convención de Ginebra, el no aceptar este supuesto «derecho a la legítima defensa» significa, simple y llanamente, que se sigue considerando al IV Reich sionista como potencia ocupante de un territorio, en este caso el palestino. Así de sencillo. Por lo tanto, el pueblo ocupado tiene el derecho a resistir, por muy reprobables que pudiesen ser sus métodos, como también dice implícitamente la CIJ al pedir la liberación de los rehenes (apartado 85).

Desde luego a Occidente le da igual, pero la cuerda se aprieta cada vez más sobre su cuello «democrático» porque no se puede sostener que Rusia ocupa territorio ucraniano y el IV Reich sionista no. Ahora hay un fallo, por muy provisional que sea, que lo reitera una vez más, con el añadido de que esta potencia ocupante es, o puede ser, genocida. Buena etiqueta «democrática» para Occidente, por supuesto.

La CIJ da un paso más y acepta como propias las cifras del genocidio y de la limpieza étnica (apartado 46): «La Corte observa que la operación militar que lleva a cabo Israel tras el ataque del 7 de octubre de 2023 ha provocado un gran número de muertos y heridos, así como la masiva destrucción de viviendas, el desplazamiento forzoso de la gran mayoría de la población y amplios daños a la infraestructura civil. Si bien las cifras relativas a la Franja de Gaza no pueden ser verificadas de forma independiente, información reciente indica que 25.700 palestinos han muerto, más de 63.000 han resultado heridos. Según informes, más de 360.000 viviendas han sido destruidas o parcialmente dañadas y aproximadamente 1’7 millones de personas han sido desplazadas internamente (ver Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), informe del 24 de enero de 2024).»

Al decir «la Corte observa» la CIJ asume como propias estas cifras, no se limita a recoger las que mencionó Sudáfrica en su denuncia. Y lo hace porque es una oficina de la ONU la que lo hace. Como también recoge otras cifras proporcionadas por la UNRWA (apartados 49, 50 y 69), la oficina de la ONU para los refugiados palestinos creada en 1948. Y esta, y no otra, es la razón por la que ahora la práctica totalidad de estados occidentales están arremetiendo contra la UNRWA y dejando de aportar fondos: si la acusación de genocidio contra el IV Reich sionista se acepta porque se basa en estos datos, una forma de desprestigiar el fallo es desprestigiar la fuente.

Porque esto es Occidente en estado puro: una panda de psicópatas que pisotean el derecho internacional y este fallo de la CIJ lo refuerza un poco más. Occidente, acostumbrado a su inviolabilidad e impunidad porque controla todas las estructuras e instituciones internacionales se encuentra ahora en su etapa final y acaba de recibir una patada en la boca de un sitio donde no se esperaba. Por eso tiene que maniobrar como lo está haciendo, agitando el fantasma del «terrorismo». Durante casi 80 años no se había detectado caso de «terrorismo» alguno en la UNRWA, aunque desde hace tiempo el IV Reich sionista quiere quitarse de encima esta agencia de la ONU. Y ahora, de repente y tras el fallo de la CIJ, surge el coco con el que asustar incautos e ignorantes.

Resulta curioso observar cómo ahora Occidente agita este trapo cuando es el mismo Occidente quien ha pervertido el papel de muchas ONGs, infiltradas por los servicios secretos occidentales (con el Fondo Nacional para la Democracia de EEUU, NED, como el mejor y más claro exponente).

Se ha hecho, además, cuando Argelia se apresuró a enviar al Consejo de Seguridad de la ONU el fallo de la CIJ. Ni que decir tiene que EEUU lo vetó otra vez (tres vetos desde que comenzó la matanza de palestinos), con Gran Bretaña absteniéndose y Francia haciendo el papel de bueno votando a favor sabiendo, como sabía, que EEUU lo iba a vetar. Es lo que se llama quedar bien. Lo interesante del caso es que después de ser rechazada por el Consejo de Seguridad, la iniciativa argelina pasará automáticamente a la Asamblea General de la ONU, y ahí es donde se volverá a ver la actitud de Occidente y si ejerce presión, o tiene capacidad para ejercerla, tras este fallo de la CIJ. En cualquier caso, Occidente se tiene que retratar, y ese retrato es el que va a ver otra vez el Sur Global y en qué consisten los «valores democráticos» occidentales.

Porque en el fallo de la CIJ hay otro hecho relevante: la mención, con nombres y apellidos, de las principales personalidades del IV Reich sionista que han alentado el genocidio (apartado 52), citando expresamente al presidente del Estado y varios de sus ministros. Es decir, no se habla genéricamente de tal comandante o de tal soldado, sino de las principales cabezas del Estado. Si cuando Putin visita algún país y se reúne con algún presidente se dice que tal presidente se ha reunido con «un criminal de guerra», ahora hay que decir que cuando algún dirigente occidental se reúna con alguno de estos tipos se está reuniendo con un genocida.

La CIJ no tiene manera de hacer cumplir sus sentencias. Por eso lo del alto el fuego no es tan relevante, pese a que continúe la matanza. Jurídicamente, Occidente está muy tocado, acelerando un poco más su putrefacción con lo que ahora está haciendo con la UNRWA. Todo eso lo está viendo el resto del mundo. Y hay otro resto del mundo que está decidido a acelerar el proceso de descomposición, como están haciendo los hutíes, esos heroicos luchadores en alpargatas, y algunos otros.

La primera acusación, la primera rebelión

En castellano hay una expresión típica, «con el rabo entre las piernas», que significa que una persona es avergonzada, que se tiene que esconder porque ha fracasado. Este es el resumen de lo ocurrido apenas una semana después de la sentencia de la CIJ, el 2 de febrero, en Bruselas en la reunión, con todo el boato que se pretendía, entre la Unión Europea y los países asiáticos. Por supuesto que la «información» oficial solo recoge muy tangencialmente lo ocurrido porque no fue nada agradable para los europeos.

Porque lo que ocurrió fue que los países asiáticos leyeron la cartilla a la UE por «los dobles estándares» en Ucrania y en Gaza. Fueron Indonesia y Sri Lanka los países que llevaron la voz cantante en este asunto y lo que provocó que 7 países europeos se retirasen de la reunión por estas críticas (no he podido averiguar cuáles fueron). El determinante fue cuando estos países, haciendo de portavoces del resto de asiáticos, dijeron que «percibían la incapacidad de la UE para subrayar el respeto del derecho internacional de manera coherente». Tal vez previendo esta situación varios países europeos no enviaron a sus ministros de Asuntos Exteriores a esta reunión, sino a funcionarios se segundo nivel.

Estos dos países, como portavoces del resto de asiáticos, siguieron metiendo el dedo en ojo «democrático» europeo: «Representamos el sentimiento del Sur Global, de que existe un doble rasero cuando se trata de Medio Oriente. El conflicto debe abordarse desde el punto de vista del mérito. No puede haber dobles estándares para lo que está sucediendo en Ucrania y Medio Oriente».

Que te digan eso en tu cara y en tu casa demuestra cómo el mundo está empezando a ver al Occidente real, cómo su hegemonía se deshace y nada, ni nadie, es capaz ya de recuperar un mínimo de prestigio. Porque, además, Indonesia, aquí hablando ya con voz propia, arremetió contra la postura occidental contra la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA): «Hago un llamamiento a Europa, a la coherencia con lo que dicen que son sus valores, porque la coherencia con los valores y las acciones refleja la sinceridad de la autoridad moral y refleja quiénes somos en realidad», dijo su ministro de Asuntos Esteriores.

Y no repuestos los europeos del varapalo, el indonesio añadió: «la credibilidad del mundo occidental está en juego a menos que se los trate a todos por igual». Es una forma elegante de decir que Occidente no vale nada y que cualquiera que corte la financiación a la UNRWA, por ejemplo, se convierte en cómplice de la guerra genocida junto con Netanyahu y todos sus partidarios dentro y fuera del IV Reich sionista porque no se está haciendo con los palestinos lo que se está haciendo con Ucrania.

El Alto Representante de la UE para la Política Exterior, también conocido como el jardinero mayor de Europa, el ínclito Borrell, tuvo que defender lo poco que queda de Europa reconociendo que «nuestra posición en el conflicto de Gaza ciertamente podría poner en peligro nuestras relaciones con muchas personas en el mundo». Y el ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo reconoció al término de la reunión que estaba «avergonzado» por lo que había oído de boca de los países asiáticos. Un raro caso de honestidad, aunque Luxemburgo representa muy poco dentro de la UE: es un país con menos de un millón de habitantes.

Cuanto peor le va a Occidente en el mundo, más quiere hacer que el ayer (cuando dominaba) se convierta en el mañana (seguir dominando). Y no, ya no. Que esta reunión se produjese cuando se acaban de dar otros 54.000 millones de euros a Ucrania, al mismo tiempo que muchos de ellos castigan al débil (los palestinos) quitando sus fondos para los refugiados, dice todo de los supuestos «valores» que Occidente dice defender. El mundo lo ve, ya no tiene los ojos cerrados ni la sumisión absoluta hacia los colonialistas.

Por eso Borrell tuvo que volver a la carga ese mismo mes de febrero, a finales, en la Conferencia de Seguridad de Múnich diciendo que «los conflictos en curso entre Rusia y Ucrania y el conflicto palestino-israelí han profundizado significativamente la brecha política entre los países del Sur Global y la UE. Desde el estallido de la guerra de Gaza, Rusia ha consolidado su posición en el nuevo panorama geopolítico y se han aprovechado bien de nuestros errores, incluso acusando a los países europeos de doble rasero».

No hace falta ser muy sagaz para constatarlo, pero aun así recibió críticas de los propios europeos por ello, sobre todo cuando añadió que «está claro que el viento sopla en contra de Occidente, sopla en contra de nosotros». Por ello pidió a la UE «cautela con la narrativa de guerra en Oriente Medio y Ucrania», añadiendo al mismo tiempo que «es necesario para evitar una situación de el resto contra Occidente».

La preocupación llega a tales extremos que en el momento de enviar este artículo para su publicación, el Parlamento Europeo, cinco meses después de la matanza y uno tras el fallo de la CIJ, se ha atrevido a pedir tímidamente un «alto el fuego inmediato» en Gaza. Pero sin insistir.

www.nodo50.org/ceprid/


Texto completo en: https://www.lahaine.org/mundo.php/explicacion-sobre-el-fallo-de

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