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Fallece Johnny Sampson, uno de los combatientes armados que trasladó guerrilleros a República Dominicana en 1975

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A mediados de 1975 el país se estremeció al conocerse de la detención de tres socialistas puertorriqueños por parte de las fuerzas armadas de la República Dominicana. Se trata de Ángel Gandía, miembro del Comité Central del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), Johnny Sampson y Raúl García, militantes y combatientes de un incipiente ramal militar del Partido.

Introducción al libro La ruta de la muerte

Por ángel m. agosto, director Nueva Pensamiento Crítico

A mediados de 1975 el país se estremeció al conocerse de la detención de tres socialistas puertorriqueños por parte de las fuerzas armadas de la República Dominicana. Se trata de Ángel Gandía, miembro del Comité Central del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), Johnny Sampson y Raúl García, militantes y combatientes de un incipiente ramal militar del Partido.

Al conocerse la noticia, hacía una semana que los compañeros habían desaparecido y sólo un sector reducido de la dirección sabía que estaban en una misión en extremo peligrosa encomendada por la Comisión Política.

Como puede apreciarse en las notas sobre este tema que surgen de las actas de la Comisión Política, tomadas en taquigrafía por Lolita Aulet, secretaria ejecutiva del Comité Central[1], la noticia conmovió al Partido. El evento fue considerado como de situación en extremo peligroso para la organización, se anticipó el arresto masivo de los socialistas, incluyendo la dirección nacional y se tomaron medidas urgentes para, en caso necesario, saltar a la clandestinidad y así garantizar “la continuidad de la lucha”.

Ese año de 1975 fue un año de altas tensiones nacionales e internacionales. Importantes triunfos de la lucha de liberación nacional se produjeron en Camboya, Angola y Vietnam. La victoria y unificación de Vietnam se consideró como una victoria estratégica de la lucha antimperialista en el mundo.

Y en ese mundo se intensificaba la solidaridad con la independencia de Puerto Rico, con resonantes triunfos de nuestro caso en las Naciones Unidas al punto que se pudo celebrar con éxito una Conferencia Internacional en Solidaridad con Puerto Rico, efectuada en septiembre de ese año en La Habana. Y antes había tenido lugar un acto similar en el Madison Square Gardens de Nueva York, que se desbordó a capacidad con asistencia de prácticamente todo el liderato de la izquierda en los Estados Unidos. Era producto de una lucha intensa por la independencia y el socialismo que incluyó, entre otros logros, la publicación diaria de un periódico de los trabajadores y el comienzo de una entidad unitaria del movimiento obrero.

También fue un tiempo de ataques terroristas contra los luchadores por la independencia, bombazos en los locales y actos públicos y atentados individuales que costaron la vida a más de una decena de compañeros.

El tema del traslado de los guerrilleros dominicanos, que lo trato por primera vez en mi libro Lustro de gloria[2], específicamente en el capítulo titulado “La bahía de Ocoa”, en el presente libro se revelan muchos detalles desconocidos, los que ilustramos a través de documentos originales de la época y la reproducción de informes secretos y actas (también secretas hasta ahora) de la Comisión Política del PSP.

A través del examen de estas actas y otros documentos, el lector y los investigadores de nuestra historia podrán conocer la realidad de graves dificultades a que se enfrentó nuestra lucha social durante aquel período crucial. La organización de los preparativos del viaje a la República Dominicana adoleció de graves deficiencia y violaciones de reglas básicas de seguridad que pusieron en grave riesgo de perder la vida a los combatientes socialistas, así como a los guerrilleros que éstos condujeron a la hermana república. En efecto, uno de los guerrilleros murió en un enfrentamiento con el ejército, en tanto los otros dos fueron detenidos. Salvaron sus vidas debido a la mediación del expresidente Juan Bosh. También, como se verá, se puso en riesgo la seguridad institucional del partido.

Este libro reúne documentos oficiales de las fuerzas armadas dominicanas, de su sistema judicial y del gobierno central de allí, así como notas, actas de la Comisión Política del PSP tomadas en taquigrafía por la secretaria ejecutiva del CC Lolita Aulet, quien también tomó las notas de las diversas reuniones que tuvimos con los compañeros Ángel Gandía, Johnny Sampson y Raúl García, una vez estos fueron indultados por el presidente dominicano Joaquín Balaguer en diciembre de 1975. En ese mismo mes de diciembre la Comisión Política me encomendó a que hiciera dentro de un plazo de treinta días una investigación de lo sucedido. Rendí un informe de 23 páginas a dicho organismo de dirección del PSP el 18 de enero de 1976, el cual se recoge íntegro en este libro.

No hay momento más oportuno para esta publicación ahora, en 2021, que conmemoramos los cincuenta años de la fundación del PSP. La ruta de la muerte es un relato documentado, exacto y fiel a los hechos históricos.


[1] Ver Actas de la Comisión Política del Comité Central del Partido Socialista Puertorriqueño, Volumen 2.

[2] Ángel M. Agosto, Lustro de gloria, primera edición en 2009.

De la Página Facebook de Milagros Rivera:

Luis Castro ESCRIBE EN FB

Hoy me enteré de la partida del compañero Johnny Sampson. En los años 70, Claridad nos envió a Julieta Muñoz y a mi persona a cubrir el juicio contra un grupo de compañeros que apoyaron al movimiento revolucionario de la República Dominica, donde fueron arrestados; entre ese grupo estuvo Johnny Sampson ( guayabera Blanca).

Gloria a todos los hermanos compañeros solidarios con las causas justas !!!!!

Foto copyright: Luis Castro

Raul Alzaga Manresa HACE ESTE COMENTARIO

El equipo Angel Gandia, Raul Garcia y Johnny Sampson con la mision de ayudar a infiltrar a tres dominicanos que tenian el objetivo de crear un foco guerrillero. Tambien corrieron mas o menos la misma suerte, dos fueron capturados por el ejercito dominicano y un tercero moriria en combate. Era el año de 1975 tiempos calientes y agitados.Milagros Rivera  Pérez

«Haga cada cual su parte y nada podrá vencernos» José Martí

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