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¿Fincas agrícolas o fincas solares? Un debate al corazón de dos problemas centrales en Puerto Rico

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El esfuerzo por encontrar nuevas fuentes de generación eléctrica podría dar al traste con el potencial futuro de la agricultura y la seguridad alimentaria

Hace una década, AES Ilumina llegó a acuerdos con agricultores solares para acoger cerca de 400 ovejas dentro de los predios de la finca solar en Guayama. (Carlos Giusti/Staff)

Manuel Guillama Capella

Por Manuel Guillama Capella

Periodista de Noticiasmanuel.guillama@gfrmedia.com

Guayama – La apuesta del gobierno para resucitar el desarrollo de proyectos de energía limpia a gran escala y –consecuentemente– acercar al país, en el corto plazo, a los objetivos de generación renovable, parece chocar directamente con las políticas de protección de terrenos agrícolas, un tema que enfrenta a defensores del potencial agrario con líderes de la industria solar.

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Aunque el debate sobre la coexistencia de proyectos fotovoltaicos y agrícolas ha ganado tracción en los últimos años, ante las controversias en torno a la aprobación de cerca de una decena de desarrollos de energía renovable, el concepto de iniciativas “agrovoltaicas” ha estado presente en Puerto Rico desde, al menos, hace una década, cuando AES Ilumina llegó a acuerdos con agricultores solares para acoger cerca de 400 ovejas dentro de los predios de la finca solar en Guayama.

AES Puerto Rico, que desde la década de 1990 opera una central a base de carbón en ese municipio, también tiene dos proyectos renovables a escala industrial en fase de permisos, incluyendo uno, en Salinas, que se ubica completamente en terrenos clasificados como suelos rústicos especialmente protegidos (SREP) por su valor agrícola.

“Es un negocio ganar-ganar, porque si tuvieras un rebaño de ovejas, tendrías que invertir en cercar la parcela o el predio para que otros animales no vengan y se lo coman, u otra persona no venga y se lo lleve. No tienes que pagar por un terreno, sino que el terreno de nosotros lo cercamos y ellos lo utilizan y traen sus animalitos. Nosotros nos beneficiamos porque ellos (animales) se encargan de cortar la grama. No contaminamos la tierra porque no tenemos que invertir en pesticida y nos beneficiamos por ese costo que no tenemos”, subrayó Arnaldo Bisonó, gerente de Desarrollo de Negocios de AES.

Los proyectos renovables que AES –bajo el nombre de Clean Flexible Energy– encamina en Salinas y el barrio Jobos, en Guayama, forman parte de un grupo de nueve desarrollos fotovoltaicos aprobados por el Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), de los cuales la mayoría se sitúa principalmente en terrenos clasificados como SREP por su valor agrícola o ecológico.

El año pasado, un grupo de seis entidades ambientalistas demandó al gobiernopor considerar que los proyectos que el NEPR aprobó violentan el Plan de Uso de Terrenos de 2015, un recurso que fue desestimado por el Tribunal de Primera Instancia y el Tribunal de Apelaciones, pero que recientemente fue elevado a consideración del Tribunal Supremo. Los desarrollos forman parte de la primera de seis licitaciones que el NEPR administra, con miras a elevar la cartera de energía renovable del país a 40%.

Como parte del recurso, las organizaciones presentaron un estudio que estimó que casi el 80% del terreno que cubrían los 18 proyectos que el NEPR autorizó en un inicio –previo a que la mitad se descartara por razones contractuales– estaba reservado para fines agrícolas (68.6%) o ecológicos (9.8%).

“No tenemos preocupación”, dijo en torno al caso el director ejecutivo de la Asociación de Productores de Energía RenovableJulián Herencia. “Cuando uno tiene la razón fundamentada en la evidencia, en los datos, no hay por qué preocuparse. Los siete proyectos solares existentes ocupan hasta 750 cuerdas. Todos estuvieron en desuso por décadas y tampoco había interés en ponerlos a sembrar. No se ha dejado de sembrar una yuca”, agregó el ingeniero, en referencia a las fincas solares que han operado desde la pasada década, entre ellas, la de AES Ilumina.

AES Puerto Rico, que desde la década de 1990 opera una central a base de carbón en ese municipio, también tiene dos proyectos renovables a escala industrial en fase de permisos. (Carlos Giusti/Staff)

Potencial trastocado

Para el profesor David Sotomayor Ramírez, investigador del Departamento de Ciencias Agrícolas del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR), si bien es posible desarrollar ciertas actividades agrícolas junto a paneles solares, establecer como política pública el uso de terrenos productivos para proyectos fotovoltaicos tendría el efecto de reducir dramáticamente el potencial de cultivos en el país y, por lo tanto, las vías para promover la seguridad alimentaria de la población.

“Se puede hacer agricultura entremedio de los paneles, pero no es la agricultura comercial, sostenible, que nos permita diversidad de cultivos, un alto rendimiento y tecnificar para lograr mayores rendimientos”, advirtió Sotomayor Ramírez, quien cuenta con un doctorado en Agronomía y Suelos de la Kansas State University.

El catedrático señaló que, en Puerto Rico, apenas el 22% de las 2.271 millones de cuerdas se encuentran cultivadas, en contraste con países vecinos como Cuba, República Dominicana y Jamaica, que superan el 40%, a pesar de tener una menor densidad poblacional que el archipiélago.

“Tenemos el potencial de ser mucho más productivos en términos agrícolas, pero necesitamos el espacio. Nosotros no necesitamos mucha área para las hortalizas, pero sí necesitamos áreas para que esas hortalizas se puedan rotar, porque hemos encontrado que, si sembramos hortalizas sobre hortalizas, la presión de plagas aumenta de una manera tremenda y se convierte en una producción que depende demasiado de los químicos. Con la rotación, se mueven los cultivos de alta productividad y valor de un predio a otro para romper ese ciclo de las plagas”, explicó Sotomayor Ramírez, quien desarrolló, junto al profesor Alfredo Vivoni Remus, el análisis de la ubicación de terrenos que las organizaciones demandantes en el pleito presentaron sobre los proyectos solares.


¿Cuánto terreno agrícola

ocuparán los proyectos solares?

Bisonó, el ejecutivo de AES, señaló que, en el caso del proyecto de Salinas, inicialmente se consideró el uso de cerca de 1,000 cuerdas –pertenecientes a la empresa Agriart LLC– para el parque solar, pero que, en última instancia, se seleccionó un predio de 500 cuerdas para las instalaciones de paneles, tras concluir que determinadas zonas eran humedales o “zonas protegidas”. Para el proyecto, que pretende inyectar 120 megavatios a la red, se presentó una consulta de ubicación ante la Oficina de Gerencia de Permisos, que el 19 de abril celebró una vista pública virtual como parte del trámite.

“En el comienzo de la construcción, lo que hay es una limpieza de corteza terrestre y lo que se llama un acondicionamiento de los caminos. Los caminos tienden a tener un poco de nivel mayor al subsuelo natural para que el agua fragüe en la dirección apropiada, según el diseño. Eso no afecta la productividad del terreno y, muchas veces, cuando hacemos las sesiones educativas y la gente nos pregunta, es importante entender que lo que se hace al terreno, a nivel de estructura, de construcción, es prácticamente nada”, comentó, por su parte, Carlos González, “stakeholder manager” de AES.

El ingeniero señaló que, en AES Ilumina, así como ocurrirá en el proyecto de Salinas, los pilotes que se utilizan para sostener las placas solares “no tienen concreto como parte de su fundación”.

“Si yo quiero retornar este terreno a otra aplicación, como sembrar, todas esas estructuras se levantan y el terreno queda viable, porque el impacto a la tierra ‘per se’ es solo a esos cuatro soportes en cada mesa”, manifestó González.

Sotomayor Ramírez señaló, sin embargo, que no existe certeza de que un terreno que haya estado cubierto por paneles por 20 o 30 años –períodos por los que se extienden los contratos de energía solar– pueda recuperar su productividad agrícola.

Carlos González y Arnaldo Bisonó, “stakeholder manager” y gerente de Desarrollo de Negocios, respectivamente, de AES Puerto Rico. (Carlos Giusti/Staff)

“La realidad es que no lo sabemos, porque no hemos hecho los estudios. Necesitaríamos una carrera entera de 30 años en la investigación para hacer el experimento”, sostuvo el experto en suelos, al subrayar que lugares de Estados Unidos, como el estado de Oregón, donde se han realizado estudios que apuntan a la compatibilidad de los propósitos agrícolas y fotovoltaicos, tienden a ser más secos que Puerto Rico, por lo que la instalación de paneles –al generar sombra– puede promover temperaturas más aptas para el crecimiento de vegetación.

En tanto, Herencia señaló que la APER colabora con la UPR y el Departamento de Agricultura en estudios sobre los terrenos de doble propósito. “En Estados Unidos, los terrenos continúan recibiendo agua, el terreno mantiene la humedad por más tiempo porque el sol no lo está castigando tanto. La flora y la fauna se desarrollan a su máxima plenitud, las abejas regresan a esas áreas. No hay ningún detrimento al terreno y eso ahora lo vamos a mirar aquí y ver qué dicen los estudios”, indicó el director de la APER.

Juan Rosario, ambientalista y exrepresentante de los consumidores en la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica, subrayó que los terrenos más aptos para la producción de energía solar –por el volumen de irradiación– son, precisamente, los que tienden a ser más fértiles para la actividad agrícola.

“No se debe hacer ningún sistema de fincas ‘utility scale’ mientras no hayamos agotado las demás opciones posibles, porque este país no se puede dar el lujo de quedarse sin lugares para sembrar. Con la cuestión del cambio climático, algunos países van a perder hasta un 30% de su capacidad agrícola, y Puerto Rico está en la zona donde ese 30% es posible”, matizó Rosario, haciendo alusión a estudios internacionales.

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ACERCA DEL AUTOR

MANUEL GUILLAMA CAPELLAmanuel.guillama@gfrmedia.com

Periodista puertorriqueño, egresado en 2016 de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico. Durante su carrera, se ha enfocado en la cobertura de temas de Educación, política, gobierno,…Leer más

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