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Fuera de serie ‘Tite: Lírica y Poesía’

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Josean Ortiz dio rienda suelta a un hechizo, en un espectáculo bien pensando y conmovedor, mediante una narración sin punto culminante ni acordes de tensión. ¡Bravo!

Tite Curet Alonso inspira el monólogo que el actor Josean Ortiz presenta en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan. (Foto José Rodríguez para F.N.C.P.)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cuenta la leyenda – y nosotros lo vendemos al costo – que un atrevido le pidió a Leonardo Da Vinci que dibujara lo más difícil que se podía dibujar. El maestro tomó un carboncillo y dibujó un círculo perfecto.

En la senda de esa tortuosidad “davinchesca”, de lo que aparentemente es simple acompañamos al actor, dramaturgo y director Josean Ortiz durante la hora y media de duración del unipersonal “Tite Curet Alonso: Lírica y Poesía” el domingo 5 de mayo en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

El monólogo, de la autoría del propio Ortiz, está basado en el libro homónimo de la fenecida folclorista Norma Salazar, quien fue la compañera de vida del insigne compositor puertorriqueño, durante 16 años.

La icónica estatua dedicada al compositor guayamés cobra vida en el unipersonal ideado por Josean Ortiz, bajo el marco del libro de la folclorista Norma Salazar. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Y, por supuesto, nadie mejor que un ser tan cercano para conocer los detalles del hombre a quien ve todos los días, hasta aquellos detalles que su compañero jura que puede ocultar.

La experiencia que tuvimos como público en la función del sábado a las tres de la tarde es difícil de definir en una sola palabra.

Como hacemos casi siempre que vamos a la ciudad colonial, caminamos desde la Plaza de Colón, por la calle Fortaleza, hacia ese punto de resistencia donde, justo, y místicamente, queda el edificio que ampara la Fundación.

Al llegar vimos la fila de personas que deseaban adquirir su boleto, y si nos sorprendimos porque era larga, imaginen la alegría que nos dio al entrar en la sala y ver que prácticamente no había una sola silla vacía.

La sala también lucía un escenario construido para la ocasión; una tarima con su cámara negra, y una pantalla de proyección al fondo.

Como tercera llamada Javier Santiago, director ejecutivo de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, ofreció su bienvenida con unas palabras muy cálidas con destellos de felicidad. Parece que se hará teatro con frecuencia en la Fundación y sobre eso podemos conversar en otra oportunidad.

Delante de la pantalla al fondo del escenario, descansaba un banco de parque con la figura de una paloma a la izquierda, encima del espaldar. Hubo un apagón, se escuchó una introducción musical, y cuando la luz descubrió la escena, estábamos ante una copia de la escultura ‘Mirando pa’ lejos’, de Luz Badillo, la cual se encuentra en la Plaza de Armas en Viejo San Juan y con la cual todos los que pasamos por el icónico lugar nos queremos retratar.

El actor dio rienda suelta a un hechizo que hipnotizó a la audiencia. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Josean Ortiz estaba, literalmente, convertido en la estatua que emula a Tite Curet Alonso, sentada en el banco. Muy buen trabajo, por cierto, el de los escenógrafos Moncho Conde y Astrid López; el maquillista Víctor Coriann y los vestuaristas Moncho Conde y el propio Josean Ortiz.

Dice otra leyenda, y nosotros lo vendemos al costo, que después de que se tocan las campanadas de la medianoche, todas las obras de arte (lo que incluye las estatuas) cobran vida.

La premisa quedó demostrada en este montaje porque después de las 12 campanadas, vimos a don Tite, todavía como estatua, mover los ojos, cambiar, sorprendentemente de materia a humano y, entre canción y canción comenzar a narrar la historia de su vida.

Apoderado de Tite Curet Alonso, en cuerpo e intención, Josean Ortiz dio rienda suelta a un hechizo que “embobó” a la audiencia, en un espectáculo bien pensando y conmovedor, mediante una narración sin punto culminante ni acordes de tensión. ¡Bravo!

La narración contó con el apoyo de vídeos donde distintos intérpretes hicieron gala con las canciones del compositor. Así, nos enteramos de la trayectoria profesional de don Tite, que se casó con Hilda Velázquez Coto, con quien tuvo dos hijos, Hilda y Eduardo, y hasta de uno que otro amor que inspiró una que otra canción.

Como director, Josean Ortiz se fue por la misma de la tortuosidad “davinchesca” de lo que aparentemente es simple con la que construyó su texto, con calma pero sin pausa. No hubo ni medio grado de sentimientos desaforados. Ortiz seleccionó áreas diferentes para cada momento de presentación, y no las repitió. El banco podía usarse de ambos lados, de modo que estuvo de espaldas mirando hacia la pantalla en una ocasión.

Más allá de las vivencias que inspiraron sus éxitos, está la historia de “Caonabo”, que el propio Curet Alonso grabó en la producción discográfica “Aquí estoy”. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Catalino (así se llama nuestro Tite) Curet Alonso, nació el 12 de febrero de 1926, en Barrio Hoyo Inglés de Guayama, como hijo de un maestro y músico de banda. Tenía dos años cuando sus padres se separaron y fue a vivir a Barrio Obrero con su madre, su hermana y su abuela.

En su niñez sus amigos eran Rafael Cortijo, Ismael Rivera y Daniel Santos. Estudió periodismo y sociología en la Universidad de Puerto Rico. Trabajó para el Servicio Postal de los Estados Unidos por más de 20 años, y nunca paró de componer canciones.

En 1960 se trasladó a Nueva York y trabajó para el Diario La Prensa como periodista en la sección deportiva. En 1965, conoció al percusionista y cantante de salsa Joe Quijano, quien grabó una composición suya por primera vez, “Efectivamente”. Tres años más tarde compuso “El gran tirano”.

Después de que Roberto Ledesma rechazara grabar el tema – porque Curet Alonso no era un compositor conocido – Guadalupe Victoria Yolí Raymond, a quien el mundo conoció como La Lupe, hizo de la canción toda una creación.
Tite Curet Alonso desarrolló un estilo único conocido como “salsa con conciencia”. Entre esa salsa con conciencia y entremeses de romanticismo, pasamos una insuperable tarde de domingo teatral.

De esa manera, nos deleitamos con un concierto, en los vídeos, de los grandes de la expresión tropical, interpretando las canciones de Curet: “Efectivamente” por Joe Quijano; “La tirana”, y “Puro teatro”, por La Lupe; “Mi triste problema”, canción que fue concebida de un día para otro para Cheo Feliciano.

El recuerdo del inmortal Maelo se cuela entre las líneas del libreto. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aunque no se reveló el nombre, nos enteramos de que, “De todas maneras, rosas” fue escrita para un amor no correspondido a quien Tite enviaba rosas todas las semanas. Vimos a Ismael Rivera interpretar esa canción.

Entre cuento y cuento, desfilaron “Pica pica”, por Rafael Cortijo; “Las caras lindas” por Ismael Rivera; “Anacaona” por Cheo Feliciano, y cuando llegó el turno de hablar sobre el taíno “Caonabo”, supimos que el indio, celoso porque el compositor escribió una canción sobre Anacaona y ni siquiera lo había mencionado, le exigió justicia al compositor a través de una comunicación extraordinaria.

“Caonabo”, que se encuentra en el disco titulado “Aquí estoy”, fue interpretada por Tite Curet.

“Plantación adentro” por Rubén Blades; “El eco de un tambor” por Andy Montañez; “Lamento de Concepción” por Roberto Rohena; “Juanito Alimaña” por Héctor Lavoe; “Galera 3” por Ismael Miranda; “Auditorio azul” por Marvin Santiago (escrita para el cantante cuando estuvo preso); “Isadora” por Celia Cruz, fueron las selecciones que disfrutamos a continuación.

Había contado la hija de Tite Curet Alonso, que su padre llevaba siempre cuaderno y lápiz en mano, porque en cualquier momento podía asaltarlo una inspiración.

Al rendirle homenaje a esta costumbre, el dramaturgo puso al personaje a sacar unos papeles del bolsillo, donde estaba escrito el poema de su inspiración que iba a recitar, “Mayombe te llama”.

De la fase poética de Don Catalino se presenta el poema negrista “Mayombe te llama”. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Después de “Mayombe” don Tite, en la voz y cuerpo del actor, recordó la película del cineasta español, Pedro Almodóvar, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, donde se incluye su canción “Puro teatro” en voz de La Lupe.

El cierre se dio con una canción que es, originalmente, en inglés, a la cual Curet Alonso le puso letra en español, cantada magistralmente por Danny Rivera: “Éxodo”.

Al examinar nuestra emoción con este unipersonal, sentimos que el homenaje era también para nuestra generación, que pasó la adolescencia y gran parte de la vida adulta escuchando, cantando, suspirando y bailando al son del gran Tite Curet.

Tite Curet Alonso murió el 5 de agosto de 2003 de un ataque al corazón en Baltimore, Maryland. Sus amigos Richie Viera, y William Nazaret, se aseguraron de que su cuerpo fuera transferido a Puerto Rico, donde fue despedido como un héroe. Fue sepultado, al lado de los próceres puertorriqueños, en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis en Viejo San Juan.

Sonaron las campanadas que anuncian que va a salir el sol… En el escenario, la estatua, interpretada por Josean Ortiz, regreso a su banco en la Plaza de Armas. La vida sanjuanera cobró el afán de cada día, y nosotros, embelesados con esta propuesta, regresamos por donde habíamos llegado, Fortaleza abajo, rumbo a la plaza de Colón.

El banco en la Plaza de Armas realizado por la artista Luz Badillo, inspira la sencilla escenografía delineada por Mocho Conde y Astrid López. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Fue en el trayecto que pensamos que faltó un programa de mano. En el pasado, hemos dedicado párrafos a la falta de un programa de mano en un espectáculo, y si no vamos a repetirlo en esta ocasión, es porque los productores tienen oportunidad de remediarlo.

A petición popular, la obra regresa al escenario este viernes 17 de mayo, a las 8:00 de la noche; el sábado 18, a las 3:00 de la tarde y 8:00 de la noche, y domingo 19, a las 3:00 de la tarde, en el cierre de esta temporada de estreno mundial.

Esta presentación, exclusiva de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Serie Puro Teatro y Latinx Performance Ensemble, cuenta con Yarel Avilés como regidor de escena; y Javier Santiago y Josean Ortiz como productores ejecutivos.

La producción tiene el apoyo del Comité Camino al Centenario Tite Curet Alonso (1926-2026), Casa del Valle Guest House, Farmacia LUMA y El Family Café Mercado.

Para reservaciones y más información, deben comunicarse a los teléfonos 787 724-7165 y/o 917 893-2462, entrada general $25 (IVU incluido), con espacios limitados.

La Fundación Nacional para la Cultura Popular está ubicada en la Calle Fortaleza #56, Viejo San Juan.

“Tite Curet Alonso: Lírica y Poesía” es una experiencia fuera de serie. No dejen de ir.

La obra regresa al escenario este viernes 17 de mayo, a las 8:00 de la noche; el sábado 18, a las 3:00 de la tarde y 8:00 de la noche, y domingo 19, a las 3:00 de la tarde, en el cierre de esta temporada de estreno mundial. (Foto José Rodríguez para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

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Un comentario sobre «Fuera de serie ‘Tite: Lírica y Poesía’»

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