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HABLAR DE ARTIVISMO FEMINISTA, HOY, EN ARGENTINA

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La resistencia deberá encontrarnos en la calle, haciendo resurgir la solidaridad para conformar redes reales que alejen lo más oscuro de nuestra propia historia encarnado en un presente de crueldad e individualismo extremo

Es difícil hoy tomar la palabra luego de los resultados electorales conocidos ayer, 19 de noviembre de 2023, en Argentina

Por Mariela Rígano Revista Nueva Pensamiento Crítico, diciembre de 2023

¡Compañeras y compañeros! Es difícil hoy tomar la palabra luego de los resultados electorales conocidos ayer, 19 de noviembre de 2023, en Argentina.

Esperé a enviar mi contribución a este espacio hasta el día de hoy porque deseaba no tener que resignar el artículo escrito por este que estoy enviando. Lo deseaba sinceramente porque esperaba que los resultados no fueran los que preveíamos. Sin embargo y lamentablemente, aquí estoy, teniendo que reescribirme y con una sensación tan inédita para mí que no tengo palabra para nombrarla.

 

Hoy más que nunca creo que el teatro revolucionario es necesario en mi país. Sin embargo, me pregunto en qué momento hemos permitido que las generaciones de los nacidos en democracia fueran cooptadas por el odio negacionista.

Hace un tiempo, ante los resultados electorales de las PASO, compartí con ustedes mis preocupaciones ante un escenario político alimentado por los discursos del odio y que me hacía pensar en un gran fracaso pedagógico. Hoy, ante la inminencia de los resultados electorales definitivos y la inmediata repercusión en las redes, la calle y las grupalidades, mis sensaciones son complejas. Argentina verá repetir una historia que conocemos muy bien y al mismo tiempo es inédita.

La coalición, que representa hoy el grupo que acompaña a Javier Milei, carente de estructura partidaria y experiencia alguna de gestión, y la línea del PRO, liderado por Mauricio Macri y Patricia Bullrich (la extrema derecha conservadora y negacionista), nos permiten prever que estaremos ante una conjugación del peor escenario de los años 90 en Argentina y las acciones más horribles de la dictadura cívico-militar que nos destrozó en los 70.

El odio clasista hacia el peronismo ha sido el caldero donde todo esto se ha cocinado, encegueciendo incluso a nuestra izquierda que no ha sabido ver que lo que se jugaba aquí era realmente la libertad. Massa era un candidato que no convencía a nadie, incluso dentro de las propias filas peronistas, pero que representaba la posibilidad de gobernabilidad democrática y el respeto a las leyes y los derechos fundamentales conseguidos post-dictadura. El arco político de izquierda logró unirse para expresarse en el No Milei, pero no se pudo ver que la única opción de evitar la llegada al poder de los grupos fascistas y negacionistas, con íntimos vínculos con los genocidas de nuestra última dictadura, representados por la candidata a vicepresidenta de Milei, Victoria Villarruel, era el voto positivo a Massa. El odio al peronismo se impuso y no sólo entre los votantes de La Libertad Avanza.

Ese mismo odio compartido entre diversos sectores políticos es lo que hizo que en Argentina aumentaran y se toleraran los discursos del odio y se favoreciera el crecimiento de estos sectores que, amparados en una concepción perversa de la libertad de opinión, instalaron la idea de que se puede decir y hacer cualquier cosa en nombre de esta libertad, incluso silenciar opositores políticos y proscribir candidatos.

Hoy, lo peor que tenemos por delante no es el estallido de nuestra economía y lo terrible que esto será para los sectores poblacionales más vulnerabilizados, sino la pérdida absoluta de nuestros derechos, para garantizar la venta y entrega de todas nuestras riquezas naturales (litio, Vaca Muerta) a los capitales extranjeros. Milei no ha ocultado nada de todo esto en su campaña. Incluso en su discurso de ayer, tras la victoria, volvió a asegurar su deseo de volver a instalar los principios que rigieron los destinos de nuestro país en el siglo XIX. Es decir, la educación higienista, el fraude electoral, el gobierno de la elite, el inicio –con Roca- de alinearnos como estado moderno con las grandes potencias internacionales (lo que implica el modelo económico que nos arruina, donde somos proveedores de materias primas) y el genocidio de nuestros pueblos originarios.

Los resultados electorales del 19 de noviembre plantean el retorno de todas estas fuerzas a las que habíamos dicho Nunca Más. La resistencia deberá encontrarnos en la calle, haciendo resurgir la solidaridad para conformar redes reales que alejen lo más oscuro de nuestra propia historia encarnado en un presente de crueldad e individualismo extremo. Me pregunto hoy, si seremos capaces de esto. Sin certezas, seguiré marchando hacia la utopía de manos del Artivismo Feminista, esperando que el teatro revolucionario logre hacernos andar sin resignarnos en tiempos donde sigue siendo necesario decir lo obvio y esperando que las mujeres logremos de una vez y para siempre asentar un nuevo modo de hacer política que se distancie, definitivamente, de la forma patriarcal de la política que recluyó a su máxima estadista al silencio desde el momento que permitió que el intento de magnicidio pasara a ser un asunto más de debate y opinión, negándole incluso el estatus de veracidad. 

Abrazo a todos y todas ustedes desde Argentina. En próximas entregas iré analizando a profundidad los discursos de cierre de campaña de Milei y cómo retomar esto para el artivismo feminista.

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