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Haití en defensa de su soberanía

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El presidente de Haití formaliza una intervención militar de EE.UU. que pagará 200 millones de dólares para que mil policías kenianos repriman a los haitianos

Encuentro del presidente de Haití, Ariel Henry con el secretario de Estado de EE.UU. Antony Blinken el 5 de julio de 2023 | Foto: State Department by Ron Przysucha/ Public Domain

MARTA MARTÍN

En 1804 Haití se convirtió en la primera República Negra del mundo tras liderar una revolución contra los colonizadores franceses, siendo el primer país de América Latina y el Caribe en liberarse de la opresión colonialista. Occidente nunca ha perdonado esta gesta que sacudió el mundo.

Han pasado dos siglos de intento de independencia en los que la Revolución Haitiana ha sido castigada con innumerables intentos de socavar la soberanía del país a través de gobiernos impuestos por las potencias occidentales, de sanciones y de medidas de diversas invasiones.

En los últimos años las protestas ciudadanas en Haití se han agudizado contra el control del país por parte del imperialismo y de la corrupción de unos líderes presidenciales que sirven a las clases dominantes occidentales.

En 2019 el Partido Comunista de España denunció la represión que estaba sufriendo el pueblo haitiano que había salido a la calle denunciando las políticas corruptas y neoliberales aplicadas por el presidente Jovenel Moïse. Exigían la renuncia del Moïse después de que el Tribunal Superior de Cuentas y Contencioso Administrativo presentara un informe ante el Senado en el que lo señalaba a él —y a al menos a otros tres presidentes y seis primeros ministros— de haber gastado de forma irregular 4 billones de dólares provenientes de Petrocaribe. La llegada al poder de Moïse en 2017, con un casi nulo apoyo popular de un 21 % de participación en las elecciones, fue aclamada por EE. UU.

Moïse no fue el símbolo vendido por EE. UU. de que Haití regresaría al gobierno democrático y constitucional. Fue un títere más en manos del imperialismo cuyas políticas trajeron más corrupción y más miseria al país y que cuando dejó de servir a los intereses del colonialismo y del intervencionismo yankie, denunciando públicamente que la oligarquía del país quería hacerse con el gobierno por la fuerza, fue asesinado por sicarios colombianos.

Las luchas por hacerse con el control del país, tras el magnicidio de Moïse, se decantaron por Claude Joseph, quien previamente había ocupado el cargo de primer ministro. Joseph dimitió y entregó el poder a Ariel Henry quien sigue siendo primer ministro en funciones actualmente. Henry se ha aferrado al cargo alegando que la situación de inseguridad le impide celebrar elecciones, todo ello a pesar de que la mayoría de la población lo considera ilegítimo y de que la oposición política le responsabiliza de la creciente espiral de violencia. De hecho, según Naciones Unidas, este pasado enero fue el mes más violento de los dos últimos años. Ante las legítimas protestas del pueblo haitiano, Henry no ha dudado en reprimir brutalmente a la población.

El pasado sábado 3 de marzo, Henry voló a Kenia para formalizar lo que sería una nueva intervención militar estadounidense en Haití, a través de una supuesta «Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad» que dirigirán 1.000 policías kenianos. Es decir que EE. UU. pagará 200 millones de dólares al presidente keniano, William Ruto, para que éste mande a sus hombres a reprimir a la población haitiana. Esta medida ha sido bloqueada por el Tribunal Supremo de Kenia declarándola «inconstitucional, ilegal e inválida». Pero el presidente Ruto ha prometido ignorar la sentencia del Tribunal y seguir adelante con el despliegue avalado por el Departamento estadounidense.

Ante la pasividad internacional es necesario que alcemos la voz en favor del pueblo de Haití y denunciemos los planes neocolonialistas del Core Group, que encabezan Estados Unidos, Francia y Canadá, quienes junto a su títere Ariel Henry, en asociación con la oligarquía haitiana, es dueño de las bandas armadas que operan en el país. Tampoco hay que olvidar el papel lacayo de las autoridades de la República Dominicana, cuyo presidente, Luis Abinader, reconocido agente del imperio norteamericano, lleva los últimos dos años rogando por la invasión a Haití.

Los problemas de Haití deben ser resueltos por los propios haitianos, por eso: ¡Manos coloniales fuera de Haití!

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