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Honrada y agradecida por la dedicatoria del Festival de Apoyo a CLARIDAD

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aludo con muchísima alegría y agradecimiento a todas las personas que están aquí para celebrar el primer día de este Festival, el número 48, del periódico CLARIDAD; un evento lleno de tradición, cultura, alegría, solidaridad y orgullo patrio

Rodeada de compañeras y amigas Josie agradece la dedicatoria. Foto Alina Luciano

Por josefina-pantoja-oquendo Claridad

Saludo con muchísima alegría y agradecimiento a todas las personas que están aquí para celebrar el primer día de este Festival, el número 48, del periódico CLARIDAD; un evento lleno de tradición, cultura, alegría, solidaridad y orgullo patrio.  Mi cariño especial a quienes también han venido para acompañarme en la dedicatoria que, a través de mi persona, la Junta Directiva del periódico ha decidido hacer a las mujeres que todos los días se mantienen en lucha y resistencia en nuestra querido Puerto Rico.  Luchamos y resistimos en contra del discrimen, de las desigualdades, de la violencia, del empobrecimiento, de todos los males que ocasiona el colonialismo y la falta de soberanía; del sabotaje a los servicios esenciales a través de las privatizaciones y de la corrupción gubernamental y también en desafío a la invisibilización de las aportaciones que hacemos en pro del bienestar colectivo, las cuales hacen posible la sobrevivencia de nuestro Pueblo.

Por experiencia de vida puedo asegurar que es el trabajo en alianzas, coaliciones y juntes colectivos, la mejor estrategia para adelantar la lucha en defensa y para la ampliación de los derechos humanos de las mujeres y de las personas no binarias con quienes tantas coincidencias tenemos. El  esfuerzo unitario, desde la riqueza que proviene de las diferencias y desde la búsqueda de consensos sobre elementos comunes, nos fortalece para ampliar los espacios de trabajo y de resistencia en los que nos  posicionamos.  Por ello, vemos la efectividad de la labor realizada por entidades como Taller Salud, la más antigua organización feminista boricua activa, que desde Loíza se acerca e integra exitosamente a esa comunidad tan injustamente ignorada y discriminada por largos años.  Lo mismo ocurre con la Coordinadora Paz para la Mujer, coalición contra la Violencia

Doméstica y la Agresión Sexual en Puerto Rico, que por más de 30 años ha agrupado múltiples organizaciones que les ofrecen servicios a las sobrevivientes de la violencia de género, como es la Casa Protegida Julia de Burgos, el primer albergue establecido en nuestro País. También forman parte de la Coordinadora grupos que mantienen en alto la bandera de los derechos humanos de las mujeres que no son nacionales de aquí, pero buscan en nuestro suelo y bajo el hermoso cielo borincano una mejor oportunidad de vida, encomiable labor que el Centro de la Mujer Dominicana ha llevado a cabo durante 20 años.  Otras coaliciones como el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR), la Coalición 8 de Marzo, la Mesa de Aborto Libre Puerto Rico, el Observatorio de Equidad de Género para mencionar algunas, han demostrado con su gestión organizativa que el junte de fuerzas mediante el diálogo y la búsqueda de consensos promueve buenos resultados en el camino para alcanzar la equidad de género. En la Organización Puertorriqueña de la Mujer Trabajadora (OPMT), la cual coordino, nos sentimos orgullosas de formar parte de varias de estas coaliciones y del trabajo que realizan.

Lucha y Resistencia:

Una mirada alrededor del Mundo deja claro que la ideología patriarcal que coloca a las mujeres en posiciones de subordinación, violencia y desigualdades que trascienden las diferencias biológicas con los hombres, continúa levantando barreras en el devenir de nuestras vidas y en la búsqueda de la equidad, la justicia y la paz.  En algunas naciones la situación es peor debido a los regímenes políticos y las religiones fundamentalistas, entre los cuales no hay distinción.  En el caso de Puerto Rico, hemos logrado avanzar, pero queda un largo y tortuoso trecho por recorrer el cual tiene intersecciones que presentan grandes retos. Así ocurre con el racismo, la pobreza, la orientación e identidad sexual, el origen nacional, el colonialismo y todos los males que la subordinación política acarrea.

Ese camino cuyo final todavía no avistamos y en el cual no daremos ni un paso atrás, ha sido marcado por nuestras predecesoras.  Hace 88 años las mujeres no podíamos votar. Con lideresas como Luisa Capetillo y Ana Roque de Duprey, desde sus trincheras del sindicalismo y el anarquismo la primera y de la educación la segunda, pero ambas feministas, junto a muchas otras cuyos nombres han sido obviados por la historia oficial, se exigió y obtuvo el derecho al voto sin restricciones. Sin embargo, aunque la fuerza electoral femenina es mayor que la de los varones (52%), falta mucho para se refleje en la ocupación de puestos electivos. También para que las que aspiran y prevalecen en las contiendas políticas se identifiquen con las causas y necesidades de las mujeres y no con las ambiciones y criterios machistas de sus partidos.  Honrosas son las excepciones de legisladoras como Olga Cruz, Velda González y en tiempos más recientes, Ana Irma Rivera Lassén, María de Lourdes Santiago y Mariana Nogales. Los nombres de las que no honran ese principio no los vamos a mencionar aquí para no agriarnos la noche, pero ustedes los conocen.

Izamiento de la bandera. Foto Juanma Hernández
La autora del cartel, Dafne Elvira y Josie Pantoja. Foto José Rodríguez
Josie Pantoja y Carmen Ortiz, presidenta de la Junta Directiva de CLARIDAD Foto José Rodígyez

Desde el activismo de las mujeres y sus organizaciones se han ampliado derechos y políticas públicas.  Pioneras fueron Mujer Intégrate Ahora (MIA 1972-1979) y la Federación de Mujeres de Puerto Rico (1975-1977). Posteriormente surgió Taller Salud y luego la OPMT. En el área de la montaña, con tantas dificultades de acceso y de servicios, se abrieron puertas de apoyo con las compañeras de Aibonito que fundaron Casa Pensamiento de Mujer del Centro. Allí continúan y esfuerzos más recientes están activos en Adjuntas y Orocovis, a cargo de Coordinadora Paz para la Mujer y MATRIA en Adjuntas y Orocovis, respectivamente.  Otras han surgido con fuerza, creatividad y valentía, como la Colectiva Feminista en Construcción, así como un número importante de entidades de servicios con enfoque feminista.

En el 1976, tuvo lugar la reforma del Código Civil de Puerto Rico, esfuerzo legislativo que lideró la representante Olga Cruz, el cual respaldaron las organizaciones feministas. Hasta entonces se nos consideraba incapaces

para muchas cosas, como ejercer la patria potestad de las hijas e hijos, administrar los bienes gananciales, contratar de forma independiente, ser partícipe de la decisión sobre el lugar de residencia del matrimonio, además de que era mandatorio utilizar el apellido del cónyuge.

En la búsqueda de ampliación de derechos y erradicación del discrimen por género, que según la Carta de Derechos de la Constitución de Puerto Rico no debe existir, las organizaciones de mujeres impulsaron la aprobación de dos importantes medidas para atender la violencia de género rampante en el país; primero, la que prohíbe el hostigamiento sexual en el empleo (1988) y luego la Ley 54 para la prevención e intervención contra la violencia doméstica o de pareja (1989). Aunque los remedios de ambas legislaciones pueden ser invocadas por varones y personas sexo diversas, el propósito de quienes las impulsábamos era establecer remedios para las trabajadoras en sus talleres de trabajo y para las mujeres que enfrentaban maltrato físico, emocional, sexual por parte de sus parejas o exparejas.  Somos las más afectadas por ambas manifestaciones de la violencia machista.

En el 2001, el trabajo en alianzas y la consolidación de un fuerte consenso hizo posible que la lucha para la aprobación de la legislación que creó la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM) tuviera éxito.  Queríamos un organismo con autonomía del gobierno central, que actuara sin inherencias partidistas, que tuviera las garras suficientes para fiscalizar el cumplimiento de las leyes y de las políticas públicas que establecían los derechos alcanzados.  Para lograrlo, era necesario que fuera dirigida por una mujer con la independencia de criterio necesaria para sustraerse de las presiones partidistas y hacer cumplir la política pública de la ley orgánica.  Tuvimos la coagulación de las fuerzas necesarias y la unidad en la acción, además de la valentía y credenciales de la nominada, para que se aprobara el nombramiento de la compañera María Dolores Fernós López-Cepero, nuestra queridísima y por siempre recordada Tati, como primera Procuradora de las Mujeres. ¿Quién mejor que ella, que luchó y resistió toda su vida como defensora de las mujeres, de la gente más empobrecida y desventajada de la Patria esclavizada?

Pero las mujeres y nuestras organizaciones sabemos que no podemos dormirnos en los laureles y que las reivindicaciones que alcanzamos con luchas y sacrificios están constantemente amenazadas por fuerzas retrógradas promotoras del Patriarcado, por gobiernos incompetentes, por personas electas a Cámara y Senado cuyas ideologías están a la derecha del sector más conservador y por otras que son de una cobardía y oportunismo  impresionante, cuya agenda es arrebatarnos las conquistas y espacios ganados.

También encontramos en el camino las piedras que colocan en nuestra agenda de equidad el entramado de agencias públicas y otras fuerzas retardatarias. De ahí surgen los múltiples intentos de sabotaje a la Ley 54 y a otras legislaciones importantes, a través de enmiendas innecesarias. Los ataques más virulentos en los últimos dos años, han sido contra el derecho a la privacidad e intimidad que nos hace dueñas de las decisiones que atañen a nuestra salud sexual y reproductiva.

El más reciente ataque contra las reivindicaciones alcanzadas está relacionado con el rechazo del nombramiento de la Procuradora de las Mujeres, cuyo puesto ha estado vacante por largo tiempo.  La nominación contó con un amplio respaldo de organizaciones de mujeres y otros sectores defensores de los derechos humanos, pero la falta de liderato del gobernador ante su conferencia legislativa, la alianza del Partido Nuevo Progresista con el Proyecto Dignidad y la actitud oportunista de la delegación del Partido Popular Democrático, impidieron la confirmación de una persona que cumplía con los criterios de la legislación.

Es frente a todo este empuje ofensivo contra el trabajo, las luchas de las mujeres y nuestras conquistas, que resistimos con fuerza, con coraje, pero también con la esperanza de un porvenir favorable.  Esa resistencia no se limita a temas relacionados exclusivamente con la equidad de género.  Estamos conscientes de que los problemas que enfrenta Puerto Rico como país nos impactan a nosotras que somos mayoría poblacional y un considerable porcentaje de la fuerza laboral. Son las mujeres las principales administradoras de la economía del hogar, del cuidado de la niñez, así como de las personas enfermas y de mayor edad.  Todo lo que se relaciona con la economía y las medidas de austeridad, el costo de la vida, la inestabilidad del sistema eléctrico, la ausencia de vivienda digna, la protección del ambiente y los recursos naturales para prevenir el impacto del cambio climático que ha comenzado a manifestarse en los fenómenos naturales que han azotado a Puerto Rico en años recientes, nos afectan grandemente.  Igual ocurre con las decisiones de la Junta de Control Fiscal y sus políticas de austeridad.

En esos escenarios, las mujeres luchan y resisten en su más amplia diversidad en todo el archipiélago.  La Alianza de Mujeres Viequenses sigue combativa en la Isla Nena veinte años después de haber sacado la Marina de Guerra. La docencia de las escuelas públicas, cuyas filas están integradas mayoritariamente por mujeres, han tomado las calles en demanda de un salario justo y para defender su retiro.  En el panorama ambiental es usual que las protestas, denuncias y la fiscalización de las políticas públicas estén lideradas por mujeres e igual ocurre con las denuncias del acaparamiento de viviendas por desarrolladores y la pérdida de espacios cuyas rentas son incrementadas en perjuicio de las personas que las alquilan y no tienen la capacidad de pagarlas. De igual forma vemos a las madres de estudiantes de la escuela pública a cargo de las protestas en contra del mal servicio educativo, especialmente cuando se trata de estudiantes con diversidad funcional. Las mujeres continúan siendo las más empobrecidas, especialmente las que ostentan la jefatura de   familia y tienen una o más crías.

En pie de lucha y resistencia están también las trabajadoras no asalariadas que desde el hogar crían, cuidan, administran, hacen filas, educan, alimentan, hacen de la casa un lugar salubre y acogedor, estiran el peso frente al incremento en el costo de la vida, dan cariño e imparten ternura, sin que se valore su trabajo económica y socialmente y con total falta de alguna seguridad para su vejez.

Las mujeres luchamos y resistimos de muchas y variadas formas, entre las que se destacan la fiscalización, la denuncia, el activismo, la desobediencia civil, el cabildeo legislativo, convirtiendo en acción la palabra dicha, mediante la investigación, la educación y la divulgación.

CLARIDAD

Precisamente, las páginas de CLARIDAD han sido durante muchos, muchísimos años un medio para educar sobre los derechos de las mujeres, para dejar saber nuestras posiciones en cuanto a las luchas que libramos en búsqueda de la equidad, sobre los problemas y controversias que son tema de discusión en el País y en el Mundo, para dar a conocer las aportaciones de las mujeres que hacen cultura en todas sus manifestaciones.

Doy gracias a CLARIDAD, una vez más, por dedicar esta la cuadragésima octava edición del  Festival a las mujeres en lucha y resistencia y por considerarme una de ellas. Durante  más de seis décadas el periódico de la Nación Puertorriqueña ha dedicado sus páginas a reivindicar el derecho de nuestra Patria a su libre determinación e independencia.  Con firmeza y sobreviviendo ataques de todo tipo, incluso tiroteos e incendios, ha destapado cajas de pandora sobre la corrupción gubernamental, sobre actividades de persecución contra el independentismo, sobre abusos del Estado y de poderosas empresas privadas en contra de los sectores más vulnerables y de la clase trabajadora.

Su línea editorial se identifica con las luchas de las mujeres por la equidad, la justicia, la defensa de nuestros derechos sexuales y reproductivos, así como con los de las personas sexo diversas.

En la constancia de CLARIDAD, están presentes también las mujeres que todos los días luchan para que el periódico llegue a la gente independentista y a todas las personas que buscan la verdad, que son puertorriqueñistas, que aman nuestra cultura y no están atadas al fanatismo partidista.  Por muchos años Doña Isolina Pérez González (q.e.p.d), adjunteña de nacimiento, delgada, esbelta y de baja estatura, caminó arriba y abajo del semáforo de Plaza Las Américas con los ejemplares de Claridad descansando sobre su pecho, para venderlo entre los vehículos. En entrevista que le hice tiempo atrás, cuando enfermó y se vio obligada a dejar de vender el periódico, dijo Doña Isolina: “…Sentí en el alma haber dejado la venta de Claridad porque es el periódico de la Nación”.  Decía, además, sobre sus razones para venderlo, “…Presenta noticias claras de todas partes del Mundo sobre aspectos políticos, sociales y económicos y porque le rasca la llaga a las administraciones actuales”, refiriéndose al gobierno.  Con el mismo compromiso que Doña Isolina luchan y resisten para sacar adelante a CLARIDAD, casi de forma milagrosa debido a las limitaciones económicas, las mujeres de su colectivo de trabajo: Su directora, nuestra querida Alida Millán Ferrer, Maribel Franco, Cándida Cotto, María Montañez, Millie Reyes, Alina Luciano y otras colaboradoras.

Mis respetos y agradecimiento a la Junta de Dirección de CLARIDAD, particularmente a su presidenta Carmen Ortiz Abreu y a la compañera Madeline Ramírez, quien tiene a cargo la organización de este 48 Festival.

Tengo muchas causas muy cerca del corazón y CLARIDAD es una de ellas.  Por ello les invito a colaborar con el periódico a través de todas las formas disponibles. De inmediato pueden hacerlo mediante el auspicio del Festival estos cuatro días y suscribiéndose al periódico. Voy a estar en la mesa de suscripciones esperándoles.

Finalmente, les digo que luego de este acto con el que me han honrado, el que he aceptado consciente de que soy el vehículo para reconocer las luchas y resistencias de las mujeres y sus organizaciones, es mi compromiso no apartarme del camino a través del cual continuaremos construyendo una sociedad digna, en la cual prevalezcan los valores de equidad y de justicia, dentro de una Patria libre.

¡Vivan las Mujeres en lucha y resistencia!

¡Viva Puerto Rico libre!

¡Larga vida a Claridad!

4 de mayo de 2023

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