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Iowa abre el camino para la tercera nominación de Trump

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Debido a sus múltiples problemas legales y electorales, el exmandatario parece destinado a ser omnipresente en este 2024

El expresidente Donald Trump llegando a Nueva York el lunes por la noche, tras ganar los caucus de Iowa por 30 puntos porcentuales.Credit…Doug Mills/The New York Times
Matt Flegenheimer
Maggie Haberman

Por Matt Flegenheimer y Maggie Haberman El País

Reportando desde Des Moines, Iowa

18 de enero de 2024

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Hasta hace poco, muchas personas que vivieron, con hastío y horror, la presidencia de Donald Trump casi podían convencerse de que el hombre se había ido.

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En apariencia, era el líder de un movimiento en el exilio que se estaba cociendo a fuego lento en Florida y cuyas desbocadas mentiras electorales habían quedado confinadas en monólogos privados y plataformas modestas. Ya no aparecía en Fox News, el órgano mediático más poderoso de la derecha. Sus diatribas publicadas en Truth Social no impactaron con la fuerza de sus predecesoras publicadas en X, cuando esa plataforma aún se llamaba Twitter. Incluso como candidato presidencial declarado durante los últimos 14 meses, Trump a menudo les cedió la ruta de campaña a sus rivales (quienes en su mayoría luchaban entre sí, en vez de contra él), no asistía a debates y tan solo aparecía de manera episódica en compromisos públicos que no fueran asuntos relacionados con los tribunales.

Sin embargo, con su aplastante victoria en Iowa, que codifica su control sobre amplias franjas del electorado republicano, hubo dos conclusiones ineludibles el martes por la mañana.

Trump ha vuelto a convertirse en la figura dominante de la vida política estadounidense y está destinado a ser omnipresente, con sus entrelazados dramas legales y electorales que podrían ensombrecer el año más importante de la nación.

Además, en realidad, nunca se fue.

Después de un mandato en la Casa Blanca que a menudo consumía la psique nacional hora tras hora —agitando a sus simpatizantes y aterrorizando a sus detractores con cada publicación caprichosa e impulso que rompía las normas, lo cual culminó en el ataque de una turba contra el Capitolio el 6 de enero de 2021—, algunos miembros de ambos partidos y de la prensa política que estaban fatigados con Trump a veces parecían desear su desaparición, como si el oxígeno mediático por sí solo lo hubiera alimentado los últimos ocho años.

Algunos imaginaron que tal vez no se iba a volver a postular. Quizás, como un boxeador, se había noqueado a sí mismo. Tal vez el Partido Republicano, castigado en las urnas en varias elecciones desde su triunfo en 2016, encontraría la manera de acudir a otra persona.

Un evento de Trump celebrado en Des Moines, el lunes por la noche. En la mañana del martes, no había duda de que ha vuelto a ser la figura dominante de la vida política estadounidense.Credit…Haiyun Jiang para The New York Times

En cambio, si Trump gana las primarias de Nuevo Hampshire la próxima semana, la marcha hacia una tercera nominación es casi segura. Sus detractores no pueden ignorar su arrollador impulso.

“Después de la insurrección del 6 de enero, muy pocos demócratas —aparte de los que son muy paranoicos o intuitivos— habrían dicho que Trump iba a volver a ser el candidato republicano en 2024”, opinó David Axelrod, quien fue uno de los principales asesores del presidente Barack Obama. “Una vez más, se subestimó su genio salvaje para perfilar una historia de victimismo y comandar a su base”.

Por supuesto que Trump no tuvo que hablar mucho para mantener a su base. Y como candidato durante el último año, mientras más hablaba de los 91 cargos penales en su contra, más republicanos lo respaldaban.

Los demócratas son muy conscientes de que, a pesar de toda la atención prestada a las acusaciones de Trump y sus comparecencias voluntarias en algunos de sus juicios civiles, sus planes para un nuevo mandato y sus incendiarias declaraciones son mucho menos visibles para el público en general. Algunos medios de comunicación se mostraron reacios a dirigir sus audiencias a Trump, especialmente poco después de que dejara el cargo, por temor a que solo amplificara sus mentiras sobre la derrota electoral. En privado, algunos en la izquierda lamentan que la suspensión de la cuenta de Trump por parte de Twitter —después del ataque del 6 de enero— solo sirvió para quitarlo de la vista.

Desde 2016, tanto líderes republicanos como demócratas han coincidido en que a los demócratas les ayuda tener a Trump en el primer plano político. Su fallida reelección en 2020 se convirtió, en gran parte, en un referéndum sobre su desbocado mandato. Las elecciones de mitad de mandato de 2022, una decepción para los republicanos, se produjeron tras una serie de audiencias en el Congreso sobre la conducta de Trump el 6 de enero y en torno a esa fecha, una especie de serie de televisión continua —con videos producidos por un exejecutivo de televisión— dedicada a lo que los miembros de la Cámara de Representantes denominaron como sus crímenes contra la democracia.

Axelrod señaló que, después de una temporada de primarias en la que sus rivales mejor representados en las encuestas han evitado enfrentarlo, Trump se prepara para confrontar al presidente Joe Biden, “un oponente mucho menos reticente a atacar”.

 Trump en Clive, Iowa, el lunes. Si gana las primarias de Nuevo Hampshire la semana que viene, su tercera nominación es casi segura.Credit…Maansi Srivastava/The New York Times

Los demócratas solo están esperando que los abundantes riesgos legales de Trump les recuerde a los votantes una vez más el caos que a menudo lo sigue de cerca. Biden ha mencionado sus planes para enfatizar el empeño de Trump por subvertir su derrota en las elecciones de 2020, invocando el ataque al Capitolio y la historia revisionista sobre lo ocurrido.

Sin embargo, no está claro si el juicio de Trump por cargos federales derivados de su empeño por mantenerse en el poder, el cual en este momento está programado para marzo, ocurrirá antes del día de las elecciones, pues él impugna la validez de la acusación. Y en ausencia de un juicio, la capacidad del equipo de Biden para centrar la atención pública en los acontecimientos del 6 de enero no está garantizada en absoluto.

Las encuestas han captado el grado en el que Trump les ha hablado principalmente a los republicanos hasta la fecha y ha determinado sus opiniones sobre la violencia posterior a su derrota en 2020. Una encuesta reciente de The Washington Post y la Universidad de Maryland mostró que muchos menos republicanos culpan a Trump del ataque del 6 de enero que en 2021. Más de dos terceras partes de los republicanos respondieron que era “hora de seguir adelante”.

“La abrumadora mayoría de los estadounidenses son conscientes de los problemas legales de Trump y, según una cantidad considerable, una condena tendría alguna influencia en su voto”, dijo Liam Donovan, un estratega republicano. “Pero, a falta del espectáculo de un juicio y una sentencia preelectoral, no está claro si la conciencia basta en un entorno en el que el expresidente obtiene mejores resultados en las encuestas que en cualquiera de sus elecciones anteriores”.

Como candidato en Iowa, la competencia de Trump a menudo lo superó de manera notable. El expresidente mostró poco interés en cambiar o modular. Ni siquiera llegó a importarle, al menos en Iowa, y sus apariciones en los tribunales a menudo crearon su propia sensación de movimiento, a pesar de no tener nada que ver con el politiqueo real.

Por lo tanto, el lunes, Trump —quien detesta cuando se burlan un poco de él, pero disfruta mucho más cuando es él quien se burla— encontró una validación temprana del estado que lo eludió hace ocho años, cuando perdió en Iowa (e insistió con el argumento falso de que le robaron los caucus).

Sin embargo, incluso en ese entonces, Trump parecía comprender algo que muchos otros se dieron cuenta mucho más tarde. En un discurso de 2016 en Nuevo Hampshire, justo antes de su primera victoria en las primarias, hizo la observación: “Mucha gente se ha reído de mí a lo largo de los años”.

“Ahora”, dijo, “no se ríen tanto, se los aseguro”.


Matt Flegenheimer es un corresponsal del Times que se enfoca en escribir perfiles de figuras poderosas. Más de Matt Flegenheimer

Maggie Haberman es corresponsal política sénior que cubre la campaña presidencial de 2024, desde las contiendas electorales en todo el país hasta las investigaciones sobre el expresidente Donald Trump. Más de Maggie Haberman

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