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Jornada de 16 días de activismo contra la violencia de género

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La Comisión de la Mujer del gremio magisterial EDUCAMOS, como parte de la “Jornada de 16 días de activismo contra la violencia de género” denuncia el continuo clima y escenario de violencia en que las autoridades han convertido el Departamento de Educación (DE) aplicando un enfoque altamente punitivo en su funcionamiento

Victor Rivera Pastrana

Administrador  ·   · 

EDUCAMOS: UN SINDICATO DE VERDAD

EDUCACIÓN: ESCENARIO DE VIOLENCIA HACIA LA MUJER Contacto: Eva L. Ayala, Comisión de la Mujer (EDUCAMOS) 787 644 7034

La Comisión de la Mujer del gremio magisterial EDUCAMOS, como parte de la “Jornada de 16 días de activismo contra la violencia de género” denuncia el continuo clima y escenario de violencia en que las autoridades han convertido el Departamento de Educación (DE) aplicando un enfoque altamente punitivo en su funcionamiento. La inmensa mayoría del magisterio está integrado por mujeres (sobre un 85%), por lo que cualquier acto, enfoque, proceso o imposición a los trabajadores de la educación es esencialmente contra las mujeres. Con ese propósito mencionamos algunos casos que ejemplifican lo que queremos señalar.

https://www.facebook.com/WLRPradioraices/videos/6786430098131058/

Un caso ilustrativo es el de la escuela Violanta Jiménez de Toa Alta, donde prácticamente toda la facultad fue sometida a acoso laboral por la directora. Ante la inacción del DE, los maestros/as tuvieron que quejarse abundantemente en la ORE de Bayamón, manifestarse y hacer amplia denuncia pública, entre otras acciones para que luego de largo tiempo, el DE accediera a remover dicha funcionaria. Eso contrasta con la actitud del DE cuando por cualquier cosa, sin tener evidencias y sin investigar, procesan al magisterio, incitando a estudiantes y padres para que le radiquen querellas en la policía, en el Departamento de la Familia y en el propio DE. Luego, para no quedar mal, convierten dicho proceso en uno para carpetear, maltratar y fabricar casos.

Por cualquier cosa quieren acusar a la maestra/o de maltrato institucional cuando muchas veces se trata de incidentes menores que pueden resolverse en la propia escuela. Le someten a un proceso de supuesta “investigación” totalmente viciado, innecesario y abusivo donde se les castiga con medidas disciplinarias incluyendo la llamada medida cautelar. Con la medida cautelar, se remueve a la maestra/o afectado de la escuela y se le ubica en la Región Educativa durante años, marcándoles para toda la vida. Es un proceso que atenta contra la dignidad del magisterio, se le carpetea, se mancilla, se humilla y se les somete al escarnio público. No hay salario que pague la angustia que sufren las afectadas. La medida cautelar la han convertido en un castigo sin el debido proceso de ley.

Muchos de los y las perjudicadas terminan afectados emocionalmente. Por ejemplo, en el Área de Bayamón ahora mismo hay 13 medidas cautelares. En dicha región ha habido 4 suicidios de compañeros que habían sido sometidos a tales medidas. La mayoría de dichas querellas resultan frívolas, pero son motivadas por directores y otro personal administrativo con la complicidad de las autoridades del DE.

Denunciamos además varios casos de maestras que han solicitado traslados excepcionales donde urge un cambio de escenario escolar ya sea por residencia o por recomendación de algún especialista en el área de la salud. El DE, de manera caprichosa les niega ese traslado y en lugar de acomodar a las afectadas según se solicita, muchas veces se asignan las plazas a personas con menos méritos. Ejemplo de esto es el caso de la maestra cuyo especialista le recomendó un traslado y se lo han negado en innumerables ocasiones, por lo que se vio obligada a acogerse a una licencia sin sueldo. Tenemos varios casos relacionados con ese tipo de traslado.

Otro caso de violencia contra las maestras es el de la compañera de Cidra quien al ser señalada en plena reunión de facultad, se afectó teniendo que ser hospitalizada. Se sometieron las debidas querellas y el DE está protegiendo al director quien sigue con su actitud de acoso laboral hacia esa y otras maestras. También está el caso de otra maestra a quien sin justificación la dejaron sin contrato, y al día de hoy todavía no está trabajando. Al DE no parece importarle el proceso angustioso al que se somete a esta compañera cuando se le priva de su única fuente de ingreso caprichosamente. También es violencia la práctica ya común de invadir los teléfonos personales y comunicaciones de las maestras con un director todo el tiempo enviando directrices, faltándoles al respeto aun fuera de horas laborables invadiendo así los espacios personales del magisterio, cuando se supone que la comunicación se haga por escrito dentro del horario escolar.

Hemos recibido numerosos casos donde se quiere obligar a las maestras, mayormente de elemental a cuidar los grupos de quienes se ausentan, convirtiendo dicha práctica en algo permanente. Eso violenta la organización escolar y despoja a las afectadas de un tiempo que necesitan para desarrollar tareas relacionadas con su programa de trabajo. A las maestras de Educación Especial quieren obligarlas a atender los estudiantes de servicios relacionados cuando esa es una función del director. Como si fuera poco, se quiere obligar también a las compañeras de Educación Especial a sustituir maestros que se ausentan, cuando eso está prohibido en las propias normas del DE. Si la maestra en cuestión no acepta, entonces el director la amenaza con radicarle cargos por insubordinación.

Otro acto de violencia es cuando se ha despojado al magisterio del derecho a retiro, el mal manejo en la otorgación de incentivos y la negativa a reconocer la carrera magisterial a compañeras/os que completan los requisitos. El hecho de que no existan comités de salud y seguridad por escuela también es violencia, así como el acoso emocional, la falta de un sueldo justo a tono con el costo de vida (que obliga a muchas a buscar otro empleo adicional), la sobrecarga de trabajo que obliga a trabajar horas extras sin paga (trabajo esclavo), la evaluación punitiva, el abuso de poder, la falta de tiempo y facilidades para lactancia y las dificultades para donación de días. Esto, enmarcado en un ambiente hostil donde predomina el machismo, agravado por la ausencia de una educación con perspectiva de género. Si se quiere mejorar el sistema educativo, es imperativo el respeto y reconocimiento al sacrificio y dedicación de ese magisterio que lleva sobre sus hombros tan colosal tarea y que en su mayoría son mujeres

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