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La guerra de Israel llega a la puerta del dolor

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Para EE.UU., “su prosperidad, la prosperidad occidental”, ha de ser protegida a costa del martirio consentido al pueblo palestino

Foto: Robert Schwemmer for NOAA’s National Ocean Service / wikimedia commons / CC BY-SA 2.0 Deed

WILLY MEYER Mundo Obrero

El grupo rebelde yemení conocido como Huthi, opuesto desde 2004 al gobierno de Yemen por su cercanía a Arabia Saudí, amenaza al tráfico marítimo de compañías israelitas o participadas en el estrecho de Bab al Mandeb (Puerta del dolor en árabe), en respuesta al genocidio que el gobierno israelí está perpetrando en Gaza.

El Mar Rojo, el Canal de Suez y el Bab al Mandeb forman parte de la principal ruta marítima entre Asia y Europa. La Organización Marítima Internacional calcula que hasta una cuarta parte del transporte marítimo mundial pasa por esta ruta. Según la Administración Energética de Estados Unidos, «los envíos totales de petróleo a través de estas rutas representaron alrededor del 12 % del petróleo total comercializado por vía marítima en el primer semestre de 2023, y los envíos de gas natural licuado (GNL) representaron alrededor del 8 % del comercio mundial de GNL»[1].

Los ataques de los Huthi están provocando, según El País, que «el coste del transporte marítimo se dispare un 170 % y 18 compañías navieras redirigen las rutas por Suráfrica para evitar los ataques de la milicia Huthi en Yemen».[2]

El gobierno de Joe Biden, como contribución al genocidio en Gaza, envió el pasado mes de diciembre (sin la autorización del Congreso) 14.000 proyectiles a Israel con un coste de 106,5 millones de dólares. Esa munición se usa en los tanques Merkava, desplegados en Gaza para asesinar a la población civil.[3] La misma administración, ha vetado en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas diferentes resoluciones que exigían un alto el fuego en Gaza para parar el genocidio del pueblo palestino. No cabe duda de que para Biden y su administración, el valor de una vida palestina, de niños y niñas, de mujeres embarazadas, es nulo. Pero otra cosa es el valor de las mercancías que transitan por el Bab al Mandeb, eso sí tiene un alto precio, un gran valor que debe ser protegido.

El Departamento de Defensa de los EE. UU. organizaba rápidamente en el mes de diciembre una operación llamada Guardianes de la Prosperidad para proteger lo que para ellos sí tiene valor, las mercancías que navegan a través de Bab al Mandeb. Y, al viejo estilo imperial, incluían en la lista a España sin la autorización del gobierno español. El presidente Sánchez desmintió la participación de España en esa operación. Para EE. UU., su prosperidad, la prosperidad occidental, ha de ser protegida a costa del martirio consentido al pueblo palestino.

Otras voces claman por la vida

Afortunadamente, existen en el mundo otras visiones de lo que debe constituir el valor más preciado entre los seres humano, la vida. El gobierno sudafricano presentó el pasado mes de diciembre, ante la Corte Internacional de Justicia en la Haya, una denuncia contra Israel por cometer «actos genocidas» en Gaza, al haber violado la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio (1948), pidiendo al tribunal que aprobara una medida cautelar que impidiera al ejercito israelí seguir practicando ese genocidio[4].

No es la primera vez que el estrecho de Bab al Mandeb es escenario conflictivo frente a Israel. En 1973, tras la guerra del Yom Kippur, la comunidad árabe de la Comunidad Económica de Productores de Petróleo (OPEP), bloqueó a los petroleros que se dirigían a Israel desde Irán, gobernado entonces por el régimen sátrapa y prooccidental del Sha.

Netanyahu, el principal responsable del genocidio que se está cometiendo en Gaza, utiliza ese martirio a la población civil palestina para ocultar y, si es posible, burlar la acción de la Justicia de su país que le abrió diligencias por haber cometido fraude, soborno y abuso de confianza en los llamados casos 1000, 2000 y 4000, durante el periodo 2007-2017.

Los bombardeos indiscriminados en Gaza y la matanza de civiles es la forma más segura de prolongar la violencia, el terror, el dolor y el duelo

Desde Israel, se persiguen y silencian las voces que se oponen al genocidio palestino. Noi Katzmana que perdió a su hermano Chaim, asesinado por Hamás en el Festival Nova, el pasado 7 de octubre, afirmó que «Lo más importante para mí y también para mi hermano es que su muerte no sirva como justificación para matar a personas inocentes». La directora de la ONG Yesh Din, Ziv Stahl, que estuvo presente en el kibutz asaltado por Hamas viendo los crímenes cometidos durante horas de terror, declaraba en el diario Haaretz que «Los bombardeos indiscriminados en Gaza y la matanza de civiles ajenos a estos horribles crímenes no son una solución. Más bien, ésta es la forma más segura de prolongar la violencia, el terror, el dolor y el duelo… Ni todo el poder militar de la tierra proporcionará defensa y seguridad. Una solución política es lo único pragmático posible; estamos obligados a intentarlo y debemos comenzar este trabajo hoy»[5].


[1] https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=61025#

[2] https://elpais.com/economia/2024-01-05/la-crisis-del-mar-rojo-golpea-al-comercio-mundial-el-coste-del-transporte-maritimo-se-dispara-un-170.html

[3] https://elpais.com/internacional/2023-12-09/biden-se-salta-al-congreso-para-enviar-municiones-a-israel.html

[4] https://es.euronews.com/2024/01/10/la-demanda-de-sudafrica-por-genocidio-contra-israel-tendra-importantes-repercusiones

[5] https://www.huffingtonpost.es/global/las-voces-israelies-judios-rechazan-ojo-ojo-gazaties.html

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