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La II Cumbre Rusia-África deja en evidencia, una vez más, las mentiras occidentales sobre el “aislamiento de Rusia”. Análisis

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El presidente ruso, Vladímir Putin, y los líderes de los países africanos resumieron los resultados de la II Cumbre Rusia-África. «Los representantes de los Estados africanos mostraron voluntad política, han demostrado su independencia, su interés real por desarrollar la cooperación con nuestro país. Lo apreciamos», afirmó Putin. El presidente está convencido «del futuro exitoso de las relacio..

Geoestrategia

El presidente ruso, Vladímir Putin, y los líderes de los países africanos resumieron los resultados de la II Cumbre Rusia-África.

«Los representantes de los Estados africanos mostraron voluntad política, han demostrado su independencia, su interés real por desarrollar la cooperación con nuestro país. Lo apreciamos», afirmó Putin.

El presidente está convencido «del futuro exitoso de las relaciones ruso-africanas», que se basan en las tradiciones de una amistad probada en el tiempo, en la experiencia histórica de una cooperación polifacética y fructífera.

«Lo principal es que la cumbre confirmó una vez más la firme actitud tanto de Rusia como de África de seguir desarrollando y buscando nuevas formas y nuevos ámbitos de asociación mutuamente beneficiosa», precisó.

Además, el mandatario agregó que Rusia y África reafirman su posición sobre la formación de un orden mundial justo y multipolar.

Ambas partes acordaron aumentar cualitativa y cuantitativamente sus intercambios comerciales y pasar a liquidarlos en sus monedas nacionales, subrayó Putin.

«El objetivo es aumentar cualitativa y cuantitativamente el comercio mutuo y mejorar su estructura. También estamos hablando de pasar sistemáticamente a las monedas nacionales, incluido el rublo, en las liquidaciones financieras de las transacciones comerciales», indicó.

Entre otros asuntos, Moscú tiene la intención de ayudar a los países africanos a desarrollar la energía. En particular, no solo las fuentes de energía tradicionales, sino también las innovadoras, según el líder ruso.

Ahora, se está poniendo en marcha un programa de 1.200 millones de rublos (unos 13,3 millones de dólares) para ayudar a los países africanos en el sector sanitario, comunicó Putin.

«Por supuesto, nuestros planes consisten en ayudar a nuestros socios africanos a reforzar los sistemas sanitarios nacionales, mejorar su fiabilidad, equipamiento técnico, eficacia y sostenibilidad en la lucha contra las epidemias. Para ello, estamos lanzando un programa a gran escala de ayuda a los países africanos para luchar contra las infecciones hasta 2026 con un coste total de 1.200 millones de rublos», detalló.

Declaración final

Rusia y los países del continente africano consensuaron este 28 de julio la declaración final de la Cumbre Rusia-África y adoptaron un plan de acción conjunto hasta 2026, anunció el presidente ruso.

«Aumentar la cooperación al más alto nivel y fomentar el diálogo constructivo en el marco de los mecanismos ruso-africanos internacionales, regionales, multilaterales y bilaterales existentes sobre una amplia gama de cuestiones estratégicas, políticas y económicas de interés mutuo y preocupación común», reza el texto del plan publicado por el Kremlin.

El plan señala que las naciones desarrollarán la cooperación en la producción de medicamentos, para «mejorar la preparación y la capacidad de respuesta ante enfermedades infecciosas, incluidas las emergentes».

Asimismo, subraya que se aumentará la cooperación en el ámbito de la energía nuclear, así como en el comercio y en la inversión en proyectos energéticos y de petróleo y gas.

Además, el texto destaca que se realizarán investigaciones conjuntas en tecnología espacial y exploración del espacio.

«Fortalecer la cooperación y estimular el desarrollo de capacidades en el campo de la seguridad de la información y la ciberseguridad, realizar investigaciones y desarrollos conjuntos relacionados con los medios digitales interactivos», añade el documento.

Rusia y los países africanos también se proponen cooperar a través de los ministerios de Defensa e intercambiar información sobre grupos terroristas.

Según el plan, los países acordaron facilitar las negociaciones para ampliar los vuelos directos de pasajeros.

«Desarrollar la cooperación y ampliar los contactos empresariales en el sector turístico», indica el documento.

Asimismo, según la declaración firmada, Rusia y los países africanos acordaron buscar compensación por los daños de las políticas coloniales y promover el retorno de los valores culturales.

«Cooperación en las esferas política y jurídica… Promover la culminación del proceso de descolonización de África y buscar compensaciones por los daños económicos y humanitarios infligidos a los Estados africanos como resultado de las políticas coloniales, incluida la restitución de los bienes culturales arrebatados en el proceso de expolio colonial», indica el documento.

Las partes también promoverán la formalización del diálogo entre la Unión Económica Euroasiática y las asociaciones africanas de integración.

Se destaca también que Rusia y África se oponen a las sanciones unilaterales, incluidas las secundarias, y a la congelación de las reservas soberanas de divisas.

«Pronunciarse contra la aplicación de medidas restrictivas unilaterales ilegítimas, incluidas las secundarias, así como contra la práctica de congelar las reservas soberanas de divisas. Reafirmar la inaceptabilidad del chantaje político contra los dirigentes de terceros países para forzar la aplicación de tales medidas o influir en el curso político y económico de los Estados», cita el texto.

Además, ambas partes están dispuestas a colaborar bajo los auspicios de las Naciones Unidas para garantizar la seguridad de la información, según la declaración.

Se apuntó asimismo que Moscú y el continente africano condenan enérgica e inequívocamente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como todos los actos terroristas.

«Hacemos un llamamiento a toda la comunidad internacional para que aúne sus esfuerzos con el fin de erradicar las amenazas terroristas bajo el papel central y coordinador de la ONU», subraya el documento.

Las naciones están profundamente preocupadas «por los desafíos a la seguridad alimentaria mundial, incluido el aumento de los precios de los alimentos y fertilizantes, así como la interrupción de las cadenas de valor internacionales, que afectan a los países africanos en un grado inconmensurable».

Se realizarán también esfuerzos conjuntos para garantizar la seguridad alimentaria y energética de África a largo plazo, según la declaración.

«Contrarrestar conjuntamente el uso de instrumentos y métodos unilaterales ilegales, incluido el uso de medidas coercitivas para eludir el Consejo de Seguridad de la ONU y su aplicación extraterritorial, así como la imposición de enfoques que perjudican principalmente a los más vulnerables y socavan la seguridad alimentaria y energética internacional», se resalta.

Además, en el documento se abordó la necesidad de medidas financieras multilaterales para aliviar la deuda de los países de renta baja y media.

Rusia y África también acordaron profundizar la asociación entre el grupo BRICS y África, así como establecer diálogos de la Unión Africana con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y con la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), indica la declaración.

«Nosotros, los jefes de Estado y de Gobierno de Rusia y de los Estados africanos reconocidos por la ONU (…) acordamos lo siguiente: promover la profundización de la asociación BRICS-África y el establecimiento del diálogo de la OTSC-Unión Africana, la OCS-Unión Africana», señala la declaración, publicada en el sitio web del Kremlin.

Reacción de la parte africana

Los países africanos quedaron muy satisfechos con los resultados del foro, declaró el presidente de la Unión de las Comoras y también jefe de la Unión Africana, Azali Assoumani.

«Tenemos que ir más lejos, tenemos capital. Ahora exportamos nuestras materias primas y luego estas materias primas transformadas vuelven a nosotros y las compramos a un precio más alto. Sabemos que Rusia puede ayudarnos. Demostró su voluntad y ya lo está haciendo en muchos países… Así que creo que vamos a tener éxito y estamos muy satisfechos con los resultados de nuestras reuniones», profundizó.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, explicó que «la reunión en sí, lo que se llama la cumbre» se celebró el 28 de julio.

Este día, el acto principal fue la sesión plenaria, en la que participaron Putin y los 17 líderes africanos que han viajado a San Petersburgo. En total, en el Foro y la Cumbre Rusia-África, estuvieron presentes delegaciones de 49 países del continente.

La segunda cumbre del foro económico y humanitario Rusia-África se celebró los días 27 y 28 de julio en la ciudad rusa de San Petersburgo. El lema del foro es Por la paz, la seguridad y el desarrollo, y la agencia Sputnik fue el socio informativo del evento.

La hipocresía de EEUU

Rusia no viola la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y actúa en plena conformidad con el documento, declaró Putin.

«Hoy se nos dice que estamos violando la Carta de la ONU. No lo creo. Al contrario, estoy seguro de que estamos actuando en plena conformidad con la Carta de ONU», declaró.

«A ellos [Occidente], no les importa la Carta de la ONU, se remiten al derecho internacional sólo cuando creen que estas herramientas pueden ser utilizadas contra alguien, en este caso contra Rusia. No lo conseguirán, es demasiado primitivo. Si realmente quieren que alguien cumpla la Carta de la ONU y otros documentos del derecho internacional, tienen que cumplir ellos mismos las mismas normas», dijo Putin en un almuerzo de trabajo con los jefes de las delegaciones africanas sobre Ucrania.

Putin destaca buenos resultados de la cumbre Rusia–África

SAN PETERSBURGO, RUSIA (Sputnik) — La cumbre y el foro económico y humanitario Rusia-África se celebró a un alto nivel y con buenos resultados, señaló el presidente ruso, Vladímir Putin.

«Creo que [la cumbre] se celebró a muy buen nivel y con buenos resultados», afirmó Putin en una reunión con su par de la República del Congo, Denis Sassou Nguesso.

De acuerdo con el líder ruso, durante el foro se produjo «un debate muy franco y útil» sobre el conflicto en Ucrania como continuación del encuentro con la delegación africana en junio pasado.

El 17 de junio, Putin se reunió con el presidente de la Unión de las Comoras, Azali Assoumani, así como con los jefes de Estado de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; Senegal, Macky Sall; Zambia, Hakainde Hichilema; el primer ministro de Egipto, Mostafá Madbuli; y representantes de Uganda y el Congo.

Anteriormente, el 16 de junio, los líderes de estos países africanos se reunieron con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en Kiev.

La delegación africana presentó su iniciativa para resolver la crisis en Ucrania, que incluye diez puntos relativos a las garantías de seguridad, la libertad de circulación de cereales por el mar Negro, la liberación de los prisioneros de guerra y el pronto inicio de las negociaciones entre Moscú y Kiev.

La segunda cumbre del foro económico y humanitario Rusia-África tuvo lugar los días 27 y 28 de julio en la ciudad rusa de San Petersburgo. El lema del foro es Por la paz, la seguridad y el desarrollo, y la agencia Sputnik será el socio informativo del evento.

La alianza entre Rusia y África contrasta con el colonialismo occidental

El profesor Gerald Horne, de la Universidad de Houston, y el periodista Jon Jeter, exjefe de la corresponsalía de ‘The Washington Post’ en África del Sur, discutieron con Sputnik la importancia de la cumbre en San Petersburgo: la larga historia de ayuda y cooperación entre Rusia y África contrasta con siglos de imperialismo occidental, dicen.

La cumbre Rusia-África se realizó estos 27 y 28 de julio en San Petersburgo, con el presidente ruso, Vladímir Putin, recibiendo a decenas de líderes africanos y cientos de otros delegados.

Al respecto, el doctor y académico de historia en la Universidad de Houstn Gerald Horne le dijo a Sputnik que «podríamos estar en medio de la evolución de un nuevo orden mundial», a diferencia de la declaración de supremacía unipolar de Estados Unidos en 1991.

El nuevo orden es «el polo opuesto de lo que ocurrió hace siglos, cuando unas pocas naciones y Europa occidental pudieron catapultarse al liderazgo mundial sobre todo por la explotación de África», señaló.

Ahora, San Petersburgo albergó el espectáculo de las naciones africanas soberanas que se encuentran con el liderazgo ruso, con el grupo BRICS —Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica— de economías emergentes al margen.

«Todo esto apunta a esta nueva situación internacional, que es una de las razones por las que Washington y sus aliados presionaron tan furiosamente a África para que no asistiera a esta reunión», dijo Horne. Pero los «dos gigantes del continente», Egipto en el norte y Sudáfrica en el sur, estaban presentes junto con muchas otras naciones.

En los años previos a la conferencia, «las naciones de Europa occidental estaban retomando la explotación y el saqueo de África», subrayó el académico.

Recordó el apoyo de larga data de Rusia a los africanos que resisten el imperialismo europeo, no solo durante la Guerra Fría, sino a principios del siglo XX, cuando el país eslavo ayudó a Etiopía, la última nación no colonizada que quedaba en África.

Ahora, tras el colapso del acuerdo de exportación de cereales de Ucrania ante los repetidos abusos de Occidente, Moscú está donando decenas de miles de toneladas de cereales a los países africanos más necesitados.

«Rusia se apresura a defender a las naciones africanas en términos de soberanía alimentaria en un momento en que la guerra proxy en Ucrania ha contribuido a obstaculizar ese objetivo notable e importante», dijo Horne.

En tanto, el periodista Jon Jeter indicó en entrevista con Sputnik que Estados Unidos y las demás potencias neocoloniales «se dan cuenta de que tienen una lucha entre manos, particularmente en estos últimos días del imperio».

«Rusia ciertamente ha demostrado que está dispuesta y siempre ha estado dispuesta, desde los días de la Unión Soviética, a esteblecer un trato mucho mejor con los africanos que Occidente», dijo Jeter.

Occidente, aseveró, «solo comprará materias primas y no ayudará a los africanos a industrializarse, que es lo que África realmente necesita».

Rusia, por el contrario, «comprará cosas a un precio más justo que Estados Unidos, que recurrirá al robo a punta de pistola como hemos visto con el golpe en Níger y las otras acciones en la región del Sahel en particular».

El corresponsal dijo que Rusia figuraba muy activo en ser consciente del deterioro del imperialismo occidental.

«Ellos entienden que tienen un antagonista en Estados Unidos, y que si no construyen esta relación [con África], Estados Unidos intentará aislar a Rusia», dijo Jeter. «Por supuesto, eso no funcionará».

Análisis: Formas de una nueva asociación: la cooperación Rusia-África en la consolidación del mundo multipolar

Valdir da Silva Bezerra

En los últimos tiempos, Rusia ha aumentado considerablemente sus contactos diplomáticos y comerciales con África. Tales lazos con el continente africano demostraron que el aislamiento de Moscú no es más que propaganda occidental.

Con este telón de fondo, la II Cumbre Rusia-África, celebrada los días 27 y 28 de julio, fue testigo de una serie de encuentros empresariales, así como de nuevos contornos en las relaciones políticas entre ambas partes.

No por casualidad, en su reciente artículo escrito en vísperas del evento, el presidente ruso, Vladímir Putin, mencionó que «Rusia acoge con satisfacción la creciente autoridad internacional de África«, así como «su deseo de hacer oír su voz y de tomar en sus manos los problemas del continente».

Moscú ha apoyado continuamente a los países africanos en su búsqueda de un lugar destacado en las estructuras de gobernanza mundial, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, y también en la reforma de instituciones financieras como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

También subraya que «África siente la carga de los desafíos globales como ninguna otra parte del mundo», lo que ayuda a explicar el deseo africano de garantizar la continuidad del pacto alimentario y su preocupación por la seguridad alimentaria en el continente.

Ahora, aunque el acuerdo de granos no se renovó el pasado 18 de julio, Rusia (que posee por sí sola el 20% del mercado mundial de trigo) prometió suministrar por su cuenta la cantidad de grano que necesita África.

En los seis primeros meses de 2023, por ejemplo, Rusia ya exportó 10 millones de toneladas de grano a África. Sin embargo, incluso en 2023, el comercio de productos agrícolas entre Rusia y el continente africano creció alrededor de un 60%.

Como volvió a subrayar Putin, Rusia comprende «la importancia del suministro ininterrumpido de alimentos para el desarrollo socioeconómico y la estabilidad política de los Estados africanos». Por ello, «a pesar de las sanciones, Rusia seguirá esforzándose enérgicamente por suministrar grano, productos alimentarios, fertilizantes y otros bienes a África».

En el frente político, Putin mostró en junio a los líderes africanos los términos de las negociaciones entre Moscú y Kiev que servirían de base para poner fin a las hostilidades. El mandatario ruso destacó que Ucrania ya había aceptado prácticamente las condiciones generales del documento, que implicaban principalmente la neutralidad permanente de Kiev respecto a la OTAN.

Sin embargo, el final del conflicto, tan anhelado por el sur global, acabó siendo saboteado por Occidente, que vio en el suministro de armas y ayuda financiera a Kiev una oportunidad para librar indirectamente una guerra contra Rusia.

Ante esta situación, los continentes y regiones considerados relativamente periféricos (y/o semiperiféricos) dentro de la economía mundial, como América Latina y África, son los que más sufren la prolongación del conflicto y los que, con razón, se mostraron neutrales ante la crisis de Europa del Este.

Con el tiempo, África, al igual que el sur global, se comprometió a crear las condiciones para un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, un enfoque bienvenido en vista del escenario actual. Europa y EEUU, por su parte, esperaban una condena unánime de Rusia por parte de los países africanos.

Sin embargo, África aún recuerda la ayuda que Moscú ofreció durante la Guerra Fría a sus procesos de descolonización e independencia frente a las antiguas metrópolis europeas. Esta ayuda proporcionó a Rusia un gran capital político frente a los líderes africanos.

A día de hoy, los rusos siguen «comprometidos a ayudar a sus socios africanos de todas las formas posibles a reforzar su soberanía nacional y cultural, así como a desempeñar un papel más activo en la resolución de los retos regionales y mundiales», aseveró el mandatario ruso.

No cabe duda de que Rusia comprende la importancia de proporcionar ayuda para la formación y el fortalecimiento de los Estados africanos, ampliando así su soberanía y sus capacidades de defensa. Por tanto, este (re)acercamiento de Moscú a África (sugerido precisamente en su último concepto de política exterior) pretende ampliar la política exterior rusa hacia el continente.

Con este fin, Putin anunció durante la inauguración de la cumbre la preparación de unos 30 proyectos energéticos en África, con una capacidad total de generación de unos 3,7 gigavatios en 16 países diferentes.

Además, como varios países africanos se preparan para entrar en la industria de la energía nuclear, Moscú ya ha puesto a disposición su experiencia para ayudar al continente en este empeño. De momento, solo hay una central nuclear en funcionamiento en África, la de Sudáfrica. La segunda sigue en construcción en Egipto, a cargo de la empresa estatal rusa Rosatom. En medio de las actuales divisiones que invaden el mundo, como entre norte y sur, entre los ejes euroatlántico y euroasiático, entre unipolaridad y multipolaridad, la cooperación Rusia-África se refuerza y amplía.

Al mismo tiempo, en función de sus intereses nacionales, encarnados en el desarrollo económico y social de sus poblaciones, así como en la defensa de la pluralidad de las civilizaciones del planeta, rusos y africanos se han acercado cada vez más, incluso frente a los drásticos cambios de la coyuntura internacional.

Washington y Europa quisieron romper estas relaciones, pero fracasaron estrepitosamente. Surgieron nuevos polos de poder en el sistema, desplazando la preeminencia hasta ahora confinada a los países occidentales. Todo ello se debe a la toma de conciencia por parte de los países de América Latina, África y Asia de que comparten un deseo común de participar activamente en la dirección de los asuntos mundiales.

El momento no podría ser más favorable para que los nuevos contornos de esta asociación entre Rusia y África para la consolidación de un mundo verdaderamente multipolar den sus frutos.

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