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Larga vida a Rosa Castrodad Meléndez

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Rosa Castrodad Meléndez nació en Cidra el 20 de abril de 1912 y hoy cumplió 111 años. Rosa es, probablemente, la puertorriqueña más longeva del mundo.

<<Mis padres tenían una finca de 56 cuerdas. Mi mamá era agricultora y le encantaba sembrar tabaco, habichuelas, batata, guineos, plátanos, apio, ñames y malangas. Ella tenía muchas gallinas, cerdos, pavos, guineas, patos, vacas y bueyes. Además, fue comerciante porque tuvo una tiendita por muchos años. Después de dejar su tiendita, ella vendía los animales y los huevos porque ella recogía como 100 huevos cada semana. Trabajó mucho y era rápida>>, dijo Nilda Castrodad Castrodad, su hija y cuidadora.

<<En esa época no había carretera y teníamos que caminar más de una hora para llegar a la carretera principal y coger una guagüita que nos llevaba al pueblo. Ahora con tantos adelantos somos multimillonarios y nos quejamos. En aquellos tiempos carecíamos de lo que tenemos hoy, pero teníamos valores de amor, respeto y decencia para vivir tranquilos y felices. La felicidad no está sujeta al progreso ni al atraso, sino a la actitud que uno asume ante lo que tenemos y nos pasa en la vida>>, afirmó la residente de Cidra.

<<Mi mamá masticaba tabaco desde los ocho años porque su abuela la enseñó. Ella estuvo masticándolo hasta que llegó el huracán María y tenía 105 años. También perdió un seno debido a un cáncer benigno que le dio hace como 40 o 50 años atrás. El seno se le secó y desapareció sin sentir dolor ni molestia. Además, ella está ciega de un ojo y el otro que tiene es de cristal y lee el periódico sin espejuelos>>, señaló Nilda. <<Todavía ella se come su avena sola, su cafecito, su queso por la mañana. Ella es muy independiente comiendo>>, comentó Brenda Cotto Hernández. Brenda, Pedro Castrodad Castrodad y su esposa Noelia Pérez Miranda también cuidan a Rosa.

Rosa se casó con su primo Pedro Luis Castrodad Meléndez y ambos levantaron dignamente a su familia sin sellos de alimentos, (introducidos en la isla trabajadora de Puerto Rico en el 1974), ni Medicaid, (fundado en el extranjero en el 1965), y nunca residieron en vivienda pública. El matrimonio fue otro gran ejemplo de autosuficiencia para la nación puertorriqueña.

<<Mi mamá siempre ayudó a la gente. Un señor que tenía ocho hijos pequeños lo internaron en un hospital y mi mamá le daba a su esposa la compra gratis de su tiendita. Cuando alguien se enfermaba, mi mamá le regalaba una sábana con la que se hacía una hamaca para llevarlo a pie al hospital y le daba un dinerito por si tenía que comprar algo>>, recordó Nilda.

Según Nilda, su madre ha dicho: <<La vida me ha enseñado a compartir con el necesitado. La familia y el ser caritativa me dan mucha felicidad>>.

La foto es una cortesía de Brenda Cotto Hernández.

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