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Las consecuencias ambientales del crecimiento de SpaceX en Texas

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La expansión de SpaceX en el sur de Texas ha dañado el medio ambiente y violado acuerdos iniciales, afectando tierras protegidas y a la fauna local

Starship, la etapa superior del nuevo cohete de SpaceX, en su plataforma de lanzamiento en Boca Chica, Texas. La Administración Federal de Aviación no esperaba algo tan gigantesco como el Starship, y en un principio no llevó a cabo una evaluación exhaustiva del impacto ambiental de su tamaño.Credit…Meridith Kohut para The New York Times
Eric Lipton

Por Eric Lipton

8 de julio de 2024 a las 18:21 ET

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Cuando Elon Musk evaluaba la posibilidad de construir una nueva base de operaciones espaciales en el sur de Texas, prometió que SpaceX tendría poco impacto y sería respetuoso con el medio ambiente, además de que “no tocaría” los alrededores.

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Una década después, la realidad es muy distinta. Una investigación realizada por The New York Times reveló que el intenso crecimiento de SpaceX en el área ha provocado cambios drásticos en el frágil paisaje y representa una amenaza para el hábitat, cuya protección se le ha encomendado al gobierno estadounidense.

Es probable que haya más repercusiones, tanto en el sur de Texas como en otros lugares en los que SpaceX sigue creciendo. Musk ha indicado que espera lanzar algún día sus cohetes Starship (el modelo más grande fabricado en la historia) mil veces al año.

Los ejecutivos de SpaceX no respondieron a nuestras repetidas solicitudes de comentarios. No obstante, Gary Henry, quien hasta este año fungió como asesor de SpaceX en programas de lanzamiento del Pentágono, señaló que la empresa está al tanto de las inquietudes en torno al impacto ambiental y está decidida a abordarlas.

Estas son las cuatro conclusiones a las que llegamos tras nuestra investigación:

Algunos sitios de lanzamiento de cohetes en Estados Unidos, como la base de la fuerza aérea Vandenberg en California y el Centro Espacial Kennedy en Florida, son instalaciones enormes que cuentan con una gran seguridad, y sus confines abarcan decenas de miles de acres que las aíslan del mundo.

Musk no tenía ninguna intención de comprar esa cantidad de tierra cuando exploró el área cercana a Brownsville, Texas. Más bien, se propuso comprar una propiedad pequeña rodeada de tierras públicas (lo que el equipo a cargo designó como un “hoyo de dona”), pues pensó que podría aprovechar las áreas silvestres protegidas y los parques estatales ubicados alrededor del área como un espacio de separación natural.

Por desgracia, había un pequeño problema con ese plan. Además de que en Boca Chica Village, la zona contigua al sitio de lanzamiento planeado, había muchas casas habitadas, el parque recibía visitantes con frecuencia. Esas personas tendrían que ser evacuadas cada vez que se planeara un lanzamiento.

Otro factor todavía más preocupante era que el sitio de lanzamiento planeado estaba al lado de uno de los hábitats de aves migratorias más importantes en Norteamérica. Por si eso fuera poco, las tortugas golfinas, la especie de tortuga marina en mayor peligro de extinción en el mundo, utilizan la playa cercana de Boca Chica como lugar de anidación.

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A mural featuring a smiling Elon Musk and a capitalized slogan reading "FROM BOCA CHICA TO MARS" is painted on the aluminum siding of a one-story commercial building. Palm trees and lampposts line the street in front of it.
Un mural con la imagen de Musk en el centro de Brownsville, Texas.Credit…Meridith Kohut para The New York Times

En un principio, Musk y SpaceX les dijeron a los funcionarios locales que la huella de la empresa en la región sería moderada. Calculaban que se crearían en el área unos cuantos cientos de empleos gracias a una inversión de alrededor de 50 millones de dólares en el desarrollo.

Los ejecutivos de la empresa también le informaron a la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés), la principal reguladora de SpaceX, que planeaban lanzar sus cohetes Falcon desde ahí. Los Falcon son los caballos de batalla de la empresa, que los usa principalmente para lanzar satélites al espacio.

Sin embargo, Musk puso en práctica un plan totalmente distinto. La inversión en las operaciones de SpaceX, incluyendo las instalaciones de fabricación de cohetes, asciende hasta ahora a un total de 3000 millones de dólares. Una segunda plataforma de lanzamiento se encuentra en construcción. El crecimiento industrial ha causado tal congestión en el pequeño camino de dos carriles a Boca Chica que algunos de los empleados de SpaceX, que en este momento son unos 3400, así como algunos contratistas, se trasladan al trabajo en aerodeslizador.

SpaceX también comenzó a hacer pruebas con el cohete Starship, cuyo tamaño eclipsa la versión más grande del Falcon y pesa casi el cuádruple. Cuando arrancaron los vuelos de prueba de estos cohetes, Musk celebró el suceso como un paso adelante hacia la meta de enviar algún día un vuelo espacial tripulado a Marte. En un principio, la FAA no esperaba operaciones a esta escala ni un cohete de tal potencia.

Los oficiales del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos también enfrentaron muchas frustraciones porque SpaceX no respetaba sus promesas. La empresa accedió a cumplir ciertas condiciones para limitar el impacto causado al campo de batalla de Palmito Ranch, sitio en el que ocurrió el último enfrentamiento de la guerra de Secesión. Sin embargo, Mark Spier, un funcionario del servicio de parques que ya se jubiló, le informó al Times que SpaceX había violado varios de esos convenios. “Nos engañaron”, aseguró Spier.

A small crater with twisted rebar poking several feet out of it stands in the middle of coastal grassland. A large rocket on a launchpad looms on the horizon.
Restos de lanzamientos anteriores de SpaceX permanecen en el parque estatal de Texas, junto a la plataforma de lanzamiento del cohete Starship de SpaceX, desde el mes pasado.Credit…Meridith Kohut para The New York Times

En abril de 2023, SpaceX realizó el primer lanzamiento de prueba de un cohete Starship a escala total. Por desgracia, el cohete sufrió un desperfecto y un mecanismo de autodestrucción lo hizo explotar. Hojas de acero, pedazos de concreto y fragmentos de metal salieron disparados cientos de metros por el aire y se estrellaron en el hábitat de aves, el parque estatal y la playa cercanos. Un pedazo de concreto fue recuperado a 800 metros del sitio de lanzamiento, muy lejos de la zona en que la FAA había calculado que podían ocurrir daños.

Esa no fue la primera ni la última ocasión en que las áreas protegidas fueron bombardeadas por escombros. Al menos 19 veces desde 2019, SpaceX realizó pruebas con cohetes o prototipos Starship que causaron incendiosfugas, explosiones u otros problemas asociados con el rápido crecimiento del complejo de Musk en Boca Chica, al que llama Starbase.

Incluso el aerodeslizador que utilizan los empleados para trasladarse creó una situación que los oficiales del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre describieron en una carta dirigida a SpaceX como nuevos peligros para un “área de aves de costa de importancia global”.

Musk aprovechó las limitaciones y misiones en pugna de las distintas agencias que tenían más posibilidad de ser un contrapeso para la expansión de Starbase.

Los encargados de proteger los recursos culturales y naturales del área, en particular algunos oficiales del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre y el Servicio de Parques Nacionales, fracasaron en repetidas ocasiones en enfrentamientos con agencias más poderosas, incluida la FAA, cuyas metas están entrelazadas con las de Musk.

Estados Unidos ya depende demasiado de SpaceX para lanzar sus satélites de defensa y comerciales al espacio. El Departamento de Defensa y la NASA planean enviar un cargamento en el nuevo cohete Starship. NASA tiene un contrato de 2900 millones de dólares que le permitirá emplear el cohete para llevar astronautas a la luna por primera vez en más de 50 años.

La FAA está encargada de promover que los viajes espaciales sean seguros. Y aunque tiene la obligación de hacer un estudio ambiental sobre las operaciones de SpaceX, la agencia reconoce que proteger el medioambiente no es su primera prioridad.

“Expulsar escombros en los parques públicos o tierra propiedad del Estado no es lo que ordenamos, pero lo cierto es que nadie salió lastimado, no hubo ningún lesionado”, declaró Kevin Coleman, un alto funcionario en la FAA que está a cargo de supervisar las licencias para los lanzamientos espaciales. “Claro que no queremos que las personas se sientan intimidadas. Pero la operación de SpaceX en el lugar es muy importante. Es de gran importancia para nuestro programa espacial civil”.

Eric Lipton es un periodista de investigación que profundiza en una amplia gama de temas, desde el gasto del Pentágono hasta los productos químicos tóxicos. Más de Eric Lipton

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