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Luis Pedraza Leduc: Conferencia Internacional Sobre el Cambio Climático

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A los productores de combustibles fósiles no les interesa invertir en energía limpia o verde ya que ello les reduce sus ingresos. Además que las burbujas sociales en las que viven no están afectadas por los cambios climáticos

Parque Eólico en Santa Isabel, una finca de molinos de viento.

Buenos días. Recientemente se celebró en los Emiratos Árabes Unidos la Vigésima Octava Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 28. La misma no adelantó mucho su agenda ya que está dominada por los intereses que son el problema. A los productores de combustibles fósiles no les interesa invertir en energía limpia o verde ya que ello les reduce sus ingresos. Además que las burbujas sociales en las que viven no están afectadas por los cambios climáticos, De tener algún daño, eso será perdida en su contabilidad y quizás ganancias para sus negocios. 

Una delegación boricua participó como observadores de la conferencia y nos presentan sus experiencias. Reconocen como la condición colonial de Puerto Rico nos pone en desventaja sobre un tema del cual somos potencialmente víctimas. No podemos participar de esta conferencia ni de sus acuerdos ya que ante el derecho internacional somos parte de EEUU, que es otra realidad. Nos hablan del fondo global que se propone crear y las luchas entre productores de petróleo y de carbón por comprometer el futuro con otro combustible fósil, el gas.

Además de compartir la nota que sobre este evento publicada po la prensa corporativa del país, acompañamos el análisis y denuncia que sobre la conferencia hace la Internacional Progresista. Nos describen un cuadro desolador entre los países industrializados del norte frente a los países del hemisferio sur. Se comparan los fondos disponibles para la guerra y las limitadas promesas para salvar la naturaleza y la vida.

Se acusa claramente a los intereses capitalistas como los responsables del cambio climático. Puerto Rico necesita mayor información y educación sobre el tema, ya que estamos en el centro del problema por nuestra condición colonial y localización en el Caribe. Pensemos.

Luis Pedraza Leduc

  • El Nuevo Día         17 Dec 2023
  • MANUEL GUILLAMA CAPELLA manuel.guillama@gfr

La accidentada transición energética en la que Puerto Rico se ha embarcado en los pasados años no se distancia del escenario que se experimenta a escala global, como ha quedado evidenciado en los debates y negociaciones que surgieron en pasados días en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), sede de la COP 28, la principal cumbre climática en la esfera mundial. “Si estás teniendo un gobierno donde estás planificando de aquí a 30 años con el mal llamado gas natural o gas metano, estás creando una infraestructura que va a estar por décadas siendo dependiente de combustibles fósiles. Entonces, ¿de qué estamos hablando?”, cuestionó Ramón Cruz Díaz, expresidente del Sierra Club.

“Estás trayendo, antes de crear el plan, una tecnología que nos está encadenando”, reclamó uno de los puertorriqueños que participó, en calidad de observador, en los eventos y negociaciones que se dieron en Dubái, capital de EAU, entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre. Por su parte, Mónica Flores, de la organización Climate Trace PR y otra de los boricuas presentes en la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), añadió que “en eso estamos bien parecidos (a otros países)”. Isatis Cintrón, fundadora de Climate Trace PR, destacó que el “mejor escenario” producto de este tipo de encuentros internacionales sería un acuerdo para un “phase-out” (eliminación paulatina) definido del uso de combustibles fósiles para generar energía.

A nivel mundial, de acuerdo con organizaciones como la Agencia Internacional de Energía, los principales combustibles fósiles –petróleo, carbón y gas natural– continúan siendo la fuente para cerca del 80% de la generación eléctrica. En Puerto Rico, incluso ante el avance en la instalación de sistemas solares a nivel residencial, los combustibles fósiles siguen representando más del 95% de la cartera energética. En Estados Unidos, una de las potencias industrializadas, la quema de combustibles fósiles es responsable del 74% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el Instituto de Estudios de Ambiente y Energía.

A la conclusión de la cumbre, Prensa Asociada reportó que el acuerdo logrado representó la primera vez que se obtiene un compromiso de todas las partes negociadoras para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, “de una forma justa, ordenada y equitativa”, si bien críticos del pacto señalaron que el lenguaje seguía siendo más débil de lo que significaría un “phase-out”.

“Por nuestro status colonial, definitivamente, se nos invisibiliza dentro de estas negociaciones. Creo que la presencia de Puerto Rico aquí, como nación, podría ayudar muchísimo a aprender de nuestros pares a ver cómo están llevando la acción climática, atemperada a la realidad tropical e isleña. Aquí, hay un montón de intercambio de ideas”, acentuó Cintrón, haciéndose eco del planteamiento que destaca la vulnerabilidad de territorios que, como Puerto Rico, sufren grandemente los efectos del cambio climático, pese a contribuir mínimamente a fenómenos como el calentamiento global.

La oposición a acordar metas agresivas contra la energía fósil, puntualizó la activista, sigue contando con actores importantes internacionalmente. EAU, como país sede, es uno de los principales exportadores de petróleo y Azerbaiyán, otro jugador clave en el mercado, se perfila como el anfitrión de la COP 29 el año entrante. Los países organizadores ostentan gran influencia sobre la agenda que se discute en las cumbres.

“Hay un reclamo principalmente de América Latina, la región africana y Asia, e incluso Oceanía e islas en las áreas nórdicas, que están abogando por que no se mueva a gas, porque se habla de (eliminar) el carbón y el petróleo, pero entonces hay países con estas grandes ideas de exportar gas, explorando zonas oceánicas y metiéndose en territorios que no habían tocado con la misma necesidad. Esa explotación nos obliga a depender de eso. Seríamos, sin quererlo, responsables de esa explotación también”, advirtió Flores, en entrevista con El Nuevo Día.

“Por nuestro status colonial… se nos invisibiliza dentro de estas negociaciones. Creo que la presencia de Puerto Rico aquí, como nación, podría ayudar muchísimo a aprender de nuestros pares”

ISATIS CINTRÓN, FUNDADORA DE CLIMATE TRACE PR

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE REPRESENTACIÓN

Entre los puntos discutidos en la COP 28, figuró la creación de un fondo global que beneficiaría a países que sufran desastres naturales mayores vinculados a efectos del cambio climático. “Van a haber un montón de críticas, de que nunca va a ser suficiente y lo hemos visto en Puerto Rico con el ejemplo de (el huracán) María. ¿Cuánto realmente es suficiente? ¿Cuántos son los costos de los daños que se pueden usar para remediar?”, señaló Cruz Díaz, un exintegrante de la Junta de Calidad Ambiental, ahora adscrita al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

“Imagínate eso a nivel mundial, que en un año puede haber 15 catástrofes asociadas con el cambio climático y qué va a contar como eso. Si lo vemos en un país bastante institucionalizado como Estados Unidos, que la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) es un desastre, y se ven todos los casos de malversación o corrupción en cuanto a quién tiene los contratos, imagínense un fondo que tiene que ser negociado (internacionalmente). Pero el hecho de que vimos un fondo que se va a institucionalizar es ya un logro”, agregó el líder ambientalista.

El fondo para la compensación de pérdidas y daños, paralelamente, es uno los ejemplos que ilustra las consecuencias de la particular condición política de Puerto Rico, opinó Cintrón. “Puerto Rico no se beneficiaría de este fondo porque va dirigido a países reconocidos. No nos podemos beneficiar, pero tenemos una realidad de pérdidas y daños. Entonces, ¿cómo nos aseguramos que, cuando hablamos de justicia climática global, metamos a nuestras islas y territorios no soberanos que se ven afectados por el cambio climático?”, inquirió Cintrón.

La desventaja que supone el status colonial se refleja incluso en el acceso que tienen los observadores puertorriqueños a los eventos del COP. Por Puerto Rico considerarse parte de Estados Unidos, los participantes boricuas “compiten” con la contraparte estadounidense. “Como somos de Estados Unidos, es más difícil. Cuando uno se pone a ver funcionarios de Naciones Unidas, es mucho más fácil si uno viene a ser del sur global porque, en parte, hay mucha menos competencia, mientras que, de Estados Unidos y Europa, vienen muchísimas más organizaciones”, comentó Cruz Díaz.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climatico, COP 28
Líderes y lideresas mundiales no vienen a salvarnos. Ése fue el mensaje a todo color de la 28ª reunión de la COP que concluyó en Dubai esta semana. Sí, la COP28 fue un fracaso catastrófico, pero ese fracaso no se debe a las debilidades individuales de lxs negociadorxs presentes. Estaba predestinado. La COP no puede funcionar mientras la correlación de fuerzas mundial siga como está. Sin un mecanismo que obligue a los países ricos del Norte a pagar para ayudar al Sur tanto a adaptarse al cambio climático como por las pérdidas y daños que sufren por el colapso climático, nunca se alcanzarán los objetivos de financiación y transferencia de tecnología. Por eso el compromiso mundial de recaudar 100.000 millones de dólares anuales para la financiación climática se retrasa cada año y el tan anunciado Fondo de Pérdidas y Daños, que según las proyecciones necesitará más de 200.000 millones de dólares anuales para 2030, sólo ha acumulado 700 millones de dólares en compromisos, ni siquiera en efectivo. Los Estados Unidos prometieron sólo 17 millones de dólares al fondo. Compáralo con los 14.000 millones de dólares en armamento para que Israel prosiga su campaña de asesinato y destrucción en Gaza. 100.000 millones de dólares parece mucho dinero —y lo sería para los estados del Sur que se adaptan a los peores impactos del colapso climático—, pero es sólo alrededor de una décima parte del uno por ciento de la producción económica mundial. Pero el mayor defecto estructural de la COP ni siquiera es la tacaña hipocresía del Norte Global. Es el poder prepotente de las grandes petroleras en el sistema mundial. Este dominio se exhibió plenamente en Dubai, dando a la sátira su segunda muerte después del Premio Nobel de Henry Kissinger. La conferencia estuvo presidida por el director general de una empresa petrolera y estuvo plagada de grupos de presión de los combustibles fósiles, cuyo número se cuadruplicó hasta alcanzar los 2.400, lo que les convirtió en la delegación más numerosa con diferencia. Por tanto, no debería sorprender que la COP28, como todas las COP anteriores, no llegara a un acuerdo sobre la necesidad de eliminar progresivamente los combustibles fósiles ni fijara un plazo para hacerlo. En su lugar, el documento final sugiere que los estados pueden -sin obligación alguna- “reducir” la producción de combustibles fósiles. Se ignoraron las demandas de más de 120 países de eliminar por completo la producción de nuevos combustibles fósiles. El colapso climático no puede evitarse sin abordar la cuestión de primer orden: los combustibles fósiles impulsan nuestro sistema global. Eso tiene que cambiar. Aumentar la inversión en fuentes de energía más limpias por sí solo no hará el trabajo. La COP28 acordó triplicar la capacidad de las energías renovables para 2030, pero, como hemos visto con las políticas de Joe Biden, Presidente del mayor productor de petróleo del mundo, ampliar la inversión en energías limpias es compatible con ampliar la inversión en combustibles fósiles. La inversión en combustibles fósiles sigue disparándose porque es rentable y vivimos en el capitalismo. Como hemos visto en los dos últimos años, el aumento de los precios ha significado un aumento de las ganancias y, por tanto, un aumento de la inversión en combustibles fósiles. Mientras que el aumento de los tipos de interés presiona a la baja la inversión en energías renovables, que es mucho más intensiva en capital en su fase inicial. El sistema mundial tal como está no nos salvará, sino que nos condena a vivir en un planeta cada vez menos hospitalario para la vida humana tal como la conocemos. 2023 ha sido un año de catástrofes meteorológicas extremas, desde olas de calor monstruosas en Europa hasta una emergencia por inundaciones en Libia y un infierno continental en Canadá. De enero a octubre se registraron 1,43 grados por encima de la media preindustrial. El año que viene será peor, batiendo nuevos récords a medida que El Niño acelere el calentamiento global por encima de 1,5°C, un umbral que corre el riesgo de desencadenar una cascada de puntos de quiebre irreversibles. La COP 29 del año que viene se celebrará en otro estado productor de petróleo sin interés en acabar con los combustibles fósiles, Azerbaiyán. Éste es el dilema: la humanidad está atrapada en un tren que se sobrecalienta, dirigido por capitalistas fósiles estructuralmente obligados a avivar las llamas. Nuestra tarea es unir y organizar las fuerzas sociales que puedan tomar la sala de máquinas y tirar del freno de emergencia. No más evasivas. En solidaridad, El Secretariado de la Internacional Progresista

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