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Luis Pedraza Leduc: 25 de julio es resistencia y revolución

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Fecha declarada día feriado para tratar de negar la realidad histórica de que un 25 de julio de 1898 las fuerzas militares de EEUU invadieron a Puerto Rico, iniciando así el periodo de colonialismo impuesto por el imperio norteamericano.

Buenos días. El calendario informa que hoy, 25 de julio se «celebra» el Día de la Constitución del Estado Libre Asociado. Fecha declarada día feriado para tratar de negar la realidad histórica de que un 25 de julio de 1898 las fuerzas militares de EEUU invadieron a Puerto Rico, iniciando así el periodo de colonialismo impuesto por el imperio norteamericano.

La Constitución del ELA trató de esconder la colonia en 1952 y le permitió a EEUU solicitar a la Organización de las Naciones Unidas se sacara de la lista de colonias a Puerto Rico. Hoy, la Junta de Control Fiscal y la Ley Promesa dejan claro al país y la comunidad internacional la condición colonial de Puerto Rico.

La columna de Carmelo Delgado Cintron que compartimos nos hace un recuento de datos y sucesos que demuestran la resistencia del pueblo de Puerto Rico al proceso de asimilación que llega hasta nuestros días. Un día como hoy recordamos a los jóvenes independentistas Dario Rosado y Carlos Soto Arriví asesinados en Cerro Maravilla y condenamos la invasión norteamericana. Saludos a nuestro pueblo patriota siempre en resistencia y lucha por la libertad.

Luis Pedraza Leduc

Las consecuencias de la invasión de Estados Unidos el 25 de julio de 1898

Por Carmelo Delgado Cintrón

La dependencia colonial que sufre Puerto Rico (1898-2023), por imposición de Estados Unidos es nuestro problema de problemas. (Alejandro Torres Rivera, La lucha por la independencia de Puerto Rico: antecedentes históricos y vigencia, 2015. Internet). El colonialismo que enfrentan los puertorriqueños es la principal causa de “nuestras desventuras”. (Efren Rivera Ramos, American Colonialism in Puerto Rico: The Judicial and Social, 2007). Esta ilegal y violatoria intrusión ha sido y es ejercida desde el 25 de julio de 1898 de diversas formas y maneras, por la fuerza militar, la represión, la coacción, la seducción, la violencia, simulación y otras condiciones por el gobierno federal de Estados Unidos.

En estos momentos, sin rubor y disimulo, crudamente, por la Junta de Supervisión Fiscal, nuestra patria es una nación intervenida continuamente por otra nación donde el poder supremo está en los poderes federales de Estados Unidos. Como dijo don Luis Muñoz Rivera en 14 de febrero de 1899: “En nuestra Patria, nada es nuestro”. Esta condición ha permitido que nos designen como: “La colonia más antigua del mundo”. A veces se llega a extremos ridículos, en tiempos de España, prohibiciones de usar bigotes o barbas, que se permitían exclusivamente los oficiales españoles. Después del ‘98 las autoridades federales, hace unos años, prohibieron el uso del pilón y el pique. Una noticia publicada en El Nuevo Día por Mildred Rivera Marrero, “Cero pilón y cero pique,” (El Nuevo Día, 16 de octubre de 2011) lo confirma.

Las tropas estadounidenses ingresaron a la isla por la Bahía de Guánica.

El licenciado Juan B. Huyke (1880-1961) fue designado por el Presidente Harding, Comisionado (secretario) de Educación de Puerto Rico, desde 1921 a 1930, con instrucciones de obliterar y eliminar con seculares expresiones nativas: el idioma español y la cultura y tradiciones puertorriqueñas. Se le encomendó a Huyke continuar imponiendo enérgicamente y exclusivamente la política pública de imponer la lengua inglesa en la enseñanza escolar, aplicar y obligar los rasgos de la cultura estadounidense, sus tradiciones y fiestas y eliminar draconianamente la cultura nacional, sus rasos y efemérides, incluyendo los Reyes Magos. Todas las mañanas los niños puertorriqueños escolares eran obligados a recitar a coro en idioma inglés el Himno de Estados Unidos y otras canciones patrióticas de ese país. Y todos juraban lealtad, en inglés a esa nación, ante el despliegue de la bandera de Estados Unidos y la ausencia total de nuestra enseña nacional, “la Bandera de la Estrella Solitaria”, que estaba excluida.

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Conoce esta obra que marcó hace 125 años la invasión estadounidense a Puerto Rico

La pintura de Francisco Oller engalana la exhibición “1898: Visiones y Revisiones Imperiales de Estados Unidos”, que inaugura en la Galería Nacional de Retratos de Washington D.C.

Huyke, comisionado de Educación, maestro de escuelas y abogado, es uno de los modelos que usa Luis Lloréns Torres para la elaboración de su poesía “Seguidillas de Juan Bobo”. Poesía esta, que además de exponer y retratar al Pitiyanqui, [petit yanqui] ironiza y caricaturiza los excesos y ridiculeces de aquellos puertorriqueños que, deslumbrados y captados por la cultura y la sociedad norteamericana, abandonan su propia cultura, estilos y tradiciones y les imitan y remedan, produciendo parodias, lacras y simulacros seudo-culturales. Ciertamente, Huyke llevaba su admiración y obsequiosidad por los estadounidenses a extremos que rayaban en lo irracional y lo grotesco. Sus órdenes y circulares dirigidas a los maestros de instrucción pública rayaban en el fanatismo y asombraban por la servilidad que demostraba (Aida Negrón de Montilla, La americanización de Puerto Rico y el sistema de instrucción pública, 1900-1930, 1990). Los firmes propósitos del comisionado de educación Huykeeran la obliteración de la lengua española y la destrucción de la nacionalidad o personalidad puertorriqueña. Interesaba, sobre todo, en convertirnos en meros imitadores de los yanquis, híbridos y luego yanquis antillanos o “yanquis tropicales” (José-Manuel Navarro, Creating Tropical Yankees: Social Science Text books and U.S. Ideological Control in Puerto Rico, 1898-1908, 2002), insertados en una cultura ajena a las tradiciones que por siglos nos han conformado e identificado. Es por ello que los caricaturistas, los periodistas, los intelectuales y el pueblo le llamaron Juan Bejuco, mote que le impuso por sus políticas radicales anti-puertorriqueñas y ridículamente exageradas pro-norteamericanas que colindaban con lo absurdo y que daban margen a bromas agridulces porque atacaba y conculcaba la cultura puertorriqueña. Se intuía que su afán estaba dirigido, iba contra todo lo puertorriqueño. Incluyendo principalmente la prohibición del uso del idioma castellano en la docencia, en la sociedad y aún exigía en el hogar, planteando que se tenía que emplear el idioma inglés. (Michael Fellman, In the name of God and country: reconsidering terrorism in American History, Yale U. Press, 2010)

En los salones de clases se exhibían los retratos y se estudiaban los patriotas estadounidenses, Washington, Jefferson, Madison, Adams, Franklin, Wilson, Coolidge, Lincoln, McKinley, Harding. Mientras, a los grandes hombres y mujeres puertorriqueños se prescindía de darles a conocer, de menciones, escritos y retratos, y se referían a estos patriotas nativos, los nuestros puertorriqueños, como los “chivús”, con el propósito de desmerecerlos, así les motejaban por sus barbas, pues algunos gastaban o usaban chiva o perilla.

Las calles ostentaban los nombres de personajes y eventos norteamericanos, por ejemplo, la antigua “Calle de La Fortaleza”, se cambió a “Calle Allen” y a la secular “Calle del Cristo” se transformó en “Calle Arthur MacArthur”, en honor de un general norteamericano que se distinguió masacrando a los independentistas filipinos, con métodos terroristas y genocidas. En todo municipio se designaron calles con el nombre de McKinley. El comisionado de Educación Huyke importó decenas y decenas de maestras y maestros estadounidenses para enseñar en inglés a los niños y “americanizarlos” a la trágala.

Los sectores, las personas e instituciones más conscientes combatieron estas políticas, como la Cámara de Delegados, presidida por el Dr. José de Diego, la Asociación de Maestros, sectores universitarios como Antonio S. Pedreira, Margot Arce, Vicente Géigel Polanco, Tomás Blanco, Emilio S. Belaval, Nilita Vientós Gastón, Samuel R. Quiñones, Inés María Mendoza, entre otros, el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico y el Ateneo Puertorriqueño. El eminente escritor don Abelardo Díaz Alfaro con sus cuentos sobre esta realidad recogidos en Terrazo, nos ofrece un retrato muy real de aquellas políticas promocionadas por Juan B. Huyke. Intentaron Huyke, Juan B. Soto y Emilio del Toro Cuebas, junto con diversos políticos y autoridades federales de la Isla y Estados Unidos. El gobernador Don Luis Muñoz Marín y el Secretario de Instrucción, Don Mariano Villaronga, declararon en 1948 que el idioma español es la lengua de la enseñanza.

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