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Luis Pedraza Leduc: El triunfo de la esperanza

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Se afirmó que los puertorriqueños estamos divididos entre los que somos independentistas y los que lo van a ser. Se expresó el compromiso de una Asamblea de estatus para dar comienzo al proceso descolonizador.

Buenos días. El domingo pasado, mientras tomaba café y me debatía entre ir o no ir a la Asamblea General del PIP en el Centro de Convenciones de San Juan, me llegó por vía de este medio el artículo que hoy compartimos bajo la firma de la compañera Nydia González Reyes, abogada y ex presidenta de la Unión de Abogadas y Abogados de Servicios Legales.

Planteando de entrada la necesidad del debate de ideas para avanzar, la compañera discute el alcance del “triunfo de la Esperanza”. Pone sobre el tapete lo correcto o no, en una colonia, el plantearse administrar el gobierno y las consecuencias sobre la lucha por una independencia que traiga consigo justicia social y poder político al pueblo.

Compartiendo la necesidad de ese debate entre las filas del independentismo electoral y de aquellos sectores que visualizamos una transformación de estructuras políticas y económicas hacia la izquierda, decidí ir a la Asamblea para escuchar los discursos y el ambiente que allí se desarrolló.

No hay duda de que el entusiasmo y deseo de ganar las elecciones en 2024 permea entre los miles de asistentes que colmaron todo el recinto. En ese sentido, la Asamblea cumplió su objetivo. El análisis y propuestas del liderato pipiolo para llegar a acuerdos con el Movimiento Victoria Ciudadana, MVC, fue claro y ampliamente aplaudido.

La confirmación de los candidatos a los puestos nacionales fue la esperada y eficientemente presentada para unir a la masa pipiola. Los discursos, liderados por el contenido triunfalista del presidente del PIP, Rubén Berrios Martínez, fueron diáfanos.  Se afirmó que los puertorriqueños estamos divididos entre los que somos independentistas y los que lo van a ser. Se expresó el compromiso de una Asamblea de estatus para dar comienzo al proceso descolonizador. Cerró la Asamblea el discurso de Juan Dalmau haciendo una llamado a una lucha movida por el Amor.

En el contenido de los discursos, lo más cercano a la lucha social, política y en la calle fueron las expresiones de los legisladores María de Lourdes Santiago y Denis Márquez que hicieron hincapié en sus aportaciones en la legislatura acompañada con la lucha del pueblo en la calle.

La Asamblea no tiene el objetivo de debatir las ideas ya que su objetivo es el triunfo electoral. Por tanto, enfilaron sus recursos hacia el entusiasmo de los afiliados y a recordar la necesidad de visitar casa por casa, movilizar y convencer a los puertorriqueños a votar por los candidatos de la Alianza.

El debate necesario para esa movilización debe darse, y aún más, para que el “triunfo de la Esperanza” tenga futuro más allá del 2024, en estos meses previos a las elecciones. Creo que debe haber espacios fraternales entre el PIP, MVC y cualquier otro sector que quiera aportar críticamente al proceso. ¿Cómo gobernar una colonia intervenida por la JCF, representantes del gran capital? ¿Es la división de los puertorriqueños entre independentistas y los que no lo son, o existe una división social determinante? ¿Cuál es la política económica a desarrollar a partir del 2024? Debe explicarse con más profundidad si se cree en una economía de mercado regida por las fuerzas del capital o si se propone un giro de timón en las estructuras económicas y sociales.

La Asamblea fue exitosa. Los que aspiramos a más tenemos mucho camino que talar y hacer.

Luis Pedraza Leduc 

El vacío de discusión ideológica es tal que me he sentido obligada a expresar públicamente mi punto de vista para intentar impulsarlo.  La discusión de ideas es necesaria para nuestra formación  y crecimiento. A través de esta depuramos y fortalecemos nuestro hacer político.  Aquí va mi pequeña contribución.

Nydia González Reyes

EL PIP Y LA ADMINISTRACION DE LA COLONIA

La “Esperanza” compañeros, se sitúa en la posibilidad de ser, en las circunstancias materiales que la posibilitan, sino es quimera, ilusión como la espera de los reyes magos.  Puerto Rico, es una colonia formada y cultivada para los intereses del imperio que la subyuga. El imperio se asegura que todas las instituciones de la colonia respondan a sus intereses, directa o indirectamente para su beneficio y reproducción. Por eso es que sorprende que el PIP, único partido electoral que se define con la independencia patria, pretenda ahora administrar la colonia, uniéndose al coro de los colaboradores del imperio los colonialistas. El llamado a unirse al “Triunfo de la Esperanza” que proclama el PIP, dicen, es la esperanza de poder limpiar la colonia de la corrupción y hacerla funcionar eficientemente. Esta gestión de aseo administrativo tiene la consecuencia, quiéranlo o no, limpiarle la cara al imperio. Sin querer queriendo, brindaran nuevo oxígeno a la colonia y viabilizan los fundamentos de otro ELA. 

Es que, la administración de la colonia solo aprovecha a los colonos, al imperio estadounidense, y las migajas que tiran alimentan la burguesía dependiente y otras rémoras, a sus mascotas colaboradoras. La existencia de una colonia de administración eficiente que sirva a los intereses de sus nacionales, es un imposible por definición:

-colonia, dominación y explotación de un territorio por una potencia extranjera- La colonia sirve a los intereses del amo y estos no coinciden con el interés del desarrollo de la nación colonizada. Por eso en 125 años de colonización gringa Puerto Rico sigue empantanao sometido al crecimiento económico, que los intereses imperiales le han permitido. 

La colonia por naturaleza es corrupta y su administración ineficiente para los colonizados. Las entrañas de la colonia son el abuso y la deshonestidad.  Dominan y controlan la nación colonizada utilizando cualquier medio. Creen que son superiores y no sienten que tienen que tener límites en la explotación de la colonia. Utilizan la compraventa de conciencia, el soborno, el engaño, la intimidación, violencia y cualquier otra artimaña para llevar a cabo sus intereses. A sus testaferros en la gobernación los ungen con dinero y  de cuando en vez, y de vez en cuando, les es permitido meter la mano en el pote, pero con moderación, elegancia y discreción. La colonia lleva la corrupción en su ADN    

 Los nacionales de la colonia no son prioridad del colonizador, solo útiles, un medio para consecución de sus intereses, lo cual logra parándose encima de los intereses del colonizado, de nuestros intereses como pueblo.  En ocasiones los intereses del imperio – EEUU- parecen coincidir con el de su colonia-Puerto Rico. Son coyunturas históricas en que, aquel experimenta una expansión económica y suelta algunas migajas de bienestar en la colonia. Sin embargo, de lo que se trata es del interés del imperio en mantener apacible a su colonia. Como ocurrió en Puerto Rico luego de la II Guerra Mundial con el crecimiento económico que experimento EU.

La pretensión del PIP de administrar el gobierno colonial proyecta que es posible el desarrollo nacional en una colonia con gobierno eficiente que trabaje para beneficio de los colonizados. Confirma y difunde para oídos del Pueblo, el mito de que la colonia puede enmendarse y favorecer a los colonizados, y reduce el conflicto colonial, a un asunto moral, de opresor- oprimido o dominación-independencia. Pero este no ha sido ni es el caso en Puerto Rico ni en ninguna otra colonia en la historia.  Puesto que, la condición colonial tiene limitaciones intrínsecas para su desarrollo económico, o a su crecimiento político y social, impuestas por el imperio que la explota.  

Participar en las elecciones coloniales puede ser útil como plataforma de denuncia de la relación colonial, sus incidencias y traqueteos de sus acólitos y sobre todo para promover y educar sobre las causas crisis económica que a travesamos y de la necesidad para nuestro desarrollo de la autodeterminación e independencia. Sin embargo, el PIP ha relegado estos temas a un murmullo entre dientes delante de las cámaras. No ha desarrollado una campaña de educación popular sobre la necesidad de la independencia para atajar la mayoría de los problemas económico y sociales que nos aquejan. En su lugar señala las causas de la crisis colonial en el bipartidismo, la corrupción y la negligencia administrativa. Desaprovecha esta coyuntura histórica en la cual de manera más clara están expuestas las contradicciones de la relación colonial. 

El PIP intenta atraer más electores y aumentar su base electoral para fortalecerse. Podrá fortalecerse como partido electorero, pero no para la independencia. Puesto que no compromete a nadie con la independencia y no educa para la descolonización. Un partido independentista que apenas habla sobre la independencia.  ¿Como van a retener aquellos votantes que, sin creer en la independencia, lleguen atraídos por el discurso de una administración honesta, limpia que desbanque el bipartidismo compuesto por el PNP y el PPD? Porque su discurso va dirigido a fortalecer la colonia y no son a otros independentistas a quien atrae. Además, otros bipartidismos surgirán, excepto que solo haya un partido o que uno de los existentes gane con mayoría contundente y así, regresamos a una época similar a la del PPD en el 52 al 68. 

Hasta aquí, no hemos nombrado el baile de elefantes que tenemos en la sala: el capitalismo en su fase neoliberal, la crisis económica que atraviesan el imperio y su colonia y a la Junta de Control Fiscal. Sin embargo, no vamos a profundizar en ellas solo destacaremos el formidable enemigo que enfrenta el PIP para gobernar o impulsar legislación que beneficie a la mayoría del Pueblo de Puerto Rico.  Mientras el capitalismo avanza en la desregulación de los mercados, la privatización de servicios, disolución de los beneficios de los y las trabajadoras. La crisis aumenta, y aumenta la desigualdad social, la inflación sigue creciendo, la recesión asoma su cara y la crisis fiscal se profundiza.  La burguesía del imperio, así como la parasitaria criolla no van a permitir que detengan o desvíen el avance de sus intereses. Es que poseen el control del Estado y de todas sus instituciones para impedirlo; por cierto, las mismas que utilizarían el PIP para presentar honesta y humildemente cambios. 

¿Cómo van enfrentar la monumental oposición que confrontarían?   El PIP y ningún otro de la alianza tienen organizadas sus bases para la movilización militante para una lucha de al menos cuatro años. No hay fuerza organizada para enfrentar al enemigo. La resistencia de los colonizadores y sus alicates puede ir desde la confrontación a la seducción del sector clase medianera, confuso y temeroso de perder los tres reales que lo colocan más arriba del salario mínimo. Después de todo la ideología dominante es la burguesa y esta controla los medios de comunicación. Solos con la verdad, la honestidad, el amor y la belleza, no se podrá derrotar al imperio y sus acólitos es necesaria educación, organización y lucha.  

Ahora cuando la Junta de Control Fiscal es quien gobierna, cuando directamente es una funcionaria imperial quien nos da órdenes, y no podemos decidir sobre casi nada sin su permiso, ahora, cuando más evidente es nuestra subyugación colonial el PIP participa en las elecciones con la intención de salvar la colonia adecentándola. Un contra sentido histórico de su misión como partido independentista.

Por:  Nydia González Reyes

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