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Luis Pedraza Leduc: Esperamos que en todo el país se encienda el Jacho de Lucha y Luz que guíe el camino hacia nuestra liberación

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Tendremos varias consignas de lucha, entre ellas el tema de las pensiones. Los ataques de los ricos al salario marginal de los trabajadores (pensiones, licencias, bonos y otras condiciones) son continuos en todas partes. Pero también nos quitan el salario real mediante el aumento del costo de vida, los precios, los impuestos, entre otros.

Buenos días. El Nuevo Día dedica diariamente una página a noticias internacionales. El 16 de abril dedicó en la página 45 una nota a las jornadas de lucha del pueblo francés en contra de la reforma de pensiones que propone el presidente francés Emmanuel Macron. Allí se anuncia que el movimiento de oposición hace un llamado a salir a las calles el próximo 1ro de Mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora para defender el sistema de pensiones.

En Puerto Rico el próximo lunes tendremos varias consignas de lucha, entre ellas el tema de las pensiones. Los ataques de los ricos al salario marginal de los trabajadores (pensiones, licencias, bonos y otras condiciones) son continuos en todas partes. Pero también nos quitan el salario real mediante el aumento del costo de vida, los precios, los impuestos, entre otros.

Hoy, cuando se produce más y podemos vivir mejor y más años, las grandes empresas y sus representantes en los gobiernos no quieren quitar las condiciones de vida logradas desde hace dos siglos.

Durante esta semana saludaremos el 1ro de Mayo con diversos artículos relacionados. Hoy compartimos una noticia publicada sobre el tema, la cual desde hace una semana El Nuevo Día no le da seguimiento. También incluimos un reportaje más amplio sobre la reforma de pensiones en Francia.

Esperamos que en todo el país se encienda el Jacho de Lucha y Luz que guíe el camino hacia nuestra liberación.

Luis Pedraza Leduc

En vigor reforma de pensiones

El presidente Emmanuel Macron ofrecerá mañana un discurso sobre la polémica medida, en otro intento por reducir la presión política y social

  • El Nuevo Día
  • 16 Apr 2023
  • SERVICIOS COMBINADOS

Durante tres meses, millones de personas se han lanzado a las calles de Francia en rechazo a la recién implementada reforma de pensiones.

PARÍS.- El impopular plan del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de elevar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años entró en vigor ayer, un día después de que el Consejo Constitucional del país aprobase el cambio.

La firma de Macron y su publicación en el Diario Oficial de la República Francesa oficializaron la entrada en vigor de la ley. Los cambios comenzarán a aplicarse en septiembre, según informó el portavoz del gobierno francés, Olivier Veran.

El Consejo Constitucional rechazó el viernes algunas medidas del proyecto de ley, pero dio luz verde a la modificación de la edad mínima de jubilación, que era uno de los pilares del plan de Macron y el blanco de la furia de los manifestantes. La decisión de los nueve miembros del organismo puso fin a meses de tumultuosos debates parlamentarios y de fervor en las calles. De forma espontánea, los inconformes salieron a protestar en París y en otras partes tras conocerse el fallo.

Los principales sindicatos franceses, que organizaron 12 jornadas de protesta de ámbito nacional con la esperanza de derrocar el plan, han prometido seguir luchando hasta que se retire. Además, convocaron otra movilización masiva para el 1 de mayo, coincidiendo con el Día Internacional de los Trabajadores.

El gobierno sostiene que exigir que se trabaje dos años más para poder reclamar una pensión es una medida necesaria para mantener el sistema a flote ante el envejecimiento de la población. Los contrarios a la medida propusieron subir los impuestos a las rentas más altas o a las empresas, y apuntaron que el cambio amenazaba la red de beneficios sociales peleados durante años.

Las encuestas de opinión muestran que la popularidad de Macron está en su nivel más bajo en cuatro años. El mandatario centrista, que convirtió el retraso de la jubilación en una prioridad de su segundo mandato, tiene previsto ofrecer un discurso televisado a la nación el lunes en la noche, indicó su oficina. “Las palabras del presidente son muy esperadas” y tratarán tanto de calmar las tensiones en el país como de explicar las decisiones que se han tomado en los últimos meses acerca de la reforma de las pensiones, agregó el portavoz de Macron.

REFORMA “ESENCIAL”

El gobierno francés advirtió el viernes que tenía la intención de promulgar la ley este mismo fin de semana, tras un veredicto que generó reacciones contrapuestas en la clase política francesa. La primera ministra de Francia, Elisabeth Borne, consideró ayer que es una reforma “difícil” la de las pensiones, pero “esencial” para la sustentabilidad del sistema por repartición.

“Se trata de una reforma difícil, soy consciente, sé que requiere esfuerzos a muchos de nuestros compatriotas, pero que también tiene en cuenta situaciones particulares. Sin embargo, es esencial para mantener el sistema de pensiones por repartición”, sostuvo Borne, pocas horas después de que Macron legitimara la ley que eleva la edad mínima de jubilación.

Borne también tendió la mano a los sindicatos y a otras fuerzas políticas para “construir compromisos” votando cada proyecto individualmente, pues Renacimiento, el partido de Macron, está lejos de tener la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. La primera ministra resaltó que no está dentro de los planes renunciar a esta impopular reforma, que estuvo a punto de costarle el puesto en una moción de censura que salvó por los pelos.

El viernes se produjeron en algunas ciudades manifestaciones y altercados contra la reforma. En París, hubo quema de mobiliario urbano, entre ellos una treintena de contenedores de basura, y enfrentamientos entre policías y manifestantes que desembocaron en 112 detenciones. Rennes, en el noreste del país, fue otra de las ciudades que registró disturbios reseñables. La puerta de una comisaría de policía y la entrada de un antiguo edificio religioso fueron incendiadas al término de una protesta de varios centenares de jóvenes. Después de tres meses, los sindicatos han organizado movilizaciones en las que han participado millones de manifestantes en todo el país. En marzo, cuando el gobierno francés optó por sacar adelante la reforma sin un voto en la Asamblea, las protestas se recrudecieron, dejando escenas de caos y violencia en ciudades como París.

Macron fue elegido por primera vez en 2017 con la promesa de que haría que la economía francesa fuese más competitiva, lo que incluía hacer que la gente trabajase más tiempo. Desde entonces, su gobierno ha facilitado la contratación y los despidos, rebajó los impuestos a las empresas y ha dificultado que los desempleados reclamen sus prestaciones.

“Macron ha querido intimidar a toda Francia robando, durante la noche, dos años de libertad a todos los asalariados”

JEAN-LUC MÉLÉNCHON LÍDER DE LA FRANCIA INSUMISA (LFI)

¿Por qué tantas personas en Francia protestan por las pensiones?

Tras sobrevivir a dos mociones de censura, el gobierno del presidente Emmanuel Macron sigue adelante con su modificación a la edad de jubilación. La oposición en el Parlamento y en las calles del país no ha mermado.

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Una manifestación en Bayona, en el suroeste de Francia, el miércoles 22 de marzo. Los que se oponen a la reforma de las pensiones afirman que el presidente Emmanuel Macron ha exagerado la amenaza de los déficits proyectados.

Por Aurelien Breeden

27 de marzo de 2023

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Las protestas continuaban en Francia luego de que el presidente Emmanuel Macron eludiera una votación en el Parlamento para poder impulsar su plan de elevar la edad legal de jubilación de 62 a 64 años, lo que ha enfurecido a los sindicatos laborales y desencadenado la crisis política más intensa desde su reelección el año pasado.

Aunque el gobierno sobrevivió por poco a una moción de censura detonada por la decisión de Macron de impulsar el cambio en la cámara baja sin una votación completa, los opositores a la reforma de las pensiones siguen prometiendo impugnarla, tanto legalmente como en las calles de Francia, las cuales han estallado con protestas espontáneas y en ocasiones violentas que han provocado una fuerte respuesta policial.

Algunas de las protestas realizadas en los últimos dos meses han atraído a más de un millón de personas. La indignación popular se ha convertido en una prueba importante para Macron tras su reelección el año pasado, con encuestas de opinión que muestran que la mayoría de los franceses se oponen a su reforma.

En general, los disturbios fueron limitados después de las mociones de censura, pero algunos manifestantes se estaban atrincherando, como los de la capital, París, donde se han acumulado montones de basura debido a un paro de los recolectores de basura.

La basura se ha acumulado en las calles de París debido a un paro de los recolectores de basura.Credit…Thomas Padilla/Associated Press

En un país donde los generosos beneficios de la jubilación se consideran un reflejo de la identidad de la nación, Macron y su gobierno han dicho que necesitan cambiar el sistema de pensiones de Francia para establecerlo sobre una base financiera más firme a medida que la esperanza de vida aumenta y la proporción de trabajadores con respecto a los jubilados disminuye.

Quienes se oponen, entre ellos un frente unido de sindicatos, han cuestionado la necesidad de urgencia. Aseguran que Macron está atacando un preciado derecho a la jubilación y gravando de manera injusta a la clase obrera debido a su negativa de aumentar los impuestos a los ricos.

Ninguna de las partes ha mostrado alguna intención de ceder. Macron ha declarado muy poco en público sobre la reforma de las pensiones y ha dejado que sean sus principales ministros quienes la defiendan, pero ha apostado gran parte de su legado del segundo mandato para que se lleve a cabo.

Un momento, ¿por qué esto parece familiar?

La perspectiva de una reforma de las pensiones ha sido un “tercer riel”, un asunto espinoso de la política francesa desde mucho antes que Macron asumiera el cargo. Provocó grandes protestas en 1995 (la cual tuvo éxito) y en 2010 (la cual fracasó). Esta es la segunda vez que los planes para las pensiones de Macron encuentran una feroz resistencia.

En 2019, durante su primer mandato, una iniciativa de Macron para reformar el sistema de pensiones de Francia provocó masivas protestas callejeras y huelgas agobiantes, entre ellas uno de los paros de transporte más extensos en la historia del país. Macron dejó de lado esos planes tras la llegada de la pandemia de coronavirus.

Una estación en Lyon, Francia, en enero. Los viajes en el sistema ferroviario nacional se han visto interrumpidos durante las protestas. Credit…Laurent Cipriani/Associated Press

Hay una diferencia clave entre lo que hizo Macron en aquel momento y lo que está haciendo en la actualidad: su proyecto inicial no implicaba aumentar la edad legal de jubilación.

En cambio, en aquel momento buscaba concretar una reforma general de la arquitectura vertiginosamente compleja del sistema de pensiones, al fusionar 42 programas de pensiones en lo que aseguró sería un sistema más justo que usaría puntos que los trabajadores acumularían y cobrarían al jubilarse. Pero los planes dejaron a muchos confundidos y preocupados de que sus pensiones terminaran disminuyendo.

Entonces, ¿qué hizo Macron esta vez?

Los planes más recientes son un intento más directo de equilibrar las finanzas del sistema, al hacer que los franceses trabajen más tiempo. Es un esfuerzo que el gobierno reconoce que será difícil para algunos pero insiste en que es necesario.

El sistema de pensiones de Francia depende principalmente de una estructura de reparto en la que los trabajadores y los empleadores pagan impuestos sobre la nómina obligatorios que se utilizan para financiar las pensiones de los jubilados. Ese sistema, que ha permitido que generaciones se jubilen con una pensión garantizada y respaldada por el Estado, no cambiará.

Francia tiene una de las tasas más bajas de pensionados en riesgo de pobreza en Europa, y una tasa neta de remplazo de pensiones —una medida de la eficacia con la que los ingresos de jubilación remplazan los ingresos previos— del 74 por ciento, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), más alta que los promedios de la OECD y la Unión Europea.

Sin embargo, el gobierno alega que el aumento de la esperanza de vida ha dejado el sistema en un estado cada vez más precario. En 2000 había 2,1 trabajadores pagándole al sistema por cada jubilado; en 2020 esa relación había caído al 1,7, y en 2070 se espera que baje a 1,2, según proyecciones oficiales.

Antoine Bozio, economista de la Escuela de Economía de París, afirmó que no había una “explosión del déficit” a corto plazo que deba abordarse con urgencia. Pero “decir que el sistema no está en riesgo o al borde de una catástrofe”, afirmó, “no significa que no exista un problema” a largo plazo.

En enero, un grupo de estudiantes en París bloqueó el acceso a un bachilleratoCredit…Lucien Libert/Reuters

Para mantener el sistema financieramente viable sin canalizar más dinero de los contribuyentes allí —algo que el gobierno ya hace— Macron buscó aumentar gradualmente la edad legal en la que los trabajadores pueden comenzar a cobrar una pensión en tres meses cada año hasta llegar a los 64 años en 2030. También aceleró un cambio previo que incrementó la cantidad de años que los trabajadores deben pagar en el sistema para obtener una pensión completa y abolió las reglas de pensiones especiales que beneficiaban a los trabajadores en sectores como la energía y el transporte.

Macron ha calificado la reforma como “indispensable”.

¿Por qué es tan impopular el plan?

Los opositores afirman que Macron exageró la amenaza de los déficits proyectados y se negó a considerar otras formas de equilibrar el sistema, como aumentar los impuestos sobre la nómina de los trabajadores, desvincular las pensiones de la inflación, eliminar las exenciones de impuestos corporativos o aumentar los impuestos a los hogares ricos.

Incluso el órgano oficial que supervisa el sistema de pensiones de Francia ha reconocido que no existe una amenaza inmediata de quiebra y que los déficits a largo plazo son difíciles de predecir con precisión.

Obligar a que la gente trabaje más tiempo, argumentan los opositores, afectará de manera injusta a los trabajadores de la clase obrera, quienes a menudo comienzan sus carreras antes y tienen una expectativa de vida más corta, en promedio, que los de la clase ejecutiva. La perspectiva de aumentar la edad de jubilación provocó huelgas intermitentes de trabajadores en escuelas, transporte público, refinerías de combustible y otros sectores.

 “Sesenta y cuatro no es posible”, dijo en enero Philippe Martinez, director de la Confederación General del Trabajo (CGT), el segundo sindicato más grande de Francia. “Díganles que visiten el piso de una fábrica textil, o un matadero, o la industria de procesamiento de alimentos, y verán cómo son las condiciones de trabajo”.

A algunos les preocupa verse obligados a jubilarse más tarde porque los adultos mayores que quieren trabajar pero pierden sus empleos a menudo sufren discriminación por edad en el mercado laboral.

La impopularidad del plan también tiene mucho que ver con la indignación preexistente contra Macron, quien no ha logrado sacudirse la imagen de un “presidente de los ricos” desconectado.

“Esa es la razón por la que tiene en su contra no solo a todos los sindicatos, sino también a gran parte de la opinión pública”, aseguró Jean Garrigues, destacado historiador de la cultura política de Francia. “Al vincularse personalmente al proyecto, la oposición al mismo se intensifica y, de cierta manera, se dramatiza”.

¿Cómo se desarrolló la disputa?

El gobierno anunció medidas destinadas a apaciguar a la oposición, como exenciones continuas que permiten a quienes comiencen a trabajar a edades más tempranas a jubilarse antes y medidas para ayudar a las personas mayores a permanecer empleadas.

El gobierno también afirmó que aumentaría las pensiones más pequeñas, pero eso

 fracasó luego de que los funcionarios reconocieran que para la mayoría de los jubilados, el aumento sería más débil de lo anunciado inicialmente.

Pero esas concesiones no lograron aplacar a los sindicatos, quienes reafirmaron que era imposible que aceptaran el aumento de la edad de jubilación, ni a los legisladores opositores, que lucharon contra el proyecto de ley en el Parlamento.

La policía antidisturbios y los manifestantes se enfrentaron durante una marcha en Nantes, a finales de enero.Credit…Loic Venance/Agence France-Presse — Getty Images

El Senado, controlado por los conservadores, aprobó el proyecto de ley de las pensiones. Pero Macron tuvo problemas en la Asamblea Nacional, la cámara baja, donde su partido, Renacimiento, y sus aliados, ya no tienen mayoría absoluta. Eso los obligó a depender de Los Republicanos, el principal partido conservador, cuyos líderes afirmaron que podían apoyar el proyecto de ley, pero cuyos legisladores de base estaban divididos.

Al no estar seguro de tener los votos suficientes, Macron recurrió a la única forma de garantizar una victoria: el artículo 49,3 de la Constitución francesa, el cual le permite a un gobierno aprobar un proyecto de ley a través de la Asamblea Nacional sin votación pero que expone al gabinete a una moción de censura.

Si la moción falla, el gabinete permanece y el proyecto de ley se mantiene. Pero si la moción recibe suficientes votos —más de la mitad del número total de legisladores elegidos para la cámara baja— el gabinete debe renunciar y el proyecto de ley es rechazado.

La medida ha sido consagrada en la Constitución desde su creación en 1958. Pero durante la última década, se ha percibido cada vez más como una herramienta antidemocrática, utilizada por el gobierno para forzar a los legisladores.

Una moción de censura presentada el lunes 20 de marzo por el partido de extrema derecha Agrupación Nacional fracasó con solo 94 votos a favor. Pero la otra, presentada por un grupo de legisladores independientes y apoyada por una amplia coalición de partidos de oposición, estuvo mucho más cerca de ser aprobada. Con 278 votos a favor, se quedó solo a nueve votos de tener éxito.

¿Qué puede pasar?

Los legisladores que se oponen a Macron están explorando otras vías legales para frustrar sus planes, pero no hay ninguna certeza de que alguna funcione. Algunos han iniciado un procedimiento que le permite a los legisladores iniciar un referendo, un proceso extremadamente largo y complejo que nunca antes ha tenido éxito.

Otros han prometido impugnar la nueva ley de pensiones ante el Consejo Constitucional, un órgano que examina la legislación para garantizar que cumpla con la Constitución francesa. Lo harían principalmente bajo el argumento de que el gobierno incluyó los cambios en las pensiones en un proyecto de ley de presupuesto de seguridad social, y que algunos de los cambios no están directamente relacionados con el presupuesto.

Sin embargo, no está claro cuál será el dictamen del consejo en última instancia, o qué partes de la ley podría derogar. Hasta el momento, el gobierno ha expresado tener confianza en que el eje central de la ley se mantendrá.

Otros legisladores y líderes sindicales afirman que solo nuevas huelgas y protestas convencerán a Macron de no llevar a cabo su reforma de las pensiones.

“Como el proceso de censura parlamentaria no ha funcionado, es hora de pasar a la censura popular”, afirmó Jean-Luc Mélenchon, el líder de izquierda.

Existe un precedente: en 2006, el gobierno francés derogó un impugnado contrato laboral para jóvenes tras haberlo convertido en ley. Pero, hasta el momento, Macron sigue avanzando.

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