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Luis Pedraza Leduc: existen grietas en la verja que el capitalismo construye para que el pueblo no vea más allá

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Nos corresponde golpear en esas grietas para que el muro caiga

Buenos días. Compartimos la columna de opinión del economista Ricardo Fuentes Ramirez, quien trabajó en esa capacidad en la Junta de Control Fiscal desde 2019 al 2021. Resulta interesante las afirmaciones que aquí se hacen en la medida que reconoce la representación ideológica que ocurre en el seno de la JCF.

Parecería que existen dos bandos en pugna. Creo que no es así. Puede existir diferencia en cómo desplumar un pollo, pero al final se despluma, más rápido o lento. De eso se trata. Todos los integrantes de la JCF están de acuerdo en crear las condiciones para que el gobierno recupere su crédito para regresar al mercado de bonos y que todo siga igual. Unos creen que la deuda debe ser pagada incluyendo los intereses y otros creen en que debe redefinirse la deuda, pero todos están de acuerdo en que la deuda la paga el pueblo trabajador. Y esto se hace mediante impuestos al pueblo o reduciendo gastos del gobierno, entiéndase menos empleos, menos servicios de salud y educación, menos beneficios económicos a los trabajadores, eliminando pensiones, limitando presupuestos de agencias, incluso a la UPR, entre otras medidas de austeridad.

La fórmula salvadora que nos presenta el economista es que todos los partidos políticos presenten un programa de gobierno donde la JCF no intervenga en asuntos de política pública. Nos dice, “En las próximas elecciones, todos los partidos deben correr con un programa centrado en fortalecer la calidad y capacidad del gobierno, que incluya mecanismos para que empleados de carrera jueguen un mayor rol en las agencias que los de confianza. Urge aislar las agencias del vaivén electoral. Además, todos los partidos deberían tener un programa que proponga ampliar radicalmente los beneficios y derechos laborales.”

El asunto es que ciertos partidos políticos e importantes sectores de inversionistas en el país están de acuerdo con los intereses que representa la JCF. Antes de llegar la Junta, desde 1980, se estaba introduciendo en el pensamiento político e ideológico de los gobernantes la receta neoliberal. La Junta viene a corregir desviaciones que se representan en el “impago” de la deuda y para evitar el reclamo del pueblo a tener un mejor país.

La columna demuestra que existen grietas en la verja que el capitalismo construye para que el pueblo no vea más allá. Nos corresponde golpear en esas grietas para que el muro caiga.

Luis Pedraza Leduc

La Junta de ideología fiscal

  • El Nuevo Día
  • 8 Dec 2023
  • Ricardo R. Fuentes Ramírez Catedrático Auxiliar de Economía en la UPR, Recinto de Mayagüez y Presidente de la Asociación de Economistas El autor fue economista en la Junta de Supervisión Fiscal de 2019 hasta su renuncia en 2021.

En 2017 la Junta de Supervisión Fiscal ignoró advertencias de que recortar el gasto público en medio de una depresión económica equivalía a guerra económica contra los puertorriqueños, y procedieron con los recortes más salvajes en nuestra historia, de acuerdo con Ricardo R. Fuentes Ramírez.

El director ejecutivo de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) ha mostrado un compromiso de dejarse llevar por datos, no por ideologías. Sin embargo, tiene siete jefes que no necesariamente tienen el mismo compromiso. Recordemos que uno de los miembros de la Junta pertenece nada más y menos que al American Enterprise Institute, un “think tank” notorio por su ideología conservadora.

En 2017, la JSF operó ciegamente bajo la ideología conservadora de “gobierno pequeño es mejor”. Ignoraron que la literatura sugiere que la calidad del gobierno es muchísimo más importante que su tamaño. Ignoraron advertencias de que recortar el gasto público en medio de una depresión económica equivalía a guerra económica contra los puertorriqueños, y procedieron con los recortes más salvajes en nuestra historia. Estos recortes caóticos, que orquestó de forma disparatada la desprestigiada firma de consultoría Mckinsey & Co, además golpearon la capacidad del gobierno en el peor momento: justo antes de tener que manejar miles de millones de dólares en fondos de recuperación y una pandemia.

A pesar de que la evidencia sugería que recortes a la educación universitaria en medio de una depresión económica era pura locura, sabotearon a la Universidad de Puerto Rico con uno de los recortes más salvajes a una universidad pública en la historia de Estados Unidos.

A pesar de que la Junta no debe entrometerse en política pública, ha hecho piruetas lógicas para vincular políticas conservadoras con el asunto presupuestario y poder justificarlas. Por ejemplo, han luchado por establecer requisitos de empleo para las personas en el Programa de Asistencia Nutricional. La evidencia sobre el efecto de los requisitos de empleo en la asistencia social es sumamente mixta. Varios estudios sugieren que el resultado de esta iniciativa republicana no fue un aumento en el empleo, sino obstaculizar a poblaciones vulnerables el acceso a asistencia que necesitan.

De paso, en Puerto Rico, la mayoría de las personas que reciben esta asistencia son envejecientes y madres jefas de familia. Mucha más evidencia sugiere que, en lugar de requisitos de empleo, el enfoque debe ser en ajustar límites de ingresos de los programas para no penalizar el trabajo, junto a la identificación y reducción de las barreras al empleo en las poblaciones más marginadas. La Junta además ha mostrado un afán por reducir beneficios laborales, como nuestros derechos a días por enfermedad o de vacaciones. Han defendido con uñas y dientes la Reforma Laboral de 2017, que los complació parcialmente, pero incluso solicitando mayores reducciones en nuestros derechos laborales.

Parecería que algunos integrantes de la Junta se rehúsan a aceptar la evidencia que los expertos proveen, e insisten que los puertorriqueños somos unos vagos que hay que poner a trabajar. Parece que quieren una versión moderna de la libreta de jornaleros. Mientras tanto, los capataces colmillús de la coalición del sector privado celebran estas acciones. Como si ya no tuvieran el peso que tienen en la política pública, ahora crean Super Pacs, bajo el eufemismo de “libre mercado”, para donar anónimamente a los políticos dispuestos a sumarse a la causa de sus intereses y la ideología conservadora.

Recientemente, la Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa le comisionó un análisis sobre el PC 1651 a la Dra. Teresa Ghilarducci, una reconocida experta en economía laboral. Este proyecto, posiblemente pronto en rumbo para la firma del gobernador, volvería a derogar la Reforma Laboral del 2017. El informe de la doctora explica que la evidencia sugiere que ampliar derechos y beneficios laborales contribuye al desarrollo económico. Además, empeorar las condiciones laborales en Puerto Rico contribuye a acelerar la emigración. A base de esto, concluyó que derogar la reforma del 2017 es algo positivo para la economía y que complementa otras iniciativas del Plan Fiscal, como el Crédito por Trabajo (EITC según sus siglas en inglés).

Sin duda, en la Junta el ala republicana ha dominado sobre la demócrata. Sin embargo, si realmente tienen el compromiso de dejarse llevar por los datos, el director ejecutivo y el ala demócrata tendrán que hacer un mayor contrapeso a la ideología conservadora, y los intereses privados a los que le conviene.

En las próximas elecciones, todos los partidos deben correr con un programa centrado en fortalecer la calidad y capacidad del gobierno, que incluya mecanismos para que empleados de carrera jueguen un mayor rol en las agencias que los de confianza. Urge aislar las agencias del vaivén electoral. Además, todos los partidos deberían tener un programa que proponga ampliar radicalmente los beneficios y derechos laborales.

La Junta no debería entrometerse cuando se implementen políticas en esa dirección. Al contrario, si realmente se deja llevar por los datos, las debería apoyar. En lo inmediato, deben continuar con su nuevo enfoque en mejorar el servicio público, que es una iniciativa sumamente positiva. Además, deben permitir la derogación de la reforma laboral de 2017, y abandonar sus intentos de obstaculizar el PC 1651.

Si realmente tienen el compromiso de dejarse llevar por los datos, el director ejecutivo y el ala demócrata tendrán que hacer un mayor contrapeso a la ideología conservadora”

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