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Luis Pedraza Leduc: ¿Hora de trabajar?

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En su más reciente columna de opinión, la economista Heidi Calero nos dice que es hora de que todos trabajemos

Buenos días. En su más reciente columna de opinión, la economista Heidi Calero nos dice que es hora de que todos trabajemos. ¿Quién se opone a tal propuesta? La columna que acompañamos describe fríamente el Puerto Rico actual, producto y dependiente total de transferencias de fondos federales.

En su conjunto, el artículo parecería responsabilizar a los puertorriqueños por esta triste realidad. Muchos sectores de nuestra población así lo creen. Se divide en país en quienes viven de cupones y «ayudas» federales y quienes trabajan. Nada dice la economista del coloniaje español y norteamenricano sobre nuestro archipiélago.

Es el sistema colonial el que impide a los pueblos desarrollar una visión de futuro sobre las bases de trabajo y productividad. Es el coloniaje el que promueve la dependencia como base para sentirnos menos y pedir y pedir «ayudas». Pero las «ayudas» son solo migajas de los que el imperio saca del país y tienen el propósito de mantener a la masa dependiente en actitud de una dócil manada que sigue a los gobernantes de manera ciega y silente.

El que todos trabajemos tiene que tener un propósito, un fin. Esto no puede ser productividad en favor del capital. Así es hoy. Somos productivos en favor del capital. No somos productivos en favor del colectivo, de lo social. Por eso es que ocurren los absurdos que relata la economista en la AAA, energía eléctrica y el Tren Urbano entre otros proyectos que dirige la empresa privada.

Diversos sectores tienen que juntar propuestas y propósitos en favor de la mayoría, de los más. Tenemos que trastocar los fundamentos del colonialismo y el capitalismo para que el trabajo para todos tenga sentido. Entonces el salario irá detrás y a tono con la realidad de un país en construcción. El salario rendirá porque la productividad será para el colectivo, para garantizar educación, salud, vivienda, alimentación, seguridad social para infantes y adultos mayores. Trabajaremos para el ser humano que somos todos, no para los menos, el capitalista, el banquero, el inversionista, el gobierno que nos oprime.

Pensemos en nuestro país.

Luis Pedraza Leduc

Es hora de exigir que todos trabajemos

• El Nuevo Día

• 16 Nov 2023

• Heidie Calero Economista, Presidente H. Calero Consulting Group, Inc.

Todos queremos aumento de salario, pero ¿puede el país darse el lujo de dar aumentos sin aumento proporcional en productividad, sin exigir competencia y trabajo de excelencia? Analicemos los hechos:

Puerto Rico es un país quebrado que vive de fondos federales para remediar desastres naturales, ofrecer servicios de salud, atender problemas sociales, proveer seguridad, financiar educación pública, construir y mantener infraestructura de agua, electricidad y carreteras, entre otros. Estamos en sindicatura bajo una junta de Promesa que ha gastado más en la renegociación de nuestra deuda pública que en el crecimiento económico de la Isla y que nos permitiría no solo pagar la deuda sino aumentar los salarios y estándar de vida ahora y en el futuro.

Según la Junta de Planificación de Puerto Rico y la Junta de Promesa, el crecimiento económico real es negativo o anémico, no solo desde 2007 sino hasta 2036. La inversión en construcción y maquinaria y equipo no arranca como en la época dorada de Puerto Rico en la década de 1960 y principios de la década de 1970. La participación laboral, es decir, nuestra gente que está empleada o buscando empleo como porcentaje de la población de 16 años y más apta para trabajar nunca ha sobrepasado el 50%. Nuestros niños en educación pública no pasan las pruebas META. Tenemos generaciones que viven en residenciales públicos y reciben cupones de alimentos, hoy día Tarjeta de Familia.

Nuestra infraestructura es frágil. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados admite que se pierde el 60% del agua procesada y no pueden remediar esto, y anualmente pagamos aumentos en tarifas. La Autoridad de Energía Eléctrica ha sido privatizada y está en espera de fondos federales que no se materializan, pero continuamos pagando aumentos en tarifas. El tren urbano es deficitario y ha descapitalizado a la Autoridad de Carreteras y más que nunca depende de fondos federales para su operación.

Los 78 alcaldes en la Isla intentan servir a sus comunidades desde su óptica y resisten intentos de regionalización para hacerlos viables administrativamente y usar efectivamente fondos federales para proyectos que aumenten la actividad económica. Se ofrecen incentivos contributivos sin fiscalizar el retorno a dicha inversión que nos cuesta y desmoraliza a empresarios locales que también aportan al país. 

La Rama Legislativa no presenta una visión ni plan para impulsar crecimiento económico.

La Judicatura no aparenta entender que son parte de esta economía y que sus decisiones tardías de meses y años impiden la actividad económica.

La Rama Ejecutiva se conforma con solicitar más fondos federales, prometiendo su buen uso, pero sin exigirleproductividad a sus secretarios de Gabinete y empleados públicos, algunos de los cuales son verdaderos héroes y heroínas que intentan dar servicios en vez de servirse ellos.

Somos una sociedad de envejecientes o, para ponerlo más aceptable, de adultos mayores que viven de pensiones que el resto de los que trabajamos tenemos que financiar también, porque el gobierno ha administrado mal dichos fondos.

En fin, con este trasfondo, ¿cómo es posible que el país siga dando aumentos en salarios que salen de nuestras contribuciones a los empleados públicos, a los legisladores, a los jueces y a los fiscales sin exigir evaluaciones efectivas de su desempeño y productividad? Ah, y ¡sin crecimiento económico real del orden de 4% a 5% anual por los próximos 10 años!

Vivimos en una economía global con grandes retos de competencia y debemos enfocarnos a lograr atraer inversión tanto local como de fuera de la Isla; tener una educación de excelencia; tomar responsabilidad por nuestra salud y estilo de vida; ayudar a los que ayuda necesiten, pero exigir que trabajen los que estén capacitados para hacerlo.

Necesitamos salir de la dependencia económica e intelectual de que no podemos hacerlo. Lo hicimos antes, cuando salimos de la extrema pobreza en la década de 1940. Y ¿por qué ahora nos conformamos con seguir solicitando fondos federales que no controlamos? ¡Basta ya de pedir! ¡Es hora de exigir que todos trabajemos!

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