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Luis Pedraza Leduc: Hostos

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Hoy reconocemos la figura y legado de Eugenio Maria de Hostos reproduciendo un resumen de su biografía que todos debemos conocer.

Buenos días. Hoy reconocemos la figura y legado de Eugenio Maria de Hostos reproduciendo un resumen de su biografía que todos debemos conocer.

También compartimos el llamado a la solidaridad que nos hace el Colegio de Actores de Puerto Rico con el propósito de recaudar fondos y continuar su función de representar a actores y actrices en nuestro país. Nos invitan a decir presente el 28 de enero de 2024 en el Centro de Bellas Artes para disfrutar una tarde junto al cineasta Luis Molina.

Solidaridad, Arte, Educación y lucha por la Liberación de nuestra Patria se conjugan el 11 de enero de 2024 para honrar la figura del Prócer Eugenio Maria de Hostos.

Luis Pedraza Leduc

EUGENIO MARÍA DE HOSTOS

Eugenio María de Hostos y Bonilla nació en Río Cañas, barrio de las Marías en Mayagüez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839. Sus padres fueron Eugenio María de Hostos y Rodríguez e Hilaria de Bonilla y Cintrón.

La figura y los escritos de Eugenio María de Hostos resultan particularmente interesantes como expresión de la peculiar situación socio-histórica antillana de la segunda mitad del siglo XIX, ya que se abocó, a través de la teoría y de la acción, a laborar por la independencia, la dignificación y la cultura de Puerto Rico y Santo Domingo.

El día 11 de agosto de 1903 falleció lejos de su patria a sus 64 años. Sus restos reposan en República Dominicana por deseo expreso del ilustre pensador.

Primeros años de Educación
A la edad de nueve años, hacia 1947, comienza sus estudios en el liceo de don Jerónimo Gómez de Sotomayor, en San Juan. Más tarde, los padres tal vez influenciados por don Agustín de Aurteneche que vivía en la misma casa de la familia Hostos, lo envían a estudiar al País Vasco al instituto de Segunda Enseñanza de Bilbao. Tenía entonces dieciséis años e iba a permanecer en la ciudad de Nervión desde 1854 a 1856.

Una vez terminados sus estudios de enseñanza media, se trasladó a Madrid en 1856 y se matriculó en la Facultad de Derecho  en la Universidad Central. Pero la situación política de España no le dejó finalmente terminar sus estudios de derecho. En ese momento pasó de ser  un estudiante de derecho a un escritor activo, no solo a favor de la independencia de Puerto Rico y Cuba sino que también a favor de los movimientos anti-esclavistas, esto sin olvidar su incansable labor pedagógica, la cual que terminó en República Dominicana.

El alejamiento de España
Después de servir como activista en la caída de la monarquía, Eugenio María de Hostos se dio cuenta que sus correligionarios políticos españoles no estaban firmemente concienciados acerca de la realidad antillana.

En 1869 Hostos deja definitivamente España. Se dirigió a Nueva York en donde se reunió por primera vez con Ramón Emeterio Betances. Junto con los exiliados caribeños y en especial con los exiliados cubanos, puesto que una vez la revolución puertorriqueña estuvo sofocada, Hostos se convirtió en un propagandista de la independencia cubana por considerar que estaba estrechamente relacionada con la situación de la isla.

El recorrido por América del Sur
El viaje que iniciaría Hostos tuvo por finalidad, principalmente, hacer conocer la lucha que sostenían los pueblos antillanos por su independencia. Durante tres años reclamó atención y solidaridad de las naciones americanas hacia sus hermanos caribeños, recorrió Venezuela, Colombia, Chile, Perú, Argentina, y Brasil escribiendo infinidad de artículos de prensa y dictando conferencias que se recogen en su diario revolucionario.  Como fruto de este viaje escribió el libro llamado Mi viaje al Sur.

Después de un breve tiempo en Nueva York zarpó a Cartagena, de Cartagena a Panamá, de Panamá al Callao y del Callao a Lima. Una vez en Lima se asoció con don Federico Torrico para fundar el periódico La Patria en el cual defendió la doctrina liberal. Cuando las sangrientas escenas de julio de 1872, en el que la milicia victimó al presidente de la República del Perú, don José Balta, sólo él  pudo publicar un número condenando el atentado. Esto, aprovechando las circunstancias de que su imprenta no era de las más vigiladas por las autoridades gubernamentales.

Desde el periódico La Patria, al tiempo que ganaba adeptos para la causa esencial de su viaje a América del Sur, también libraba otras campañas sociales defendiendo a la población asiática  pobre, explotados por la usura, tratados peor que esclavos en las obras públicas en que se ganaban el pan. Fundó además en Lima la Sociedad Amantes del Saber para cooperar en el desarrollo de la instrucción primaria y secundaria. En el mes de diciembre de 1871 abandonó Perú para continuar en Chile la causa para la cual se había embarcado en tan larga travesía.

Una vez en Chile su producción literaria fue de tal magnitud, que en poco tiempo ya estaba haciendo una nueva edición de La Peregrinación del Bayoán, también a este periodo pertenecen La Reseña Histórica de Puerto Rico, La Biografía sobre Plácido, La Memoria sobre la Exposición de Artes e Industrias de 1872, y sobre todo su comentado Ensayo sobre Hamlet.

Además de los aportes literarios también cabe destacar el aporte, si bien literario, también social en cuanto a La enseñanza científica de la mujer. Este fue un gesto grandemente agradecido por las mujeres chilenas, de manera que incluso las primeras tesis aprobadas en la Universidad de Chile fueron dedicadas a Hostos.

En Chile también recorre las comarcas observando minuciosamente el vuelo de la vida nacional y haciendo acopio del material que años más tarde incorporó en sus estudios sicológicos. Después de un tiempo Hostos zarpó nuevamente, esta vez desde Valparaíso el 10 de septiembre de 1873 y el 30 del mismo mes es recibido en Buenos Aires.

En Argentina, tres diarios le ofrecieron trabajo, los cuales él aceptó acomedidamente. Deja así Hostos la enseñanza privada y las traducciones que en otras partes le habían servido para ganarse la vida. Es pues en este momento que renueva su campaña por la liberación de Cuba y Puerto Rico a través de conferencias, utilizando todos los medios que tenía disponibles para crear una atmósfera revolucionaria. En 1874, Hostos renunció a una cátedra de filosofía que el rector de la Universidad de Buenos Aires le ofreció, este hecho en particular es importante porque una vez más  Hostos habló de la importancia y esencia del propósito de su viaje,  “yo he venido a la América Latina con el fin de trabajar de trabajar por una idea. Todo lo que me separe de ella, me separa del objeto de mi vida”.  

Después de publicar una serie de artículos en los cuales defendía la necesidad de unir a Chile y Argentina por medio de un ferrocarril  transandino, Hostos continúa  su viaje hacia Brasil.  La siguiente parada de Hostos fue Río de Janeiro, allí se quejó  de la indiferencia que encontró  por todo lo relativo a América Latina y en respuesta escribe una serie de artículos para La Tribuna, de Buenos Aires. Al enterarse que se preparaba una expedición a Cuba desde Nueva York, zarpó con rumbo a la misma arribando en abril de 1874.

En Nueva York además de publicar La América Ilustrada, en colaboración con el escritor cubano Enrique Piñero, Hostos también preparó junto con Betances un par de expediciones que se vieron frustradas. En 1875, a un año de su salida de América del Sur, pasó por Puerto Plata. Esta fue la primera vez que Hostos estuvo en República Dominicana y en ese mismo año dirigió las Tres Antillas.

Poco tiempo después y a petición de su viejo amigo, el general Pedro Arismendi Brito, gobernador de Caracas, aceptó el vicerrectorado de un colegio, que abandonó prontamente por incompatibilidad con el director del misma. En aquel mismo año contrae nupcias con Otilia de Ayala, hija del doctor Carlos Felipe Ayala, deportado de Cuba.  Por aquel tiempo, Hostos aceptó la rectoría de un colegio en provincias, lo cual le proveyó el clima propicio para la elaboración de sus doctrinas.

Estando  en Venezuela, tiene conocimiento de que el pacto del Zanjón, el cual finalmente logró la paz para Cuba luego de diez años, también ponía en peligro la independencia de la misma. Aprovechando precisamente dicho pacto, el cual proveyó una amnistía por parte del gobierno español, regresó a Puerto Rico por un breve tiempo. Es así que tiempo después, el 22 de Mayo de 1879 abandonó su isla para instalarse en República Dominicana.

Primera etapa en República Dominicana
República Dominicana, y más propiamente dicho Santo Domingo, verá en Hostos un educador  profundo, sistemático, filosófico y de gran fecundidad. Es en Santo Domingo donde Hostos  asignó a la educación unas funciones básicamente revolucionarias: crear hombres nuevos con una nueva actitud. Según Hostos, República Dominicana estaba hundida en la anarquía puesto que había probado todo tipo de revolución menos la educativa.

Hostos se volcó hacia su intelectualidad y su ideal de revolución. Trabaja de tal manera que los frutos pronto se verían en la enseñanza con bases enteramente científicas. Para Hostos la formación integral del individuo era el desarrollo completo de todas sus facultades, las intelectuales y las emocionales. En 1880, se fundó la primera Escuela Normal de República Dominicana, siendo este hecho el fruto directo y plausible de la obra de Hostos. Además, Hostos se desempeñó como catedrático de Derecho, Economía Política y Moral en la Universidad Nacional. Con la ascensión del dictador Ulises Heureaux en 1889 llega el final del periodo de estadía del educador en la  República Dominicana; regresar por segunda vez a Chile, invitado por el presidente José Manuel Balmaseda.

Segunda etapa en Chile
Una vez en Chile, Hostos prosiguió su labor pedagógica y fue nombrado rector del liceo de Chillán. En 1890, al fundarse el liceo Miguel Luis Aminátegui, le fue ofrecida su dirección, la cual ejerció hasta su renuncia en 1898. En Chile escribió y publicó diversas monografías sobre los temas más diversos y en particular numerosos textos para un programa de segunda enseñanza que él mismo redactó. Además, Hostos contribuyó a la reforma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago, en la que se desempeñó como catedrático de Derecho Constitucional.

Guerra Hispanoamericana y Hostos
Estando en Chile Hostos recibe noticias de que pronto estallaría la guerra Hispanoamericana. Dejando todo de lado, Hostos se embarcó rumbo a Nueva York y llegó el 16 de abril de 1898 con la intensión de adelantarse a la ocupación norteamericana de la isla pero cuando arribó al país del norte, ya la expedición del general Miles estaba a punto de zarpar hacia Puerto Rico. Efectivamente, el 25 de julio de 1898 la expedición del general Miles desembarcó en Guánica.

El 11 de septiembre de 1898, Eugenio María de Hostos llega a Puerto Rico, siendo fiel creyente de la constitución norteamericana y de sus principios libertarios, Hostos creía que un plebiscito sería suficiente para dejar en claro la voluntad popular de independencia en la isla.

La Liga de los Patriotas tuvo una escasa aceptación en la Isla. Solamente cuatro municipios tomaron conciencia. Esta asociación tenía como encomienda inmediata entrevistarse con el presidente de los Estados Unidos, Willian MacKinley, hecho que efectivamente lograron Hostos, Zeno Gandía y Julio J. Jena. Dicha entrevista no tuvo los resultados esperados. La entrevista tuvo lugar en Washington el 21 de enero de 1899; es a partir de ese momento que Hostos por fin se convenció de que los Estados Unidos no estaban dispuestos a dar la independencia a la Isla.

Finalmente, Hostos regresó a la Isla y como último recurso presentó a la Comisión Civil, creada por el gobierno invasor, peticiones para resolver finalmente el problema del status, entre ellas una de las más importantes leía que “después de cierto tiempo el gobierno civil norteamericano diera paso a un puertorriqueño independiente. Sin embargo, todas las peticiones debían ser refrendadas en un plebiscito que dicho gobierno norteamericano debía comprometerse a lograr. Solamente obtuvo buenas palabras, no así el cumplimiento de las peticiones.

Ultima residencia en República Dominicana
Después de incontables intentos por lograr la independencia de la Isla, Hostos recibió un sinnúmero de telegramas solicitándole regresar a República Dominicana; el maestro finalmente accedió y el 6 de enero de 1900 llegó a Santo Domingo. Algún historiador indica: “Tenía un aire hondamente triste, definitivamente triste”. Hostos se entregó a la docencia, y  en ese mismo año fue nombrado Inspector General de Educación Pública. Ya para 1902 Hostos fungía como  director de la Escuela Normal de Magisterio. Dentro de toda su fecunda labor, en este último episodio de su vida Hostos publicó el llamado Tratado de Sociología, que fue fruto de los apuntes de muchos años.

Fallecimiento
Hostos falleció, a los 64 años, el 6 de agosto de 1903 estando en República Dominicana. Sus restos descansan en el panteón Héroes Nacionales de Santo Domingo.

Bibliografía:
Arpini, Adriana. (2007). Eugenio María de Hostos y su época: Categorías sociales y fundamentación sociológica. San Juan. PR. La editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Bosh, Juan. (2009). Hostos el sembrador. Mayagüez, PR: Museo Eugenio María de Hostos.

Comisión pro-celebración del centenario del natalicio de Eugenio María de Hostos (Puerto Rico), (1939).Biografía de Eugenio María de Hostos y Bonilla / Comisión pro-celebración del centenario del natalicio de Eugenio María de Hostos.

Del Orbe, Ramon (1955). Hostos: Ciudadano del mundo. San Juan, PR. Editorial Betances.

Fonfrías Ernesto, Juan. (197?). Puerto y Chile en la inmortalidad de Eugenio María de Hostos y Segundo Ruiz Belvis.

Gutierrez Laboy, Roberto. (2009). Pensar y entender a Hostos. San Juan, PR: Ediciones Situm.

Información adicional:
https://enciclopediapr.org/
https://centropr.hunter.cuny.edu/

Palabras clave:
Próceres del Caribe, Eugenio María de Hostos

Apoyemos al Colegio de Actores de Puerto Rico

El Centro de Bellas Artes de Santurce, el Colegio de Actores de Puerto Rico, y el cineasta puertorriqueño, Luis Molina, invitan a los actores, actrices y al público en general, a un evento extraordinario: “La guagua aérea y el cine de Luis Molina”. El mismo se dará lugar en la sala René Marqués del CBA, el domingo 28 de enero, de este año, 2024. 

A través de un acercamiento al Colegio de Actores de Puerto Rico, Luis Molina propuso presentar su trayectoria, de más de cincuenta años de experiencia, en una actividad, con el objetivo de levantar fondos a beneficio del Colegio de Actores de Puerto Rico, organización profesional sin fines de lucro. El Centro de Bellas Artes, y su director general, Jetppeht Pérez de Corcho Morgado, se unieron a esta iniciativa. La tarde del 28 de enero, se proyectarán escenas que nunca se han visto de la película “La guagua aérea”, 31 años después de su estreno. 

Además, se presentarán escenas de otras películas, del prestigioso cineasta. La experiencia de Molina abarca 61 películas. El recorrido cinematográfico estará narrado, y moderado, en forma única y multimedia, por el propio realizador, quien también hará un homenaje a los actores y actrices de teatro que trabajaron en sus películas, muy especialmente a los que ya no están. Figuran, entre otros, glorias puertorriqueñas como José Luis (Chavito) Marrero, Mercedes Sicardo, Norma Candal, Andrés Quiñones Vizcarrondo, Miguel Angel Suárez, Esther Mari, Gladys Aguayo, Axel Anderson, Angel F. Rivera, Orlando Rodríguez, Raúl Dávila, Delia Esther Quiñones, Santos Nazario, Marta Labatud, Víctor Santos y la diseñadora Gloria Sáez. 

Molina compartirá, además, fotos, vídeos y anécdotas del estreno mundial de la película “La Guagua Aérea” dentro del avión, que volaba desde Puerto Rico hacia Nueva York, en 1993. Además, se presentará una exhibición que 2 abarcará sus más de cincuenta años de experiencia, en el vestíbulo de la sala René Marqués. 

A partir del huracán María, en 2017, CAPR no les ha cobrado cuotas a los colegiados. La situación se sostuvo durante la pandemia, cuando el Colegio dejó de recibir incentivos gubernamentales. A pesar de esta situación, el Colegio de Actores se ha mantenido activo. Hemos ido a donde se ha requerido nuestra presencia para defender los derechos de nuestro gremio y hemos ganado casos importantes en corte. 

Aunque los tiempos no son los mejores, no nos vamos a rendir. Somos la única organización que ampara a todos los actores y actrices en Puerto Rico. Pero, para seguir funcionando necesitamos ayuda económica. Por tal razón, solicitamos una aportación mínima de $10.00 (diez dólares) por cada boleto de este evento. Las taquillas están a la venta en la boletería del Centro de Bellas Artes. Pueden llamar al (787) 620-4444 o entrar en la siguiente dirección cibernética https://www.cba.pr.gov/ Nos vemos el domingo 28 de enero de 2024, a las cuatro de la tarde, en la sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce. Será una tarde divertida y enriquecedora, que nos dará, además, la bellísima oportunidad de abrazarnos en persona, y confraternizar. 

DATOS DE INTERÉS 

“La guagua aérea”, una de las películas principales de Luis Molina, estrenó en 1993, y estuvo nueve meses en cartelera. Ese año fue la cinta más taquillera en la historia del cine puertorriqueño. Está inspirada en el libro de ensayos con el mismo nombre, del escritor Luis Rafael Sánchez, publicado en 1984, y narra, con sentido del humor, el viaje de tantos puertorriqueños 3 entre San Juan y Nueva York a bordo de un avión de la desaparecida Trans Caribbean Airways, a principios de la década de 1960. 

Luis Molina Casanova nació el 27 de agosto de 1951 en Ciales. Estudió en la Escuela Superior Central en Santurce. Obtuvo una licenciatura en comunicaciones en la Universidad Complutense en Madrid, España. Completó un bachillerato en Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico y realizó sus estudios de maestría en Arquitectura en la misma institución. Trabajó como en WIPR-TV. Laboró como fotoperiodista para las cadenas estadounidenses ABC, CBS y la NBC, en Estados Unidos. Fue profesor de la Universidad del Sagrado Corazón y cineasta residente en la misma universidad. Fue segundo vicepresidente en el Comité de Cine Educativo en las Naciones Unidas. 

Ofreció conferencias en: Francia, Alemania, España, Inglaterra, África, Japón, Argentina, Brasil y Canadá, entre otros países. Molina es considerado uno de los documentalistas más importantes de Puerto Rico, por su labor de difusión de nuestra cultura. Entre sus títulos, además de “La guagua aérea”, sobresalen, “El deporte como expresión cultural de un pueblo” (1979), “Luis Muñoz Marín: Un hombre, un pueblo, un propósito” (1983), “Diario de un poeta…la vida y obra de Juan Ramón Jiménez” (1984), “Cuentos de Abelardo” (1990), “Chona: la puerca asesina” (1990), “Cuentos para despertar” (1997), “Leyendas de Puerto Rico” (1999), “Boleto de ida y vuelta” (1999), “El sueño del regreso” (2005), ”Vivimos para esa noche” (2017), ”Rafael Cepeda, puro cangrejo, pura resistencia” (2021).

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