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Luis Pedraza Leduc: La coyuntura electoral actual, lecciones de las primarias y posibilidades para noviembre

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La coyuntura actual en Puerto Rico sugiere la posibilidad de cambios de proporciones históricas en las elecciones de 2024. La ruptura inicial al interior del bipartidismo iniciada en el 2016 y acentuada en el 2020 puede profundizarse aún más en el 2024.

La coyuntura electoral actual: lecciones de las primarias y posibilidades para noviembre

por Jorge Farinacci Fernós

Introducción

La coyuntura actual en Puerto Rico sugiere la posibilidad de cambios de proporciones históricas en las elecciones de 2024. La ruptura inicial al interior del bipartidismo iniciada en el 2016 y acentuada en el 2020 puede profundizarse aún más en el 2024. En estos momentos, estamos ante un panorama lleno de posibilidades y retos que podrían, por primera vez en la historia reciente de nuestro país, llevar a nuevas fuerzas políticas a participar directamente del gobierno en Puerto Rico. Estamos inmersos en un cambio de paradigma político-electoral cuyo desenlace aún no es certero. Dicho de manera sencilla: la Alianza puede ganar.

Los procesos primaristas al interior de los partidos tradicionales realizados a principios de junio de 2024 ofrecen un sinnúmero de lecciones importantes que deben guiar el análisis de las fuerzas progresistas -en particular la Alianza- de cara a las elecciones generales de 2024.

El nacimiento de la Alianza como una fuerza política capaz de competir con el bipartidismo

Poco antes de las elecciones de 2020, los sectores progresistas en Puerto Rico tenían dos alternativas en la papeleta: el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC). Las candidaturas a la Gobernación por estas dos colectividades compartían visiones similares sobre el futuro del país. Ambas también contaban con personas con un carisma innegable que les permitía conectar con amplios sectores del electorado. 

A pesar de la posibilidad real de que las diferentes candidaturas del PIP y del MVC se cancelaran entre sí, ello, afortunadamente, no ocurrió.

En cuanto a la Gobernación, Juan Dalmau y Alexandra Lúgaro obtuvieron cantidades similares de votos, logrando un histórico 14% cada uno(a). Si bien el MVC obtuvo una cantidad superior de votos íntegros en comparación con el PIP, lo que le permitió, en parte, elegir dos personas al Senado y dos personas a la Cámara de Representantes -a diferencia de las delegaciones singulares del PIP en cada cuerpo legislativo-, lo cierto es que ambas fuerzas obtuvieron resultados innegablemente positivos. 

En el caso de San Juan, los resultados obtenidos por Manuel Natal, Rosa Seguí y Eva Prados fortalecieron la impresión generalizada de que las elecciones de 2020 constituyeron un salto cualitativo enorme para los sectores progresistas del país. Dicho salto puede continuar en el 2024.

No hubo que esperar mucho para que amplios sectores en nuestro país se dieran cuenta de dos realidades matemáticas: (1) el empate técnico entre Dalmau y Lúgaro imposibilitaba, a corto plazo, que el PIP o el MVC -por su cuenta- obtuvieran suficiente apoyo electoral para prevalecer en candidaturas como la Gobernación, a la vez que (2) la suma de los votos obtenidos por ambas colectividades los ponía en la contienda para ganar dicho puesto, así como obtener escaños legislativos distritales y algunas alcaldías, especialmente la de San Juan. Importantes sectores al interior del MVC y del PIP reconocieron esta realidad y, como consecuencia, empezó un proceso político novedoso de, poco a poco, ir construyendo puentes entre ambas colectividades con miras a ofrecer una alternativa común de cara a las elecciones de 2024. 

Este proceso culminó con el establecimiento de la Alianza. Si bien esta Alianza está compuesta formalmente por el MVC y el PIP, lo cierto es que el apoyo recibido por este esfuerzo trasciende las respectivas militancias de dichas colectividades. Hay veces que 1+1 es igual a 3. Y ahí yace su verdadero potencial.

La Alianza se basa en el reconocimiento de las importantes diferencias entre el MVC y el PIP, así como la identidad organizativa separada de ambos proyectos. Es una Alianza, no una fusión. Y no podía ser de otra manera: el MVC incluye diferentes corrientes que defienden distintas alternativas de estatus, a diferencia del PIP. Pero ambas colectividades comparten una visión similar del tipo de sociedad que queremos construir: solidaria, democrática y equitativa. Esa visión común ofrece una esperanza real para el país.

La salida de Alexandra Lúgaro del panorama electoral puertorriqueño como candidata hizo evidente que la candidatura a la Gobernación que podría cobijar tanto al PIP como al MVC era la del compañero Juan Dalmau. Tal y como ocurrió en el 2020, Dalmau ha logrado trascender el apoyo histórico recibido por el PIP, demostrando en el camino una disciplina de mensaje y de visión que le ha permitido posicionarse como candidato viable para prevalecer en las próximas elecciones. La candidatura de la Senadora Ana Irma Rivera Lassén a la Comisaría Residente completa un binomio fuerte que complementa nítidamente la candidatura a la Gobernación de la Alianza. Las candidaturas nacionales de la Alianza pueden fácilmente superar el 30% de los votos en las elecciones de noviembre.

De igual forma, la Alianza ha logrado articular candidaturas comunes importantes en lugares estratégicos, particularmente en ciertas alcaldías y, sobre todo, escaños legislativos distritales. Las posibilidades de ampliar la bancada legislativa de la Alianza son altas, particularmente en ciertas contiendas en San Juan y otros centros urbanos. Ello abonaría al panorama plural y multipartidista que se ha venido desarrollando en la Asamblea Legislativa de Puerto Rico.

Debemos reconocer que la Alianza, precisamente por sus posibilidades de triunfo en varias contiendas estratégicas, se ha convertido en blanco de ataque visceral por parte del bipartidismo. Los procesos judiciales incoados en contra del MVC y sus candidaturas requieren mantener una flexibilidad táctica que le permita adaptarse a las circunstancias que se van generando. Esto incluye la candidatura a la Comisaría Residente y las candidaturas legislativas por acumulación.

Primarias PNP: ¿Victoria de Jennifer González o derrota de Pedro Pierluisi?

Las debilidades de Pierluisi

Comenzamos con un hecho obvio: Pedro Pierluisi era un candidato vulnerable. Su historial electoral reciente ha sido uno de disminución en su apoyo.

En la primaria del PNP en el 2016, Pierluisi obtuvo 226,000 votos. En la primaria de 2020, obtuvo 134,330 votos. Y en las primarias de 2024, solamente ha logrado 132,805 votos con el 100% de los colegios reportados. A esto añadimos que fue electo gobernador de Puerto Rico con solamente 33% de los votos, el más bajo de la historia reciente de nuestro país.

Las razones para dicha vulnerabilidad son varias:

-vínculos con la Junta de Control Fiscal

-defensa de LUMA

-imagen de arrogancia, prepotencia y privilegio

-tolerancia a la corrupción

-incompetencia en su Gobierno

-ausencia de liderato o proyecto de país

-desprecio por la clase trabajadora

– su apuesta a los sectores adinerados

-enajenación por los problemas diarios vividos por la gente

Estas debilidades fueron suficientes para neutralizar cualquier ventaja que pudo tener el Gobernador en cuanto a donantes, apoyo institucional y maquinaria electoral. 

Debemos recordar que ningún gobernador ha sido reelecto en Puerto Rico desde 1996. Desde entonces, los gobernadores han sido derrotados en sus aspiraciones de reelección (Acevedo Vilá; Fortuño) u optaron por no enfrentarse al veredicto del Pueblo (Calderón; García Padilla). Si bien es cierto que Wanda Vázquez -siendo Gobernadora- perdió una primaria al interior de su propio Partido para revalidar en dicho cargo, también es cierto que ella nunca fue electa a dicha posición. Por tanto, su derrota en las primarias del 2020 se puede ver como parte de una circunstancia anómala y extraordinaria.

Pero la derrota de Pierluisi en las primarias de 2024 es distinta y tiene consecuencias mucho mayores. Es la primera vez que un gobernador incumbente electo es derrotado en una primaria dentro de su Partido. Típicamente, el electorado les pasaba factura en las elecciones generales. Esta vez, fue el propio electorado novoprogresista el que rechazó sus aspiraciones a la reelección.

Las ventajas de Jennifer y sus propias debilidades

Jennifer González prevaleció en la primaria del PNP con aproximadamente 56% de los votos. Para muchos, su triunfo sobre el Gobernador Pedro Pierluisi constituye una sorpresa que nadie anticipó.

Pero lo cierto es que su victoria era enteramente predecible. Lo que es más, puede afirmarse que la sorpresa es que Jennifer no haya vencido por un margen mayor.

Si las primarias se hubiesen celebrado en el 2023, la Comisionada Residente pudo haber obtenido mucho más que 56%. El hecho de que solamente logró obtener ese resultado es evidencia de cierta debilidad por parte de Jennifer González. 

El que el Gobernador Pierluisi haya podido crear una expectativa en cuanto a su posible triunfo -a pesar de que todos los indicadores sustantivos apuntaban a su rechazo por parte de su propio electorado- es indicativo de que la Comisionada Residente no logró capitalizar dicho descontento y que cometió muchos errores tácticos durante su campaña. En ese sentido, Jennifer González enfrenta sus propias vulnerabilidades de cara a las elecciones de 2024.  No es una candidata invencible. Todo lo contrario.

Un ejemplo de esta debilidad es la derrota de su candidato a la Comisaría Residente: Elmer Román. Mientras Jennifer González capturó el voto de 56% de los novoprogresistas, Elmer Román solamente logró el favor de 47% del electorado primarista. Es decir, miles de electores del PNP ignoraron el llamado de Jennifer González de apoyar a su candidato a la Comisaría Residente. No se trata, pues, de una afirmación de su status como dirigente indiscutible de dicha colectividad.

Si el apoyo a Jennifer González al interior del PNP fuese verdaderamente sólido, Elmer Román hubiese vencido en su primaria. Su derrota es indicativa de que, más que un apoyo a Jennifer González, el resultado en la primaria la Gobernación en el PNP es producto de un rechazo a Pedro Pierluisi. Algo similar ocurrió en cuanto a los resultados en las candidaturas por acumulación: las candidaturas identificadas con Pierluisi resultaron favorecidas sobre aquellas respaldadas por la Comisionada Residente.

Esto abre oportunidades para la Alianza de cara a las elecciones de noviembre. Jennifer puede ser derrotada.

Otras vulnerabilidades evidentes de Jennifer González son sus vínculos con Donald Trump y el liderato reaccionario del Partido Republicano en los Estados Unidos y su imagen de oportunista y de poca confiabilidad. Igual su desempeño como Presidenta de la Cámara de Representantes durante el desastroso cuatrienio de Luis Fortuño.

Ahora bien, sería un error subestimar la candidatura de Jennifer González. 

Primero, porque el debilitamiento del PNP ha sido menos acelerado que el ocurrido en el PPD. Esto aumenta el trecho que la Alianza debe recorrer para poder vencer en noviembre. Y segundo, porque el estilo de campaña de Jennifer González -precisamente por su naturaleza oportunista y deshonesta- puede ser muy efectivo, sobre todo fuera de los centros urbanos.

Primarias PPD: Continúa el declive de dicho Partido y cambia la lógica del llamado “voto útil”

El deterioro del Partido Popular Democrático continúa. Incluso, podría afirmarse que este se ha acelerado en tiempos recientes. En las primarias del PPD en el 2020 -en plena pandemia- participaron 220,000 personas. En el 2024, ese número no llegará a 140,000. Se trata de una reducción del 35%. Es menos de la mitad de los votos emitidos en la primaria del PNP.

En San Juan, la situación es doblemente peor para el PPD. 

Primero, la participación, con suerte, superará las 9,000 personas. Segundo, mientras el ganador a nivel isla obtuvo 62% de los votos, este solamente logró el 34% en San Juan. Se trata de un panorama casi exactamente inverso. No hay garantía alguna de que todo ese electorado popular que en San Juan votó masivamente (en términos relativos) por Zaragoza se mueva en bloque hacia la candidatura de Jesús Manuel. A esto debemos añadir el hecho de que la candidata del PPD a la alcaldía de San Juan apoyó las aspiraciones de Jesús Manuel, pero 67% de los electores populares de la ciudad no siguieron el llamado de su candidata. Eso debilita aún más la viabilidad de dicha candidatura en la capital.

Tampoco podemos olvidar que, por primera vez en la historia reciente de Puerto Rico, el PPD no nominará a seis (6) candidaturas legislativas por acumulación en cada cámara. Por el contrario, el PPD decidió bajar a cuatro (4). Esto no compagina con un Partido que aspira a retomar el poder tras perder dos elecciones corridas. El hecho de que el Presidente de la Cámara de Representantes de Puerto Rico haya optado por no aspirar a la reelección y, en vez, decidiera lograr la candidatura a la alcaldía de Dorado -y recibir una paliza en la primaria correspondiente- es indicativo de una erosión incesante al interior del PPD.

Existe un consenso generalizado en el país de que el PPD podría llegar tercero en las elecciones de 2024. Y ese tipo de consenso tiende a materializarse en la práctica. 

Esto genera una dinámica interesante: la lógica histórica del liderato del PPD de pedir un voto útil para dicha colectividad como la única alternativa viable al PNP se derrumba y se invierte, amenazando con devorar lo que queda del PPD. Si lo importante es derrotar al PNP, y el PPD se sitúa en la tercera posición, lo lógico es que se vote por la Alianza. Esto abona al deterioro del PPD como fuerza política viable.

Proyecto Dignidad: ¿Estancamiento o crecimiento silencioso?

En las elecciones de 2020, el Proyecto Dignidad obtuvo poco menos del 7% de los votos. Esto, a pesar de una campaña poco visible y de una candidatura vulnerable a la Gobernación. A la misma vez, logró elegir una Senadora y una Representante con 88,000 y 81,000 votos respectivamente. Ahora bien, es importante recordar que dichos resultados no fueron consistentes en toda la isla. Por el contrario, en ciertos municipios, el Proyecto Dignidad superó el 15% de los votos, llegando en tercera posición.

Desde entonces, la visibilidad del Proyecto Dignidad ha aumentado, particularmente en cuanto a temas controversiales que le permiten atraer nuevas personas a sus propuestas. Esto ocurrió, por ejemplo, en cuanto a la respuesta a la pandemia y asuntos relacionados a los derechos reproductivos y sexuales. 

En el 2024, el Proyecto Dignidad cuenta con un alcalde incumbente para la candidatura a la Gobernación y sus legisladoras irán a la reelección con mucha mayor visibilidad que la lograda en el 2020. La colectividad cuenta con una estructura social y organizativa que le permite movilizar su electorado de manera poco detectable.

Esto representa un reto analítico, en tanto es casi imposible identificar el estado actual de su apoyo electoral. Su silencio e invisibilidad pueden ser una señal de debilidad, pero no necesariamente. Debemos partir de la premisa de que el escenario más probable es que el Proyecto Dignidad supere sus resultados del 2020. Si bien esta colectividad atrae electores de derecha tanto del PNP como del PPD, podemos afirmar que su principal fuente de votos proviene del Partido Nuevo Progresista.

En todo caso, el resultado obtenido por el Proyecto Dignidad en el 2024 será determinante en cuanto a la contienda principal entre el PNP y la Alianza para la Gobernación y la Comisaría Residente. A medida que el Proyecto Dignidad crezca, menor será la brecha entre la Alianza y el PNP.

Las Candidaturas Independientes

En el 2016, José Vargas Vidot se convirtió en la primera persona electa a la Asamblea Legislativa como candidato independiente. Su reelección en el 2020 fortaleció ese logro histórico. Ahora bien, el advenimiento del multipartidismo redujo su margen de victoria. En el 2016, Vargas Vidot obtuvo 157,ooo votos. En el 2020, ese resultado bajó a poco menos de 70,000 votos. No sabemos a ciencia cierta cuál será su desempeño en el 2024.

A esto debemos añadir las candidaturas independientes de Luis Raúl Torres a la Cámara y Elizabeth Santiago al Senado, así como las aspiraciones por nominación directa de Eliezer Molina, en su caso a la cámara alta. Tenemos dudas sobre sus posibilidades de triunfo. Pero lo cierto es que se trata de tres figuras reconocidas con electorados muy variados que pueden cosechas una cantidad significativa de votos. La pregunta central es cómo afectará a las demás candidaturas, tanto del bipartidismo como de la Alianza.

Retos y Posibilidades para la Alianza

Juan Dalmau y Ana Irma Rivera Lassén constituyen un binomio formidable. La Alianza debe maximizar el potencial de dicha combinación. Su efecto multiplicador y el entusiasmo que pueden generar son evidentes.

Juan y Ana Irma pueden ganar. A lo mínimo, están en excelente posición para superar al PPD en la segunda posición. Esto, de por sí, será histórico. Y, como vimos, puede generar que se revierta la lógica del llamado “voto útil”, fortaleciendo sus posibilidades de triunfo. Lo mismo ocurre en varias contiendas legislativas en las que participa la Alianza, particularmente en San Juan y otras áreas urbanas. 

Pero son muchos los retos. 

Primero, competir contra los inmensos recursos económicos que posee el bipartidismo por sus vínculos con los grandes intereses del país y su control del aparato gubernamental a nivel central y municipal. 

Segundo, generar un efecto multiplicador que trascienda el apoyo específico que poseen el MVC y el PIP. No podemos depender únicamente de las militancias de cada colectividad. La Alianza tiene que verse como un espacio de convergencia de amplios sectores del Pueblo, no un mero pacto electoral entre dos partidos.

Tercero, construir un ejército electoral que pueda enfrentarse a las maquinarias del bipartidismo que controlan la CEE. A esto debemos añadir la organización urgente de cientos de personas como parte de la toma de las calles durante lo que queda de campaña. No podemos depender únicamente en los esfuerzos de los(as) candidatos(as) individuales y sus equipos particulares de campaña. La Alianza tiene que actuar, desde ya, como un gobierno en espera, tanto a nivel de ideas y propuestas, como en términos de su capacidad organizativa. 

Cuarto, evitar los intentos de invisibilizar la Alianza o definirla según los diseños del bipartidismo. La Alianza debe estar permanentemente en la ofensiva mediática, comunicativa, programática y estratégica. Y eso no debe limitarse a las candidaturas principales, sino a todas las candidaturas, particularmente aquellas con altas probabilidades de triunfo.

La Alianza puede ganar. 

Nos corresponde a nosotros y nosotras hacer todo lo posible para que gane.

***

Jorge Farinacci Fernós es excomisionado alterno del MVC y parte del equipo legal del MVC.

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