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Luis Pedraza Leduc: La descentralización del Departamento de Educación

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Lo mató los políticos que no creen en la educación y prefieren administrar miles de millones de dólares para vender canto a canto las necesidades de nuestros infantes y jóvenes, futuros ciudadanos del país. El profesor y analista Ángel Rosa expresa su opinión sobre las gestiones del flamante Secretario del Departamento de Educación Federal para lograr descentralizar la agencia y las paredes que encontró en su camino.

Buenos dias. Seguimos observando el desmantelamiento del gobierno colonial de cara al proceso electoral. El principal proyecto de educación del país, la descentralización del Departamento de Educación, acaba de expirar. Lo mató los políticos que no creen en la educación y prefieren administrar miles de millones de dólares para vender canto a canto las necesidades de nuestros infantes y jóvenes, futuros ciudadanos del país. El profesor y analista Ángel Rosa expresa su opinión sobre las gestiones del flamante Secretario del Departamento de Educación Federal para lograr descentralizar la agencia y las paredes que encontró en su camino.

Con la actitud de brazos caídos de la administración saliente en la colonia y ante el riesgo de perder las elecciones el Partido Demócrata, al señor Cardona le queda poco que hacer, más allá de lamentar la colonia y echar culpas a otros.

Mientras estas cortinas de humo nos entretienen, la Junta de Control Fiscal se enfoca en sus planes de privatizar, vender y poner al aparato gubernamental en condiciones de volver a tomar prestado, endeudar el país para que el pueblo trabajador pague.

¡Hay que organizar, denunciar y tomar las calles!

Luis Pedraza Leduc

Mr. Cardona y la
descentralización
Ángel Rosa, profesor y analista
La visita del secretario de Educación de Estados Unidos, Miguel Cardona, hace unos días, dejó un mal sabor entre aquellos que creyeron que la
descentralización del sistema público de enseñanza puertorriqueño era posible. La Iniciativa de Descentralización Educativa y Autonomía
Regional (IDEAR) fue anunciada en mayo de 2023 por Cardona y Pedro Pierluisi. La presencia del federal pareció garantizar que el proceso iba
en serio.
A los escépticos nos pareció que el anuncio de tamaña gesta gubernamental a mitad del tercer año de gobierno era un cuento. Entonces era
secretario del Departamento de Educación Eliezer Ramos Parés. Ese funcionario había llegado a llenar, sin apoyo político, un espacio en el que
esta administración nunca pudo hacer un buen reclutamiento. En junio de 2023, sin explicaciones satisfactorias, Ramos renunció a su puesto. Y
comenzó el “verano de los tres secretarios”. El desenlace se produjo con la designación de Yanira Raíces, quien pasó el cedazo del Senado en
noviembre pasado, cuando fue confirmada como nueva titular del sistema público de enseñanza.
Poco después se nombraron las mesas de trabajo para la implementación del proyecto IDEAR. Pertenecían al grupo representantes del tercer
sector y el mundo académico, quienes, además de expertise, brindaban confianza de que la ansiada descentralización tendría la menor influencia
posible del partidismo político. La politización es el cáncer que carcome, cuatrienio tras cuatrienio, los enormes recursos con los que está dotado
el Departamento de Educación. En pingües contratos y reclutamientos de confianza se bota el dinero que hace falta en las escuelas y los salones
de clase. Es una muy vieja y conocida historia, ante la cual gobierno tras gobierno y secretario tras secretario se hacen los ciegos.
En abril, menos de un año después, renunció un grupo importante de los miembros de la mesa de trabajo. En su carta, gente del calibre de la
decana de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Vivian Neptune y la profesora Yolanda Cordero dijeron: “El principio de la participación
ciudadana dejó de ser medular y las mesas de implementación se han convertido en espacios de manejo de información unidireccionales, donde el
Departamento de Educación consulta y no responde a los pedidos de información”. Es decir, la ancestral burocracia de la agencia trata la
implementación como “business as usual”.
Para entonces, Pierlusi ya estaba en la recta final de una campaña primarista en la que solo aquellos cuyo sustento dependía de la continuidad
pensaban que ganaría. Así que, horrorizado de que su descentralización terminara dentro de una larga lista de renuncias, reaccionó minimizando
las referidas dimisiones como un mero malentendido entre “colaboradores”. El gobernador Pedro Pierluisi, como sabía medio mundo con
“insight” político, perdió las primarias y la oportunidad de procurar la reelección. Poco después de su derrota, apareció Mr. Cardona en Puerto
Rico a reclamarle por el descarrilamiento de IDEAR. Su discurso, aunque diplomático, no dejó espacio para dudas: no está satisfecho. Vino a
poner orden. Está, según dijo, resistiendo los pedidos de algunos para que los federales impongan la descentralización desde Washington. Exigió,
ante las complicadas explicaciones de los burócratas isleños, que la primera Agencia de Educación Local (LEA) se establezca a principios del
próximo año escolar. Sin embargo, no va a ocurrir. Mr. Cardona lo sabe.
Para Mr. Cardona la descentralización del Departamento de Educación es asunto de un año, si existiera la voluntad. Mientras, para Mrs. Raíces es
un tema “complejo” que en realidad trata sobre el futuro laboral de los enchufados en su nómina. Según Mrs. Raíces, con suerte, eso tomará
cuatro años. En realidad Mr. Cardona, quién enfrenta después de noviembre el fin de su gestión federal, vino a zapatearse del fracaso
puertorriqueño. Quiso dejar establecido que lo que comenzó como una esperanza de que por fin el aprovechamiento académico y la condición de
las escuelas no dependa de políticos de cuarto nivel y candidatos eternos, va por mal camino; pero no es su culpa.
Su triste visita confirmó que en estos cuatro años las cosas no pasaron. Y que una vez más, la educación, el único activo social que en
verdad produce igualdad, termina traicionada por el partidismo y la burocracia local. ¡Gracias por la visita, Mr. Cardona!

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