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Luis Pedraza Leduc: La politización del sistema de educación

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…es tan evidente que el secretario del Departamento de Educación federal, Miguel Cardona, así lo reconoció

Foto El Nuevo Día

Buenos días. Es necesario dar la voz de alerta ante los últimos sucesos en torno al sistema de educación en Puerto Rico. La politización del sistema por parte de los partidos gobernantes es tan evidente que el secretario del Departamento de Educación federal, Miguel Cardona, así lo reconoció. Propuso Cardona un modelo de sistema descentralizado que convoca a diversos sectores de la comunidad a organizarse regionalmente y escoger sus directivos.

La propuesta se materializó en un grupo consultivo que de cara a este año electoral no pudo más. La renuncia de nueve de sus miembros hace patente los obstáculos que el gobernante siembra. Por algo existe esa nómina de funcionarios de confianza que sus tareas están vinculadas con la política partidista. 

Benjamin Torres Gotay, en su columna semanal, resume y diagnostica con excelente verbo escrito el futuro de la educación pública. Lo más grave de esta realidad es que ese sistema público de «educación» afecta a los hijos e hijas de la clase trabajadora. Es un sistema que como noria o machina de verbena nos marea y no nos lleva a ningún lugar. Los que escapan de esa noria son candidatos a la migración forzada. Los que no lo consiguen continúan atrapados en las políticas de dependencias de transferencias federales para fortalecer la colonia que los gobernantes defienden.

La educación formal tiene que ser de excelencia para que un país progrese. Ante las deliberadas gestiones obstruccionistas de los gobernantes tiene que levantarse un movimiento integrado por fuerzas de la comunidad, las instituciones más representativas de esa comunidad, organizaciones sociales, políticas, sindicatos, cooperativas, iglesias y otros sectores para no solo para oponernos y denunciarlos sino para ofrecer alternativas coherentes que rompan la noria colonial.

El reclamo de una educación liberadora debe ser bandera a levantar este 1ro de Mayo, Dia Internacional de la Clase Trabajadora.

Pensemos.

Luis Pedraza Leduc

Otro clavo en el ataúd de la educación
Las denuncias al renunciar de los miembros del comité que trabaja con la
descentralización del Departamento de Educación demuestran la total falta de voluntad
de la clase gobernante de soltar el enorme botín político y económico de la agencia
más grande e importante, escribe Benjamín Torres Gotay
20 de abril de 2024 – 8:00 PM

Los problemas más importantes que tiene Puerto Rico, la pobreza, la desigualdad, la violencia,
parten del fracaso de la educación pública, escribe Benjamín Torres Gotay. (Josian Bruno/GFR
MEDIA)
En septiembre del año pasado, conocí a Miguel Cardona, el
puertorriqueño con raíces en Aguada que es el actual secretario
del Departamento de Educación de Estados Unidos. El padre, Héctor
Cardona, al que conocí el mismo día en un festival puertorriqueño en
Meridem, el pueblo de Connecticut en que los Cardona han vivido por
cuatro generaciones, me dijo que, en dos años y medio en el cargo,
su hijo había visitado 43 estados de Estados Unidos, además de
Puerto Rico.

A Miguel Cardona, le pregunté si en el desempeño de sus funciones
sentía algo especial por Puerto Rico. Los funcionarios federales
suelen ser muy cautelosos respondiendo preguntas así. Como
designados para ejecutar la política pública presidencial, se supone
que tengan el ojo en toda la nación y no en ningún lugar en
específico.
Miguel Cardona no pudo evitar una significativa sonrisa, ni midió sus
palabras. “Para mí”, dijo, “Puerto Rico es algo personal. Yo tengo más
familia estudiando allá que acá”. Acá, no es secreto el interés
particular de Cardona por Puerto Rico. Fue él, por ejemplo, el
que llevó al gobernador Pedro Pierluisi la idea de usar fondos
federales para incrementar en $1,000 mensuales el salario al
magisterio. Con el aumento, todos felices. Pero el otro plan de Miguel
Cardona aquí ha encontrando obstáculos y no menores, muy fáciles
de entender.
Miguel Cardona es quien impulsa el ambicioso plan de
descentralización y despolitización del Departamento de Educación,
al que asignó a uno de sus asesores y al que invitó a figuras de
prestigio, sin vínculos con política partidista. El comité, Iniciativa de
Descentralización Educativa y Autonomía Regional (IDEAR), al que
también pertenecen jerarcas del Departamento de Educación, tiene
una tarea simple en palabras, gigante en significado: desmembrar la
bestia mitológica, devoradora de futuros y de esperanzas en que la
política partidista y la corrupción han convertido a la agencia.

El secretario de Educación de Estados Unidos, Miguel Cardona, es un puertorriqueño con raíces
en Aguada que impulsa la descentralización del Departamento de Educación. (Xavier Araújo)
En su lugar, se establecerían entidades regionales autónomas que
acerquen las escuelas a las comunidades a las que se supone que
sirvan y a sus necesidades y cuyos directivos habrían de ser
designados por esas comunidades y no por políticos. Esas entidades,
llamadas agencias educativas locales (LEA) son la manera en que
funciona la educación pública en EE.UU.
En Puerto Rico, las LEA no existen. El país entero es, para efectos
administrativos, un solo distrito escolar, con una secretaria y su
enorme séquito de empleados de confianza para todo el
territorio. Para entenderlo, quizás conviene verlo así: hay 31 estados
con más población que Puerto Rico, pero solo cinco distritos
escolares con más estudiantes. Connecticut, donde Miguel Cardona
también fue secretario de Educación, tiene 3.6 millones de habitantes.
Pero el distrito escolar más grande, New Haven, tiene solo 37
escuelas con cerca de 20,000 estudiantes.  Lo dirige la
puertorriqueña  Madeline Negrón , quien no fue nombrada por políticos,

sino que fue elegida entre cerca de 30 candidatos que se sometieron
a entrevistas con diversos representantes de la comunidad, como
educadores, padres, estudiantes, empresarios y académicos.
Es lo que, en teoría, tiene como meta el comité IDEAR. Mas implantar
un modelo así aquí tiene un problema no muy pequeño: supondría
romper el centro de poder político y económico que es el
Departamento de Educación, cuyos desmanes e incompetencia, por
décadas, son harto conocidos por el país.
Recientemente se supo, por ejemplo, de una nómina de confianza de
93 personas, que cuesta $700,000 mensuales, de los cuales casi
todos, según un político popular, están vinculados a la campaña de
reelección de Pierluisi. No hace mucho, uno de esos fue
sorprendido robándose más de $200,000. No es, se sabe, el primero
ni el segundo caso de corrupción en la cúpula de la agencia.
El bloque político y económico que controla Educación, por supuesto,
está resistiendo el cambio. Se hizo la pantomima de la creación de
varias LEA como plan piloto. Pero las decisiones sobre
nombramientos siguen en el nivel central, sujeto, por supuesto, a
influencias políticas, derrotando así los principales propósitos de la
pretendida transformación. Adentro, cuentan que la burocracia
partidista en la agencia ha juntado hombros para sabotear el cambio y
aguanta la respiración en lo que se va Miguel Cardona, confiados en
que entonces podrán echar al zafacón el propósito de IDEAR y
continuar en la “normalidad” que tanto nos ha costado.

El lunes, nueve representantes de la comunidad en
IDEAR renunciaron denunciando que las decisiones siguen
tomándose a nivel central y que la despolitización “desapareció de las
discusiones grupales sin explicaciones”.
“Nos frustra y nos ocupa el ver desvanecerse la posibilidad de lograr
una gobernanza más participativa y menos politizada. Para nosotros,
ha quedado claro que nuestra participación en este momento es
simbólica y no le haríamos ningún servicio a la educación de Puerto
Rico si nos convertimos en ‘sellos de goma’”, agregaron los
renunciantes, que incluyen académicos de prestigio como la
abogada Vivian Neptune, la académica Eileen Segarra Alméstica y el
economista y profesor José Caraballo Cueto.
La descentralización, en sí misma, no necesariamente resuelve los
profundos problemas que tiene la educación pública. Pero bien
pensada y ejecutada, involucrando de verdad a las comunidades y
limitando los innumerables efectos perniciosos que la política
partidista ha tenido en la agencia, sería un avance monumental.
Nuestros problemas más importantes, como la pobreza, la
desigualdad, la violencia, parten del fracaso de la educación
pública. No hay país desarrollado ni próspero cuyo sistema de
educación sea, como el nuestro, rehén del partidismo y de la
corrupción. Lo ocurrido con IDEAR es solo la última muestra de la
total ausencia de voluntad de la clase gobernante de soltar ese
enorme botín.

El proceso empezó encarnando las más puras esperanzas de
progreso de la sociedad y se atisba ya que terminará en otro clavo en
el ataúd de las esperanzas de un mejor país.

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