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Luis Pedraza Leduc: Libertad económica, ¿para quién?

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Para estos sectores ricos y conservadores, la libertad económica se refiere a que no existan regulaciones, procesos, permisos en el mercado o protecciones a sectores sociales. Es decir, que el capital haga lo que desee para adquirir riqueza independientemente de las consecuencias sociales.

Buenos días. Siguen los intentos de jugar con el concepto de libertad. Sectores ideológicos (que somos todos, pero con diferencias) que cargan las maletas de la derecha tratan de establecer una relación directa entre libertad y economía. Para estos sectores ricos y conservadores, la libertad económica se refiere a que no existan regulaciones, procesos, permisos en el mercado o protecciones a sectores sociales. Es decir, que el capital haga lo que desee para adquirir riqueza independientemente de las consecuencias sociales.

Si fuera por estos individuos, preferirían el sistema esclavista a un mercado de trabajo industrial. Y de eso se trata, según ellos. ¿Cómo quitar los derechos y conquistas de la clase obrera en el desarrollo del sistema capitalista?

Compartimos una columna del economista José Caraballo Cueto, quien desmenuza el concepto de libertad económica que exponen estos «libertarios» según les conviene. Caraballo Cueto nos ofrece datos y elementos muy importantes para entender los conceptos de libertad y economía.

Luis Pedraza Leduc

Libertad económica, ¿para quién?

La libertad económica que conviene es la que se logra al equilibrar los ingresos con el costo de vida, donde sea innecesario para la población el tener que recurrir a préstamos de doble dígito, escribe José Caraballo Cueto

Puerto Rico fue incluido recientemente en el Índice de Libertad Económica que publica el Fraser Institute. Nuestro país figuró en los últimos lugares. A raíz de este reporte es pertinente destacar que en la isla existen áreas donde la intervención gubernamental es inadecuada. Por ejemplo, el gobierno ha otorgado permisos expeditos para construcciones en zonas donde no se debía construir. Sin embargo, se tarda en otorgar permisos de negocios que cumplen con toda la reglamentación. Asimismo, exige un certificado de salud para empleados que no prestan servicios de salud.

Sin embargo, este índice lo que realmente mide es el grado de neoliberalismo (un concepto ampliamente estudiado) de cada jurisdicción. Por ejemplo, en el renglón de impuestos solo se enfocan en la tasa máxima de impuestos al ingreso, no en los impuestos regresivos, los cuales impactan más a las personas que menos ganan. Hasta organizaciones conservadores como el Cato Institute recomiendan que los impuestos al consumo sean progresivos (Viard 2014). Y es que gracias a la ley de la utilidad marginal decreciente sabemos que quitarle 11.5% del ingreso a una persona con altos niveles de ingreso le reduce su bienestar (“utility”) menos que si se le quita el mismo 11.5% a una persona de ingresos bajos.

En el Índice de Libertad Económica incluyen el gasto del gobierno en las pensiones de sus jubilados como algo negativo, pero no el gasto fiscal en incentivos corporativos redundantes. Bartik (2018) encuentra que casi tres cuartas partes de los agentes económicos incentivados hubiesen tomado la misma decisión en ausencia del incentivo.

En el Índice de Libertad Económica incluyen el gasto del gobierno en las pensiones de sus jubilados como algo negativo, pero no el gasto fiscal en incentivos corporativos redundantes, escribe José Caraballo Cueto (Ramón “Tonito” Zayas)

En el caso de regulaciones, consideran de forma negativa que existan legislaciones en torno al salario mínimo, pero no valoran como positivo la implementación de leyes “anti-trust”, las cuales son centrales para promover la eficiencia económica y el empleo. Howell (2004) y Dean Baker et al. midieron los beneficios marginales que se otorgan en muchos países y no encontraron que tengan un impacto negativo que sea estadísticamente significativo. Recientemente el Departamento de Hacienda (“tesoro”) de Estados Unidos encontró efectos económicos positivos de los sindicatos.

El Índice de Libertad Económica no se ha utilizado en la literatura económica para medir “causa y efecto” sobre el crecimiento económico, sino para apuntar a meras correlaciones las cuales no son concluyentes. Por ejemplo, clasifican como países con “alta libertad económica” a Suecia e Islandia donde más del 85% de la fuerza laboral tiene cubierta sindical y hay un sistema universal de salud provisto por el gobierno, cónsono con países que combinan el capitalismo con la social democracia. Corea del Sur, que se desarrolló gracias a una intervención alta del estado, también aparece con una “alta libertad económica” en este índice. Parecería que manipulan el índice para que los países con ingresos altos aparezcan con un índice alto, independientemente de la orientación de sus políticas públicas.

Incluso, este índice ha sido criticado metodológicamente. Sus ponderaciones han sido cuestionadas por su arbitrariedad (Dialga et al. 2021). Además, Altaman (2013) argumenta que este índice no considera los efectos del umbral.

La libertad económica que conviene es la que se logra al equilibrar los ingresos con el costo de vida, donde sea innecesario para la población el tener que recurrir a préstamos de doble dígito. Esta libertad se aseguraría al fomentar la igualdad oportunidades para que el lugar de nacimiento o el apellido de una persona no determine su bienestar material. Para esto una educación asequible de calidad e impuestos progresivos son indispensables. Sin embargo, nada de esto es considerado en el índice del Fraser Institute.

El neoliberalismo no se enfoca en otorgar esa otra libertad económica que la ciudadanía en general quisiese. Para esa otra libertad se necesitan buenas políticas públicas, no un estado neoliberal.

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