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Luis Pedraza Leduc: Pintan este cuadro optimista de la economía aunque sea a costa de destruir la Universidad del Estado, que la escuela pública no rinda las expectativas, el sistema de salud privatizado no funcione, se atenta contra el ambiente, no hay viviendas disponibles y se le niegue a la clase trabajadora derechos y condiciones mejores de trabajo

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Las proyecciones económicas para la próxima década son optimistas en la Junta de Planificación. Apuestan a una bajada en la inflación, más fondos federales y que el desempleo se mantenga bajo.

Buenos días. Las proyecciones económicas para la próxima década son optimistas en la Junta de Planificación. Apuestan a una bajada en la inflación, más fondos federales y que el desempleo se mantenga bajo.

No hay plan de desarrollo sustentable. Tampoco hay un modelo económico que promueva proyectos para mejorar la calidad de vida de los más. Acompañamos una noticia sobre el tema y un análisis critico de Joanisabel González.

La última línea de la noticia debe ser el titular. El cuadro optimista se hace previo a la radicación de la candidatura de Pedro Pierluisi para gobernador por el PNP. Sera el candidato “que hace que las cosas pasen” aunque sea prendiendo velas, maquillando números y falseando la realidad. A quince meses de las elecciones todo es mover fichas para alcanzar puestos electorales. Mientras tanto el país se descompone al antojo de los representantes del capital que componen la Junta de Control Fiscal.

Pierluisi llegó para quedarse. Primero fue abogado de la Junta. Hoy es el primer gobernador (después de un golpe de estado fallido) que cumple el cuatrienio bajo el yugo de la Junta y estará orgulloso de ello. La expresión de que llegó para quedarse significa que hará todo lo posible para ello. Y sobre todo  porque tiene el apoyo económico de los que apuestan (invierten) en el país.

Es por ello que pintan este cuadro optimista de la economía aunque sea a costa de destruir la Universidad del Estado, que la escuela pública no rinda las expectativas, el sistema de salud privatizado no funcione, se atenta contra el ambiente, no hay viviendas disponibles y se le niegue a la clase trabajadora derechos y condiciones mejores de trabajo.

En una nota reciente sobre el tema económico hablamos de crecimiento vs desarrollo. De este tema tenemos que hablar, proponer y hacer en los próximos quince meses para ver quien hace la diferencia, los políticos o el pueblo organizado que lucha.

Luis Pedraza Leduc

Pujanza económica o casa de papel
Por Joanisabel González
joanisabel.gonzalez@gfrmedia.com

Es casi surreal. Las palabras crisis, estancamiento y contracción llevan tanto tiempo en nuestros
escritos que encontrar sus antónimos en una nota periodística parece una rareza. 
 
Pero según la Junta de Planificación (JP), la cosa ha cambiado en Puerto Rico. Luego de un ciclo que
algunos han llamado la década perdida, el territorio estadounidense se encamina a una década de
prosperidad.
 
Cuenta el colega Efraín Montalbán Ríos que entre este año fiscal y el 2033, la economía de Puerto
Rico -medida por el producto bruto- crecerá en promedio 1.7% en términos reales.
 
De acuerdo con los estimados de la JP, Puerto Rico vería crecimientos no vistos desde antes del

  1. La percepción favorable de la agencia gubernamental no es única. En pasados reportes acerca
    de la economía de Puerto Rico, Moody’s Investors Service -referencia que utiliza a menudo la banca
    local cuando habla con analistas- ha planteado, de igual forma, que la actividad económica local
    parece fortalecida.
     
    Sin embargo, la pregunta obligada es qué tipo de crecimiento verá la isla en los siguientes 10 años,
    desde la perspectiva de la JP, y otro cuestionamiento es conocer qué factores hacen posible tanto
    optimismo.
     
    La segunda pregunta parece más sencilla. Al escudriñar los supuestos que dan pie a las nuevas
    previsiones más recientes de la JP, dos elementos saltan a la luz.
     
    Primero, se parte de la premisa de que los consumidores continuarán teniendo suficiente dinero
    como para que el gasto de los consumidores pueda crecer alrededor de 5% durante la siguiente
    década. En segunda instancia, el gobierno anticipa que la inflación finalmente retrocederá y que el
    alza en precios rondaría en la vecindad de 1.7%. 
     
    Dicho de otra forma, la JP pinta un cuadro de crecimiento económico que descansa en supuestos
    bastante optimistas, tanto desde el lado del poder adquisitivo del consumidor como en lo que atañe a
    un período de estabilidad en precios, después de la inflexión que dejó la pandemia del Covid-19.
     
    Sin embargo, los indicadores más recientes llaman al escepticismo. El año fiscal pasado, la inflación

aumentó 5.4%, según cifras oficiales y a menos que se produzca otra ola de aumentos salariales, un
escenario que la mayor parte del sector privado rechaza, hoy los puertorriqueños tienen menos
poder adquisitivo que al inicio de la crisis.
 
En relación al 2006, datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, indican que en julio
pasado, el poder adquisitivo de $1 era en realidad de unos 75 centavos.
 
El economista Juan Castañer, de Estudios Técnicos, lo explicaba recientemente con más claridad al
analizar los salarios y el efecto devastador que ha tenido la inflación en Puerto Rico. En esencia,
quien al presente, cobre el salario mínimo de $9.50 por hora, en realidad tiene menos capacidad de
compra que aquel que devengaba $7.25 por hora. 
 
Pero sobre todo, cuando se miran los números de la JP, en ellos, se encuentra el tipo de economía
que tendrá Puerto Rico y la verdadera razón detrás de estimados tan alentadores: una economía
atada y cimentada en la mentada inyección de fondos federales asociada al proceso de reconstrucción
post-desastres de Puerto Rico y las demás transferencias directas que recibe la isla desde
Washington.
 
Tiene razón el presidente de la JP, Julio Lassús, al plantear que por su relación jurídico política con
Estados Unidos, Puerto Rico recibirá transferencias federales en el futuro previsible.
 
Sin embargo, esa postura -que comparte medio Puerto Rico- parece ignorar el rápido deterioro de
las finanzas públicas a nivel federal y el hecho de que buena parte de las transferencias federales
son pagos a individuos desde el Seguro Social hasta beneficios de Medicare o Asistencia
Nutricional, inyección que se traduce más que todo en servicios de salud, educación,
gubernamentales y consumo.
 
En consecuencia, es bastante complicado apostar a que una economía que depende «en extremo» de
transferencias federales, con una población que envejece y se achica, pueda ser pertinente en un
entorno global que cambia cada instante y donde se ciernen todo tipo de riesgos, cada vez mayores y
más frecuentes.
 
Así las cosas, una vez más, Puerto Rico parece conformarse -si es que las proyecciones se dan- con lo
que serán 10 años de crecimiento relativamente raquíticos en lugar de concebir alguna estrategia
concertada -como potenciar un enclave de empresas exportadoras e innovadoras- que atraiga
inversión directa, contribuya a la autogestión y a la creación de mejores empleos. Es decir, si algo
sucede en la siguiente década será recobrar parte de la contracción y destrucción de riqueza -cercana
a 15%- que ha vivido Puerto Rico desde el 2006.
 
Una cosa es cierta. Aunque las previsiones de crecimiento económico de la JP descansen sobre una

casa de papel y sean modestas, estas son mejores que una década y media de números rojos y malas
nuevas. 
 
Sobre todo, si ese cuadro positivo se pinta en la antesala del nuevo ciclo electoral.
 
Hasta el siguiente envío,
 
Joanisabel

La Junta de Planificación pinta 10
años de mejoría económica
Según la administración de Pedro Pierluisi, menos inflación y menos
desempleo, así como una avalancha de fondos federales contribuirán a un
ciclo de crecimiento sostenido
miércoles, 13 de septiembre de 2023 – 11:40 p.m.
Por  Efraín Montalbán Ríos

La Junta de Planificación proyectó un crecimiento sostenido en la economía de Puerto Rico por
los próximos 10 años. En la imagen, de izquierda a derecha, Alejandro Díaz, director del
programa de Planificación Económica y Social, y Julio Lassús Ruiz, presidente de la
JP. (Suministrada)
La Junta de Planificación (JP) anunció que en la próxima década, la economía de Puerto
Rico, medida por el producto bruto, crecerá 1.8%, al proyectar que los consumidores
mantendrán un ritmo de gastos relativamente alto, niveles bajos de desempleo y la continua
transferencia de fondos federales a la isla.
La perspectiva halagüeña de la economía local se dio a conocer este miércoles en una mesa
informativa con la prensa que encabezó Julio Lassús Ruiz, presidente de la dependencia pública.
Las proyecciones económicas a largo plazo (10 años) se calcularon utilizando como base los
resultados de las proyecciones de crecimiento de los años fiscales 2023 y 2024, en los que se
perfila un crecimiento de 0.8% y 1.8% en el Producto Bruto o Producto Nacional Bruto,
respectivamente.
Asimismo, el organismo público calculó que el gasto de consumo personal se mantendrá
con un crecimiento sostenido interanual de más de 5% hasta el 2033, de un 7.8% actual,
según la variable de precios corrientes, que considera la inflación.

Apuestan a menos inflación…
No obstante, la JP utiliza en sus estimados de crecimiento económico un nivel de inflación más
bajo que el que han experimentado los puertorriqueños desde finales de la pandemia del Covid-
19.
Se utilizó un promedio de 1.7% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) –inflación-
para el año 2033.
En julio pasado, el cambio interanual del IPC en Puerto Rico se estimó en 2.3% y en el año fiscal
pasado, la inflación en la isla alcanzó 5.4%, más del doble de la tasa objetivo de 2% a la que
aspira la economía estadounidense.
“Se proyecta una caída (en la inflación), que ya hemos visto la ralentización de la
inflación a través de los meses, precisamente ese es uno de los supuestos y esa baja en
la inflación es lo que nos lleva a estos números”, dijo Lassús Ruiz.
“La baja en la inflación también va a redundar en lo que es el crecimiento en la economía”,
insistió.
Actualmente, el Banco de la Reserva Federal (Fed) continúa tomando medidas para
controlar la espiral inflacionaria que se ubicó en 3.2% en Estados Unidos en agosto
pasado.
Descansan en fondos federales
Otro de los factores que explica las previsiones optimistas de la JP a largo plazo, es la
asignación de fondos federales no recurrentes de la Agencia Federal para el Manejo de
Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), del programa CDBG-DR del Departamento
de la Vivienda y de los paquetes de estímulos económicos durante la emergencia por
Covid-19.
Ante esto, el presidente de la JP reconoció que gran parte del crecimiento económico dependerá
del manejo y utilización de los fondos federales.
“Lo que se está haciendo con los fondos federales tiene efectos a largo plazo en la infraestructura
física y social. Por otro lado, la relación política con Estados Unidos es una realidad (en la) que
siempre Puerto Rico tiene unas subvenciones federales que se otorgan a través de desastres
naturales, como a través de la historia de esa relación política”, explicó Lassús Ruiz.
No obstante, reconoció que se espera que para el año fiscal 2025 comiencen a agotarse parte de
esos fondos no recurrentes, por lo que confían en su buen manejo y el efecto multiplicador a
través de los proyectos de inversión.

Al respecto, Alejandro Díaz, director del programa de Planificación Económica y Social, aseguró
que el 10% de toda inversión nueva se queda en la economía de Puerto Rico.
Se espera que la inversión en construcción a precios corrientes se reduzca de 31.2%, en
el 2023, y 7.3%, en el 2024, a 4.8% para el 2033. Mientras que la inversión en maquinaria y
equipos se proyectó con un crecimiento de 10.4% en 10 años.
Y menos desempleo
De acuerdo con los datos presentados por el presidente de la JP, las proyecciones se rigieron
bajo la Ley Okun, que establece una correlación entre la tasa de desempleo, que se estimó se
ubicará en 5.9% en 2033, y el crecimiento del producto bruto, que estiman será de 2%.
Según las proyecciones a corto plazo, la tasa de desempleo, que se encuentra en el nivel
más bajo en la pasada década, está en 6%, cifra que se estima se mantendrá igual para este
año fiscal y con fluctuaciones leves por el resto de la década.
Asimismo, la JP utilizó datos del Departamento de Hacienda para proyectar un
crecimiento de 1.4% en los recaudos.
Para estas proyecciones a largo plazo, la JP no requirió comunicarse con los jefes de agencias
para comunicar o corroborar los resultados, contrario a las proyecciones a corto plazo de los
años fiscales 2023 y 2024, indicó Lassús Ruiz.
De otra parte, las perspectivas económicas a largo plazo no consideraron entre sus variables las
fluctuaciones en el precio del barril de petróleo, uno de los factores que más influye en la
economía de la isla por su alta dependencia a ese combustible fósil.
La JP develó sus previsiones para la economía local a solo semanas de que el
gobernador Pedro Pierluisi pueda anunciar su candidatura a la reelección.

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