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Luis Pedraza Leduc: ¿Qué tiene que ver el aumento de salario mínimo con el plan deuda de la AEE?

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La relación está en los debates que genera. Ya se levantan voces alegando que un aumento en el salario mínimo, que no afecta a todos los trabajadores del sector privado, provocaría desempleo temporal estimado en cerca de 12,000 empleos.

Buenos días. ¿Qué tiene que ver el aumento de salario mínimo con el plan deuda de la AEE? La relación está en los debates que genera. Ya se levantan voces alegando que un aumento en el salario mínimo, que no afecta a todos los trabajadores del sector privado, provocaría desempleo temporal estimado en cerca de 12,000 empleos. Y a su vez se proyecta el cierre de sobre 2,000 pequeños negocios. Estos datos los provee un estudio que no convenció a la mayoría de la Comisión Evaluadora creada por ley.

Reproducimos la columna de opinión del abogado patronal Frank Zorrilla quien propone posponer el aumento legislado. También compartimos la columna del economista Juan Lara que ofrece datos muy interesantes sobre el desempleo temporal y cierre de negocios en años anteriores. Al confrontar estos datos con la proyección positiva de la economía se sugiere porque es correcto favorecer el aumento de salario.

¿Y qué hay sobre la pregunta inicial? Bueno, que desde mediados del 2023, y un anuncio de advertencia del 2019 que presentó el economista Ramon Cao, se ha estado denunciando el efecto adverso sobre el empleo, el costo de la factura de energía para residentes y comerciantes y el impacto adverso en la economía.

En el renglón del empleo, el efecto de plan de la deuda de la AEE proyecta la pérdida de 25,010 empleos para el 2024 (de aprobarse) y la pérdida de 79,472 empleos para el 2030. La factura aumentaría a tal punto que miles de empresas no podrán operar (de ahí la pérdida de empleos) y los consumidores buscarán otras alternativas lo que reducirá el ingreso de fondos de la AEE y trastocaría las proyecciones de ingresos del plan. Expertos han comparecido ante el tribunal federal para documentar porque el plan de pagar una deuda de $2,500 millones no es viable.

Recientemente el tribunal de apelaciones federal resolvió a favor de los bonistas varios reclamos lo cual podría llevar a elevar el monto de la deuda a negociar. Y mientras esto ocurre a ningún patrono se le ocurre oponerse con vehemencia a los planes y presencia de la Junta de Control Fiscal. Sin embargo, si es para regatear un dólar de aumento por hora, entonces anuncian que el cielo se nos cae encima.

La historia nos revela que lo único que está en juego es un aumento de salario que sale de las ganancias de los empresarios, es decir, un dólar menos por hora de lo que produce el trabajador.

Luis Pedraza Leduc

Una posposición táctica del aumento al salario mínimo

El problema con un único tipo de salario mínimo es que el mismo debe ser lo suficientemente bajo para el cumplimiento por todos los sectores económicos, escribe Frank Zorrilla

Con la aprobación de un nuevo salario mínimo de $10.50 por hora, establecido en la Ley 47 de 21 de septiembre de 2021, y refrendado por la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo, se ha suscitado en Puerto Rico una controversia entre algunos sectores comerciales y funcionarios del gobierno atacando el nuevo salario. Hay funcionarios que entienden de buena fe que la implantación del sueldo mejorado será oneroso para algunas pequeñas empresas.

Por otro lado, se alega que el aumento propuesto tendría el efecto de desincentivar la creación de empleos. El alza al salario mínimo es producto de la evaluación y recomendación de la comisión designada en la ley. Lo cierto es que los salarios y beneficios marginales son asuntos que, de ordinario, deben ser legislados. De otra forma, no necesariamente se concederían particularmente en economías con desempleo.

El problema con un único tipo de salario mínimo es que el mismo debe ser lo suficientemente bajo para el cumplimiento por todos los sectores económicos. Es decir, no importa que el sector económico sea desventajado, debe poder pagar el salario. De otra forma, sería injusto el imponer un salario mínimo a unas empresas que no puedan pagarlo. Esa es la queja de algunas personas al nuevo salario mínimo y definitivamente tienen un punto válido.

Según todas las personas somos diferentes, los distintos sectores económicos también lo son. Una empresa familiar con tres o cuatro empleados no tiene ni remotamente la capacidad económica de empresas grandes, por lo que no deben ser reglamentados de la misma forma.

Por alguna razón, los gobiernos relegan o se olvidan de los pequeños empresarios y únicamente miran a las grandes empresas, ignorando que muchas empresas millonarias empezaron como pequeños negocios.

Estamos hoy en la completa seguridad de que la comisión evaluadora hizo su trabajo con esmero y dedicación. No obstante, ante las críticas al nuevo salario mínimo, el asunto es de fácil solución sin derogar la ley.

Los pequeños comerciantes se han definido como patronos con 15 empleados o menos. Estos empresarios y empresarias necesitan y merecen el respaldo del gobierno de Puerto Rico para su estabilidad y crecimiento. En atención a las voces que entienden, correctamente, que los pequeños comerciantes se afectarían con este nuevo salario mínimo, se podría aplazar legislativamente por uno o dos años la implantación del nuevo tipo de salario a las empresas con quince empleados o menos y que el nuevo salario se mantenga inalterado para el resto. Esa medida sería razonable para todas las partes.

EXPERTOS COINCIDEN EN QUE PLAN DE AJUSTE DE LA AEE SERÁ DETRIMENTAL

  • mayo 22, 2023
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Por redacción de Sin Comillas

Los economistas José Alameda y Ramón Cao, y Tom Sanzillo, director de análisis financiero de IEEFA, sometieron informes al tribunal de quiebras federal advirtiendo que el Plan de Ajuste de la Deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) tendrá consecuencias nefastas para Puerto Rico.

El economista Ramón Cao, representante del Instituto de Competitividad y Sostenibilidad Económica (ICSE), destacó que las alzas en las tarifas eléctricas que contempla el Plan de Ajuste de la Deuda tendría un impacto negativo significativo en la economía de Puerto Rico. “Aumentos en las tarifas de la magnitud que contempla la Junta (de control Fiscal) impactarían negativamente la economía, pues disminuiría el nivel de actividad económica a lo largo del tiempo lo que también redundaría en una reducción de más de 75,000 empleos para el año 2030″, insistió.

Por otro lado, el economista José Alameda, destacó que la imposición del Legacy Charge crea una carga adicional para los residentes, así como para los sectores industriales y comerciales reduciendo los ingresos del gobierno central. “Cuando se considera el impacto del Legacy Charge junto con el pago de la deuda del gobierno central y las transferencias al Commonwealth Trust Fund, se vuelve insostenible el Plan Fiscal propuesto por el gobierno central”, señaló.

Según Sanzillo, el Plan de Ajuste propuesto no es viable y no proporciona los recursos capitales y operacionales necesarios para garantizar un servicio eléctrico confiable y asequible en Puerto Rico. “Este plan mantendrá a la isla dependiente de las costosas importaciones de combustibles fósiles, sin tomar en cuenta otras opciones disponibles que podrían reducir y estabilizar los costos y disminuir nuestra dependencia de estos combustibles”, añadió.

Sanzillo subrayó que existen alternativas que podrían ser consideradas a través del proceso de quiebra, que podrían conducir a una solución realmente viable para la economía y el sistema eléctrico de Puerto Rico.

La nueva polémica sobre el salario mínimo

Puerto Rico no es el único país donde se debate con pasión sobre el salario mínimo, pero en nuestro caso este tema es más crítico que en otros lugares, escribe Juan Lara

La fortaleza del mercado laboral en la actualidad indica que dicho mercado asimiló los dos aumentos anteriores del salario mínimo sin grandes consecuencias negativas, escribe Juan Lara (Ramon Tonito Zayas)

En Puerto Rico, al igual que en otros países, se desata una polémica cada vez que se propone un aumento del salario mínimo. Este ha sido, una vez más, el caso con el más reciente aumento, aprobado por una comisión evaluadora en un voto dividido. El Secretario del Trabajo y los representantes del sector privado en la comisión se han expresado en contra del aumento, pero hasta el presente no hemos escuchado los argumentos de los que votaron a favor; algo que esperamos ocurra en los próximos días.

La comisión tomó en consideración un estudio que había solicitado a la compañía Abexus Analytics, un grupo de consultores económicos que trabajaron con un modelo de simulación que utiliza una base densa de microdatos sobre empleos y salarios en diversas industrias y a través del tiempo. Para poner en contexto la polémica, conviene comenzar por ver los hallazgos del estudio de Abexus.

Una de las conclusiones del estudio que más ha llamado la atención es que un aumento del salario mínimo a $10.50 por hora ocasionaría un desempleo temporero de 12,267 personas. No se trata de un número trivial, pero los consultores también señalan que cuando el salario mínimo subió a $8.50, el desempleo temporero fue de 15,574 personas y cuando se elevó a $9.50 la cifra correspondiente fue de 16,113 personas. Es decir, el efecto del más reciente aumento del salario en términos de desempleo sería entre 21 y 24 por ciento menos que el de los dos aumentos anteriores.

También se indica en el estudio que el aumento a $10.50 por hora conllevaría el cierre de 2,197 negocios, lo cual tampoco es un efecto insignificante. Pero, nuevamente, el daño por mortandad empresarial no se sale de la norma histórica, según el estudio, ya que en el aumento anterior a $9.50 por hora el número de negocios cerrados fue mayor (2,927), mientras que en el aumento a $8.50 fue menor, pero por menos de 100 empresas (2,101).

Podría parecer paradójico que los dos aumentos anteriores hayan causado desempleo y cierres de negocios y que, aún así, la tasa de desempleo se haya reducido por debajo de 6 por ciento a la misma vez que el grupo trabajador ha ido en aumento y la tasa de participación en el mercado de trabajo ha subido por alrededor de 5 puntos porcentuales. La realidad es que la fortaleza del mercado laboral en la actualidad indica que dicho mercado asimiló los dos aumentos anteriores del salario mínimo sin grandes consecuencias negativas.

Por supuesto, quienes se oponen al aumento actual a $10.50 por hora proyectan que en el futuro el curso de la economía no será tan favorable como en los últimos cinco años y se basan en la proyección de que los fondos federales que han estimulado la actividad económica local desde el año 2018 no serán tan abundantes de aquí en adelante. Eso podría significar que el mercado laboral sea menos robusto y más vulnerable a los efectos negativos de un alza en el costo de los recursos humanos. Este parece ser el tema central de la polémica.

Como ya se dijo, Puerto Rico no es el único país donde se debate con pasión sobre el salario mínimo, pero en nuestro caso este tema es más crítico que en otros lugares, especialmente en otras jurisdicciones de Estados Unidos, ya que actualmente, según el propio estudio de Abexus, uno de cada tres empleos privados son a salario mínimo. La alta prevalencia del salario mínimo en nuestra economía significa que cuando este aumenta tiene un efecto considerable en los costos laborales a través de todo el país, pero también conlleva que tiene un efecto fuerte en el ingreso de los hogares, y, por lo tanto, en el gasto total de los consumidores y en la actividad económica en general.

El efecto neto final que tenga el aumento autorizado recientemente por la comisión evaluadora dependerá principalmente de si se logra mantener un buen ritmo de crecimiento económico en los próximos años. Eso, a su vez, depende de múltiples factores que van desde la gestión de los fondos federales de reconstrucción hasta la implantación de reformas económicas en varios niveles. En ese contexto, el salario mínimo es una de muchas variables en la ecuación, aunque sea quizás las más polémica.

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