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Luis Pedraza Leduc: Siguen las presiones de los patrono contra la aplicación del salario mínimo

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El punto fundamental de la demanda es alegar que la ley requiere un voto afirmativo para ello. Interpretan los patronos que tres votos a favor y dos en contra no es un voto afirmativo. Alegan que tenía que ser unánime, cosa que la ley no dice. Pero aun así, la defensa legal de los patronos insiste en el concepto de que un voto afirmativo implica que todos deben votar de la misma manera.

Buenos días. El 1ro de Julio entró en vigor el nuevo salario mínimo estatal de $10.50 la hora para los empleados de la empresa privada en Puerto Rico. Este salario no aplica a empleados del gobierno, empleados agrícolas, empleados exentos de la empresa privada o aquellos que estén cobijados por un convenio colectivo que reciban un salario mayor. Esta medida surge ante la aplicación de la Ley 47 del 2021 que estableció un aumento escalonado del salario mínimo.  

Para ello creó la figura de un consejo evaluador compuesto por siete miembros representando académicos, representantes del movimiento obrero, representantes del patrono y el interés público en la figura del Secretario del Trabajo. Por mayoría de votos se aprobó el salario de $10.50 la hora a partir del 1ro de julio de 2024. No contentos con esta decisión, las principales asociaciones patronales del país se unieron para radicar una demanda y petición de interdicto para paralizar la aplicación del salario mínimo.

El punto fundamental de la demanda es alegar que la ley requiere un voto afirmativo para ello. Interpretan los patronos que tres votos a favor y dos en contra no es un voto afirmativo. Alegan que tenía que ser unánime, cosa que la ley no dice. Pero aun así, la defensa legal de los patronos insiste en el concepto de que un voto afirmativo implica que todos deben votar de la misma manera.

Es decir, que los patronos sostienen que en un grupo compuesto por siete integrantes, donde cinco son quórum, si la votación es 6 a favor y uno en contra, no hay voto afirmativo. Los patronos tratan de establecer el poder de veto en el consejo evaluador. Con uno que se oponga basta para no aprobar nada. Esa es la posición patronal por excelencia. O ganan ellos o se llevan el bate y la pelota y no hay juego.

Pero la aplicación de un salario decente va más allá de un juego o un capricho patronal. Veremos que dirá el tribunal de turno. Mientras tanto el alza a $10.50 es ley y el patrono que desde ayer no pague el mismo estaría violando la ley y enfrenta penalidades.

Les acompañamos el texto de la demanda para que conozcan quienes se oponen y su argumento simplista.

Luis Pedraza Leduc

Veteranos de otras guerras: Ramón Power Giral y Ramón Emeterio Betances

Cada 11 de noviembre los Estados Unidos de Norteamérica honra a sus soldados celebrando el Día de los Veteranos. En este momento de la historia, en que se ha demostrado la importancia de la mujer en todas las instancias de la vida, debemos apuntar que también es el día de las veteranas.

            La palabra veteranía se refiere a una persona que tiene vasta experiencia en algo. Pero también alude a las personas que integraron alguna fuerza militar para participar de conflictos bélicos. En el caso del Ejército de los Estados Unidos, el presidente Woodrow Wilson (1856-1924) decretó honrar a aquellos soldados que participaron en la Primera Guerra Mundial añadiendo un día de fiesta al calendario festivo del país. La celebración comenzó en 1919, un año después del armisticio o cese de fuego de la también llamada Gran Guerra (1914-1918).

            Es bueno aclarar que el Día del Veterano o Veterans Day no es lo mismo que el Memorial Day. Este último se dedica a los soldados caídos en combate; se celebra el último lunes de mayo. Sus actividades se centran en los cementerios a donde acuden familiares y amistades a honrarles con flores y banderas de EE. UU. En el caso del Día del Veterano, este se dedica a todos los soldados que sobrevivieron a la guerra. Estos eventos se llenan de exmilitares que reciben felicitaciones por parte de mandatarios, familiares, el pueblo; la prensa toma parte y despliega reportajes con entrevistas cargadas de anécdotas contadas por estos hombres y mujeres.

            Como una particularidad del uso del término, muchos excombatientes son veteranos de otro país y no del propio. ¿Cómo es eso posible? Revisemos nuestro siglo 19. Las primeras potencias europeas tenían colonias en América y, a la par, muchas familias enviaban a sus hijos a estudiar a Europa. Estos podían pasar de los estudios a integrar las filas del ejército del país en donde estudiaban. Este es el caso de dos de nuestros veteranos: Ramón Power Giral y Ramón Emeterio Betances.

Ramón Power y Giral

El criollo Ramón Power Giral (1775-1813) nació en San Juan, hijo del bilbaíno Joaquín Power Morgan y de la catalana Josefa Giral Santalla. Fue nuestro primer Diputado a Cortes Españolas (1810) y un gran héroe de mar. Power Giral fue enviado a Bilbao con su hermano José para continuar estudios y prepararse como soldado. Pero ¿qué lo llevó a prepararse como militar marítimo y convertirse en un veterano de guerra que representó a Puerto Rico en las Cortes de Cádiz?

Hay varias posibles causas que le motivaron a ejercer una carrera militar naval. En primer lugar, la influencia familiar. Según explica Francisco Moscoso en su libro Ramón Power Giral, Tribuno del liberalismo anticolonial, su padre fue alférez real, es decir abanderado del Rey y la Infantería. Su abuelo materno, José Giral, fue capitán y, luego, teniente del Cuerpo de Artillería de la Plaza militar de Puerto Rico. Como vemos, el desarrollo de su carácter, esas reacciones ante situaciones concretas, estuvo cincelado, entre otras experiencias, por la rama militar española.

Por otro lado, vivió cerca del puerto de San Juan, en la calle Tetuán, desde donde podía contemplar la fuerza del Océano Atlántico. Este sería un segundo motivo que lo llevaría a convertirse en un navegante al servicio de España. La brava costa era punto de encuentro para navíos, goletas, fragatas y maniobras militares ejecutadas por regimientos itinerantes.

Desde 1741 estuvo asentado el Regimiento Fijo de Puerto Rico, que, aunque carente de recursos, se encargaba de la guarnición de los castillos, fuertes y plazas del país, pero sobre todo en San Juan, donde frente al mar se encontraban las fortificaciones de San Jerónimo, San Felipe del Morro y San Cristóbal. Estos últimos fueron terminados por el coronel Tomás O’Daly, ingeniero militar, con quien el padre de Power fundó la Hacienda azucarera de Puerto Nuevo. Cabe señalar que El Morro estaba ubicado para proteger a la colonia de ataques marinos. El niño Ramón creció en medio de este populoso panorama de embarcaciones y milicia.

A los 12 años partió a estudiar a Bilbao, España, tierra de su padre, junto a su hermano José. Aquí ocurre el tercer detonante que le marcaría la ruta hacia las ciencias militares navales. En el Mar de Cantabria, frente a la costa de Bilbao, el mal tiempo provoca el naufragio del navío. Cuando la tripulación subía a una embarcación de rescate, Ramón cayó al peligroso mar. Fue salvado por un marino que lo agarró por el pelo. A petición de la madre, el suceso fue pintado por nuestro José Campeche, lo tituló Salvamento de Ramón Power y Giral (1790). En gratitud, el cuadro fue donado a la capilla de la Virgen de Belén en el Convento de los Dominicos (Alejandro Tapia y Rivera, Noticia histórica de don Ramón Power).

¿Estudió para ser militar? Veamos. Pasó a ser parte de la Real Compañía de Guardias Marinas del Ferrol a partir de 1792. Esta se fundó en 1717 para mejorar la Marina de Guerra de España. Era una escuela naval, dividida en tres colegios (Cádiz, Cartagena y Ferrol). Los hermanos Power Giral coinciden con los requisitos para la misma: tener entre 14 a 16 años, ser nobles, saber leer y escribir. Se les instruía en cuestiones científicas, técnicas y en la práctica militar. (Pablo Ortega. “La Real Academia de Guardias Marinas [1717-1824]”.) Por lo tanto, podemos inferir, que antes de hacerse soldado de la Real Compañía de Ferrol, estudió en su colegio.

De inmediato entró a la Marina de Guerra. En 1793 fue ascendido a Alférez de Fragata o Abanderado, como su padre, en misiones por el Mediterráneo con el buque San Pedro Apóstol. En 1796 pasa a ser Subteniente saliendo de los puertos de América del Norte. En la guerra contra Gran Bretaña es ayudante del teniente general Juan Moreno. Estuvo activo en Cádiz y Algeciras con el navío real Carlos. Experiencia que le valió ser promovido a Teniente en 1802, como su tío, pero de fragata; en 1809, a Teniente de navío y en 1811 a Capitán de fragata.  (Real Academia de la Historia.)

Tal confianza generó la Corona sobre Power que se le asignó una tarea altamente sensitiva: comandante de la goleta Cometa. Debía asegurar las comunicaciones oficiales entre la provincia de Venezuela y Puerto Rico. Ante los ataques de naciones enemigas mostró pericia en la maniobra y el pilotaje salvando el correo. El Diario de Cádiz narra un suceso sobresaliente:

      La más renombrada de sus gestas la llevó a cabo en mayo de 1808, cuando logró conducir pliegos importantísimos desde La Guaira para el Gobernador de Puerto Rico, que entregó en Cabo Rojo. Tras recalar en éste, cinco buques de guerra ingleses se le echaron encima. La forma en que el marino español logró burlarse de ellos es digna de la mejor novela de aventuras: combatió con los dos y únicos cañones de corto calibre que tenía; echó a pique su nave; la reflotó luego; llegó a fondear en Mayagüez; emprendió la remontada rumbo a San Juan con su goleta fuertemente quebrantada; y, finalmente, consiguió ponerse al amparo de las baterías del castillo de San Felipe del Morro.

            Su carrera militar llega al máximo en 1808 cuando, al mando del bergantín de guerra El Águila, comandó las fuerzas navales españolas que expulsaron de Santo Domingo a los invasores franceses. Esto le valió ser nombrado Diputado a Cortes en 1809. ¿Un militar como diputado? Recorrió a su país y llevó un copioso pliego de peticiones para el desarrollo socioeconómico. Era un veterano de guerra con preparación académica que le permitía ahora mostrar su agudo intelecto y valentía en el registro de la legislación… Su último bergantín de guerra se llamó Porto-Riqueño.

Ramón Emeterio Betances

Se le atribuye a Ramón Emeterio Betancesla expresión “Yo soy también un viejo soldado de la República francesa. En 1848 cumplí con mi deber. Cuando de la libertad se trata, todos los pueblos son solidarios”. ¿Cómo llegó un puertorriqueño de Cabo Rojo a participar de uno de los años más convulsos de la guerra social en Francia? Al igual que Ramón Power, Betances provenía de la clase social hacendada. Esto le ofreció la base material necesaria para estudiar allende los mares.

Su padre, Felipe Betances Ponce, oriundo de Santo Domingo, fue un comerciante de tiendas de telas y pulpería (Francisco Moscoso, El Cabo Rojo de Betances), que logró convertirse en hacendado. Se casó con María del Carmen Alazán, nacida en Cabo Rojo, de ascendencia francesa. Ramón Emeterio vino al mundo en el pueblo de su madre en 1827. La familia adquirió la Hacienda Carmen con ingenio azucarero y personas esclavizadas (que liberarían posteriormente a petición de su hijo). La prosperidad financiera permitió que el niño estudiara con tutores privados; que pudiera aprovechar la biblioteca paterna, que era la más grande de la ciudad, y recibir desde temprano los principios provenientes de la masonería a la que pertenecía su padre: filantropía, libertad y fraternidad. Estos principios marcarían su carrera militar.

 A los diez años fallece la madre. Este suceso provocó que don Felipe enviara al vástago a proseguir estudios en Francia con una familia franco-puertorriqueña, también de Cabo Rojo y también masónica. Al igual que Ramón Power, Betances parte hacia el extranjero a los 12 años, en este caso a Francia. Según detalla la historiografía, en especial el libro Betances y la Revolución de 1848 de Francisco Moscoso (2015), la familia que le acoge vive en Grisolles, área central de los Pirineos, a unas millas de Toulouse, donde realizó la escuela secundaria (Collége Royal de Toulouse). En esta culmina dos bachilleratos: el primero en Letras (1846) y, el segundo, en Ciencias (1848). De inmediato se trasladó a la Universidad de París para estudiar medicina, en medio del estallido social.

El historiador Eric Hobsbawn en su libro La era de la revolución 1789-1848, detalla que en ese año de1848, tanto Toulouse como París ardían en movimientos antimonárquicos, en los cuales se mezclaban grupos compuestos por intelectuales, nuevos fabricantes, personas con cierto nivel adquisitivo que no pertenecían a la aristocracia y mostraban descontento contra la clase alta, junto a grupos de trabajadores pobres, obreros industriales organizados y muy radicales. Entre estos surgieron hermandades de corte masónico, influenciados por la Revolución Francesa (1789), sus principios y sus métodos de lucha. El panorama en Francia era similar en toda Europa; se ansiaba el cambio hacia estructuras de gobierno más democráticas, es decir una república, lejos del régimen monárquico. ¿Qué vínculo tuvo Betances con toda esta lucha social como para considerarse un“viejo veterano de la República francesa”?

En primer lugar, al estudiar la composición social de la insurrección de Lares en 1868, de la cual fue la cabeza principal, podemos observar concomitancia con las protestas en Francia de 1848, en los sectores sociales participantes. El movimiento puertorriqueño estuvo compuesto por hacendados pobres, comerciantes, personas esclavizadas y el sector liberto, todos antiespañoles o antimonárquicos. Se buscaba la libertad y la igualdad de raza, de género y de clase. Como un inciso a este primer rasgo, la masonería primaba en el liderato con su filosofía de fraternidad, de igualdad y de libertad como derechos naturales.

En segundo lugar, el mismo Betances, según cita Francisco Moscoso en Betances y la Revolución de 1848, detalla su vínculo cuando en su ensayo “Recuerdos de un revolucionario en la revista La Revue Diplomatique de 1898, exclama  “Y heme aquí, por mi parte, próximo a festejar el 24 de febrero de 1898, mis bodas de diamante con la Revolución”. El mes de febrero marca el inicio del periodo revolucionario francés de 1848.

En tercer lugar, se ha evidenciado su contacto con estudiantes cubanos radicados para el mismo periodo en París y a quienes convenció de que la emancipación del imperio español debía conducir a una Cuba independiente, no anexada a los EE. UU. Entre los estudiantes había dos puertorriqueños que le apoyaban. Uno lo fue el Lic. José Joaquín Vargas, integrante de la revolución de Lares, de quien dice “Vargas me había conocido militando en 1848”. A esto se añaden sus palabras en un discurso recogido por La Republique Cubaine de 1896:

La Revolución del 48… en efecto, ha dejado tres cimientos de los que se puede decir que, por el bienestar del pueblo, ellos no se derrumbarán jamás: la abolición de la esclavitud con Schoelcher, el sufragio universal con Ledru-Rollin y el derecho de asociación con Louis Blanc”. (Moscoso, 8)

Todos son principios recogidos en la proclama de los Mandamientos de los Hombres Libres escrita por Betances en 1867, como base de la insurrección de 1868:  Abolición de la esclavitud; Derecho de votar todos los impuestos; Libertad de culto; Libertad de palabra; Libertad de imprenta; Libertad de comercio; Derecho de reunión; Derecho a poseer armas; Inviolabilidad del ciudadano; Derecho a elegir nuestras autoridades (Claridad, 21 de septiembre de 2022).

Como ves, la veteranía de Betances no puede evidenciarse de la misma manera que la de Power Giral. ¿Por qué? Aunque el segundo al final de sus días se mostró contra la Corona española, su gesta militar fue como soldado del imperio, es decir, como un militar oficial; mientras que Betances, fue militar de una insurrección popular, que tuvo dos tipos de manifestaciones: multitudinaria de espacios públicos y células clandestinas.

El accionar de Betances cuando era estudiante no podía llamar la atención, puesto que, no sólo podía perder la vida, sino que podía ser extraditado a su país. Su formación en las artes militares fue adquirida en secreto. La estructura de la organización del Grito de Lares permite afirmar que Betances recibió su adiestramiento como guerrillero de los carbonarios. Originales de Italia tuvieron como punto de partida los gremios que preparaban el carbón, de ahí su nombre. Se extendieron a otros países; su versión francesa se denominó sencillamente charbonnerie. La organización era en células locales, que se suscribían a un conglomerado mayor y este a su vez a uno superior. Es un tipo de organización escalonada, cuya base mediante diputados sienta las pautas y no al revés. Tenían una parte civil que organizaba las revueltas populares y un ala militar que llevaba a cabo las acciones armadas. Se congregaban en ventas frente o muy cerca de templos masones, con quienes tenían lazos ideológicos.

 Cada venta se componía de veinte “primos” (así se llamaban, mientras que en masonería se les llama hermanos.). Se pagaba una cuota para entrar. Las ventas tenían nombres simbólicos, tales como Victoriosa, Belisario, Amigos de la verdad. Cada una tenía un presidente y un diputado. Veinte diputados constituían una venta central, que a su vez elegía un diputado para la venta superior. El conocimiento era compartimentado, es decir, sólo se conocía lo necesario para ejecutar las tareas asignadas; así se evitaba las infiltraciones de la policía. Un carbonario no tenía conocimiento de quiénes eran los demás fuera de su venta, por razones de seguridad. No se generaban textos escritos; las indicaciones eran verbales. Se obedecía sin objetar las decisiones de la venta superior, puesto que estaban en guerra. Todo carbonario portaba un fusil con su bayoneta y veinte cartuchos; sacrificaban su fortuna y su vida en pro de la libertad y de la patria. (Eduardo Montagut, “Aspectos simbólicos y organizativos de los carbonarios”.)

                  La organización del Grito de Lares da cuenta del adiestramiento militar y organizacional que Ramón Emeterio Betances recibió con los carbonarios. Como recordarás, este movimiento se dividía en Juntas con nombres simbólicos: Centro Bravo en Lares, Lanzador del Norte en Camuy, Porvenir en San Sebastián, Lanzador del Sur en Ponce, entre muchas más, al igual que los carbonarios. Además, fue un movimiento armado, cada Junta tenía su liderato, buscaban la libertad de nuestro país y un gobierno propio constitucional, por lo tanto, eran antimonárquicos. Incluso, como dijimos arriba, dialogaban muy de cerca con el movimiento masónico y sus principios.

Ante esta información, ¿cómo podemos celebrar este año el Día de los Veteranos? Porque como has leído, Ramón Power y Giral junto a Ramón Emeterio Betances también son veteranos de guerra, pero de finales del siglo 18 y del siglo 19. Te invitamos a celebrar el Día del Veterano extendiendo a nuestro pasado las honras a estos héroes, quienes también arriesgaron sus vidas por la justicia para su país. Los restos de Power descansan en la Catedral de San Juan desde 2013 y los de Ramón Emeterio Betances en Cabo Rojo, en un mausoleo dentro de la plaza pública, desde 1920. ¿Te atreves a llevarles una ofrenda floral a sus tumbas?

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