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Mayra R. Encarnación: “Mi ejercicio de escritura es un pacto con el aprendizaje”

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Wilkins Román Samot Letralia

Mayra R. Encarnación (Carolina, Puerto Rico, 1968) es una destacada poeta, educadora y editora. Labora en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina. Tiene un Doctorado en Filosofía y Letras con concentración en Literatura Puertorriqueña y Caribeña del Centro de Estudios Avanzados y el Caribe en San Juan, Puerto Rico. En 2014 recibió la distinción de Visitante Ilustre en la ciudad de San Carlos, tras su participación en el 13r Encuentro Internacional de Poetas y Narradores de Las Dos Orillas, y el 3r Congreso Americano de Literatura, celebrado en Uruguay. Es coeditora y cofundadora de la editorial Areté Boricua. Entre su trabajo creativo destacan sus libros Deshilo del costado(2003), El otro en mí (2003), Tránsfuga(2009), Metáfora del olvido (2015), Brújula del tiempo (2019), Violencia nuestra de cada día (antología) (2020), El silencio del olvido: antología literaria sobre el alzhéimer (2022), Des(atar) (2022) y Aura y el mar (2022). En 2018 obtuvo el primer premio en poesía en el Certamen de Microliteratura de El Post Antillano. Participó en la publicación antológica titulada De Sur a Sur, revista de poesía y artes literarias (España), que recibió el Premio especial FIS 2018. En 2020, Violencia nuestra de cada día, antología de la que es coeditora, obtuvo el Primer Premio Nacional por el PEN de Puerto Rico Internacional. La antología de microrrelatos y ensayos sobre el género La era de la brevedad, de la que es coeditora, obtuvo el Premio Nacional en la categoría Libro Híbrido 2022. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.


Recientemente salió publicado su libro de cuentos Des(atar). ¿De qué trata dicho libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

El libro Des(atar) reúne veintidós narraciones. Este ejercicio creativo tiene más de cinco años de concebido, pero en el período de la pandemia detonó en mi cabeza. El aislamiento, las clases a distancia, las muertes, las desigualdades sociales, las matanzas de nuestras mujeres, el discrimen contra las comunidades LGBTIQ+, el abuso infantil, lo sufrido del mundo de los retirados, el abandono de nuestros envejecientes, las brechas salariales, entre muchos asuntos, revolcaron la escritura y las pretensiones de violentar las estructuras dominantes. Revisé el libro y reescribí las historias…

Desato porque la pandemia me enseñó que un virus invisible puede encerrarnos.

Desato porque en el tiempo de la “civilización del espectáculo”, como señaló Mario Vargas Llosa, en muchas ocasiones estamos inhabilitados en el arte de pensar, sentir o estar. Nos hemos convertido en marionetas atemporales de un espejismo. Vivimos atrapados en la pantalla o persiguiendo a un “influencer”. ¿Cuándo regresaremos a mirarnos, a oírnos y a soñarnos?

Estas narraciones desenmascaran los prejuicios, las inequidades y los paradigmas que nos desvalijan… Como exterioriza el personaje principal del cuento “Des(atar)”, Mario: “No quiero vivir esta pesadilla. ¿Hasta cuándo debemos vivir en la miseria del cuerpo y el espíritu? No puedo cargar con esta mentira”.

Cada personaje se asoma a la escena con la necesidad de romper con el mundo. Desato porque la pandemia me enseñó que un virus invisible puede encerrarnos, inocularnos, destruir la capacidad del asombro de nuestros estudiantes y matarnos…. Desato porque mi espejo precisa exhalar como acto de alumbramiento:

Soñé con romper el silencio. Fui al cuarto de mi madre y busqué en el armario viejo el álbum familiar. De inmediato, convertí en cenizas todas las historias anegadas. Me levanté altiva: violenté mi estirpe.

(“Caja de Pandora”)

De esta manera, mi acto o ejercicio de escritura está vinculado con la denuncia, la visibilización y el aprendizaje. La literatura no tiene valor si no intenta intervenir de alguna manera, como postula el escritor español Pablo Gutiérrez.

“Des(atar)”, de Mayra R. Encarnación
Des(atar), de Mayra R. Encarnación (Areté Boricua, 2022).

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Des(atar) y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña o caribeña y su memoria personal de la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?

Prefiero ser la tipa común, anónima, que nadie interrumpe en su rito solitario y torpe. Nadie encuentra una particular ligereza o un hermoso talento en su pesado y retumbante paso. Pero adentro, en la cabeza, las ideas caen en el tiempo y la que corre encuentra un ritmo interno y singular que destila en palabras. Allí, dentro de ese titubeante paso, no resuena ni una sola de las voces que pueden acallar la propia. Dentro de ese lugar que es el movimiento, la escritora encuentra conexiones, recuerda lo que ha leído, revisita temas y obsesiones. Su cuerpo puede que retumbe contra la brea, pero su cabeza anda volando.

“Jadeante y sudorosa”, Mayra Santos Febres

El tiempo marca su paso, deshoja la piel y violenta la memoria… De esta forma, la escritura toma su propio revoloteo. Con el libro híbrido (poesía y cuento) Metáforas del olvido (Casa de los poetas, 2015), la palabra me ampara como aliento habitable y se apodera de los estadios de la piel, la memoria y lo irresoluto. Este libro es el encuentro con la palabra como búsqueda perenne. Mis registros apuntan a ser desde la verdad. La angustia del vivir retomó forma de letra y cada vez con mayor fuerza. Escribir fue mi acto de apropiación.
En el poemario Brújula del tiempo (Editorial Areté Boricua, 2018), intento desencadenar el olvido. En ese proceso de aprendizaje de escritura, la búsqueda del tiempo, la evasión o la confrontación del existir marcaron el paso. Con este libro, trato de ahogar la desmemoria del alzhéimer de mi padre. Su mirada anclada en el pasado me soterró en la indagación del presente: ¿quién maneja la brújula de la universidad? ¿Quién me devuelve las largas conversaciones, mediadas por risas, intercambios de miradas cómplices o temas catapultados por el sol naciente?
Procuro vivir en armonía con mi ser. Mi ejercicio de escritura es un pacto con el aprendizaje. Des(atar) (Editorial Areté Boricua, 2022) responde a una escritura consciente y comprometida con los aspectos sociales, ambientales y existenciales. Este registro es y será un signo polifónico en mi acto de escribir.
 
Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente, investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
“Confieso que he vivido”. El paso del tiempo deja huella y el miramiento del ejercicio de la escritura toma múltiples derroteros. La formación, las lecturas, el aprendizaje diario y las experiencias laborales enriquecen el acto de pronunciar.
La mirada se agudiza y la escritura se convierte en ese “lugar sagrado” que te urge descubrir para consagrarte, exorcizarte y reconectarte. Las palabras empiezan a conjugarse desde un imaginario consciente y disruptivo.
 
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritora?
La literatura es un oficio artesanal en el que a veces, pocas veces, el artesano se convierte en artista y roza por un instante las cumbres del arte. Estoy muy orgullosa de mi oficio y por supuesto también tengo la ilusión de que por momentos podré acercarme al arte.
Ana María Shua

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Mayra R. Encarnación
Mayra R. Encarnación: “La construcción y deconstrucción del lenguaje nace desde el espacio íntimo”.

Mayra R. Encarnación (Carolina, Puerto Rico, 1968) es una destacada poeta, educadora y editora. Labora en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina. Tiene un Doctorado en Filosofía y Letras con concentración en Literatura Puertorriqueña y Caribeña del Centro de Estudios Avanzados y el Caribe en San Juan, Puerto Rico. En 2014 recibió la distinción de Visitante Ilustre en la ciudad de San Carlos, tras su participación en el 13r Encuentro Internacional de Poetas y Narradores de Las Dos Orillas, y el 3r Congreso Americano de Literatura, celebrado en Uruguay. Es coeditora y cofundadora de la editorial Areté Boricua. Entre su trabajo creativo destacan sus libros Deshilo del costado(2003), El otro en mí (2003), Tránsfuga(2009), Metáfora del olvido (2015), Brújula del tiempo (2019), Violencia nuestra de cada día (antología) (2020), El silencio del olvido: antología literaria sobre el alzhéimer (2022), Des(atar) (2022) y Aura y el mar (2022). En 2018 obtuvo el primer premio en poesía en el Certamen de Microliteratura de El Post Antillano. Participó en la publicación antológica titulada De Sur a Sur, revista de poesía y artes literarias (España), que recibió el Premio especial FIS 2018. En 2020, Violencia nuestra de cada día, antología de la que es coeditora, obtuvo el Primer Premio Nacional por el PEN de Puerto Rico Internacional. La antología de microrrelatos y ensayos sobre el género La era de la brevedad, de la que es coeditora, obtuvo el Premio Nacional en la categoría Libro Híbrido 2022. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.


Recientemente salió publicado su libro de cuentos Des(atar). ¿De qué trata dicho libro? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

El libro Des(atar) reúne veintidós narraciones. Este ejercicio creativo tiene más de cinco años de concebido, pero en el período de la pandemia detonó en mi cabeza. El aislamiento, las clases a distancia, las muertes, las desigualdades sociales, las matanzas de nuestras mujeres, el discrimen contra las comunidades LGBTIQ+, el abuso infantil, lo sufrido del mundo de los retirados, el abandono de nuestros envejecientes, las brechas salariales, entre muchos asuntos, revolcaron la escritura y las pretensiones de violentar las estructuras dominantes. Revisé el libro y reescribí las historias…

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Desato porque la pandemia me enseñó que un virus invisible puede encerrarnos.

Desato porque en el tiempo de la “civilización del espectáculo”, como señaló Mario Vargas Llosa, en muchas ocasiones estamos inhabilitados en el arte de pensar, sentir o estar. Nos hemos convertido en marionetas atemporales de un espejismo. Vivimos atrapados en la pantalla o persiguiendo a un “influencer”. ¿Cuándo regresaremos a mirarnos, a oírnos y a soñarnos?

Estas narraciones desenmascaran los prejuicios, las inequidades y los paradigmas que nos desvalijan… Como exterioriza el personaje principal del cuento “Des(atar)”, Mario: “No quiero vivir esta pesadilla. ¿Hasta cuándo debemos vivir en la miseria del cuerpo y el espíritu? No puedo cargar con esta mentira”.

Cada personaje se asoma a la escena con la necesidad de romper con el mundo. Desato porque la pandemia me enseñó que un virus invisible puede encerrarnos, inocularnos, destruir la capacidad del asombro de nuestros estudiantes y matarnos…. Desato porque mi espejo precisa exhalar como acto de alumbramiento:

Soñé con romper el silencio. Fui al cuarto de mi madre y busqué en el armario viejo el álbum familiar. De inmediato, convertí en cenizas todas las historias anegadas. Me levanté altiva: violenté mi estirpe.

(“Caja de Pandora”)

De esta manera, mi acto o ejercicio de escritura está vinculado con la denuncia, la visibilización y el aprendizaje. La literatura no tiene valor si no intenta intervenir de alguna manera, como postula el escritor español Pablo Gutiérrez.

“Des(atar)”, de Mayra R. Encarnación
Des(atar), de Mayra R. Encarnación (Areté Boricua, 2022).

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Des(atar) y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña o caribeña y su memoria personal de la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?

Prefiero ser la tipa común, anónima, que nadie interrumpe en su rito solitario y torpe. Nadie encuentra una particular ligereza o un hermoso talento en su pesado y retumbante paso. Pero adentro, en la cabeza, las ideas caen en el tiempo y la que corre encuentra un ritmo interno y singular que destila en palabras. Allí, dentro de ese titubeante paso, no resuena ni una sola de las voces que pueden acallar la propia. Dentro de ese lugar que es el movimiento, la escritora encuentra conexiones, recuerda lo que ha leído, revisita temas y obsesiones. Su cuerpo puede que retumbe contra la brea, pero su cabeza anda volando.

“Jadeante y sudorosa”, Mayra Santos Febres

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El tiempo marca su paso, deshoja la piel y violenta la memoria… De esta forma, la escritura toma su propio revoloteo. Con el libro híbrido (poesía y cuento) Metáforas del olvido (Casa de los poetas, 2015), la palabra me ampara como aliento habitable y se apodera de los estadios de la piel, la memoria y lo irresoluto. Este libro es el encuentro con la palabra como búsqueda perenne. Mis registros apuntan a ser desde la verdad. La angustia del vivir retomó forma de letra y cada vez con mayor fuerza. Escribir fue mi acto de apropiación.

En el poemario Brújula del tiempo (Editorial Areté Boricua, 2018), intento desencadenar el olvido. En ese proceso de aprendizaje de escritura, la búsqueda del tiempo, la evasión o la confrontación del existir marcaron el paso. Con este libro, trato de ahogar la desmemoria del alzhéimer de mi padre. Su mirada anclada en el pasado me soterró en la indagación del presente: ¿quién maneja la brújula de la universidad? ¿Quién me devuelve las largas conversaciones, mediadas por risas, intercambios de miradas cómplices o temas catapultados por el sol naciente?

Procuro vivir en armonía con mi ser. Mi ejercicio de escritura es un pacto con el aprendizaje. Des(atar) (Editorial Areté Boricua, 2022) responde a una escritura consciente y comprometida con los aspectos sociales, ambientales y existenciales. Este registro es y será un signo polifónico en mi acto de escribir.

Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente, investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

“Confieso que he vivido”. El paso del tiempo deja huella y el miramiento del ejercicio de la escritura toma múltiples derroteros. La formación, las lecturas, el aprendizaje diario y las experiencias laborales enriquecen el acto de pronunciar.

La mirada se agudiza y la escritura se convierte en ese “lugar sagrado” que te urge descubrir para consagrarte, exorcizarte y reconectarte. Las palabras empiezan a conjugarse desde un imaginario consciente y disruptivo.

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritora?

La literatura es un oficio artesanal en el que a veces, pocas veces, el artesano se convierte en artista y roza por un instante las cumbres del arte. Estoy muy orgullosa de mi oficio y por supuesto también tengo la ilusión de que por momentos podré acercarme al arte.

Ana María Shua

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Esta cita de Ana María Shua me acerca a la respuesta. Disfruto desde mi silencio… acompañada por actos de prestidigitación de ser ciudadana en un cuerpo colonizado. No pertenezco ni me siento parte de ninguna corriente literaria o generacional (confieso que me da mucho trabajo compartir y publicar mis actos de exorcismos).

Desde mi “taller artesanal”, mi ejercicio de escritura es producto de mis lecturas, las investigaciones, la expectación diaria, el cuestionamiento inmortal o el intercambio con mis estudiantes. No puedo desprenderme de la búsqueda de respuestas o el desequilibro del vivir al momento de elaborar o deconstruir historias.

Cuando escribo, no pienso en la palabra éxito; trabajo con mi propuesta como una jornada para sobrevivirme.

Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la literatura en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Me encanta la expresión de Carlos Fuentes: “Comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir”. Me veo en ese espejo. Cuando escribo, no pienso en la palabra éxito; trabajo con mi propuesta como una jornada para sobrevivirme. Es mi espacio de salvación. La construcción y deconstrucción del lenguaje nace desde el espacio íntimo. En mi caso, no está predeterminada por la posible lectura o acogida de “alguien”. Soy un sujeto tránsfuga que se sumerge en su propia caverna con el fin de auscultar los espacios de luz y sombra.

Cada libro tiene su lector y las voces retumbarán o no en las algarabías del silencio…

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una escritora puertorriqueña o no? O, más bien, una escritora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Escribo desde mi puertorriqueñidad, antillanía, caribeñidad y afrodescendencia. En la segunda parte de mi escrito titulado “Ensoñación”, establezco mis lineamientos:

II

Desaté mis pasos del suelo quebrado
(Camino por las sombras)
Por cada despertar un aposento de falsedad
(Sombras de inequidad)
Cuerpo colonizado desde el útero materno
Paso a paso
Paso a paso
Descubro la muerte de la isla que me habita
(Sombras enlutadas)
¿Quién define mi ser y estar?
Soy un cuerpo colonizado.

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?

Como expresó León Felipe: “La poesía / es la hendidura / el espacio entre una palabra y otra / configuraciones del inacabamiento”. La escritura es ese refugio que me da vida y coloco las palabras en el espacio donde puedo rebasar el silencio. La palabra me desnuda y me interpone múltiples espejos.

Combato con voz de mujer, maestra, hija, tía, hermana, amiga, puertorriqueña… Una de las metas de la editorial Areté Boricua, cofundada con el doctor Ricardo Rodríguez en 2018, está enmarcada en la búsqueda de crear espacios para la discusión de temas que prevalecen en la bocanada del mutismo. De esta manera, trabajamos con nuestra primera antología, Violencia nuestra de cada día (Premio Nacional por el PEN de Puerto Rico Internacional, 2020). Este trabajo colectivo reúne diecinueve voces en contra de la violencia de género con el fin de denunciar y entrever la condena que encarnan nuestras mujeres. ¿Cuántas mujeres necesitan morir para cambiar nuestra mirada? ¿Cuántos silencios? ¿Cuántas vejaciones o actos de “ceguera” seguiremos amarrando a nuestras vidas? ¿Cuántos huracanes, tormentas o desastres naturales necesitamos para salir de la vitrina?

De la misma manera, nos acercamos al tema del alzhéimer. En 2022 publicamos El silencio del olvido, antología literaria sobre el alzhéimer. En éste recogemos voces nacionales e internacionales con el objetivo de elevar la voz y contribuir a la concienciación sobre esta enfermedad. Además, abogamos por servicios equitativos y apostamos por la paciencia, la empatía y el compromiso de cuidadores y familiares.

Mis maestros me enseñaron desde la humildad, la sabiduría y el compromiso con la patria.

Por otra parte, en cuanto a mi formación… Nací y crecí en un campo de Carolina, Canovanillas. Tomaba el transporte público para llegar a la Universidad de Puerto Rico. Esta travesía diaria fue un caldo de cultivo… Hablar con el chofer, escuchar las historias de los pasajeros, cruzar el pueblo de Río Piedras, comer y conocer a los dueños de los puestos… enardecieron mi mirada, la sensibilidad y la compasión. Cruzar y traspasar los portones de la UPI representaba descubrir(me) en otros. Las horas interminables en el Seminario Federico de Onís o en la Biblioteca Lázaro eran un bálsamo y un estado de ensoñación.

Soy muy privilegiada. Mis maestros me enseñaron desde la humildad, la sabiduría y el compromiso con la patria. Me falta mucho por aprender y reciprocar. Desde mi llamado, trabajo con empeño y firmeza de carácter. En cada salón de clases, estimulo a mis estudiantes a cimentar la sensibilidad, a despertar su amor por la educación, a escarbar su liberación a través de la lectura y a atestiguar su paso por este plano desde la escritura.

En fin, mi palabra, mi verbo, está sitiada por aquella expresión de José Ortega y Gasset: “Las ideas se tienen; en las creencias se está”. No puedo desvincularme de todos los gritos de guerra que me zumban al oído y forman parte crucial de mi compromiso.

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora en Puerto Rico hoy?

Como mencioné anteriormente, la Universidad de Puerto Rico perturbó a la joven del campo de Carolina y abrió un universo de posibilidades… Mi ejercicio de escritura está atado a mi tránsito de ser parte de la comunidad estudiantil, a integrarme a la facultad del sistema público universitario. Por supuesto, implicó arrancarme muchos telares de fondo…

En todos mis trabajos hay huellas o actos de vociferación de mi paso laboral. Cada año, el sistema añade nuevas capas de piel para mostrar resistencia. El ejercicio de escritura se convierte en ese espacio donde cohabitan mis actos de hermandad o mis convenios con la transgresión del orden.

Manifiesto: mi acto de salvación está en el intercambio con mis estudiantes.

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

El mundo tecnológico nos ha puesto en la vidriera de la globalización. Esto se potenció en el tiempo del aislamiento por la pandemia. Fue preciso ver cómo empezamos a acortar distancias por medio del mundo virtual. Ese fue un período de mucha actividad e intercambio internacional. En ocasiones, participaba en una misma semana con colectivos literarios de Canadá, México, Ecuador, Colombia, entre otros. De esta forma, escuchar a otras voces, en medio de la locura del Covid-19, avivó la escritura y la recepción de mis propuestas creativas. Viajé desde el encierro y disfruté la diversidad de registros, acentos y los modos de aproximarse a los temas…

Desde una perspectiva surrealista —a partir del encierro— transité por tantas esferas geográficas que empecé a preocuparme… Me cuestionaba: ¿esto es real? ¿Me están escuchando en Canadá? Recibí muchos abrazos literarios y trabamos vínculos y múltiples proyectos.

¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

Muy pronto publicaremos la antología erótica titulada Derrámate, poemas furtivos. ¡Soy muy afortunada! Es una faena literaria compartida con las escritoras y poetas Mary Ely Marrero y Tania Anaid Ramos González, Azula.

Desde la editorial Areté Boricua trabajamos con la antología de microrrelatos escrita por mujeres. Además, comienzo a abrir el cajón de Pandora… Descobijo el borrador de un libro de poesía titulado Insomnio.

Wilkins Román Samot

Wilkins Román Samot

Escritor puertorriqueño (Puerto Rico, 1976). Cursó estudios de Bachillerato en Artes en la Universidad de Puerto Rico, especializándose en Sociología (B.A., 1998). Completó su educación terciaria en Puerto Rico con un Doctorado en Derecho de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (J.D., 2004) y una Maestría en Artes del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (San Juan, Puerto Rico), especializándose en Estudios Puertorriqueños y del Caribe (M.A., 2005). En la Universidad de Salamanca (Salamanca, España) realizó estudios superiores y avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional (DES-DEA, 2004-2006). Obtuvo su título de doctor de la Universidad de Salamanca en 2010. Su Tribunal de Tesis calificó su disertación doctoral con un Sobresaliente “Cum Laude” por unanimidad. Posteriormente, la Comisión de Doctorado y Postgrado de la Universidad de Salamanca le concedió el Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales (2009-2010). Sus principales investigaciones están publicadas por, entre otras entidades, el Instituto de Derecho, el Instituto de Estudios del Caribe y el Instituto de Antropología del Derecho. Otros de sus trabajos de investigación han sido publicados por revistas de la Universidad de Puerto Rico, la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile. Parte de su obra literaria ha sido publicada en El Sótano 00931 y Panfletonegro. Su obra literaria ha sido presentada en la Sala Café Teatro Sylvia Rexach del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré. La mayoría de sus investigaciones pueden ser libremente adquiridas en amazon.comamazon.esamazon.co.uk y, entre otras librerías, en Barnes & Noble. Ha sido conferenciante en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, la Universidad Autónoma de Madrid, el Museo de la Historia de Ponce y la Universidad de Salamanca. Fue el decano fundador del Instituto de Derecho Avanzado, y director académico de su Programa de Educación Jurídica Continua con el Colegio de Abogados Católicos de Puerto Rico. En marzo de 2013 fue invitado a fundar la Comisión de Asuntos del Fiscal General del Estado y del Departamento de Justicia, Sección de Estado y Gobierno Local, Colegio Americano de Abogados (A.B.A., por sus siglas en inglés), Illinois, Estados Unidos de América.


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