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Mujeres al timón en América Latina

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La izquierda Latinoamérica ha hecho énfasis en llevar mujeres a la presidencia de sus países. Si bien es cierto que la derecha no se ha quedado atrás, en historias desgraciadas como la usurpadora y traidora de Bolivia y en este momento la de Perú, la mayoría han resultado ser mujeres de valía, integridad y liderato incuestionable, coincidamos o no con todas sus posturas. Tales son los casos de Cristina Fernández en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Dilma Roussef en Brasil y actualmente Xiomara Castro en Honduras.

Por wilma-e-reveron-collazo Claridad

La izquierda Latinoamérica ha hecho énfasis en llevar mujeres a la presidencia de sus países. Si bien es cierto que la derecha no se ha quedado atrás, en historias desgraciadas como la usurpadora y traidora de Bolivia y en este momento la de Perú, la mayoría han resultado ser mujeres de valía, integridad y liderato incuestionable, coincidamos o no con todas sus posturas. Tales son los casos de Cristina Fernández en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Dilma Roussef en Brasil y actualmente Xiomara Castro en Honduras.

Estas mujeres han sido perseguidas, propinado golpes de estado llamados “blandos” por la estrategia de judiliciación de la política, intentos de asesinato, difamación y intentos de encarcelamiento. Sin embargo, frente a todos estos retos no han cedido en su afán de cumplir el mandato que les encomendaron sus respectivos pueblos.

Escuchar a Xiomara Castro en su discurso ante la Asamblea General de la ONU fue lo que me invitó a esta reflexión. Aunque no fue la única de los mandatarios latinoamericanos que expresaron con claridad una agenda común frente al injerencismo de Estados Unidos (acaso Boric por fin está enderezando el rumbo equivocado que llevaba). Es hoy la mujer presidente que enfrenta uno de los mayores retos ante la situación económica y social que vive su país.

Con un 74% de pobreza, Honduras es uno de los países más pobres de América Latina superado solo por Haití. La deuda externa que heredó la presidente Castro hace palidecer la de Puerto Rico. El problema de las maras, la emigración masiva de los hondureños huyendo de la miseria y la criminalidad representa un gran reto para levantar un país. Ausencia de infraestructura, corrupción rampante heredada de los gobiernos capitalistas, y si, la amenaza constante contra su vida, hacen de esta mujer un ejemplo viviente de lo que es capaz de enfrentar una persona con conciencia lúcida y compromiso con su pueblo mas allá de lo humanamente exigible. Está claro que ser presidente de Honduras no representa una vida de confort y lujos, o de relaciones internacionales fáciles y cómodas. La presidenta Castro se ha colocado en la lista de los más buscados por Estados Unidos con Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La presidenta Castro pudo haber tratado de navegar esas aguas tempestuosas con una estrategia tipo Boric en Chile, que parece no haberle dado los resultados esperados, y tras convertirse en un paria para la izquierda, ha tenido que realinearse con el entorno político que lo llevó al poder. En esta Asamblea General vemos como la presidenta Castro, así como Boric y los presidentes de Cuba, Venezuela, Brasil, Bolivia, Colombia y México coincidirán en la agenda pro-soberanía y antiimperialista: cese al bloqueo contra Cuba, cese a las sanciones contra Venezuela y Nicaragua, cese al embargo de los activos de estos países en cuentas en Europa y Estados Unidos y sacar a Cuba de la lista de países terroristas.

Salir con vida del golpe de estado contra su esposo, Manuel Zelaya, la pudo haber echado a correr hacia el otro lado. Pero no, la presidenta Xiomara Castro tomó la decisión de no permitir que su país siguiera siendo controlado por los enemigos de los pueblos humildes del mundo. No debemos perder de perspectiva que, según admitido por la propia Agencia Central de Inteligencia, Honduras fue utilizado para darle apoyo a los Contras de Nicaragua contra el gobierno Sandinista y la derecha salvadoreña contra los guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Por lo tanto, debemos partir de la premisa que alguna base de esa derecha apátrida debe tener todavía algunos elementos dentro del suelo hondureño. Un dato que llama la atención es que el 48% de sus habitantes profesan una religión protestante, mientras que el 34% son católicos. La historia nos enseña como las religiones protestantes han sido punta de lanza en la intervención de Estados Unidos en América Latina, otro factor que puede incidir en la política interna de Honduras.  Como si esto fuera poco, hay una fuerte presencia militar de estados Unidos en Honduras.

Por otro lado, tiene una población mayoritariamente joven, el 94% es menor de 64 años. Esto puede ser una promesa para el futuro si se logra desarrollar un sistema de educación competente que prepare a los jóvenes para el desarrollo sostenible del país. Para el 2020 solo se invertía el 6.4% del producto nacional bruto en educación.

Honduras es rica en maderas, oro, plata, cobre, plomo, zinc, hierro carbón, así como en recursos pesqueros, carbón y recursos hidráulicos. Utilizados y administrados por y para el beneficio del pueblo hondureño debería poder crear las condiciones necesarias para un desarrollo inclusivo y sostenible elevando los niveles de vida del pueblo hondureño.

Entre los retos políticos que enfrenta para llevar adelante su agenda social democrática, es la pérdida de la mayoría en el congreso tras el rompimiento el Partido Salvador de Honduras y su designado presidencial Salvador Nasralla de romper la alianza que formaba con Libre.

Lo que pueda lograr la presidenta Castro, si la dejan ejecutar su plan de gobierno y si termina su mandato será observado con esperanzas e inquietud por las fuerzas de izquierda de América Latina y, sobre todo, las mujeres en posiciones de liderato.

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