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“No podemos analizar el avance de las derechas de manera unidimensional”

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Desde el otro lado del océano, hay noticias que nos preocupan mucho. En el resultado de las elecciones para el Parlamento Europeo 2024 se ve, en términos generales, en algunos países como Francia y Alemania, un corrimiento a la derecha.

CLACSO

Transcripción de la columna de Karina Batthyány
en InfoCLACSO – 19 de junio de 2024

Desde el otro lado del océano, hay noticias que nos preocupan mucho. En el resultado de las elecciones para el Parlamento Europeo 2024 se ve, en términos generales, en algunos países como Francia y Alemania, un corrimiento a la derecha.

En CLACSO, hemos vinculado estas expresiones de ultraderecha con el fenómeno de la democracia, cómo se está dando la expresión democrática en algunos países europeos y en la región latinoamericana. Una vez más, tenemos que colocar sobre la mesa el análisis en torno a las desigualdades y la búsqueda de cambio de algunos gobiernos y representaciones políticas por otras alternativas.

Las desigualdades generan desafíos a los sistemas democráticos, particularmente en América Latina pero también en Europa, con procesos de inestabilidad política que dan surgimiento a procesos autoritarios como la voluntad de restringir la libertad de expresión, el acceso garantizado a la Justicia por parte de todos y de todas, también la restricción en las distintas formas de participación social y política de las personas.

Asimismo, en contextos de preocupación, hay que analizar las expresiones de violencia en diferentes dimensiones asociadas a la desigualdad, el narcotráfico con sus formas extremas de manifestación y la violencia generada por los aparatos policiales y represivos en nuestros países, que intentan contener las protestas sociales frente a medidas profundamente antipopulares.

Una muestra de las violencias es lo que sucedió en Argentina con la aprobación en el Senado con respecto a la Ley Bases, la represión brutal que se vio en el entorno del Congreso de la Nación. Otro factor importante es el fenómeno de la polarización política que están atravesando nuestros países latinoamericanos y el contexto europeo, ya que existe un desafío a los sistemas democráticos.

En países como Argentina y Uruguay encontramos sociedades divididas, entre aquellas que están alineadas a los progresismos y otras alineadas con movimientos conservadores, donde la disputa central es por el modelo de bienestar, es decir, identificar y ubicar la responsabilidad principal de la generación de ese bienestar y cuál es el papel del Estado.

Si nos ubicamos del costado progresista, entendemos una participación determinante del Estado en términos de la responsabilidad concreta de la provisión del bienestar para todos y para todas en la educación, el trabajo, la salud, la seguridad social, entre otros pilares que se han sumado recientemente como la vinculación en la protección social y la cuestión del cuidado.

Si nos movemos del eje progresista al eje conservador, allí el planteo es el típico de los modelos neoliberales, es decir, la reducción a su mínima expresión del Estado, en términos de aseguramiento de las condiciones de bienestar para todas y todos los ciudadanos. Además, observamos siempre contradicciones, ambivalencias y encrucijadas, en términos del avance de procesos democráticos y más particularmente del avance de los progresismos a nivel mundial.

Este 2024 es un año muy electoral, donde más de la mitad de la población mundial está votando, es decir, está tomando decisiones de elección y de renovación de gobiernos. Hay que ver cómo se va posicionando la población en los distintos países en función de estas expresiones electorales que observamos en las distintas regiones.

– Más de 60 países tendrán elecciones nacionales, lo cual es una cifra muy grande y mueve mucho el mapa político. ¿Cuánto consideras que tienen que ver ciertas situaciones de inflación y crisis económica a nivel mundial con el enojo de la gente y un cambio político? ¿O consideras que las sociedades se están volviendo más conservadoras en algunos lugares del mundo?

– No podemos nunca analizar estos fenómenos de manera unidimensional. Los dos elementos que mencionas son importantes. Sin duda, la crisis económica que está atravesando el mundo en general determina estos movimientos electorales que observamos. Los procesos inflacionarios, en algunos casos como el de Argentina, son escandalosos. En otros países hay inflaciones más moderadas pero que van socavando la disponibilidad de ingresos de las personas para cumplir y acceder a sus necesidades básicas en lo cotidiano. También están las disputas más de corte geopolítico, donde se están orientando las principales tendencias a nivel mundial, es decir, la disputa entre China y Estados Unidos y la decadencia del modelo dominante actual norteamericano.

Hay otras dos dimensiones recurrentes: primero, el rechazo al extranjero, la migración, es decir, la xenofobia en definitiva. Cuando se asocia una ideología más conservadora o más progresista, en todos los casos aparece esta mirada del otro, del extranjero, del extraño, del que “me saca las oportunidades”, del que amenaza mi seguridad y del que amenaza mis ingresos como una cuestión permanente. En segundo lugar, por parte de los movimientos conservadores, se instala el enemigo común que representa el Feminismo, particularmente el avance de los derechos de las mujeres y las disidencias, frente al núcleo duro de su argumentación de extrema derecha.

– Una de las grandes banderas de las extremas derechas es el antifeminismo, ir en contra de los movimientos de mujeres con avances legislativos. ¿Cómo analizas actualmente a los feminismos en relación a la avanzada política antifeminista y cierta retracción en algunas partes del mundo y en especial en Argentina?

– El antifeminismo es un elemento común de estos movimientos conservadores, que tienen un rechazo hacia los avances en el terreno de los derechos para las mujeres y las disidencias. Y lo dicho no es puramente argumentativo, sino también objetivable: tenemos datos concretos de los países en donde estas ideologías y expresiones antifeministas están gobernando en América Latina y el Caribe.

En el caso de El Salvador, se toman medidas muy concretas de recortes de derechos existentes, por ejemplo, como la violencia sobre los cuerpos de las mujeres y lo asociado a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). En el caso de El Salvador, vemos cuestiones concretas en el aumento de la penalización y criminalización. Y en el caso de Argentina, el cierre del Ministerio de las Mujeres e Igualdad, el cierre de los programas de las secretarías vinculadas a trabajar para prevenir la violencia basada en género.

Entonces, no son simplemente argumentos o elementos discursivos de estos movimientos antifeministas, sino que se traducen en medidas muy concretas, como algunos recortes en materia de reconocimiento del trabajo no remunerado en términos de previsión social para las mujeres. En el caso de Argentina, de aprobarse algunas medidas que se están proponiendo, muchas argentinas que hoy tendrían derecho a recibir una pensión o jubilación, en el futuro lo perderían, justamente por la eliminación del reconocimiento de estos trabajos que realizamos las mujeres de manera no remunerada, todo lo vinculado al cuidado.

Debemos hacernos la pregunta: ¿Cómo enfrentamos todos estos desafíos en términos de defender los derechos adquiridos frente a las expresiones extremas? Tiene que ver todo lo que estamos promoviendo desde CLACSO en términos de los diálogos sociales amplios, además incorporando los elementos de generación de conocimientos sobre estos fenómenos, pero en diálogo con movimientos y organizaciones sociales y también con quienes están en el campo de la política pública.

Esa es una estrategia que queremos reforzar en este contexto para discutir medidas concretas que puedan fortalecer los procesos democráticos en nuestra región, porque tengo la convicción de que cuando los procesos democráticos se fortalecen, estas expresiones extremas no tienen lugar.

Y fortalecer los procesos democráticos tiene que ver con abordar la desigualdad, promover la educación ciudadana, es decir, la construcción concreta de ciudadanías en nuestros países. A su vez, trabajar en la protección de todos los derechos humanos sin exclusiones para todos y para todas, como la libertad de expresión, de reunión, el derecho al voto, a la participación social y política, además del fortalecimiento de las instituciones que conforman los sistemas democráticos y asociadas a los poderes legislativos, judiciales y ejecutivos.

– Desde CLACSO hemos creado la Biblioteca de las Mujeres, Géneros y Diversidades. Teniendo en cuenta la importancia en el armado de la academia, los movimientos sociales y decisores de políticas públicas, consolidamos un espacio en el resguardo de algunas las memorias colectivas  pero también de algunos trabajos fundamentales para entender las dimensiones de las desigualdades, ¿no?

– Sí, absolutamente. Son conocimientos y experiencias que no se pueden borrar por decreto. Por eso, desde CLACSO, en el mes de marzo hemos decidido colocar en nuestro sitio web todos los materiales, las experiencias y las producciones de lo que fue el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad en Argentina. Y con ese acceso a los materiales, poder seguir construyendo las alternativas y las propuestas en clave prospectiva hacia el futuro.

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