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Norman Pietri: “De entre esas manos nos salió la Patria”

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En las elecciones generales de 2020, exactamente 120 años después de que los invasores estadounidenses comenzaran su intensa campaña de “americanización” en Puerto Rico, las candidaturas de Alexandra Lúgaro y Juan Dalmau acumularon casi 30 por ciento de los votos, suma muy cercana a la que obtuvo el que resultó vencedor. La primera, Lúgaro, durante la campaña nunca escondió su condición de independentista. El segundo, Dalmau, se postulaba por un partido que tiene la independencia como parte del nombre.

Comisión Política del MPI. Francisco Manrique Cabrera, Lorenzo Piñeiro, César Andreu Iglesias, Pedro Baigés Chapel,Ramón Arbona, Juan Mari Brás, Norman Pietri, Jaime Luciano,Julio Vives Vázquez, Fran Cervoni y José Paraliticci. Foto Archivo CLARIDAD

Por manuel-de-j-gonzalez

En las elecciones generales de 2020, exactamente 120 años después de que los invasores estadounidenses comenzaran su intensa campaña de “americanización” en Puerto Rico, las candidaturas de Alexandra Lúgaro y Juan Dalmau acumularon casi 30 por ciento de los votos, suma muy cercana a la que obtuvo el que resultó vencedor. La primera, Lúgaro, durante la campaña nunca escondió su condición de independentista. El segundo, Dalmau, se postulaba por un partido que tiene la independencia como parte del nombre.

Ahora, para las elecciones de 2024, los dos movimientos que presentaron las candidaturas de Lúgaro y Dalmau, el MVC y el PIP, se han unido detrás de una nueva candidatura del segundo buscando superar la experiencia de 2020. El candidato único, Dalmau, proclama su proyecto de “Patria Nueva” buscando una movilización popular que ayude a realizarlo.

Para llegar hasta aquí, hasta el punto de poder decir que vamos a construir una “Patria Nueva”, los puertorriqueños debimos superar:

  • Una intensa campaña de “americanización” que duró 40 años y que incluyó un esfuerzo sistemático para despojarnos de nuestro idioma y nuestra cultura.
  • La persecución y el encarcelamiento del liderato más activo contra aquella campaña: el de Pedro Albizu Campos y el nacionalismo. Además de encarcelarlos, contra ellos se dirigió una brutal represión que incluyó dos masacres, la de Río Piedras (1936) y la de Ponce (1937).
  • Tras reprimir a los nacionalistas se procedió con el enmascaramiento del colonialismo a mediados del siglo XX, con el llamado “ela”, junto a una campaña masiva de desinformación que arropó América Latina completa.
  • De forma simultánea se desató una persecución sistemática a lo largo de más de sesenta años contra todo el que se acercaba al independentismo que incluía continuos arrestos, hostigamiento en el trabajo, la apertura de al menos 135 mil expedientes de vigilancia (“carpetas”) y el asesinato de patriotas o de sus familiares. Contra el periódico Claridad, su imprenta y sus anunciantes se dirigieron 22 ataques con bombas y explosivos en sólo una década.

¿Cómo nos fue posible superar esos retos y seguir siendo boricuas, hablando en castellano y, 124 años después, disponernos a crear la PATRIA NUEVA?

La patria que todavía tenemos y que sin duda seguiremos teniendo se la debemos a compañeros y compañeras que a lo largo del último siglo se enfrentaron al nuevo colonialismo estadounidense. En 1900, ese colonialismo se disponía a repetir en Puerto Rico la experiencia que ya implantaba en el archipiélago hawaiano, pero la lucha que se dio a lo largo del siglo XX derrotó ese esfuerzo. Si hoy podemos hablar de Patria Nueva, sintiéndonos parte de una nación que es y consideramos nuestra, se lo de debemos a quienes lucharon a lo largo de ese siglo. Primero fue José de Diego con su lucha cívica pero firme, luego Albizu y la generación que terminó inmolándose el 30 de octubre de 1950.

Y en aquella terrible década del ´50 cuando, con el colonialismo consolidado detrás de una nueva cara, Muñoz Marín decía que el independentismo se había reducido a un mero problema policiaco, apareció una nueva generación de patriotas que, desde otros foros y con nuevas tácticas, sustituyó a los luchadores encarcelados. Norman Pietri Castellón fue un miembro destacado de aquella generación que levantó la antorcha que los carceleros le arrebataron a Albizu.

En una entrevista que la compañera Mari Mari Narváez le hizo en 2018, recogida en el libro Hablan sobre Mari Brás publicado ese mismo año, Norman dice:

“Porque Puerto Rico no es asimilable ahora mismo. Puerto Rico sigue siendo un país latinoamericano, que no lo éramos en el siglo XIX, éramos una colonia española de pacotilla… aquí la nación se formó después, de Albizu para acá… Es una nación que se ha fortalecido… Aunque el independentismo se ha debilitado, el ser puertorriqueño es cada vez más firme.”

Esa realidad que Norman resume en pocas palabras es producto de muchos factores, objetivos y subjetivos, como siempre sucede en la historia de los pueblos. Entre estos últimos, como él señala, sobresale la lucha que dirigió Pedro Albizu Campos que paró en seco lo que pretendía el colonialismo avasallador. Pero cuando esos esfuerzos parecían derrotados y Albizu era víctima de sus carceleros que, con Muñoz a la cabeza, se pavoneaban por el Caribe y América como portavoces de la nueva “democracia”, entró en escena la generación de Norman Pietri.

El primer acto de aquel grupo de jóvenes universitarios fue la creación de un instrumento de lucha. Junto a Jaime Luciano, Pedro Baigés Chapel, Juan Ángel Silén y el poeta Hugo Margenat, entre otros, Norman fundó en octubre de 1956, la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI). La FUPI fue en sus inicios una organización pequeña, muy limitada por el ambiente represivo de la “casa de estudios” que se instauró en la Universidad de Puerto Rico luego de la huelga estudiantil de 1948. (En un libro recientemente publicado Félix Ojeda, quien unos años después del ´56 se integró a la FUPI, define el ambiente universitario como “jaula de estudios”.) Pero a pesar de todas esas limitaciones, con Norman Pietri como su presidente a partir de 1958, aquella organización pionera se desarrolló hasta convertirse en una auténtica continuadora de la lucha albizuísta.

Por cierto, uno de los primerísimos esfuerzos de la FUPI se dirigió rescatar del olvido la figura de Albizu quien entonces languidecía en prisión, aislado del pueblo por el que había vivido. Para aquel nuevo liderato universitario Albizu era “el Maestro” y su lucha tenía que ser difundida y continuada. Fue la FUPI que dirigía Norman la que convirtió el 12 de septiembre en una fecha de celebración nacional.

El trabajo que aquel grupo pionero comenzó en el ambiente estudiantil en 1956 pasó a otro nivel cuando en 1959 se fundó el Movimiento Pro Independencia (MPI). Norman no estuvo en el grupo que se reunió en Mayagüez el 11 de enero de aquel año, pero se integró muy pronto y participó activamente en la primera asamblea celebrada en Ponce los días 21 y 22 de noviembre del mismo año 1959. Allí fue electo a la directiva del nuevo Movimiento como Secretario de Organización de la Juventud.

La FUPI desde el ambiente estudiantil y el MPI en el nivel nacional fueron genuinos continuadores del trabajo albizuista. Si, como decía Norman en la entrevista de la compañera Mari Narváez, la nacionalidad puertorriqueña realmente se forjó en el siglo XX y, como vimos antes, se consolidó a fuerza de golpes, la lucha de la generación de la que él formó parte de manera destacada también jugó un papel muy importante.

Igual que Albizu, que peregrinó por América en 1930 porque sabía que el apoyo internacional era un pilar fundamental, la FUPI y luego el MPI centraron esfuerzos para llevar en los años 60 esa internacionalización a otro nivel. Norman participó de forma destacada en ese trabajo. En 1959 lo encontramos participando en un foro sobre Reforma Agraria en Cuba y al regreso le informa a la prensa sobre cómo debió enfrentar la confusión que todavía había en el país hermano sobre el caso puertorriqueño producto de las campañas muñocistas. Un año después, en 1960, lo encontramos en México en un evento sobre prensa estudiantil y luego en Caracas en el III Congreso Latinoamericano de Estudiantes. Posteriormente tendría una participación destacada en la Asamblea Tricontinental celebrada en La Habana en 1966. Ya en 1961, en un artículo publicado en Claridad, Emilio Díaz Valcárcel se refiere a Norman como el “trotamundos Pietri”. De hecho, tratando de detener ese esfuerzo, en 1966, luego de su participación en la Tricontinental, el Departamento de Estado estadounidense le canceló el pasaporte, pero tras un procedimiento legal tuvieron que restituírselo.

El intenso trabajo internacional fue un complemento del realizado en Puerto Rico, vinculando la lucha patriótica con la que se daba en las comunidades y los centros de trabajo, así como el esfuerzo por desarrollar un medio de prensa que sirviera como difusor y organizador de la nueva lucha. Ese medio fue el periódico Claridad fundado en junio de 1959. En la décima edición -2 de noviembre del ´59- se anuncia una junta de redacción integrada entre otros por Norman. Su primer artículo, titulado Frente Estudiantil, lo encontramos en la edición fechada 7 de diciembre de 1959. A lo largo de la próxima década sería redactor, columnista y director.

En pocos años tras su fundación el MPI se convirtió en una organización de enorme impacto, con un periódico que circulaba por todo el país, vinculada a los movimientos de liberación latinoamericanos y con gran presencia en foros internacionales donde logró contrarrestar de forma efectiva la desinformación que durante la década anterior propagó Estados Unidos sobre el caso puertorriqueño.

En 1970, específicamente para octubre de ese año, Norman dejó de ser parte del MPI. Sobre aquella escisión es necesario hacer una aclaración importante. Ninguno de los compañeros que salieron del Movimiento lo hicieron motivados por pequeñas luchas de poder o por afanes protagonistas. Ninguno se fue a montar un pequeño kiosko para llamarse líder, sino que el rompimiento fue resultado de un genuino diferendo ideológico que entonces se manifestaba tanto en Puerto Rico como en muchos otros países latinoamericanos. Me refiero al diferendo sobre formas de lucha y, en particular, al apoyo a las diferentes expresiones de lucha clandestina o armada. La vinculación del MPI con los Comandos Armados de Liberación (CAL) fue el detonante de aquel rompimiento.

Norman, César Andréu y otros compañeros muy valiosos abandonaron el MPI en aquel año, pero no se fueron de la lucha de independencia. Primero en el PIP y, a partir de 1973, en otras organizaciones, Norman Pietri siguió siendo el mismo luchador lúcido y valiente que siempre había sido. Posteriormente a su trabajo patriótico se añadió su dedicación como abogado y como organizador en el movimiento sindical. En 1980 también volvió a sus colaboraciones en Claridad con una serie de artículos sobre el independentismo y la participación electoral.

Curiosamente, cuando el año pasado el compañero Félix Ojeda Reyes terminó un libro historiando la lucha armada en Puerto Rico, la misma que motivó el diferendo en 1970, una de las personas a quien le envió el manuscrito para que se lo comentara fue Norman Pietri. La última conversación que tuve con Norman fue sobre ese libro de Félix.

Hoy despedimos a quien tal vez sea el último integrante de aquella generación de fundadores que quedaba entre nosotros. Lo hacemos celebrando su gran aportación para que 124 años después de que los invasores del 98 iniciaran la campaña para “americanizar” su nueva colonia, nos dispongamos, en cambio, a construir la PATRIA NUEVA. Gracias a Norman Pietri, a Juan Mari Brás, a Julio Vives, a Pupa Trabal y a todo aquel grupo de fundadores. Como decía el poeta, “de entre esas manos nos salió la patria”.

Texto leído en el acto de recordación a Norman Pietri Castellón celebrado en el 13 de junio de 2024.

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