Skip to content

Palabras sinceras a ‘un hombre inmenso’

Spread the love

El dramaturgo Roberto Ramos-Perea destaca la gesta de Edgardo Huertas, uno de los principales custodios de nuestra riqueza cultural como pueblo

El deceso del productor, animador y gestor cultural Edgardo Huertas ocurrió el sábado 6 de julio, tras días de intenso batallar por reponerse a su afección de salud. (Foto suministrada)

Fundación Nacional Para la Cultura Popular

La inesperada partida del cantautor, presentador, actor y productor puertorriqueño Edgardo Huertas ha estremecido a la clase artística local al perder a uno de sus defensores más acérrimos y quien se destacó entre los custodios principales de nuestra cultura al destacarse en la música, teatro, televisión y cine.

Los elogios hacia la incalculable aportación de Huertas han sido muchísimos, pero entre éstos atrajo nuestra atención el escrito del dramaturgo Roberto Ramos-Perea en su página de Facebook, bajo el título “Perdóname Edgardo, pero…ya no tengo nada que perder”.

“La muerte de Edgardo Huertas me ha hecho reflexionar mucho sobre aquellas cosas que dejamos pendientes y las que habíamos hecho la mutua promesa de echar adelante. Pero los obstáculos fueron mayores que nuestros deseos, sobre todo las miserables trabas políticas”, apuntó el autor, que es presidente del Instituto Alejandro Tapia y Rivera, en su estilo directo y valiente resaltando a su vez los cambios de administración y de visión de lo que debe ser la cultura y la educación a nivel público, siempre sujetos al “capricho de políticos”.

Huertas y Ramos-Perea dirigieron esfuerzos para llevar los clásicos de la literatura nacional a la pantalla chica. (Foto FB/RRP)

Mencionó que “uno de los proyectos que Edgardo y yo trabajamos fue la continuidad de la filmación de varias películas de los clásicos literarios puertorriqueños adaptados por mí y producidas por él a través del Proyecto Dramático Lucy Boscana de WIPR, para que sirvieran al Departamento de Educación como complemento de las lecturas de los cursos de español a nivel superior (proyecto que ya habíamos emprendido exitosamente con ese inmenso patriota que es Benito de Jesús)”.

Ramos-Perea puntualizó que “si algo teníamos clarísimo Edgardo y yo, era la misión educativa y cultural que tenía que regir la WIPR. Lo gritó muchas veces delante de mí ante la caterva de mediocres batatas que sentaron en las gerencias y en las Juntas, cuando a alguno de esos tarados se le ocurría usar WIPR para ‘hacer chavos’, ‘complacer al gobernador’ o competir con la TV comercial”.

Fue enfático, además, en que habían logrado el respaldo del entonces presidente de la estación pública, Eric Delgado, para el proyecto “Vejigantes” de Francisco Arriví, proyecto que -según dijo- no estuvo exento de la burocracia, de la distorsión de prioridades y de erradas decisiones de funcionarios.

En su mensaje especial alabando la gesta de Edgardo Huertas, el dramaturgo detalló, también, que “teníamos la ardorosa idea de la filmación de la obra ‘Tiempo muerto’ del maestro Manuel Méndez Ballester con los mejores actores del país, puesto que el Instituto Alejandro Tapia y Rivera supervisa las obras del Maestro. Teníamos el apoyo de Eric Delgado. Se contaba para ese proyecto con la posibilidad de que Fomento de Cine y Educación colaboraran con los recursos económicos federales para hacerla. Tras numerosas reuniones, Eric llevó adelante las propuestas de esa y otras películas que estaban en nuestra cartera de cine al servicio de Educación… y de pronto todo ese magnificente anhelo de que nuestros estudiantes pudiesen disfrutar con películas de suprema calidad para suplementar sus lecturas de español, se fue al piso por la indolencia, la displicencia…”.

Agregó que “tanto Fomento de Cine como Educación nos hicieron lo que hoy los jóvenes llaman un ‘ghosting’ descarado. Poco después Eric (Delgado), con sus altas y bajas, dejó la gerencia de WIPR… A nadie le importó ese sueño tan urgente y la frustración de Edgardo y la mía fue devastadora”.

De izquierda a derecha, Roberto Ramos-Perea, Edgardo Huertas, Rosa Haydee, Chucho Avellanet y Marianito Artau durante la presentación de la película “Libertad para la juventud” que se exhibió en febrero de 2007 en el Ateneo Puertorriqueño, como parte de la serie “Cine a gogo”. (Foto Javier Santiago /Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Ramos-Perea denunció que “para vergüenza y furia del alma, nos enteramos que Educación tenía asignados 280 millones de dólares en fondos federales que no utilizó y que probablemente se perdieron o tienen que ser devueltos”.

El dramaturgo y productor expuso como “estos asesinos de la Nación” han mentido o tomado el pelo al pueblo. “¡Maldita sea la derecha, el centro y la izquierda!, pues ninguno, ¡NINGUNO! ha hecho un caraj… porque este país pueda dejar de avergonzarse de sí mismo. Ahora brotan como chancros indiscretos aquellos que dicen que hay que seguir la obra de Edgardo, que hay que honrar su trabajo, y todas esas cursilerías que él odiaba. ¡Qué fácil ahora que ya no está! No me explico cómo la obra de un hombre tan inmenso pueda ser bocadillo de tanta hipocresía a la hora de las esquelas”.

“Perdóname hermanito querido, que haya tenido que pensar en estas cosas… y perdóname aún más por decirlas. Pero los hondos dolores producen grandes rabias… Yo vivo a la altura de lo que pienso, tú lo sabes, y ya yo no tengo nada que perder”, culminó expresando Ramos-Perea.

Edgardo Luis Huertas Feliciano nació el 24 de septiembre de 1959. Hizo su primera presentación artística en “El show de las 5:00”, programa de televisión que los payasos españoles Gaby, Fofo y Miliki animaban. En esa producción, Huertas fue seleccionado como la revelación infantil de 1970, con tan solo 11 años. Tiempo después se presentó en el programa radial “Tribuna del Arte”, que producía y conducía “El padre de los artistas”, Don Rafael Quiñones Vidal. En el recordado espacio Edgardo obtuvo un diploma como cantante.

En 1974, Edgardo Huertas comenzó a caminar con firmeza en el mundo del espectáculo. Tenía 15 años y cursaba el segundo año de la escuela superior.

La labor de Edgardo Huertas por la cultura popular ha sido resaltada por un amplio sector del país. (Foto suministrada)

Uno momento cumbre en su carrera artística ocurrió en 1983 cuando Edgardo representó a Puerto Rico en el Decimosegundo Festival Internacional de la Canción (OTI). En la competencia, que se celebró en el Constitution Hall de Washington D. C., Huertas interpretó el tema “Navegaré”. La canción, compuesta por Lou Briel, contó con el arreglo musical de Eddie Fernández… Estas son solo algunas pinceladas de la inmensa trayectoria de Huertas, disponible en su biografía en el portal de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, www.prpop.org.

Su última presentación artística sería -sin imaginarlo- el pasado 22 de junio, en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan, en el espectáculo “Pa-Ra Pa-Pá 2” dentro del exitoso concepto “¡Vive la Bohemia!” de Julio Enrique Court. No se pudo concretar, ya que cuando llegó al recinto cultural junto al maestro Cuqui Rodríguez y el percusionista Gabriel Oliver, lucía muy afectado de salud y terminó hospitalizado hasta su deceso. La primera vez que estuvo en “¡Vive la Bohemia!” fue en mayo de 2016.

El deceso de Edgardo Huertas ocurrió el pasado sábado 6 de julio, tras días de intenso batallar por reponerse a su afección de salud. La noticia de su partida ha causado revuelo en el País, inundándose las redes cibernéticas de mensajes de duelo por parte de la clase artística y la comunidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *