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Pervive la resistencia en Chile a medio siglo del golpe

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A medio siglo del golpe militar contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, y de su asesinato, que se cumplirá el 11 de septiembre, “las heridas del pueblo chileno siguen abiertas”, sostiene Beatriz Torres Abelaira, fundadora y responsable general del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (Camena), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

“La heridas del pueblo chileno siguen abiertas desde el golpe militar y asesinato del presidente Salvador Allende”, que cumplirá 50 años este 11 de septiembre, sostiene Beatriz Torres, responsable del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América, de la UACM. Esta resistencia es grande, y pone como ejemplo la “rebelión de los indignados en 2018”, que se extendió por todo el país sudamericano. Foto Ap

Ángel Vargas La Jornada

A medio siglo del golpe militar contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, y de su asesinato, que se cumplirá el 11 de septiembre, “las heridas del pueblo chileno siguen abiertas”, sostiene Beatriz Torres Abelaira, fundadora y responsable general del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (Camena), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

“Si no, no entenderíamos toda la historia del pueblo chileno en su resistencia en estos 50 años, y no comprenderíamos el estallido de 2018; no entenderíamos nunca que gracias a ese corolario final se establece la Constituyente para hacer una Constitución que era tan buena que no sólo la derecha la boicoteó, sino diversas fuerzas políticas; para no nombrar, el que quiera ponerse el saco, que se lo ponga, fue boicoteada desde adentro. Y hoy día están esos señores designados y no vamos a tener Constitución alguna; será el remedo de lo que tenemos.”

Sostiene que “es tiempo de decir las cosas como son”, y por ello se niega a hablar de democracia en aquel país. En su lugar, destaca el papel de la resistencia, que durante 17 años logró agrietar y, finalmente, fracturar la dictadura.

Señala a título personal que no puede ser partícipe de la simulación, y cuestiona el gobierno de transición de Patricio Aylwin, electo tras el plebiscito de 1988 para determinar la continuidad de la dictadura, ya que se trataba de “un declarado golpista. Lo mismo sucedió con Eduardo Frei Ruiz-Tagle. En estos dos periodos presidenciales, Augusto Pinochet permaneció como comandante en jefe del ejército.

Una de las 120 expulsadas

La investigadora, quien figuró entre las 120 mujeres chilenas impedidas para entrar en su país durante los 17 años de dictadura militar y vivió exiliada en Cuba, hace tales reflexiones a propósito de la publicación en México del libro Cien voces rompen el silencio: Testimonios de ex presas y ex presos políticos de la dictadura militar en Chile (1973-1990) (UACM-FCE), de cuya recopilación se encargó la militante, ex presa política y activista chilena Wally Kunstmann.

Beatriz Torres, como responsable del Camena, escribió la presentación de dicho libro testimonial, en el cual destaca a ese coro de voces como parte de la profunda resistencia chilena que, a su decir, ha logrado sostenerse en el transcurso de este medio siglo.

La investigadora Beatriz Torres, en entrevista con ‘La Jornada’ con motivo de la publicación en México del libro ‘Cien voces rompen el silencio: Testimonios de ex presas y ex presos políticos de la dictadura militar en Chile (1973-1990)’. Foto Pablo Ramos.

“Es una resistencia que se presenta a partir del golpe militar y se encuentra a lo largo y ancho de Chile, porque la participación del núcleo fundamental que llevó a Allende al gobierno de la Unidad Popular sigue trabajando hasta hoy. Por supuesto, hay otras generaciones que se han ido sumando. Así que la resistencia ha sido tremenda.”

Los “dignos indignados”

De acuerdo con la especialista, la historia no se limitó al 11 de septiembre de 1973, sino que “hay una historia que culmina ese día para imponerse a sangre y fuego, y de ahí sigue hasta hoy, de una manera u otra. Es muy fuerte, porque si nos remontamos a 2018, en Chile ocurrió el estallido de los indignados, que ha sido una de las rebeliones más grandes en el país en los 50 años pasados, debido a que abarcó de norte a sur, de cordillera a mar. Otra cosa es que no se difunda y esa información se cerque de muchas maneras”.

Afirma que los indignados, a los que llama “dignos indignados”, recuperaron los valores de la Unidad Popular, esa coalición de partidos y organizaciones políticas que en 1970 llevó a Salvador Allende a la presidencia chilena, y cuyo programa, sostiene, es vigente y urgente hoy.

“Con él hizo campaña Allende hace más 50 años: La vía chilena al socialismo. Programa básico del gobierno de la Unidad Popular, y si hoy lo llevamos a las poblaciones y lo planteamos en las universidades sigue siendo muy vigente. Sus alcances son a largo plazo y es urgente frente al actual panorama latinoamericano. Estamos cercados por todas partes, basta ver lo que ocurre en Ecuador, lo que se está definiendo en Guatemala, lo que ya pasó en Perú y Argentina, la derecha en Uruguay. Si hacemos un mapa, lo que vemos es preocupante.”

Beatriz Torres pondera que personas sigan exponiendo sus vidas para que en Chile “no quede huella de ese sistema económico, depredador y absolutamente inhumano (el neoliberalismo), que no da tregua al desarrollo de la ciudadanía, de los seres humanos, del país.

“Es decir, todas las estructuras ahí están y se aplican. Hace unos años, Chile era el cuarto país más desigual de planeta, habría que ver qué lugar ocupa ahora, pero un hecho es que continúa entre las naciones más desiguales del mundo. Entonces, necesitamos cambios profundos. Se torpedean tarde, mañana y noche todas las iniciativas políticas que conduzcan a cambios importantes, como el cambio total de la Constitución, y ésta fue derrotada una vez más.”

Sobrevivientes de la dictadura militar cuentan sus experiencias de miedo y dolor

El origen del libro ‘Cien voces rompen el silencio’ es un mapa de las cárceles clandestinas y centros de tortura del Chile de la dictadura, realizado en 2002 a iniciativa de Wally Kunstmann, izquierda. El Estadio Nacional se convirtió en 1973 en el campo de detención más grande de Santiago de Chile (derecha). Foto UACM y tomada de Internet

Ángel Vargas

Ciudad de México. Como un ejercicio de la memoria, una manera de que “sigamos luchando unidos contra el silencio y el olvido, que no son otra cosa que impunidad”, define la ex presa política y activista chilena Wally Kunstmann al libro Cien voces rompen el silencio: Testimonios de ex presas y ex presos políticos de la dictadura militar en Chile (1973-1990), del cual es la recopiladora.

Esta obra referencial acaba de ser publicada en México por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y el Fondo de Cultura Económica (FCE) con motivo del cincuentenario del golpe militar en aquel país andino, que se cumple este 11 de septiembre. En 2008 se editó por primera ocasión en Chile, por el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, en la Colección Fuentes para la Historia de la República.

Su presentación será hoy a las 13 horas, como parte de la jornada inaugural de la Feria del Libro de la UACM, cuya edición de este año tiene como eje la conmemoración de ese negro pasaje de la historia chilena que terminó con el gobierno y la vida del presidente Salvador Allende (1908-1973).

Los comentarios estarán a cargo de la rectora de esa institución educativa, Tania Rodríguez Mora; el director del FCE, el escritor Paco Ignacio Taibo II, Wally Kunstmann y los sociólogos chilenos Darío Salinas y Ricardo Yocelevzky, moderados por Beatriz Torres, responsable general del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (Camena).

Cien voces rompen el silencio es un acto de resistencia y dignidad, coro testimonial que recupera las historias de un centenar de sobrevivientes, tanto mujeres como hombres de diversas edades y estratos sociales, para denunciar lo que fue el infierno de la dictadura de Augusto Pinochet (1915-2006).

Su origen se deriva de un mapa de las cárceles clandestinas y centros de tortura del Chile de la dictadura, realizado en 2002 a iniciativa de Wally Kunstmann, con ayuda del geógrafo Sebastián Araya, como parte del trabajo de Memoria Histórica que realiza al frente del Regional Metropolitano de ex presas y ex presos políticos, agrupación que preside.

Secuelas sicológicas, físicas y morales

Este libro, escribe la ex activista chilena en el prólogo, es “parte fundamental de nuestro trabajo de Memoria Histórica. No fue fácil reunir los testimonios que aquí se presentan. Para nuestros compañeros y compañeras fue muy doloroso recordar, y muchos optaron por guardar silencio, al no poder con la angustia que les provocaba una hoja y un lápiz para escribir sus duras experiencias de prisión y tortura”.

Aclara que “guardaron silencio por pudor, porque no pudieron asumir públicamente que hubiesen sido víctimas de tan aberrantes vejámenes. Los daños sicológicos, físicos, morales y materiales son muy difíciles de superar”.

A su decir, esta obra testimonial es un valioso documento de consulta para estudiantes e investigadores de aquella nación andina y extranjeros, que acuden de forma permanente a su agrupación en busca de información.

“Toda la angustia, la impotencia, el dolor, los miedos están aquí, en estas páginas que escribieron hombres y mujeres de nuestro país (Chile). La cercanía que se establezca con quienes la lean permitirá que cada uno pueda formarse su propio juicio y hacer su condena a los criminales.

“Esa condena moral nos hará sentir que hemos logrado nuestro objetivo”, apunta Wally Kunstmann, quien militaba en el Partido Comunista chileno y defendió el gobierno de Salvador Allende desde instancias organizadas del pueblo, como las Juntas de Abastecimiento y Precios, que enfrentaban el desabasto, el mercado negro y la especulación de precios.

Desde el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 se incorporó a trabajar políticamente en la clandestinidad; a finales de 1975 fue apresada y un año después, por gestiones familiares, salió exiliada a Venezuela, donde residió 19 años.

A sus esfuerzos se debe que el Estadio Nacional, el mayor campo de concentración de ese país, fuera declarado monumento histórico.

Celebran la publicación de ‘Cien voces rompen el silencio…’

Wally Kunstmann, activista chilena, durante la presentación del libro que reúne testimonios de ex presas y ex presos políticos. Foto Cristina Rodríguez

Carlos Paul

Ciudad de México. Dentro de las actividades de la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) 2023, que se lleva a cabo en el plantel Del Valle, se presentó y comentó el libro Cien voces rompen el silencio: Testimonios de ex presas y ex presos políticos de la dictadura militar en Chile, recopilación realizada por Wally Kunstmann, el cual se calificó “como trabajo monumental único que sirve también como mapa de las cárceles clandestinas en Chile”.

Con la participación de Ricardo Yocelevsky, sociólogo y músico, docente de la UAM-Xochimilco y sobreviviente de cuatro campos de concentración en Chile; Darío Salinas; Beatriz Torres Abelaira; Tania Rodríguez Mora, rectora de la UACM, y la activista y ex presa política Wally Kunstmann, se destacó que la edición de ese libro, a cargo del Fondo de Cultura Económica y la UACM, “es de enorme importancia y muy oportuna”, toda vez que en estos momentos en Chile se continúa con los esfuerzos para que se apruebe una nueva Constitución, iniciativa que han obstaculizado las fuerzas de la derecha y la ultraderecha de ese país.

Ante el terror que infligieron los fascistas de la dictadura militar, que se esforzaron por manipular la verdad, Cien voces rompen el silencio… “es importante porque nos recuerda situaciones que muchos no quisieran evocar”, expresó Yocelevsky.

Contra el negacionismo

El libro contribuye a desterrar el “negacionismo” que se pretende imponer. La conmemoración del 50 aniversario del golpe de Estado permite resignificar el gobierno de Salvador Allende que, como bien se ha dicho, “no cayó por sus errores, sino por sus aciertos”.

Esa batalla ideológica, continuó Yocelevsky, que llevó entonces a la derrota de la Unidad Popular y al triunfo de la derecha, es la misma que se tiene que dar hoy. “Hay que remontar y llevar la discusión a todos los niveles.

“La derrota ideológica se dio cuando muchos comenzaron a aceptar la versión de la historia que estaba contando el enemigo.”

Por ello, el libro es muy oportuno, porque rescata esa memoria histórica que durante más de medio siglo ha tratado de ser silenciada.

Wally Kunstmann recordó las iniciativas oficiales que se emprendieron con el fin de investigar y develar las atrocidades cometidas por la dictadura de Augusto Pinochet.

Recordó también cómo se formó la Agrupación Metropolitana de Ex prisioneras y Ex prisioneros Políticos, que también impulsó la creación de agrupaciones como Familiares de Detenidos y Desaparecidos, Comisión Chilena de Derechos Humanos, Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo y Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo.

Sobre los resultados de dichas iniciativas oficiales, que implicaron la creación de varias comisiones, las cuales recabaron miles de testimonios, al final “el presidente Ricardo Lagos justificó que esos testimonios eran confidenciales y, por tanto, nadie tendría acceso a ellos durante los próximos 50 años”.

Eso significó, apuntó Kunstmann, “condenar al secreto y el silencio los más de 35 mil testimonios”.

De ahí que la Agrupación Metropolitana de Ex prisioneras y Ex prisioneros Políticos se orienta en distintas líneas de acción: “Una relativa a las legítimas demandas de reparación; otra fue proponernos la tarea permanente de construir y preservar la memoria histórica que denuncie los crímenes de lesa humanidad, y una tercera línea de trabajo es en las áreas de justicia y garantías de no repetición”.

Cien voces rompen el silencio…“no es una obra literaria; recoge las palabras de mujeres y hombres que hicieron esfuerzos por relatar lo indescriptible, lo inaceptable, lo inconcebible. Hombres y mujeres que padecieron horrores por haber soñado un país más justo”.

El 30 de agosto “esperamos que el presidente Gabriel Boric firme y dé inicio oficialmente al Plan Nacional de Búsqueda de Detenidos y Desaparecidos”, concluyó Wally Kunstmann.

Discurren en la Feria del Libro de la UACM sobre el valor de la memoria

Tania Rodríguez Mora, Paco Ignacio Taibo II y Fernando Félix y Valenzuela en la inauguración de la Feria del Libro de la UACM 2023. Foto Cristina Rodríguez

Carlos Paul

Ciudad de México. Este lunes dieron inicio las actividades de la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) 2023, en cuyo plantel Del Valle se realizarán cinco presentaciones editoriales y mesas de reflexión, así como recitales de poesía, proyecciones de documentales e interpretaciones de danza y música.

Durante la ceremonia de inauguración estuvieron presentes la embajadora de Chile en México, Beatriz Sánchez, ya que esta edición está dedicada al 50 aniversario del golpe de Estado en Chile contra el presidente legítimo Salvador Allende. La invitada de honor es la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), representada por Juan Carlos Ayala, responsable de publicaciones de dicha institución académica.

La diplomática destacó que “a 50 años del golpe militar, el ejercicio de memoria es necesario; aprender que el pasado es presente y construcción de futuro. La memoria sigue siendo hasta el día de hoy un tesoro en disputa, pues, ¿quién cuenta lo que hay que contar y cómo se cuenta?”

Por eso, expresó la embajadora, “los 50 años del golpe se conmemoran con democracia, memoria, futuro y solidaridad, para que eso no ocurra nunca más”.

Juan Carlos Ayala destacó que la lucha del pueblo chileno y por lo que tuvo que pasar, fue un ejemplo para América Latina. Recordó el temple y el carácter de Salvador Allende, y que la UACM y la UAS comparten una visión democrática y de libertad.

Beatriz Torres Abelaira, responsable del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América, de la UACM, resaltó que gracias a la memoria se ha ido ganando terreno, ya que ésta “es de todos, no debe tener barreras ni fronteras, ni debe haber una maldita ley que imponga el silencio. Nosotros estamos por la justicia, pero no de la simulación, sino una justicia que hay que construir”.

La rectora de la UACM, Tania Rodríguez Mora, señaló que este encuentro editorial tiene la intención de reunir a la comunidad universitaria, y que como organismo académico “nos conozcan afuera. En esta edición de la feria se puso en el centro la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, y lo que sus causas y consecuencias nos siguen diciendo hoy”.

Otro de los ejes del encuentro librero, agregó la rectora, es el tema de la educación. “Cuestión que nos exige ser más vitales que nunca. Si alguien tiene una duda de la importancia de la educación, basta con echar un vistazo a la andanada de descalificaciones respecto de los nuevos libros de texto y el debate que han provocado. Lo que está en el centro es la forma en que educamos, así como la creación de nuevos saberes, lo que está en el espíritu de la UACM, y es la razón por la que la vamos a seguir defendiendo y cuidando en los años por venir”, sostuvo.

En su momento, el escritor, historiador y titular del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, se reconoció como “uacemita” de corazón. Anunció que en fecha próxima donará a esa universidad su archivo personal de Pancho Villa, así como hizo con los del Che y el de la Revolución Mexicana.

En el gobierno de Allende no hubo «fracaso»: Marcos Roitman

El bombardeo a La Moneda supuso una ruptura personal; fue la primera vez en mi vida que entendí lo que era el fascismo, así que decidí irme del país ante la ausencia de futuro, afirma en entrevista el sociólogo Marcos Roitman Rosenmann. Foto ‘La Jornada’

Armando G. Tejeda

Madrid. La idea del “fracaso” del gobierno de la Unidad Popular (UP), defendida entre otros por el actual presidente de Chile, el izquierdista Gabriel Boric, se ha convertido a ojos del sociólogo Marcos Roitman Rosenmann en una “mentira institucionalizada”, con la que se pretende “borrar” de la historia los grandes hitos del gobierno de Salvador Allende, como son “la justicia social, la concertación, el diálogo, la ciudadanía democrática y los principios éticos”.

“No se da un golpe de Estado a un gobierno que está fracasando”, sostiene.

En entrevista con La Jornada, este intelectual, nacido en Santiago de Chile, en 1955, y autor de numerosos libros sobre el devenir político e histórico de América Latina, reflexionó sobre el Chile de hoy, a casi 50 años de la asonada militar que provocó la caída del gobierno legítimo de Salvador Allende y la instauración del régimen de terror de Augusto Pinochet.

Su libro más reciente se titula Por qué no fracasó el gobierno de Salvador Allende, editado en España por Sequitur.

Precisamente para presentar esta publicación, Roitmann participará el próximo 1° de septiembre en una conversación en la librería del Fondo de Cultura Económica de Santiago de Chile, que lleva el nombre del escritor Gonzalo Rojas, en la que también participará Juan C. Cárdenas Castro.

¿Cómo recuerda aquellos días del golpe de Estado a Salvador Allende, hace ya 50 años?

“El 10 de septiembre yo me quedé en la Universidad Técnica del Estado, actualmente Universidad de Santiago de Chile. Al día siguiente, el 11 de septiembre, estaba previsto que el presidente Allende acudiera para inaugurar una exposición de pintura antifascista junto con el entonces rector Enrique Kirberg y Víctor Jara. Alrededor de las 8:30 de la mañana supimos del golpe de Estado, se cerró la universidad y nosotros nos quedamos adentro defendiendo el gobierno pensando que era una asonada más. Pero alrededor de las 12 de la mañana, la desilusión ya fue máxima al saber del bombardeo a La Moneda, que supuso una ruptura personal; fue la primera vez en mi vida que entendí lo que era el fascismo. Empecé a comprender que el horizonte y la utopía que nosotros vislumbramos de un Chile mejor y de una América Latina más justa no podría ser.”

Cuando conoce la muerte de Allende, ¿qué pasa por su cabeza?

“Había mucha confusión, nosotros estábamos aislados en la universidad, no había radio y estábamos sufriendo el ataque de las fuerzas armadas. Había mucho miedo y mucho desconcierto. Por lo tanto fue un momento de incertidumbre, pero cuando supimos que el presidente Allende había muerto primero nos invadió la incredulidad. Durante toda esa noche recibimos ataques constantes de carabineros y al día siguiente nos dijeron que teníamos que entregar las instalaciones amenazándonos con dos tanques que estaban apuntando a la Casa Central de la Universidad. En ese momento detuvieron al rector y a Víctor Jara y a todos nosotros nos consideraron como terroristas.”

Empieza entonces la represión sin cuartel…

“Así es. Al día siguiente del golpe nos detuvieron a todos en la universidad, nos pusieron a todos boca abajo, empiezan los interrogatorios en el estadio de Santiago. A muchos compañeros nunca más los volvimos a ver y otros muchos sufrieron una represión brutal, así que todo eso hizo que a muchos nos cambiaran las perspectivas de vida. Además cerró la universidad y Chile ya no era más el país con el que soñaba, además de que tenía la amenaza latente de que me iban a matar. Así que decidí irme del país ante la ausencia de futuro y porque además empecé a sufrir en carne propia el odio anticomunista que se desató; con supuestos amigos que me dieron la espalda o que me escupían por la calle. Me fui a España y decidí cambiar mi carrera de física e ingeniería para convertirme en sociólogo, con lo que hubo un cambio radical en mi vida.”

¿Qué le lleva a escribir un libro que responda a la pregunta de por qué no fracasó el gobierno de Salvador Allende?

“Tiene que ver con una perspectiva y una visión que se ha generalizado a partir del golpe de Estado y hasta el día de hoy, que sostiene que el gobierno de la Unidad Popular fracasó porque era un proyecto totalitario y no formaba parte de la identidad chilena, así que sus detractores dicen que fue derrotado por su sectarismo, dogmatismo y falta de apego a las convicciones e ideales democráticos. En estos 50 años esa idea se ha hecho común y se niega la idea más elemental de que el golpe de Estado en Chile se llevó a cabo precisamente porque el gobierno de la UP estaba triunfando. Que ese gobierno había sido capaz de hacer una reforma agraria, nacionalizar las riquezas básicas, dar vivienda popular, establecer un sistema educativo más justo, un sistema de salud más amplio, incrementos al salario básico, etcétera. Hay que recordar, hoy más que nunca, que un golpe de Estado no se da cuando se está fracasando, sino cuando el pueblo chileno estaba apoyando más que nunca a su gobierno.”

“Además, era un gobierno integrador, que sumó a sectores muy diversos de la sociedad chilena, pero por alguna razón esa idea se ha evaporado del imaginario colectivo del país…

“Así es. Fue un gobierno que a pesar de todos los ataques para desestabilizarlo, en 1973 obtuvo 44 por ciento de los votos del pueblo chileno para las elecciones de diputados. Eso no lo ha obtenido ningún gobierno chileno en la historia. Es el proceso de mayor consenso que se puede dar en un proceso democrático. Cuando fue al contrario, el gobierno de la UP estuvo en continuo diálogo y consenso con el resto de los sectores del país para evitar, justamente, una ruptura constitucional. Los que decidieron romper el diálogo fueron la derecha y la democracia cristiana, entre otros motivos porque se veían derrotados en lo político. Y cuando la derecha se ve derrotada políticamente lo que hace es dar un golpe de Estado o subvertir la democracia.”

Llama la atención a 50 años del golpe de Estado, que una parte de la izquierda chilena tenga asumido ese supuesto “fracaso” de la Unidad Popular…

“Lo que pasa es que sociólogos, economistas e historiadores de lo que podríamos llamar la institucionalidad política lo ha asumido. Yo diría que una parte minoritaria de la izquierda chilena, pero importante desde el punto de vista de la dignidad, sigue manteniendo que el gobierno de la UP no fracasó, pero el problema es que esa izquierda que tenía un proyecto político de transformación del capitalismo al socialismo ya no existe más en Chile. Si uno habla del gobierno de Gabriel Boric nos estamos refiriendo a la articulación de un proyecto de capitalismo con rostro humano.

“Por eso el libro pretende hablarle a la gente joven, para desmontar esa mentira que se ha instalado en Chile de que el gobierno de la UP fracasó. Porque ese es el principio para establecer que el Chile de hoy es nuevo y reconocido internacionalmente, que es más próspero y de progreso.

“Es como si pretendieran eliminar la violación de los derechos humanos, las torturas, la pobreza, la desigualdad, el exilio y sólo así les queda esa idea del Chile prometedor de la economía de mercado. Para eso tienen que reivindicar la falsa idea de fracaso del gobierno de la Unidad Popular. Si se eliminan todos los valores de ciudadanía democrática, de principios éticos, de participación, de mediación, de negociación, de justicia social, de los valores de la dignidad humana, después de todo eso lo único que queda es la economía de mercado, que es sinónimo de egoísmo, competitividad y meritocracia. Y para decir que mienten tanto Boric como el resto que mantienen esa idea de fracaso de la UP fue lo que me llevó a escribir el libro, para decir que están mintiendo y han asumido la misma mentira de la derecha sobre nuestra historia”.

Condenan en Chile a 7 asesinos de Víctor Jara

La Corte Suprema condenó a siete ex oficiales del ejército a penas de entre 8 y 25 años por el crimen del cantautor, cometido poco después del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973. Víctor Jara, una las voces emblemáticas de la música popular de América Latina, era militante del Partido Comunista. Foto Afp

AFP 

Santiago. La Corte Suprema de Chile condenó ayer a siete militares en retiro a penas hasta de 25 años de prisión por el secuestro y asesinato del cantautor Víctor Jara, cometidos poco después del golpe de Estado de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

A dos semanas de que se cumplan 50 años del sangriento derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende, el máximo tribunal condenó a siete ex oficiales del ejército a penas de entre ocho y 25 años de prisión por la muerte de Jara, una de las voces más reconocidas de la música popular de América Latina.

La Corte Suprema confirmó, tras un recurso de revisión presentado por los acusados, el aumento de las penas impuestas previamente por la corte de apelaciones.

Los jueces también impartieron sentencia por el asesinato y el secuestro del ex director de prisiones Littré Quiroga, quien estuvo detenido junto a Jara en el entonces llamado Estadio Chile, que hoy lleva el nombre de Víctor Jara, y que llegó a albergar a 5 mil detenidos.

Los ex oficiales del ejército Raúl Jofré, Edwin Dimter, Nelson Haase, Ernesto Bethke, Juan Jara y Hernán Chacón deberán pagar 15 años de cárcel por el asesinato de Jara y Littré, además de 10 años por ambos secuestros, según el fallo.

El militar Rolando Melo recibió una pena de ocho años por encubridor. Los condenados, con edades entre 73 y 85 años, respondían al proceso en libertad y deberán ser conducidos a prisión.

Pedro Barrientos, acusado de ser uno de los autores materiales, es requerido en extradición desde Estados Unidos.

En imagen de archivo, carteles con las fotografías de víctimas de la dictadura, entre ellas la del cantante y profesor de la Universidad Técnica del Estado, Víctor Jara, durante una protesta en el Cementerio General de Santiago. Foto Afp.

En un juicio civil, la corte federal de Florida lo declaró en junio de 2016 responsable del asesinato de Jara, y ordenó el pago de 28 millones de dólares en compensación a su familia.

Militante del Partido Comunista, Jara fue torturado y asesinado de 44 balazos tras ser detenido en la Universidad Técnica del Estado, donde era profesor.

Littré Quiroga era director nacional de prisiones y también militante del Partido Comunista.

Autor de temas como Te recuerdo AmandaEl derecho de vivir en paz o Manifiesto, Víctor Jara es considerado un símbolo de la Nueva Canción Chilena, movimiento musical y social que se desarrolló en los años 60 y hasta el comienzo de la década de los 70.

El caso de Víctor Jara es uno de los crímenes más alevosos de la dictadura, que dejó como saldo 3 mil 200 víctimas, entre muertos y desaparecidos.

Tras ser detenido fue duramente agredido verbal y físicamente por los militares, que tuvieron una especial saña con él por ser una figura pública.

Su cuerpo fue hallado en un terreno baldío cerca del Cementerio Metropolitano de Santiago el 16 de septiembre de 1973, junto al de otros cuatro prisioneros políticos, entre ellos Littré Quiroga.

En diciembre de 2009, 36 años después de su muerte, la justicia chilena ordenó la exhumación de sus restos, lo cual permitió que el cantante fuera enterrado en una ceremonia oficial en la que participó la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

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